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miércoles, 14 de septiembre de 2011

El fin del periodismo


Por Silvia Valerga
NO HAY MÁS EDITORES; AHORA HAY MANAGERS QUE GENERAN NEGOCIOS MEDIÁTICOS /  EL 80% DE LOS MEDIOS EN AMÉRICA LATINA ESTÁ EN MANOS DE  LA DERECHA / LAS EMPRESAS PERIODÍSTICAS COMO MEGÁFONOS DE DISTINTOS INTERESES COMERCIALES

Los negocios de los canales de televisión por cable, con 24 horas de noticias,  son los autores del morbo televisivo que azota a la sociedad. Implantaron una dictadura en el interior de cada hogar,  pone en riesgo vidas y someten a sus miembros a vivir en estado de  paranoia, temiéndole al vecino, al transeúnte, al diferente y  también a la democracia.


     Para analizar la situación de los medios de comunicación, nada mejor que la palabra de los expertos reconocidos a nivel global, que se animaron a cuestionar a las corporaciones mediáticas.
     Ignacio Ramonet es un agudo observador del comportamiento de los medios de comunicación. En el último de sus libros, La explosión del periodismo, que vino a presentar a la Argentina,  dice que  Internet pone en jaque a los medios tradicionales  por la alteración del periodismo bajo las reglas de las corporaciones mediáticas, que son las mismas en todo el mundo.
     Ramonet aborda el tema de la información  a nivel mundial. Sin embargo cada  párrafo del libro parecería  referirse a nuestros medios porque acusa a las corporaciones mediáticas de trabajar informando solo en función de sus intereses  extraperiodísticos.
    Seguramente Ramonet coincidirá con Stéphane Hessel,  redactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos  en 1948, que ahora  a los 92 años escribió ¡Indígnate!, un pequeño libro que batió record de venta en España e inspiró los movimientos de indignados en las principales ciudades y que luego se extendieron  a Grecia e Israel. Hessel dice que cuando estaba en el Consejo Nacional de la Resistencia, en Francia, “nunca le hubieran dado crédito a lo que dicen los medios que están en manos de gente pudiente”.
   Ramonet  explica que la superabundancia de información contaminada que desorienta a la opinión pública, impide conocer qué otra información fidedigna  y calificada se le oculta. Sostiene, además, que solo prevalecerá el periodismo si se erige de verdad en contrapoder a los poderes concentrados  y desenmascara con rigor e independencia la hipocresía con que éste siembra sus mentiras.
   El director de Le Monde Diplomatique, en español, Ignacio Ramonet, también escribió sobre los medios en La tiranía de la comunicación (1998) La golosina visual (2000).
   Recordemos el descrédito de los medios estadounidenses que callaron cuando  Bush invadió Irak, con el pretexto mentiroso de la existencia de armas químicas, y el ocultamiento de cuando regresaban los soldados muertos y bajaban los cajones desde los aviones sin cámaras de televisión, para seguir engañando a la población.
¿PERIODISMO MILITANTE? 
 Hace poco tiempo se conoció que los diarios del magnate de la prensa mundial Rupert Murdoch, pincharon teléfonos en Gran Bretaña para conseguir información, hasta el extremo de entrometerse en la vida de las familias de víctimas por pedofilia.
      El periodista italiano Gianni Miná  se reconoce de  izquierda “pero no hago militancia partidaria,-aclara-  porque pienso que para que un periodista sea creíble no tiene que estar en ningún movimiento de manera militante. Ya los periodistas de derecha están vinculados de una manera ambigua al poder, creo que no tenemos que repetir el error”.
    Miná dijo en un reportaje que “al mundo moderno lo manejan los medios de comunicación. Y está claro que el 80 por ciento de esos medios, en América latina, están en manos de la derecha. Y faltando información, no hay creación de una conciencia ni comprensión de los propios derechos. No es solo un fenómeno latinoamericano. En Europa ya tampoco existen los editores puros, los que crean un medio de información por el placer de hacer un medio de comunicación. Ahora son managers que crean radios, televisiones o diarios o los compran, para sostener otros negocios que tienen en otros sectores de la economía. Los medios le sirven como un megáfono para impulsar sus intereses privados. Esto es un límite enorme para la izquierda. Si no cambian las reglas, en  los próximos diez años ganará los que manejan los medios”.
   El director de cine estadounidense, Oliver Stone,   cuando presentó su película South of the Border  en el Festival de Venecia, dijo: “Muchos de los países latinoamericanos que se han conquistado recientemente una independencia real son definidos incorrectamente como  «no democráticos», por ciertos sectores de nuestro gobierno (EEUU) y por parte de la prensa miserablemente sometida, porque sus nuevas opciones económicas y políticas perjudican a sus intereses. Todo esto es intolerable, y hay que tener la fuerza de denunciarlo”.
   El académico y analista internacional, nacido en Italia, Giovanni Sartori,   en su obra Homo videns. La sociedad teledirigida  -editado en 1998- advertía que  en la televisión se pasará a una nueva forma de hacer política, influenciada por el poder de los medios de comunicación. Mientras tanto, la información en manos del pueblo será cada vez más pobre. En occidente las personas políticamente formadas o interesadas en la materia son entre un 10 y un 25 por cien. Las que realmente tienen competencia se reducen a entre un 2 y un 3 por ciento. Se crea, de este modo, una "multitud solitaria", una "soledad electrónica", dirigida por los que tienen el poder televisivo. Se anula el valor del medio como instrumento democrático. Para Sartori es una situación comparable a la Baja Edad Media y de la cual vaticina que será muy costoso retornar.
   En plena dictadura militar en la Argentina,  Robert J. Cox del Buenos Aires Herald  se despedía de sus lectores así: “La prensa tiene el deber de decirle la verdad a la gente. Los familiares de las personas desaparecidas no pueden seguir ignorados como si fueran leprosos”,  mientras callaban los diarios de mayor tirada –La Nación y Clarín- como así también ADEPA , la entidad creada por esos medios para defender la libertad de expresión.   
  No es casual que ahora,  la mayoría de los medios le declararon la guerra al gobierno democrático después de la sanción de la Ley de Medios Audiovisuales, que los obliga a la desmonopolización, como lo es  en Estados Unidos y es tomada como ejemplo para el debate parlamentario en Brasil.
    El  Relator Especial de la ONU sobre el Derecho a la Libertad de Opinión y Expresión, Frank Larue Lewy declaró que la Ley de Medios Audiovisuales de la Argentina  “es un modelo único en el mundo y un ejemplo para todos los demás países, en virtud de que garantiza el acceso de todos los sectores a las frecuencias de la radio y la televisión manteniendo el principio de pluralismo y diversidad en el ejercicio de la libertad de expresión.
   ¿Se habrá encontrado el camino “para retornar de la Baja Edad Media”, como dice Giovanni Sartori?
    Por ahora, los negocios de los canales de televisión por cable, con 24 horas de noticias son los autores del morbo televisivo que azota a la sociedad. Implantaron una dictadura en el interior de cada hogar,  ponen en riesgo vidas y someten a sus miembros a vivir en estado de  paranoia, temiéndole al vecino, al transeúnte, al diferente y  también a la democracia. 

