miércoles, 21 de abril de 2010

¿Y si un periodista sufre un "accidente"?


Yabrán y el crimen de Cabezas:
¿algunos fueron más papistas que el Papa?

E l Estado no puede consentir el escrache a periodistas

Por Hugo Presman*
La discusión parlamentaria y extraparlamentaria de la ley de medios, el permanente señalamiento del gobierno sobre las actitudes de los grandes medios, el programa 6-7-8, la potencia del mensaje del periodista Víctor Hugo Morales desde una emisora hostil al proyecto como Radio Continental, la prédica de Radios como Cooperativa, Nacional y la de las Madres de Plaza de Mayo, el programa de Eduardo Aliverti, el apoyo de agrupaciones políticas, el fenómeno bloggero que permitió el avance informativo a través del desarrollo técnico de Internet, ignotos programas barriales y provinciales, fueron artífices de una lucha desigual contra los medios poderosos de notable potencia de fuego. Muchos de estos últimos, han determinado durante años, la opinión y el llamado sentido común, de inmensos sectores de la población. El descubrimiento de las manipulaciones, las omisiones, la desinformación, los zócalos televisivos que tergiversan lo que acaba de verse, la descarada defensa de intereses económicos envueltos bajo la inmaculada bandera de la libertad de prensa, el enarbolar un falso periodismo independiente y puro, empezaron a ser horadados por distintos desenmascaramientos. La permanente prédica pesimista, los pronósticos desmentidos por la realidad, los vaticinios apocalípticos, el regodeo con el fracaso, han producido un cansancio en franjas importantes de la población y la reacción correspondiente. Esto explica el fenómeno a nivel nacional de las autoconvocatorias por facebook de los seguidores de 6-7-8 y sus exteriorizaciones públicas.

CONTRADICCIONES ARGENTINAS

Hay una guerra mediática, entre el poder real y el gobierno. El autor de esta nota está claramente a favor de la ley de medios. Soy consciente que el poder real no respeta ninguna regla y es capaz de perpetrar atentados, autoatentados, y metafóricamente y tal vez no tanto “fusilar prisioneros”. Pero creo que desde el gobierno se deben respetar las reglas de juego. Que no todo vale. Que el Estado no puede degradarse. En esta batalla donde se empieza a sacar ventajas, basado en la irreprochable premisa que implica demoler posiciones hegemónicas que se amparan hoy en la protección de jueces concesivos que acogen las chicanas de los grupos concentrados. Repito: el estado no puede degradarse. No puede consentir por acción u omisión el escrache en general y de periodistas en particular trabajen o no en un medio hegemónico, a través de cobardes carteles anónimos, de incierto origen. Los únicos escraches justificables fueron los de las víctimas del terrorismo de Estado cuando se habían cerrado las posibilidades de acudir a la justicia.
No debe el principal Ministro del Gobierno, el jefe de gabinete Aníbal Fernández acudir a una reunión de bloggeros luciendo una remera con un dibujo donde una persona tiene un Clarín en el culo. El Ministro hace mucho que terminó el Secundario y si no tuvo oportunidad de hacer estas travesuras cuando tenía edad para realizarlas, concretarlas ahora, además de ridículas crea una zona peligrosa donde pueden sentirse estimulados aquellos que son más papistas que el Papa.
Cualquier “accidente” que pudiera llegar a sufrir un periodista, en este contexto no delimitado, profundización de lo sucedido con la periodista Adela Gómez en Santa Cruz, será un terremoto más potente que el que llevó al ex presidente Duhalde a adelantar las elecciones después de los asesinatos de Maximiliano Kostecki y Darío Santillán. Y poco importará que el gobierno no tenga nada que ver. Estará en la misma situación en que se vio encerrado Alfredo Yabrán después del asesinato de Cabezas, en donde todos los caminos conducían a su culpabilidad, más allá de que lo fuera o no.
Ahí está el peronismo disidente que va por todo, con el apoyo del establishment, la Iglesia, el rabino Bergman, las coberturas mediáticas, todos en mayor o menor grado afectados por el gobierno.
(La nota completa la podés leer en http://www.presmanhugo.blogspot.com/)

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