domingo, 4 de abril de 2010

De tanto ver a Mirtha...





Por Franco Spinetta

El discurso comprado

"Lo peor que hizo este gobierno fue volver a llamar a la gente gorila", me dijo uno, mientras masticaba un rico costillar, de esos que dijeron que iban a escasear. El LCD brillaba de fondo. Yo quedé desubicado con la expresión. Pensé y repensé, hasta que logré calmar mis ansias de contestar. ¿Qué iba a lograr?

Sin embargo, la conversación continuó entre los comensales (menos yo) en un ida y vuelta que le serviría de extenso material a Don Arturo Jauretche para escribir un nuevo volumen de las Zonceras Criollas. En el medio, yo estaba callado, agazapado, tratando de no dejar pasar la cantidad de palabras que se me abarrotaban en la garganta. Sabía que cualquier expresión mía iba a desatar una hecatombe de puteadas y descalificaciones. Me guardé, por mi salud, obviamente.

Hasta que no pude más y largué una tibia defensa de algunas medidas que impulsó el kirchnerismo. ¡Ay mamita! Se me abalanzaron con fiereza de animal hambriento. Me tuve que retirar, luego de que me putearan más que a River cuando sale de la cancha adormecido de tantos fracasos hilvanados.

Lo paradójico, pensaba mientras me iba ofuscado en busca de paz, es que esa misma crítica a la falta de consenso y diálogo que esbozan, lo convierten luego en comportamiento propio al no querer escuchar ninguna defensa del gobierno nacional.

"No se puede defender lo indefendible", me decían. Y yo pienso, ¿no será que para ustedes resulta indefendible? ¿No se detuvieron a pensar en eso? ¿La mente tan estrecha se puede tener?

Pero lo más triste, y hablo de gente muy ligada a mí, es ver cómo incorporan y defienden un mensaje como suyo, cuando en realidad se lo han vendido estos años un par de publicistas y operadores de prensa. Es muy triste. Y no paro de preguntarme, ¿cómo sacar estos pensamientos enquistados en la cabeza? Quizá no se pueda, quizá ya sea tarde.

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