miércoles, 27 de julio de 2011

Julio Nudler: ¡Salud Maestro!


REFERENTE DE PERIODISTAS
Por Rubén Levenberg

En la redacción de Página 12 había un especialista en escribir necrológicas, Salvador Benesdra, quien elaboró su propio epitafio en un libro de 600 páginas, reconocido y admirado sólo después de su muerte. En la misma redacción otro periodista ejemplar, Julio Nudler, también describió su propia muerte, pero no en un libro ni en una necrológica sino en sus quejas habituales sobre los fumadores activos que obligaban a los otros a fumar pasivamente.
Julio Nudler terminó de fallecer un 27 de julio hace seis años, pero había comenzado a morir cuando los humos de sus colegas ayudaron a desatar el cáncer que se lo llevó. Para la prensa canalla sólo vale la pena evocar su figura por aquel casi póstumo debate que provocó su columna crítica contra el entonces funcionario Alberto Fernández. Fue censurado por la dirección del diario en el cual trabajaba, Página 12, y se desató un escándalo justificado por tal injusticia.
Pero aquel acto final de su vida no fue lo único que hizo sino apenas la culminación de una trayectoria. Era un tipo que no adscribía a la frase célebre de Groucho Marx, “Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros”. Economista recibido en la UBA, pasó por redacciones que hicieron historia en el periodismo argentino, como las de La Razón, La Opinión, Clarín y la ya mencionada Página 12.
Nudler fue un periodista destacado, malhumorado, inteligente, riguroso…y a esta altura ya estaría quejándose por el uso excesivo de adjetivos. Escribía como pocos y sus análisis sobre la economía argentina eran como las páginas de la Biblia, aunque no hacían falta demasiadas interpretaciones, porque era muy claro para expresar sus ideas.
Era y es un maestro del periodismo y también un defensor a ultranza de sus pasiones. De ellas, una que creció con el desarrollo de su vida y que fue mucho más que una descarga a tierra: El tango. Escribió, publicó, difundió, discutió sobre tango, tanto como sobre economía y política internacional.
¡Salud maestro!

martes, 7 de junio de 2011

PERIODISMO EN LA PICOTA


¿Independiente? ¿Puro? ¿Objetivo?
El oficio de Mariano Moreno
Rubén Furman
El primer periodista de la Patria no buscaba primicias sino que soñaba con revoluciones. Tampoco creía en un periodismo "independiente" sino en una prensa que ayudara a lograr la Independencia.
Mariano Moreno no fue un “militante” imparcial de esas causas y dos semanas después de la ruptura de los lazos coloniales creó el primer medio de prensa patrio, cuyo aniversario celebramos en la Argentina cada 7 de junio como Día del Periodista.
En "La Gazeta de Buenos Ayres", órgano oficial del gobierno revolucionario que se sustentó con dineros públicos, Moreno postuló las ventajas de informar sobre el “nuevo sistema” de gobierno, las medidas para “solidar la unión” de las provincias emancipadas y las “noticias prósperas o adversas” que llegaran de España.
Pero también se manifestó por dar “absoluta franquicia y libertad para hablar de todo asunto que no se oponga en modo alguno a las verdades santas de nuestra augusta religión y a las determinaciones del gobierno".
Por esa “augusta religión” de ideas jacobinas e intolerancia con los enemigos, primero fue marginado de la Junta por su ala conservadora y menos un año después fue asesinado -y su cuerpo arrojado al mar- en el barco que lo llevaba a un exilio diplomático a Gran Bretaña.
Los delegados al Primer Congreso Nacional de Periodistas, realizado en Córdoba en 1938 rescataron esa trayectoria abnegada como un modelo de libertad y autonomía. Encendieron una señal en la oscuridad de la Década Infame e instauraron la fecha de aparición de aquel órgano de prensa patrio como día de celebración a su tarea.
Cada época tiene su prensa y sus periodistas, pero aquellos delegados al congreso ya no eran sólo políticos o ideólogos que fungían de periodistas, como Moreno, Sarmiento, Mitre, Alberdi y Hernández, sino artesanos de un oficio con normas propias para un trabajo cotidiano.
Producto de la inacabable renovación tecnológica y económica, esos profesionales constituyeron el modelo de hombre de prensa que en 1946 instauró en el país el Estatuto del Periodista Profesional aun vigente: el del trabajador con derechos sociales.
Ese modelo no debería considerarse totalizador pero su virtud más evidente fue dejar establecido que existe una tensión entre el empleado de una empresa de prensa, cuya línea editorial no determina aunque la construya día a día, y aquellos que compran su trabajo y buscan cooptarlo a su mundo de ideas.
Ni las mejores ilusiones de las muevas camadas de periodistas con formación terciaria y universitaria que sueñan con contar la realidad sin limitaciones, ni el falso rol de jueces que les asignaron a los periodistas las expectativas sociales de justicia, lograron modificar esa realidad.
Menos aun la moda de aquellos que reemplazaron fuentes por auspiciantes, asegurando eso era fuente de independencia.
En tiempos en que la noticia ya no se diferencia bien del entretenimiento y la abundancia informativa termina convertida en barullo, el derecho a la información -que las Naciones Unidas reconocieron como esencial- debe lidiar además con la concentración de recursos que “silencia y manipula la información, deforma los hechos, abre sus páginas a las mentiras y calumnias que puedan dañar al adversario”.
Hoy como siempre, lo que mejor define la actividad del periodista sigue siendo su compromiso con la verdad y la honestidad en el ejercicio. Según la expresión inalterable de Rodolfo Walsh, ese que supo enhebrar en un solo haz el interés del militante con el rigor del profesional, se trata de "dar testimonio en tiempos difíciles.

