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martes, 25 de mayo de 2010

Millones en la calle: atenti a lo que viene

Por Gerardo Yomal

Hay situaciones muy difíciles de prever. Por más calle o universidad que tengas encima, no las anticipas. Recién cuando la historia te roza el hombro, ahí te avivas.

Nunca me hubiera imaginado que el bicentenario lograra convocar a millones de personas a la calle. Recuerdo también el 2001 cuando cientos de miles de personas decidieron golpear la cacerola y empezaron a caminar por las calles. Se produce una energía, una sinergia, una decisión de muchas cabezas y cuerpos que en pocos minutos, todos juntos se ponen en movimiento. Es más fácil decir que hay un titiritero arriba que decide lo que hace “la gente”. La cuestión es que los pueblos dan sorpresas y después no se sabe en cómo termina la película.

Gerardo Fernández (en http://tirandoalmedio.blogspot.com/2010/05/sobran-los-perdedores.html) escribe “nunca vi tanta gente en la calle”. Y uno se pone a pensar en lo que fue el 17 de octubre, el funeral de Evita, en la movilización a Ezeiza para recibir a Perón, en el mundial 78, en el cierre de campaña de Alfonsín y nuevamente queda sorprendido ante lo que está pasando estos días.

Relacionado con esto te cuento que por la historia de dictaduras militares que nos tocó vivir, “la Nación”, “la patria”, “el himno” fueron conceptos que me resultaban ajenos. Nos los habían robado: eran sinónimo de uniforme verde oliva, represión, desaparecidos…

Ayer, frente al Cabildo, junto a miles de personas canté el himno, incluso con esa estrofa que no me copa (“o juremos con gloria morir”).

Algo pasaba, se percibía alguna historia común, tipos que ponían los dedos en v, muy pocos con el puño cerrado, otros agitando banderitas que en su momento repartieron promotoras de McDonalds…Seguramente convivían la Biblia con el calefón.

En ese sentido “Almita”, comentarista de este blog escribía: “Voy a ser muy jodida. Una tarjeta de crédito decía Pertenecer tiene sus privilegios. Creo que mucha gente fue tipo Disneylandia, para decir estuve, quizás sea eso. Pero lo importante es que igual sirve, igual es útil. Tener un sentido de pertenencia, aunque no sea el que uno pretendería que hubiera, es peor que nada. Son pasitos, pasitos pequeñitos, pero pasitos al fin y al cabo”.

Es temprano para sacar conclusiones pero si tanta gente decidió salir a la calle estamos frente a una señal. Nuestra antena tiene que estar bien dirigida para saber de qué se trata.

lunes, 24 de mayo de 2010

Bicentenario: ¿Qué tendrán en la cabeza un millón de personas?

Por Gerardo Yomal

¿Qué significa un millón de personas en la calle? ¿Qué tendrían en la cabeza, que pensamientos, qué lugar les ocupaba el bicentenario?

¿En qué medida había en una parte de esas personas algún compromiso ideológico para participar de esta conmemoración?

¿O sólo se iba por una cuestión de divertimento, de ver stands, como ir a una exposición, a un museo, a un paseo dominguero?

¿En qué medida estos encuentros disparan el pensamiento de las personas?

¿La interpretación de la historia generará en algunos, a partir del llamado “Festejo del Bicentenario”, el cuestionamiento del presente y la posibilidad de construir otro futuro?

“Buenos Aires, una fiesta” dicen algunos títulos periodísticos, pero ¿qué estamos festejando?

Sarmiento, Mitre, San Martín, Belgrano, Irigoyen, Perón, Evita, Jauretche, el Che Guevara, las madres de Plaza Mayo, Alfonsín son algunos de los íconos que tienen vidriera en este bicentenario. ¿Se piensan intereses, proyectos de país, ganadores y perdedores detrás de todos estos nombres o están congelados como próceres de bronce, puros, para el manual escolar supuestamente “objetivo”?

