Mostrando entradas con la etiqueta Madres de Plaza de Mayo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madres de Plaza de Mayo. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de diciembre de 2011

Herman Schiller: “La única responsable de la decadencia de Madres es Bonafini” / “No demonizo a Schoklender. Me gustaría charlar con él”


Definiciones del periodista, exdirector de Nueva Presencia y exdocente de la Universidad de las Madres
Herman Schiller

“…la única responsable de la decadencia de Madres de Plaza de Mayo es Hebe de Bonafini, porque ella siempre estuvo al tanto de todo lo que ocurría….”
“Lo único que puedo asegurar es que Hebe estaba al tanto de todo y digitaba todo lo que ocurría adentro de Madres…”
“…Yo no lo demonizo como todo el mundo, tengo que tener una charla con él para saber bien que pasó. Lo que te puedo decir es que la relación entre Hebe y Schoklender era tan simbiótica que difícilmente él hiciera algo que ella no supiera. Ella era la jefa de la banda. Era muy absorbente y autoritaria adentro de la Asociación…”

viernes, 10 de junio de 2011

SCHOKLENDER NO CRUCIFICA A BONAFINI


López Rega y Perón
LAS DENUNCIAS DE GABRIEL FERNÁNDEZ Y VICENTE ZITO LEMA


Opinión-Argentina: El pañuelo no se mancha

Por Guillermo Cieza
Las Madres de Plaza de Mayo, que son más que Hebe, pasarán a la historia, sin que estas dolorosas anécdotas puedan manchar el pañuelo blanco.


La primera noticia preocupante sobre Sergio SchoKlender me la dio hace alrededor de diez años el periodista Gabriel Fernández que dirigió durante un lustro el Diario de las Madres de Plaza de Mayo, y que junto a su mujer Vivian garantizaron la salida de un medio periodístico que fue un ejemplo de coherencia política. Cuando se decidió fundar la Universidad de Madres de Plaza de Mayo, surgieron algunas diferencias y los dos fueron despedidos. Tenían una relación laboral y les correspondía una indemnización. Le pagaron con cheques sin fondo. Los firmaba Sergio Schoklender.


Quien reemplazó a Gabriel Fernández en la edición de una publicación que representaba el sentir de las Madres, fue el escritor Vicente Zito Lema, que también dirigió la Universidad. Al renunciar años después dejó un mensaje inquietante. Hizo responsable a Sergio Schoklender si algo muy grave le sucedía.


Los dos ejemplos resumen dos prácticas: el ilícito económico y el apriete, que suelen caracterizar a los mafiosos. En la misma dirección se fueron acumulando versiones y comentarios provenientes de personas muy cercanas al círculo de las Madres de Plaza de Mayo, o cercanas a la construcción de los planes de viviendas.


Al producirse el asentamiento de Villa Soldatti en diciembre de 2010, la primera acusación que vincula a “extranjeros” ocupas con narcotráfico, proviene de Sergio Schoklender. Mauricio Macri, no hizo más que repetir sus argumentos.


Las disputas internas dentro de la Fundación de Madres de Plaza de Mayo, han abierto camino para que surgieran nuevas denuncias y hayan surgido pedidos de investigación.


Schoklender se ha defendido asumiéndose como parte de un engranaje mucho más amplio y que ya no controlaba “Hace años que no firmo cheques”.


Periodistas corruptos que defienden a empresas exportadoras que evaden miles de millones de pesos han puesto el grito en el cielo por el escándalo de corrupción.


Periodistas verticales acostumbrados a hacer la vista gorda ante los manejos turbios de intendentes corruptos y gobernadores feudales, repetirán que “aquí no pasó nada, son inventos de la derecha”


Unos utilizaran el caso Schoklender para atacar a las Madres y a todos los organismos de derechos humanos. Y pretenderán presentar al acusado como un ejemplo viviente de lo que fue la generación de los 30000 desaparecidos. 


Otros reducirán la cuestión a: “Si estamos a favor o en contra de las Madres”.