miércoles, 1 de junio de 2011

PERIODISTAS VIOLADOS: TRABAJO SEMI-ESCLAVO Y RECORD DE DESOCUPACIÓN


¿Quién viola la libertad de expresión?
Por Rubén Levenberg
Seamos claros: Desde que los medios de comunicación se concentraron en todo el mundo y se convirtieron en unidades de negocios de grandes grupos financieros, las violaciones a la libertad de expresión provienen de las empresas periodísticas. Desde que las empresas concentradas precarizaron a la profesión periodística y la convirtieron en un trabajo semi-esclavo con el mayor nivel de desocupación de la historia, la libertad de conciencia es violada todos los días por las empresas periodísticas, que obligan a los periodistas a convertirse en militantes de sus intereses o en colaboradores multitrabajo para no tener que depender de un solo patrón. Lo demás es hipocresía

martes, 5 de abril de 2011

KIRCHNER Y EL CULTO A LA PERSONALIDAD

“Como no tienen pensadores ni ensayistas… tienen periodistas”

Por Carlos Polimeni

“…En el bar de la ex Avenida Presidente Roca, donde Lupín tomaba café y discutía de política con los amigos y aliados, hay una sola copa en existencia para quienes intenten menguar el frío de la noche en el sur de todo tomando un cogñac. Si toman dos personas, una deberá hacerlo en un vaso de agua. El dueño anterior se suicidó colgándose de una viga en mitad del salón. Al lado, está el restaurante británico que hasta 1982 lucía orgulloso una foto de Su Majestad. Enfrente, en el café de la esquina, paran los radicales. A veces, se arma la gorda. Pueblo chico infierno grande, como en todas partes. Desde el 29 de octubre, por decisión de los militantes y desde un poco después por trabajosa decisión del municipio, hoy a cargo de un radical, la avenida se llama Presidente Néstor Carlos Kirchner. El gobernador Daniel Peralta, que tiene sus propios problemas, cuenta que es todo un tema intentar frenar los homenajes que a lo largo de la provincia los municipios pretenden hacerle al santacruceño más famoso de todos los tiempos. Explicarle a cada uno que la familia no está de acuerdo. Es difícil hablarles de lo malo que resulta para la intelligentzia nacional el culto a la personalidad a los militantes que en la inmensidad patagónica intentan demostrar que ellos también extrañan a ese pingüino loco que ignoraba los protocolos. En la comodidad de sus escritorios, los escribas y voceros del poder económico, de los medios oligopólicos, lucen sus plumas hablando de megalomanía y excesos, aparentes dueños de todas las razones intelectuales. Están seguros de lo que dicen, como profesores universitarios que hace décadas desparraman sus conocimientos imperecederos. Pero les falta calle, les falta país real, les falta barro en los zapatos. Y les falta verdad. El pensador José Pablo Feinmann lo dijo bien, hablando de un reportaje acusatorio a Horacio González en un programa de TN: como no tienen pensadores ni ensayistas… tienen periodistas. El colmo es que muchos de ellos fabrican información cuando no la tienen….”

sábado, 29 de mayo de 2010

La muerte del periodismo, blogs e información berreta

El secretario general de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), Aidan White, ha asegurado que el periodismo pasa por una de sus mayores crisis, una situación que ha llevado al despido a unos 100.000 reporteros en los últimos tres años y a que muchos otros trabajen en condiciones "escandalosas".

Preparar estrategias para defender el futuro del periodismo será uno de los objetivos del Congreso Mundial de Periodismo, que esta semana se inicia en Cádiz, donde se reunirán más de trescientos representantes del sector de distintos rincones del mundo.

Aidan White ha explicado que este congreso, que se celebra cada tres años, llega en un momento de "una crisis enorme" para el mundo del periodismo, que afronta el reto de "encontrar nuevos mercados" mientras los periódicos tradicionales "desaparecen gradualmente".

Su difusión en Internet aún no deja beneficios sustitutos porque en la red impera "la cultura de todo gratis" y por eso "es muy difícil desarrollar mercados en Internet" para la prensa.

"Ahora hay más libertad de expresión porque gracias a Internet todo el mundo se puede expresar, pero al mismo tiempo hay menos acceso a la información relevante, transparente y útil que proporcionan los reporteros", afirma el secretario general de la FIP.


La gradual desaparición de periódicos en el mundo (en Estados Unidos y Canadá desaparecen a un ritmo de entre un ocho y un diez por ciento al año, según los datos de la FIP) tiene "consecuencias dramáticas" y es "una amenaza para la democracia" porque afecta especialmente a la información local que, en su opinión, es "necesaria" para que la sociedad conozca su realidad más cercana.

Mientras los periódicos decaen, la información distribuida a través de blogs y foros como twitter o facebook, crece. "Abren el espacio a más voces, pero lo que hacen no es periodismo, mucho de lo que se difunde es mala información, cotilleos, mentiras".

En esta situación, los dueños de los medios de comunicación están ahora "más preocupados" por buscar beneficios económicos con los que mantener el negocio "que por defender la libertad de expresión" y por invertir en obtener información de calidad.

"Hay una enorme pérdida de talentos", asegura, en los miles de profesionales que en este tiempo están perdiendo sus trabajos, mientras en las redacciones entran jóvenes "seriamente explotados" que con tal de encontrar un trabajo al acabar sus estudios pueden hacerlo "incluso sin ser pagados".

Pese a todo, el secretario general de la FIP se muestra "optimista" y cree que los periodistas serán capaces de abrir "nuevos diálogos" para que su trabajo "independiente" sea "reconocido" en "nuevos modelos de mercado".

Los periodistas, explica, han sido un sector "algo arrogante" que no ha hecho "mucha autocrítica". "Tenemos que terminar con eso, para buscar un nuevo contrato con la sociedad", señala el secretario general del FIP.

El congreso, que también analizará los problemas de seguridad de una profesión que el año pasado contabilizó la muerte de 140 reporteros y más de 1.000 en la última década, se celebra en Cádiz, en un homenaje al bicentenario de la primera ley de prensa que se elaboró en 1810 y se promulgó en 1812, dentro de la Constitución de Cádiz.

sábado, 15 de mayo de 2010

Orlando Barone: “Los periodistas no deberían ser ricos ni famosos”

Por Alberto Ferrari



En el área de los monopolios

"Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido." La frase del dirigente revolucionario negro Malcolm X fue repetida por el actor Arturo Bonín durante un debate por la Ley de Medios, en el que también participaron Susana Rinaldi, Orlando Barone, Gabriel Mariotto, Damián Loretti, Enrique Masllorens y Julio Piumato.

Durante el debate organizado en el centro cultural Del Otro Lado de Parque Patricios, Loretti anunció que la Coalición por la Radiodifusión Democrática comenzará una vigilia el miércoles a partir de las 8.30 frente a Tribunales, a la espera de que la Corte Suprema de Justicia decida ese día si acepta o rechaza analizar la medida cautelar de la jueza mendocina que impide aplicar la Ley de Medios.

Si la Corte Suprema acepta ocuparse de la medida cautelar “vamos a pedir que convoque a audiencias públicas”, anticipó Loretti, aunque explicó que los argumentos son tan endebles, que debería rechazarla sin más trámites.

Barone a su vez afirmó que los periodistas “no deberían ser ricos ni famosos, ni vivir en un countrie ni viajar en automóviles importados de vidrios polarizados, porque les impide una visión horizontal” de la sociedad.

“Los periodistas ricos y famosos recaudan cuatro o cinco millones de pesos por año, pero los periodistas de los medios del interior cobran sueldos promedios de 1.500 pesos”, comparó.

Mariotto recordó que junto con Loretti hace veinte años “elaboramos el primer proyecto de Ley de Medios, que dos diputados, Paz (peronista) y Felgueras (radical) impulsaron juntos y que estuvo a cuatro votos de llegar al recinto”.

“Estamos muy tranquilos esperando el fallo de la Corte Suprema porque la Ley se ajusta a derecho. Loretti, uno de los arquitectos de la ley, hizo un estudio comparado de toda la legislación existente en el mundo en la materia y no hay nada en la nuestra que no esté en las otras. Por eso esperamos con tranquilidad”.

Loretti incluso destacó que “es la primera ley del país que incluye nombres y apellidos, porque se organizaron 30 foros y 800 organizaciones intervinieron en el debate. Y cada modificación fue acompañada con una mención al pie del autor de esa modificación. Si el día de mañana quieren modificar la ley, ellos van a tener que convocar a más de 800 participantes para que tenga más validez que la nuestra”.

Los panelistas coincidieron que “por primera vez los monopolios están a la defensiva, porque el partido se está jugando cerca de su área” y pidieron que prosiga la movilización, como reaseguro de que no habrá “chicanas legales” que impidan su aplicación.

Durante el debate se denunció que la película “El Rigor del destino” de Gerardo Vallejo, que La Nación calificó de “peronismo subliminal” cuando fue estrenada, es imposible de difundir porque los derechos los compró el canal “Volver”. “¡Y encima no los paga!”, apuntó desde el auditorio la viuda de Carlos Carella, el protagonista de la película.

jueves, 13 de mayo de 2010

Batalla mediática: que Clarín no tape al Unasur

Por Alejandro Tarruella
Sombras azules en el camino de los medios

El peso de las diferencias que difunden los medios entre el gobierno y la corporación opositora, ocupa gran parte de los espacios periodísticos. Pero no todas son diferencias porque hay raras coincidencias, una de ellas pasa por imaginar que esos contrastes lo son todo. Todo el periodismo, toda la política, toda la vida como si en realidad, esa discusión mediatizada, imaginan, fuese la necesidad y la búsqueda de las mayorías y las minorías. Ese sentimiento se impone sobre gran parte de la ciudadanía como una sombra.

