miércoles, 7 de abril de 2010

Si ganamos el mundial, ¿gana el kirchnerismo?




Por Manuel Yomal

ILUSIONES CIRCUNSTANCIALES

Los gobiernos se cuelgan siempre de los hombros de los artistas y deportistas triunfantes.
Grandes músicos, campeones olímpicos de ciclismo, el más grande jugador argentino de la NBA, cineastas galardonados suelen ser invitados a la casa de gobierno a fotografiarse con el presidente.
Hay muchos casos en los cuales grandes hechos y grandes figuras generaron un mejor clima político-social (y acaso económico), favoreciendo determinados intereses.
El mundial ´78 fue una estrategia clave muy bien manipulada y llevada a cabo por el gobierno militar para extender cierto nivel de consenso social.
Ocho años antes Brasil se consagraba campeón en el mundial de México ´70 durante la dictadura militar a cargo del general Emilio Garrastazu Médici. (La película “El día que mis padres salieron de vacaciones” regenera esas sensaciones encontradas, esos sentimientos contradictorios que se generan durante un contexto de estas magnitudes).
Y hablando de sensaciones contradictorias, Angel Cappa (ex jugador de futbol, actualmente técnico) cuenta su experiencia en España, donde vivió el exilio durante buena parte de la dictadura del ´76: Correo Argentino, ¿le suena? ¡Claro! Era una revista que hacíamos en España un grupo de exiliados. Proponíamos un boicot al Mundial 78 para denunciar a la dictadura. Yo escribía, distribuía, todas las tareas de militancia de aquellos años. Después, nos juntábamos a ver los partidos y gritábamos los goles de Argentina como locos.
¿No era contradictorio festejar triunfos que le podían servir a la dictadura? Esos éxitos son circunstanciales, duran muy poquito. Lo mismo que una fiesta: estás en la dictadura y tenés una fiesta o estás en la dictadura y te enamorás; eso no te quita la conciencia de la dictadura. Era un momento de alegría y nada más.
(En Revista El Gráfico, 31 de marzo de 2009, http://www.elgrafico.com.ar/2009/03/31/C-1449-el-dirigente-del-madrid-y-de-muniz-son-iguales.php)
Menem se cansó de figurar junto a las más grandes (y muchísimas otras no tan grandes) estrellas y esto formó parte del imaginario social que construyó.
Cristina se reunió con Grondona y Maradona a partir de la compra de los derechos de la televisación del fútbol, y como parte del protocolo se fotografió recibiendo de las manos del actual DT de la selección la nueva camiseta que Argentina usará en el mundial. Así como en el 2008 le entregó simbólicamente la bandera para llevar a los juegos olímpicos a Manu Ginobili, y en el 2007 se invitó a Vox Dei, entre otros grupos y artistas, a hacer un recital en la Casa Rosada.
En pocos días comienza el espectáculo deportivo más importante del mundo. Millones y millones de personas y dólares giran alrededor del mundial. Desde las expectativas y deseos más sinceros y legítimos, hasta los más oscuros y turbios intereses económicos se ponen en juego en este mes donde lo que más importa es el fútbol.
Yo, desde mi más sincero deseo interior y personal, quiero que Argentina salga campeón del mundo. Que El Diego levante la copa de manera épica y legendaria, que Messi, Tevez y Mascherano sean los nuevos héroes.
Muchos grupos pugnarían, ante esta situación, por la apropiación de semejante fenómeno triunfalista como si de eso dependiese su futuro político. Y en realidad, a veces es así. Ciertos proyectos penden de ese delgado hilo que brinda el mundial, las olimpiadas y hasta algún megafestival súper convocante. Esto muestra la debilidad de esos proyectos.
Como dijo Cappa, estos son éxitos circunstanciales, duran poco. Ese empuje que le pueden dar los deportistas y artistas a determinada gestión tienen que estar respaldados por la ideología, las convicciones y las acciones del poder político que gobierna.

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