Pero no se está discutiendo eso. 


En defensa de los 30.000 desaparecidos hay que decir que el Sr. Schoklender ha ocupado un lugar que nunca mereció.


En defensa de Hebe Bonafini hay que decir que, que tal como le sucedió a Perón con el funesto López Rega, el hecho que este personaje haya conseguido sentarse a su derecha, más que una identidad, señala una debilidad.


La trayectoria de Hebe es mucho más que esta equivocación; o su dudosa percepción política actual que, entre otros dislates, le hace confundir al economista formado en el CEMA, Amado Boudou, con sus propios hijos.


Las Madres de Plaza de Mayo, que son más que Hebe, pasaran a la historia, sin que estas dolorosas anécdotas puedan manchar el pañuelo blanco.

lunes, 30 de mayo de 2011

LAS MADRES: PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD


Lo de  Schoklender debe aclararse
Por Gerardo Yomal
Las Madres de Plaza de Mayo están en la historia: en la nacional y en la del mundo.
Son ejemplo, marcaron una época, trascendieron todas las fronteras, fueron recibidas prácticamente por todos los líderes del mundo.
Estamos hablando de mujeres que salieron de sus cocinas para enfrentarse a la más sangrienta dictadura cívico-militar de la Argentina en la búsqueda de sus hijos desaparecidos.
Recogieron la admiración del mundo. Me animaría a decir que en algún sentido, su lucha, el símbolo de lo que representan, ya son patrimonio de la humanidad y materia de estudio y admiración en todo el planeta.
Dicho esto que es lo central, lo que va a perdurar en la historia, lo fundamental…Hoy tenemos que hablar de un “affaire” del administrador de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schoklender, que podría salpicar a la organización que lidera Hebe de Bonafini.
Frente a esta situación simplemente las Madres tendrían que denunciar lo que haya que denunciar y dar todos los elementos para que la justicia termine de dictaminar qué pasó en relación a supuestos hechos de corrupción que se habrían cometido.
No debe quedar ninguna duda ni mancha sobre la tarea social que vienen llevando las Madres, por el bien el de ellas y por el bien de todos. No debe quedar ninguna puerta abierta para que alguien pueda dejar plantada una sospecha. El tema se tiene que aclarar totalmente. Nada más.

domingo, 22 de mayo de 2011

NUNCA MÁS DESAPARICIONES POR IDEALES POLÍTICOS


Los jóvenes escucharon a las Madres en la misa de la Santa Cruz
Por Silvia Valerga
    Para recordar  a los militantes y religiosos desaparecidos la noche del 14 de mayo de 1976 en el Bajo Flores, se celebró una misa en la Iglesia Santa Cruz con la presencia de algunas Madres  de Línea Fundadora acompañadas por dos generaciones que participan activamente por mantener la memoria.
   El párroco Carlos Saracini  condujo la celebración religiosa respetando los cánones del rito católico pero con  algunas disposiciones que ayudaron a la integración y el diálogo entre los feligreses. El cura invitó a las madres y a los jóvenes menores de 30 años a ubicarse en los bancos dispuestos en forma circular en los cuatro puntos extremos del templo. Luego llamó a los mayores para que se acerquen a los grupos a escuchar y ser testigos de ese  diálogo.
   Los jóvenes preguntaron cómo  desaparecieron sus hijos y como es que tuvieron tanta fuerza para luchar. Las madres relataron con entereza aquellos momentos cuando se los llevaron y dieron testimonio  del impulso que les dio la fuerza necesaria para  salir a buscarlos. “A ustedes les pedimos que sean los continuadores de esta lucha para mantener viva la memoria y que NUNCA MAS  vuelvan a desaparecer  la personas por sus ideales políticos”, dijo una madre.
   Previamente, el padre Bernardo Hughes, quien fuera el párroco de la Santa Cruz  cuando la dictadura militar se llevó a las monjas francesas, a las madres y familiares de desaparecidos, leyó el Evangelio la Lectura de Juan (20,19-22) que relata cuando los discípulos se encontraban a escondidas por temor a los judíos, que por esos tiempos representaban el poder represivo,  y Jesús llegó para transmitirles paz.
   Mónica Mignone, César Lugones, María Marta Vázquez Ocampo de Lugones, Horacio Pérez Weiss, Beatriz Carbonell de Pérez Weiss, María Ester Lorusso y Mónica Quinteiro,  ejercían su militancia social, religiosa y política en el sector Belén de la villa del Bajo Flores y en la Parroquia Santa María del Pueblo, cuando los grupos de tarea los fueron a buscar a sus casas y nunca más regresaron. Los desaparecieron.
   Emilio Mignone, padre de Mónica, fue toda su vida un católico laico dedicado a la vida de la Iglesia, por eso a partir de su iniciativa comenzaron a celebrarse las misas en memoria de los desaparecidos.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Azucena Villaflor y las monjas francesas fueron arrojadas al mar

