
Diego es un agujero negro semiótico. Es tan densa su significancia que cuando un tonto como Passman se le acerca, no puede hacer más que gravitar hacia su figura y desaparecer en ella. Diego significa tanto para tanta gente que sus intervenciones - en la lengua popular, en la política, pero sobre todo en el fútbol - seguirán teniendo un sentido propio cuando él no esté.
Su importancia cultural va a ser equivalente o superior a la de Gardel, que es la expresión máxima de pericia, facha, fortuna, talento y cuanta cosa bien hecha haya en la tierra.
Mis nietos van a decirle a sus congéneres "la tenés adentro" cuando superen las expectativas contra todo pronóstico. Y probablemente, cuando se pregunten a quién Maradona le dijo esa frase, la respuesta será: "A un boludo".
Las tortugas - uno de los animales más antiguos de la zoósfera - se seguirán escapando aunque quienes las persigan hayan evolucionado tanto que no cuenten ya con los dedos meñiques, castigo a nuestra generación que sólo existe para clavarse en patas de camas y mesas.
Dicen que Dios inventó la patada en el culo mucho antes de que existieran los pies y los culos.
Yo digo que inventó a Maradona, mucho antes de que existiera la pelota y el fútbol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario