lunes, 11 de julio de 2011

Entre Cameron, Macri y los teléfonos pinchados


Por Silvia Valerga
   El escandaloso tabloide News of the World, del grupo Murdoch, se despidió este domingo de sus lectores con el título “Gracias y  adiós” en la portada, luego de que su ex director, Andy Coulson, pagó una fianza para salir en libertad condicional por el caso de las escuchas telefónicas que realizó  ese medio de prensa a familiares de víctimas de pedófilos,  de los atentados del 7 de julio de 2005,  como también  a caídos en Irak y Afganistán.
   Pero lo curioso y sorprendente es que después de aquellos escándalos  que salieron a la luz en 2007, el Partido Conservador contrató a Coulson como jefe de comunicación y más tarde, cuando asumió el primer ministro británico, David Cameron, lo convocó para desempeñarse como jefe de prensa del gobierno.
   Ahora  que Coulson comprometió al gobierno de Cameron  con las prácticas delictivas del periódico que dirigía, se vio obligado  a dejar el cargo aunque el primer ministro declaró a la prensa que “yo lo contraté, se desempeñó muy bien en su trabajo y  seguimos siendo amigos”. 
   En el otro extremo del Atlántico ocurrió un hecho de similares características.
   Cuando Mauricio Macri comenzó a formar la  Policía Metropolitana llamó para conducirla a Fino Palacios, un policía federal expulsado y acusado de esconder las pruebas del atentado de la AMIA. También tenía en su haber la fama de ser un as de las pinchaduras telefónicas.
     Al mejor estilo mafioso y con Palacios como aliado, Macri usó la policía que comenzaba a formar, supuestamente para proteger a los porteños, para sus fines personales y con el apoyo de  dos jueces de la provincia de Misiones, pincharon los teléfonos de un integrante de Familiares de las Víctimas del Atentado a la AMIA,  su cuñado, su ex esposa,  integrantes del gremio de trabajadores municipales (SUTEGBA), políticos, legisladores y parlamentarios, el gerente de un supermercado, un empresario televisivo y hasta tres escuelas de la Ciudad
     En forma paralela, Macri y Palacios  montaron una red de espionaje cibernético para investigar  el patrimonio y las cuentas fiscales  de políticos que en algún momento declararon públicamente en su contra   y  hasta del jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, quien prefirió no presentar denuncia y lo dejó pasar  por conveniencia.
   Por todos estos  delitos, el jefe de Gobierno está procesado junto a Palacios y otros funcionarios judiciales y policiales, que actuaron en aquellos procedimientos. Palacios está preso y muy comprometido, pero Macri se presentó a la reelección en el cargo y cuenta con el apoyo incondicional de los diarios Clarín y La Nación, además del voto mayoritario de los ciudadanos de Buenos Aires.
   Londres y Buenos Aires no creen en la gravedad del delito por las escuchas telefónicas y el espionaje.

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