LA RECONSTRUCCIÓN DE LOS VUELOS DE LA MUERTE / EL TESTIMONIO DE MECÁNICOS NAVALES / EL PODER JUDICIAL DEMORA JUICIOS A REPRESORES

Por Alberto Ferrari

El fiscal argentino Miguel Osorio, informó hoy que fue identificada la tripulación del avión de la Armada que arrojó al mar los cuerpos de la monja francesa Leonie Duquet, de Azuzena Villaflor y de otras fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, secuestradas entre el 8 y 10 de diciembre de 1977.
  La revelación fue efectuada por Osorio durante el Primer Encuentro Latinoamericano por la Memoria, la Verdad y la Justicia en la Cámara de Diputados de Argentina, que analiza la denominada Operación Cóndor, con la asistencia de delegaciones de Chile, Brasil, Paraguay y Bolivia.
  Las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon, y las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Azuzena Villaflor, Angela Ahuad, Esther de Careaga y María Ponce de Bianco,  fueron secuestradas junto con otros familiares de desaparecidos, en diciembre de 1977, cuando se reunían en la Iglesia de la Santa Cruz de Buenos Aires.
   El fiscal Osorio precisó que las investigaciones han permitido establecer que la Armada y Prefectura Naval realizaron 886 vueltos en 1976, 919 en 1977 y 950 en 1978, totalizando 2.755 en ese período.
   Se presupone que algunos de esos vuelos tenían como objetivo arrojar cuerpos de presos políticos en el Río de la Plata y el Océano Atlántico.
    El fiscal se refirió exclusivamente a los casos de Duquet y de las madres cuyos cuerpos fueron devueltos por el mar frente a las playas de Santa Teresita, enterrados como NN e identificados 28 años después, ya que son las únicas evidencias del “vuelo de la muerte” en que se presume también fueron arrojados los demás secuestrados en la Iglesia Santa Cruz.
   Durante su exposición en las jornadas parlamentarias, Osorio afirmó que la reconstrucción de “los vuelos de la muerte” ha sido posible porque muchos mecánicos navales de aquellos años aún están con vida.  
   Osorio, fiscal de Instrucción de la denominada Operación Cóndor, recordó que esa causa judicial "fue el primera que se abrió" en la justicia argentina, a partir de la anulación de las leyes de amnistía en agosto de 2003.
   En la causa se investiga el asesinato de 48 uruguayos, 21 chilenos, 16 argentinos, 13 paraguayos, 1 ecuatoriano y 1 peruano.
   Dos tramos de la causa ya han sido elevados para su juicio oral, precisó el fiscal.
   Jorge Auat, fiscal general de la Unidad de Coordinación y Seguimiento de las Causas por Violaciones a los Derechos Humanos, a su vez denunció que existen en el Poder Judicial quienes demoran deliberadamente los juicios contra los ex represores.
  “Los fiscales hemos pecado de ingenios en muchos casos, porque el Poder Judicial había gente que podía obturar las investigaciones”, lamentó.
   Auat, fiscal de la causa Margarita Belén en Chaco, mencionó el caso del juez federal de Jujuy, Carlos Olivera Pastor, que se niega a indagar a los ex represores con la excusa de que no tiene lugar para alojar a los imputados.
   “Pero cuando se le preguntó que hacia con las mulas que transportan drogas desde Bolivia, dijo que a esos sí los detenía e indagaba”, recordó Auat.
   El fiscal general utilizó este ejemplo para remarcar que Argentina tiene "un Poder Judicial selectivo y con un anclaje ideológico" que ha impedido avanzar más rápido en juzgar los crímenes de Lesa Humanidad.
  “Quizás el Poder Judicial es el que menos hizo” por juzgar a los represores, aseguró Auat. En cambio consideró que los foros y seminarios sobre los Derechos Humanos fueron en el tiempo como “un pierna ortopédica que permitió avanzar”.  
  Por eso, en Argentina solo hay siete condenas en firme contra los represores de la dictadura y la mayoría "está en la etapa intermedia de la apelación a Casación", explicó.
  Auat subrayó que “el 24 de marzo de 1976 el Estado pasó a la clandestinidad” y que la impunidad es todavía “la trama más compleja que persiste en el tiempo”.