Sin embargo, es posible aventurar que las cosas podrían ser de otro modo. “Antes del impresionismo no había sombras azules”, comentó alguna vez Oscar Wilde con visión creativa. Y los otros modos pueden partir de abrir las puertas a otras miradas sobre la idea del apoyo a la gestión de gobierno y el camino que se construye en común hacia 2011.

Es posible que cierta carencia de visión creativa, impida en la actualidad que, desde el oficialismo y en virtud de ciertas burocratizaciones de aparato, no sea posible construir sombras azules. En cambio, si, fantasmas grises.

Hay un tema importante para marcar camino en este momento: Unasur presidencia Kirchner. Si se piensa que en 1954, Perón procuró desesperadamente construir el ABC (Argentina, Brasil, Chile) para superar el vallado de los intereses internacionales que se descolgaban contra el país, se pueden buscar puntos en común. La diferencia está dada en el hecho de que hoy existe una construcción de marco suramericano, un arco de coincidencias que dará lugar a un bloque continental de singular importancia en el mundo. Esa es una clave para abrir la polémica y a la pelea callejera, golpe a golpe, crearle un nuevo matiz en la comunicación, compartirlo. Sombras azules, creatividad con un piso en la realidad.

martes, 11 de mayo de 2010

¿Duhalde, Carrió y De Narváez en 678?

Por Rubén Levenberg



Medios públicos, oficiales, gubernamentales, ¿de qué estamos hablando?

A partir de la lectura de la nota sobre María Julia Oliván en Puedecolaborar se me ocurrió volver a pensar –repensar, dirían ahora- acerca de una frase que aparece cada tanto en los medios, que Gerardo Yomal ha dicho muchas veces en El Tren y que la propia directora de radio Nacional, María Seoane, pronunció poco antes de asumir el cargo: “Hay que abrir los medios oficiales a la oposición”.

Digo que me interesa volver a pensar, porque siempre tuve posición tomada respecto al tema: No hay medios oficiales, hay medios públicos. Y aquí vale la pena refrescar un concepto hoy dejado de lado por nuestra izquierda, centroizquierda y/o progresismo: El Estado no debe ser subsidiario, o sea no tiene que hacer de bombero para cubrir aquello que la actividad privada no puede hacer porque no es rentable o porque la tasa de ganancia no es la que quieren. El Estado no tiene que hacer una TV para cubrir aquello que los otros no hacen, tiene que hacer una buena TV, una buena radio y, como en algunos lugares del mundo, buenos diarios.

También me interesa volver a pensar el tema porque no estoy demasiado seguro de que los medios públicos deban reproducir el equilibrio de fuerzas del Congreso, como si fueran un poder más del Estado. Cuando votamos legisladores, no elegimos periodistas en la TV pública, así como no elegimos jueces ni policías. ¿Habría que hacerlo? Es una cuestión a discutir.

Creo, en cambio, que los medios públicos deberían hacer buen periodismo, buen entretenimiento, difundir buena cultura. Si se hace buen periodismo, se tiene que consultar a todas las fuentes, sean oficialistas u opositoras.

Allí me tropiezo con otras dudas: ¿Los opositores quieren ser entrevistados en buenos programas periodísticos? Hemos visto y escuchado a los jefes de la oposición hablar despectivamente de los medios públicos. Los hemos visto y escuchado negarse a hablar con los medios públicos. Los hemos visto y escuchado, cuando finalmente algunos de ellos aceptan una entrevista, enojarse y cortar el teléfono o levantarse ante la primera repregunta.

En una red de conglomerados mediáticos en los que se practica una tremenda reducción de los espacios de libertad, con periodistas que terminan aceptando decir y firmar cualquier cosa para conservar su trabajo –actitud que uno jamás se animaría a cuestionar- la repregunta ya no se usa, no existe. Hacen preguntas con respuesta incluida, con un pie para que el entrevistado diga lo que quiere decir. Así funciona hoy el periodismo “independiente”. La vieja pregunta “¿se siente realizado?” con la cual se ridiculizaba hace muchos años a las estrellitas de TV que la jugaban de periodistas, hoy se ha convertido en la única pregunta posible. Los manuales de estilo de los diarios parecen escritos con letra invisible, ya no se leen y mucho menos se respetan.

Es cierto, es un fenómeno que no es estrictamente argentino. Cualquiera que se tome el trabajo de leer el diario El País de Madrid con el manual de Estilo del El País en la mano, se puede hacer un picnic con la reducción al absurdo de la ética profesional y empresarial que aparece.

¿Cuál sería la salida? ¿Abrir espacios en la TV pública para que los jefes opositores armen sus programas en los que les pregunten lo que quieren decir y no les repregunten? ¿No se parecerían demasiado a los medios que ya existen en la esfera privada? Las preguntas son muchas, pero no estoy seguro de que la salida sea lotear espacios para que los que ya tienen el 80 por ciento de los medios a su disposición, también tengan parte de los medios públicos. Me parece un lindo tema para seguir debatiendo.

miércoles, 5 de mayo de 2010

La gran Majul

Por Ana Tula (oyente y lectora “crispada”)


Me sumo a la campaña de Majul pidiendo libertad de expresión y respeto a los periodistas.

Por eso le pido a Magnetto y a la Noble Ernestina que no estén más en sus pantallas, Maria Laura Santillán, Marcelo Bonelli, Gustavo Silvestre, Ernesto Tenembaum, Santos Biassati.

Le pido con todo respeto a Radio Cooperativa que no salga más al aire Gabriel Levinas.

Todos tienen derecho a opinar de todos, pero le pido a Daniel Vila que lo saque a Majul y a todos los “chupaVila” que le dedicaron el Martín Fierro al trompa.

Porque hay que buscar el debate y confrontar civilizadamente, le pido a radio Del Plata que no esté más en ningún programa Romina Manguel.

