miércoles, 24 de noviembre de 2010

Todos unidos triunfaremos, con Hadad incluído

C5N: OFICIALISMO MÁS FASCISMO /  EL PULITZER POR UNA CÁMARA MUNICIPAL / LOS QUE LUCRAN CON EL DOLOR DE LAS VÍCTIMAS

Polémica
 
Por Pablo Caruso

Llegará un día en que la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual estimule definitivamente la construcción de nuevos medios, y con ellos la incorporación de comunicadores y periodistas dignos de la responsabilidad que su profesión les exige para tratar los hechos de violencia e inseguridad.

Dicho en criollo, que los tiempos que vengan no les deje ni pisar la puerta de radios y televisoras a esa manga de hijos de puta que gozan y lucran con el dolor de las víctimas.

Hoy, el mapa de medios todavía muestra, lógicamente, coberturas acordes a tantos años de la 22.285, la ley cívico-militar que prohibía explícitamente a los medios sin fines de lucro. El mercado, violento y caníbal como sabe ser, impone una mirada sobre el delito y el miedo que refuerzan su propio funcionamiento, y busca asegurar su  ganancia a sangre y terror, como siempre lo hizo.

Llegará un día también en que el gobierno replantee su contrato con C5N, que no pierde ni un segundo de los actos oficiales, aún con mayor tiempo de pantalla que el propio canal público, pero milita una oposición fascista desde la inseguridad como el peor engendro antidemocrático.

Para ese trabajo meditado y planificado cuenta con pseudo-periodistas cínicos y violentos hasta más no poder, necesariamente mediocres, que se llenan de espanto y enferma excitación cuando los negros de mierda asaltan y matan con balas del propio infierno que habitan, pero que sólo atinan a comparar con Hollywood una cacería profesional y de pericia militar como la de ayer en el norte bonaerense. Repasan una y otra vez la película con escondida admiración, y piden el pulitzer por la primicia de las imágenes de una cámara municipal.

Horas del llanto de una hermana desconsolada, que no tiene para ofrecer más que su dolor inconmensurable y absurdo. Ella no debería estar en cámara ante todo porque el asesinato que la mata no tendría que haber ocurrido. Pero la cámara y el micrófono no son humanitarios; llevan impresa la marca de la bestia, se prenden y apagan con la lógica comercial y política que no aprieta el gatillo pero incita, burla y violenta. Y al final del círculo vuelve a facturar. Expropia sin cansancio las lágrimas de la muerte.

Como agentes del espanto, allí pueblan las pantallas los periodistas de la inseguridad, ofreciendo una y otra vez la mejilla de los excluidos como trofeo de una guerra que alimentan desde la intencional desinformación.

También ayer, lo que son las coincidencias, un grupo de organizaciones sociales y espacios políticos diversos hicieron visible la conformación de un Observatorio Nacional del Delito, para sacarles de la mano a los Hadad y compañía el monopolio de la información y estadísticas referidas a la inseguridad. El observatorio será descentralizado y autárquico, dependerá del Ministerio de Justicia, y trabajará en un compendio de datos que servirán para elaborar propuestas en pos de solucionar la violencia, en todas sus formas y ejecuciones. Incluidas las institucionales.

Es en el marco del Acuerdo por una Seguridad Democrática, que empieza a mostrar los frutos de un intercambio abierto y con participación amplia de una comunidad que debe hacerse cargo de su propia violencia y desigualdad, para frenar las respuestas represivas ante la inseguridad. Inseguridad que no es un invento, pero que en manos de comunicadores sádicos, enfermos por el éxito y el consumo, obligadamente irresponsables y mediocres, faltos del compromiso social que deben por la profesión que eligieron, es un arma que dispara a discreción y mata sin preguntar.

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