viernes, 11 de junio de 2010

Papá, ¿qué hiciste durante el mundial 78?

Por Gerardo Yomal

1978. Mundial de Fútbol. Cuatro jóvenes, dos mujeres, dos hombres. Teníamos entre 20 y 25 años. Estábamos parados en la esquina de Junín y Las Heras. Uno era yo.

Campeaba la dictadura militar pero seguíamos teniendo actividad política.

Mirando para atrás suena loco. Se arriesgó mucho con la posibilidad de conseguir muy poco mientras que la desaparición y la muerte estaban a la vuelta de la esquina.

Incluso una de las chicas con la cual compartíamos ese momento tenía a su pareja desaparecida.

La cuestión de aquel día era si mirábamos la final de Argentina. Meternos en un bar, participar de la ansiedad y la alegría general , ver el partido.

Las chicas se resistían, incluso decían con todas las letras que querían que “Argentina pierda”. De esa forma pensaban que se boicoteaba a la dictadura y no estaban dispuestas a participar de ningún festejo en medio de la peor dictadura de la historia nacional.

Finalmente los varones decidimos que íbamos a ver el partido. No nos íbamos a perder la final del Mundial. El fútbol, la pasión, la azul y blanca, los sentimientos, la historia, fueron más fuertes para ver esos noventa minutos que el terrorismo militar.

En ese clima futbolero la propia Hebe de Bonafini afirmó “...si hasta en nuestras propias casas nos sentíamos aisladas…”

En el libro La Rebelión de las Madres escrito por Ulises Gorini se cuenta la siguiente historia: …Aquel mismo día, María del Rosario llegó a su casa y encontró a su marido frente al televisor. “Me dio bronca-recordó-. Le dije que no sabía cómo podía estar mirando el Mundial mientras Fernando estaba desaparecido. No me contestó y siguió mirando como si nada. No era la primera vez que discutíamos por eso. Yo no sabía qué hacer, quería apagarle el aparato, insultarlo, decirle que era una bestia, que no entendía nada, pero era inútil. Al contrario, él me trataba como si fuera la desubicada, como si fuera yo la que no entendía nada. Entonces tuvimos que hacer frente a todo eso, a los milicos, a la gente y hasta a la propia familia”.

Argentina salió campeón, el país festejó, la dictadura quiso usar el Mundial para afirmarse en el poder y fueron finalmente los ingleses, con su triunfo en la guerra de Malvinas los que le dieron, entre otros factores, la estocada final a un régimen que también quería perpetuarse a través de la aventura de Malvinas.

En esta historia de fútbol y dictadura, algunas mujeres dolidas por la desaparición de sus seres queridos repudiaron el mundial mientras la mayoría de los hombres mirábamos los partidos. Incluso los “desaparecidos” en la ESMA escuchaban el relato radial de lo que pasaba en el Monumental.