Porque todas las voces deben ser escuchadas y respetadas, le pido a Pierri que saque el programa de Grondona.

Por la libre expresión y el derecho del trabajo a los periodistas le pido a Radio Continental, que no estén más Magdalena Ruiz Guiñazú y Fernando Bravo.

Pero todo de onda, ¿viste? Para que todos podamos escuchar todas las opiniones.

Y a los periodistas oficialistas que dicen que NO existe NI un periodista exiliado, les digo que NO es cierto, NO mientan más: HERNAN LOPEZ ECHAGUE está exiliado porque el Padrino (Duhalde) lo mandó a cagar a palos porque lo denunció en un libro como un mafioso. Si, ése que él y su esposa hoy hablan defendiendo la libertad de prensa... ¿no se acuerdan? ¿¡¡ pero cómo NO salió en primera plana y todos los periodistas HOY perseguidos por la dictadura kirchnerista NO salieron en banda a solidarizarse con Echagüe y armar un flor de quilombo!!! ¿No lo denunció ADEPA, la SIP? ¿No hubo legisladores que salieron a proteger a López Echagüe en la era Duhaldista? ¡no me jodas! ¡esa historia me huele a leyenda kirchnerista!

viernes, 30 de abril de 2010

¡Quiero la ley de medios ya!

Por Tato Contissa

No quiero ser intocable como un tribuno romano, por mí no se molesten.

No me tengan en sus cuentas a la hora de otorgarse ciudadanías privilegiadas, no me hacen falta. Soy periodista, y durante este gobierno he obtenido la despenalización en las cuestiones tipificadas como delitos a través de la prensa en el Código Penal, una amenaza que le permitía a los poderosos castigar a los periodistas que osaban mostrar sus impudicias, y a los dueños de los medios encontrar razonables causas para ejercer censura.

De manera que yo con eso tengo suficiente, no me hace falta nada más que liberen de una vez por todas a la Ley presa de servicios de comunicación audiovisual de la democracia. Por eso sí moléstense. Eso sí lo quiero ya.

No es un querer caprichoso, sino un querer de derecho. De un derecho fundado en instituciones que no pueden ser sometidas a tutelajes especiales de ninguna naturaleza, ni a salvaguardas sospechosas por provenir de la concentración económica y de la desigualdad como sistema.

Eso lo quiero ya porque es mío en tanto es de mi pueblo, del pueblo en el que soy.

De manera que, no se tomen molestias que no les pido, ya que toleraría sin queja estar en carteles (por injustos que crea fueran contra mi persona) a cambio de no integrar más listas negras confeccionadas por oscuros dictadores en complacencia de los dueños de los discursos hegemónicos.

Hagan el favor de dejar de gritar sus delirios persecutorios porque tanta bulla no alcanzará para acallar a los que hace 25 años venimos bregando para poder también, hacer escuchar nuestras voces.

lunes, 26 de abril de 2010

¡Un médico por favor! Fanática y adicta a 678


Por qué soy adicta a 678


por Liliana Mizrahi.

¡Sí! Lo confieso, soy adicta a 678.

En tren de confesar, soy adicta también a la inteligencia, el humor, los espacios y vínculos donde me dejan pensar, y no me saturan diciéndome, sutilmente, lo que después debo repetir. Me gusta que me abran la cabeza.

Soy adicta a la buena onda. Estamos los argentinos muy necesitados de buenas ondas. Buen trato. Buenas noticias. Y, los periodistas de 6 7 8, además de ser agudamente inteligentes y críticos, se ríen, se divierten durante el programa y contagian. La pasan bien entre ellos, desdramatizan la realidad, pero no la banalizan ni la simplifican. Se ríen, son espontáneos. Y ese bienestar con su trabajo, lo transmiten y comparten con nosotros. Entonces, los que vemos 6 7 8 la pasamos bien.

Aprendemos. Pensamos. Descubrimos cosas nuevas que no sabíamos.

Me gusta la gente a la que siento verdadera. Y los periodistas de 6 7 8 son auténticos. La gente verdadera, auténtica, genera seguridad, confianza. Y si programa tras programa, me siento mejor, entiendo más, recuerdo hechos políticos que había olvidado y los archivos me lo recuerdan y me lo muestran, siento que se me juntan cosas que estaban disociadas, comprendo mejor la totalidad y legitimo a los que están del otro lado de la pantalla como excelentes interlocutores.

Confío. Y además, me permiten, la distancia que necesito para pensar. De ahí la gratitud que siento con todos ellos.

Agradezco y disfruto del buen trato que recibo como televidente. No se superponen al hablar, ninguno habla demasiado tiempo, el ritmo permite acompañar la reflexión, hay menos cortes publicitarios, eso hace a la calidad de la comunicación y la posibilidad de oírlos a todos, incluso a nosotros mismos.

Me gustan los invitados.

Mi marido y yo agendamos con minuciosidad los programas. No queremos perderlos. Son parte de nuestra cotidianeidad.

Los grabamos siempre, por las dudas. Nos reímos siempre. Nos emocionamos. Nos mejoran como personas porque aprendemos y crecemos cívicamente, en tanto, nos concientiza como ciudadanos. Ponen en evidencia la realidad concreta.

Estamos más atentos. Escuchamos mejor los que nos dicen en otros medios. Leemos mejor entrelíneas. Sabemos más. Estamos mucho más interesados en las vicisitudes políticas y sociales de Argentina, que no son pocas, pero las miramos con mucho más interés. Argentina es un país interesante.

Que 6 7 8 nos ayude a interesarnos en la realidad, es una forma de movilizarnos, politizarnos y comprender mejor esta Argentina tan compleja y paradojal.

Yo creo que 6 7 8 aporta a un cambio revolucionario.

