jueves, 22 de abril de 2010

Del “que se vayan todos” al “que se callen todos”




Por Gerardo Yomal

El chiste de Sendra que ilustra estas líneas es bien representativo de la ideología de una parte importante de la población que considera a “los políticos” y a “la política” en bloque como mala palabra.

Entonces si “los políticos” son malos, corruptos, ineficientes… ¿qué hay que hacer? Que vengan los empresarios y hombres del espectáculo que son puros, muy honestos, eficientes…La política y los políticos son sucios, de Narváez y Macri son limpios e impolutos y podrán construir gobiernos serios y para todos…

Esta idea que denigra la política tiene algunas raíces en la famosa consigna del “que se vayan todos” del año 2000/2001. Yo la cantaba en aquellos años pero inmediatamente se me prendía una lamparita y ponía el pie en el freno porque intuía que algo no cerraba del todo.

Es verdad también que nuestro sector dirigencial hizo mucho para que se lo estereotipe en su conjunto de forma negativa pero si no tenemos cuidado podemos terminar escupiendo para arriba.

El ensayista Alejandro Horowitz afirmaba que no tenemos “clase dirigente y sí clase dominante…”

Lo peor de todo que también es común e insólito que algunos ministros, funcionarios y legisladores utilicen la palabra política para calificar algo como si fuera negativo, como por ejemplo que tal o cual paro “es político”, como si hubiera algo que no fuera político.

Llevará años dar vuelta esta tortilla en el sentido común de mucha gente y de distintas clases sociales. La publicidad de la dictadura militar del 76 lo decía claríto: “yo a la facultad vengo a estudiar, no a hacer política…”

Y como si fuera poco, desde el humor aunque a mí no me hace gracia, Sendra crea una nueva categoría: “que se callen todos…”

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