Seguramente con otro gobierno no estarían en los stands Evita, Jauretche, las Madres…

Claro que lo que falta es debatir y pensar de qué manera se construye un país diferente al de aquel del granero del mundo, del monocultivo de soja, de la producción primaria a otro que incluya a buena parte de la población, con industria, con distribución del ingreso, con más democracia económica y política.

Una discusión que tiene doscientos años: “vender cuero y comprar zapatos equivale a marchar descalzos…”

En el actual contexto político, tanto nacional como latinoamericano, este debate es más posible. Y no es poco.

jueves, 13 de mayo de 2010

Batalla mediática: que Clarín no tape al Unasur

Por Alejandro Tarruella
Sombras azules en el camino de los medios

El peso de las diferencias que difunden los medios entre el gobierno y la corporación opositora, ocupa gran parte de los espacios periodísticos. Pero no todas son diferencias porque hay raras coincidencias, una de ellas pasa por imaginar que esos contrastes lo son todo. Todo el periodismo, toda la política, toda la vida como si en realidad, esa discusión mediatizada, imaginan, fuese la necesidad y la búsqueda de las mayorías y las minorías. Ese sentimiento se impone sobre gran parte de la ciudadanía como una sombra.

Sin embargo, es posible aventurar que las cosas podrían ser de otro modo. “Antes del impresionismo no había sombras azules”, comentó alguna vez Oscar Wilde con visión creativa. Y los otros modos pueden partir de abrir las puertas a otras miradas sobre la idea del apoyo a la gestión de gobierno y el camino que se construye en común hacia 2011.

Es posible que cierta carencia de visión creativa, impida en la actualidad que, desde el oficialismo y en virtud de ciertas burocratizaciones de aparato, no sea posible construir sombras azules. En cambio, si, fantasmas grises.

Hay un tema importante para marcar camino en este momento: Unasur presidencia Kirchner. Si se piensa que en 1954, Perón procuró desesperadamente construir el ABC (Argentina, Brasil, Chile) para superar el vallado de los intereses internacionales que se descolgaban contra el país, se pueden buscar puntos en común. La diferencia está dada en el hecho de que hoy existe una construcción de marco suramericano, un arco de coincidencias que dará lugar a un bloque continental de singular importancia en el mundo. Esa es una clave para abrir la polémica y a la pelea callejera, golpe a golpe, crearle un nuevo matiz en la comunicación, compartirlo. Sombras azules, creatividad con un piso en la realidad.

viernes, 7 de mayo de 2010

Porque les gusta: las villas miserias


“Ese campamento de desocupados, cual si fuera de gitanos, por su rareza y novedad movía la curiosidad de la gente. En carácter de paseo (…) se les iba a ver y observar (…) sin entrar a analizar el terrible fondo de ese cuadro de miseria humana (…) ni apreciar las consecuencias que de ello derivaban”. Esto lo escribió el comisario Juan Ré en 1930, de modo que no es verdad que fue Perón quien inventó las villas miseria, como no es verdad que solo comenzaran habitándolas migrantes internos (Ré informa que la villa de Retiro comenzó con polacos e italianos). Tampoco es verdad que sus habitantes tienen propiedades en otros barrios, que viven en la villa para no pagar impuestos y que son una clientela política fácil: esos estigmas prendieron en el sentido común impulsados deliberadamente por la dictadura militar de ´76, la que, como parte de su política terrorista, expulsó masivamente a la población de las villas. En 1980 la Municipalidad de Buenos Aires hablaba de “propulsar a las familias hacia el encuentro de una solución definitiva, liberándolas del estado de marginalidad en que se encontraban, para insertarlas en la comunidad de plena capacidad de realización”. El recurso para implementar el plan: la topadora.

(Del libro “El otro bicentenario. 200 hechos que no hicieron patria” de Gustavo NG, Néstor Restivo, Camilo Sánches. Agilar)