jueves, 31 de marzo de 2011

Hay que optar por una “trinchera”

¿SE ACUERDAN CUANDO EN LA TV HABÍA PANTALLA PARTIDA? ¿”EL CAMPO” Y LA PRESIDENTA?

Por Gerardo Yomal

Hace unas semanas una palabra produjo un entredicho entre un periodista y un intelectual, funcionario del gobierno de Cristina Fernández.
El periodista se molestó porque el funcionario utilizó la palabra trinchera que uno puede suponer más ligada a lo militar que a lo político.
Personalmente no me caen bien las metáforas militares aplicadas a nuestra vida política (se exagera por ejemplo con el uso de bunker para referirse a los comités de campaña); sin embargo la palabra trinchera puede cuajar en determinadas coyunturas políticas.
Una de esas fue el conflicto de las patronales agrarias con el gobierno nacional. Al kirchnerismo se le puede criticar muchas cosas en aquella historia: que improvisó con la medida de la 125, que no la supo presentar a la sociedad, que dejó el campo fértil para que se unan la Sociedad Rural y la Federación Agraria, que el gobierno no construye un modelo agrario alternativo al sojero, que los grandes latifundistas siguen creciendo y se expulsan a los pequeños productores y campesinos…
La cuestión es que cuando la sangre llegó al río en dicho conflicto, como ciudadanos, como hombres políticos, como periodistas había que tomar una decisión y ponerse del lado de algunas de las dos “trincheras”. No había medias tintas ni matices ni grises.
Cuando las grandes empresas periodísticas, sectores importantísimos del stablishment y ciertos sectores de la oposición política pretendieron hacer arrodillar al gobierno constitucional la única que cabía era defender al gobierno de Cristina Fernández frente al golpe político y económico que se avecinaba.
Desde “Carta Abierta” se acuñó la expresión “destituyente”. Horacio Gonzalez y Ricardo Forster, en determinados escritos no suelen ser muy claros ni utilizar un estilo que pueda llegar a amplias capas de lectores. Sin embargo en la expresión señalada dieron en el clavo. En el conflicto con las patronales agrarias se pretendió destituir al gobierno constitucional. Y cuando las papas queman con ese nivel de temperatura, reitero, no hay medias tintas, grises o matices: o se defiende al gobierno elegido por el pueblo o se le hace el juego a las corporaciones mediáticas y empresarias concentradas. Hay que optar por una u otra “trinchera”.

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