La mentalidad de muchos argentinos está cambiando. Hay un proceso de transformación que está en marcha, en la comunicación, en la movilización social, en las obras que mejoran la vida de muchos argentinos y muchas más cosas…

Muchos argentinos estamos invirtiendo nuestra inteligencia, nuestra alegría y nuestro amor, para mejorar el país, y para el bien de todos nosotros.

Y 6 7 8, también, qué suerte. Yo lo recomiendo.


lmizrahi@pachami.com

miércoles, 21 de abril de 2010

¿Y si un periodista sufre un "accidente"?


Yabrán y el crimen de Cabezas:
¿algunos fueron más papistas que el Papa?

E l Estado no puede consentir el escrache a periodistas

Por Hugo Presman*
La discusión parlamentaria y extraparlamentaria de la ley de medios, el permanente señalamiento del gobierno sobre las actitudes de los grandes medios, el programa 6-7-8, la potencia del mensaje del periodista Víctor Hugo Morales desde una emisora hostil al proyecto como Radio Continental, la prédica de Radios como Cooperativa, Nacional y la de las Madres de Plaza de Mayo, el programa de Eduardo Aliverti, el apoyo de agrupaciones políticas, el fenómeno bloggero que permitió el avance informativo a través del desarrollo técnico de Internet, ignotos programas barriales y provinciales, fueron artífices de una lucha desigual contra los medios poderosos de notable potencia de fuego. Muchos de estos últimos, han determinado durante años, la opinión y el llamado sentido común, de inmensos sectores de la población. El descubrimiento de las manipulaciones, las omisiones, la desinformación, los zócalos televisivos que tergiversan lo que acaba de verse, la descarada defensa de intereses económicos envueltos bajo la inmaculada bandera de la libertad de prensa, el enarbolar un falso periodismo independiente y puro, empezaron a ser horadados por distintos desenmascaramientos. La permanente prédica pesimista, los pronósticos desmentidos por la realidad, los vaticinios apocalípticos, el regodeo con el fracaso, han producido un cansancio en franjas importantes de la población y la reacción correspondiente. Esto explica el fenómeno a nivel nacional de las autoconvocatorias por facebook de los seguidores de 6-7-8 y sus exteriorizaciones públicas.

CONTRADICCIONES ARGENTINAS

Hay una guerra mediática, entre el poder real y el gobierno. El autor de esta nota está claramente a favor de la ley de medios. Soy consciente que el poder real no respeta ninguna regla y es capaz de perpetrar atentados, autoatentados, y metafóricamente y tal vez no tanto “fusilar prisioneros”. Pero creo que desde el gobierno se deben respetar las reglas de juego. Que no todo vale. Que el Estado no puede degradarse. En esta batalla donde se empieza a sacar ventajas, basado en la irreprochable premisa que implica demoler posiciones hegemónicas que se amparan hoy en la protección de jueces concesivos que acogen las chicanas de los grupos concentrados. Repito: el estado no puede degradarse. No puede consentir por acción u omisión el escrache en general y de periodistas en particular trabajen o no en un medio hegemónico, a través de cobardes carteles anónimos, de incierto origen. Los únicos escraches justificables fueron los de las víctimas del terrorismo de Estado cuando se habían cerrado las posibilidades de acudir a la justicia.
No debe el principal Ministro del Gobierno, el jefe de gabinete Aníbal Fernández acudir a una reunión de bloggeros luciendo una remera con un dibujo donde una persona tiene un Clarín en el culo. El Ministro hace mucho que terminó el Secundario y si no tuvo oportunidad de hacer estas travesuras cuando tenía edad para realizarlas, concretarlas ahora, además de ridículas crea una zona peligrosa donde pueden sentirse estimulados aquellos que son más papistas que el Papa.
Cualquier “accidente” que pudiera llegar a sufrir un periodista, en este contexto no delimitado, profundización de lo sucedido con la periodista Adela Gómez en Santa Cruz, será un terremoto más potente que el que llevó al ex presidente Duhalde a adelantar las elecciones después de los asesinatos de Maximiliano Kostecki y Darío Santillán. Y poco importará que el gobierno no tenga nada que ver. Estará en la misma situación en que se vio encerrado Alfredo Yabrán después del asesinato de Cabezas, en donde todos los caminos conducían a su culpabilidad, más allá de que lo fuera o no.
Ahí está el peronismo disidente que va por todo, con el apoyo del establishment, la Iglesia, el rabino Bergman, las coberturas mediáticas, todos en mayor o menor grado afectados por el gobierno.
(La nota completa la podés leer en http://www.presmanhugo.blogspot.com/)

lunes, 22 de marzo de 2010

CHAU INTOCABLES


¿De qué "periodismo puro" me hablan?

Por Gerardo Yomal

El domingo 14 de Junio de 2009 el principal columnista del diario de mayor circulación de la Argentina, Eduardo Van Der Kooy, escribía lo siguiente: “… Adelanto electoral para marzo del 2010. Ese sería el póstumo recurso político de Néstor y de Cristina Kirchner si una derrota electoral inapelable sucediera el último domingo de este mes…” Los Kirchner perdieron las elecciones y la aseveración del editorialista de Clarín quedó en agua de borrajas. Por lo que uno pudo leer no hubo por parte del periodista una autocrítica y al margen de los deseos “destituyentes” la presidenta finalizará su mandato constitucional en el 2011.

En nuestro gremio había una máxima que decía que no era bueno “hacer periodismo de periodistas…” Por cuestiones corporativas, por “el toma y daca” dentro de la profesión, “hoy por ti mañana por mí”, la cuestión es que no se criticaba con nombre y apellido a los colegas. Se podía escribir o decir cualquier cosa pero por ejemplo, si se señalaba el error o el lobby que hacía el periodista o la empresa periodística a favor de determinado interés, se aducía un ataque a “la libertad de prensa”.

Se ponía a los medios y a los periodistas en el lugar de intocables, puros, a los que no se los podía señalar, personalizar, cuestionar.

En ese sentido la presidenta acertó en el análisis cuando afirmó que “…es curioso. En la República Argentina uno puede hablar de todo, de los políticos, de los empresarios, de los militares, de los sacerdotes, de las costureras…de cualquier cosa, menos del periodismo.”

Por suerte hoy se ha roto esa máxima. Y cuando un periodista mete la pata, miente, juega a favor de intereses empresariales, alienta rupturas institucionales, hay otros periodistas que los pueden criticar y poner al desnudo. Joaquín Morales Sola, Eduardo Van Der Kooy, Nelson Castro o Santo Biasatti no son puros ni intocables. En buena hora.

miércoles, 17 de marzo de 2010

El periodismo de investigación que no investiga



por Ruben Levenberg

La discusión entre Víctor Hugo Morales y Luis Majul durante la presentación de un libro desató una serie de opiniones acerca de un tema delicado para quienes estudian los medios desde la perspectiva académica: El periodismo de investigación. Dejaremos de lado la polémica entre Morales y Majul, que caprichosamente algunos intolerantes quisieron ver como una polémica entre kirchnerismo y antikirchnerismo. Detrás de ello había un problema más importante, que Víctor Hugo intentó dejar sentado: ¿Cuándo se justifica hablar de “periodismo de investigación”?

En la Argentina se utilizan categorías que en el resto de los países hispano parlantes tienen otros significados. Aquí se habla de “reportaje” cuando en el resto del mundo se dice “entrevista”. Al mismo tiempo, los españoles denominan “reportaje” a un informe profundo sobre un tema determinado.

Hasta allí, las diferencias se refieren a las nomenclaturas, que muchas veces llevan a la confusión. Pero hay otra categoría, la del periodismo de investigación, que es más problemática aún, porque en la Argentina se confunde el informe profundo con el periodismo de investigación o, como dirían los españoles, el reportaje con la investigación. Hay muchas definiciones de periodismo de investigación, pero todas comparten tres ideas básicas:
a.- Tiene que ocuparse de un problema de relevancia social.
b.- Tiene que ser un tema original, que no se refiera a lo que otros han investigado.
c.- Se trata de descubrir algo que alguien quiere que permanezca oculto.

Si bien, como diría Gabriel García Márquez, “todo el periodismo debería ser de investigación”, diremos que la diferencia entre quienes investigan y quienes ejercen el periodismo que no es de investigación es que unos buscan descubrir lo que alguien quiere ocultar y otros buscan algo que puede estar oculto o a la vista, pero que nadie se ocupa de ocultar voluntariamente. En su libro “El Periódico, actor político”, Héctor Borrat señala, además de los tres aspectos marcados, otras condiciones. Entre ellas, que lo oculto que se investiga, para ser revelado, se busque siempre en un terreno diferente al de los objetivos e intereses del propio periódico en el cual se publica. Si se aplicara la regla a la mayor parte de lo que en la Argentina se suele denominar hoy en día como periodismo de investigación, tal vez ningún texto pasaría la prueba.

Un periodista puede hacer notas, relevamientos, entrevistas y cruce de información sobre la miseria en algún lugar de la Argentina. Eso es un “reportaje” a la española o un informe especial (un informe profundo). Si se encuentra con que hay funcionarios que intentan evitar que se conozca la situación sanitaria, habitacional o educativa del barrio; si el barrio está en una situación miserable pese a que dos años antes se instaló una compañía minera que prometió emplear a los habitantes del lugar; si no tienen provisión de agua pese a que el Intendente recibió subsidios de la Provincia para resolver el problema; seguramente el informe se convertirá en una investigación. Pero en tal caso, el periodista tendrá que tomar otros recaudos e interpelar a las fuentes desde otro lugar, porque se enfrentará con quienes quieren que la información permanezca oculta: La empresa minera o el Intendente, en los ejemplos hipotéticos mencionados.

El periodismo de investigación tiene otras reglas y si bien comparte rutinas con otros géneros del periodismo, tiene sus propias rutinas adicionales, en general heredadas de la investigación en Ciencias Sociales. Estas rutinas adicionales apuntan a cuestionar su propia percepción y a sus propias fuentes, hacer un relevamiento cuidadoso de las fuentes primarias y a utilizar los hallazgos como simples disparadores de nuevas preguntas en lugar de convertirlas inmediatamente en respuestas. Estas técnicas tienen su costo en horas-periodista y los resultados finales de la investigación pueden ser un fracaso. En suma: La investigación puede tener un resultado cero, lo cual hace que sean pocas o ninguna las empresas periodísticas que tienen equipos de investigación. Es sabido que en tiempos de ajuste permanente, como ocurre en el periodismo argentino más allá de lo que pase en el resto de la sociedad, se prioriza la eficiencia por encima de la eficacia. No importa qué se averigüe, si se lo hace a costo cero.

En la Argentina abundan, eso sí, especialistas en informes profundos o, en algunos casos, periodistas que toman un documento o declaración off the record de alguna fuente y sobre esa base elaboran una nota a la cual sus editores, para capitalizar el trabajo (léase: inversión) o jerarquizar una operación de prensa, ubicarán en la categoría de “investigación”, un término simpático que resulta más atractivo si se le adiciona el adjetivo “exclusiva”.

Es un tema para debatir, porque si las operaciones de prensa se disfrazan de investigación o los informes profundos se convierten mágicamente en notas de investigación, no sólo se prostituye el género sino que se engaña al público, supuestamente el destinatario del trabajo periodístico