Para seguir pensando…

sábado, 29 de mayo de 2010

¡Auxilio! Entre “la yegua”, Joaquín, Mirtha y el pobre Marx

Por Rubén Levenberg


Uno los ve venir, trata de eludirlos, pero no tiene la cintura de Nicolino Loche. Comienzan con un chiste que busca complicidad. O escuchan un relato sobre la importancia de no mezclar el agua caliente con la fría, o sobre la posición en la que debería jugar Messi en la selección. Del otro lado el cerebro está haciendo lo que en informática se llama “matcheo”, compara signos con los que están archivados en la base de datos para buscar una coincidencia y arrancar. Cuando aparece el “match”, comienzan con un comentario que tiene poco que ver: “si, a ver cuándo se va la mina esta” o “Messi juega mal en la selección porque desde que canal 7 le robó el fútbol a TyC está todo mal”. Uno pone cara de circunstancias y trata de esbozar un “aha, pero yo te decía que…”. No hay caso, el interlocutor no va a aceptar que haya alguien de clase media que no mire sus programas predilectos, que no insulte a la Presidenta y hasta que disfrute de sus discursos. No lo conciben y exigen que uno cambie, que se redima, como esos señores y señoras que los domingos tocan el timbre para explicar al pobre tipo que en lugar de tomar mate debería estar evangelizando a alguien para no ir al infierno.

El fenómeno es nuevo para quienes no vivieron el peronismo y sobre todo se experimenta en los sectores de clase media. Padres, hijos, hermanos, novios, esposos, amigos, colegas, vecinos, todos aquellos que comparten algún tipo de relación social sufren –o sufrimos- un síndrome de polarización política cuyo síntoma son las discusiones sin fin, o con fines no deseados. Algunos, por las dudas, dicen “yo no soy K, aunque lo de las AFJP me pareció bien”, pero no hay caso, el depredador se prendió a la víctima y no la va a soltar. Miente quien diga que no pasó por alguna de esas situaciones en las que se espera un insulto, o al menos un mea culpa, una auto-flagelación, de tal manera que algunas reuniones directamente se vuelven tediosas. Hay cierta necesidad de hablar mal de la Presidenta y del Gobierno y una reacción casi violenta cuando alguien se identifica como oficialista o como favorable a las medidas del Gobierno.

Después de dos años de vivir situaciones similares, la intuición, o el olfato profesional, comienzan a indicar que a pesar de la heterogeneidad de orígenes esas discusiones tienen un patrón común. Puestos a buscarlo entre peleas, desencuentros y otros problemas, finalmente surgen algunas hipótesis. Como toda clasificación, hay cierta arbitrariedad, pero vale la pena exponerlo para que en alguna carrera de Ciencias Sociales haya más temas para hacer tesis.

En la vida cotidiana uno se encuentra con críticas de orígenes diversos pero con un rasgo en común: La pretensión de universalidad y la imposición de reglas de juego unilaterales. Por un lado, al Gobierno lo critican los marxistas ortodoxos y los partidos y militantes de diversos grupos que se ubican a la izquierda de la izquierda del Gobierno. Allí es imposible discutir si las reglas son entre la propiedad colectiva de los medios de producción y de cambio y el peronismo en el poder. ¿Cómo explicarle a un teórico que tiene un sistema perfecto en su bolsillo izquierdo que los gobiernos son heterogéneos, que los fenómenos sociales y económicos son mucho más complejos que la simplificación que se ha hecho del pobre Carlos Marx? Imposible. Allí cabe otro consejo: Jamás se le ocurra recordar las amistades de unos de los grupos más fuertes con la Sociedad Rural ni al otro su defensa incondicional de los grupos mediáticos. Mejor cruzar la calle y hablar de otra cosa, si no es un pariente al que se le deba al menos un saludo amable.

Por el otro lado, los conservadores y neoliberales también tienen su manual. Es imposible defender frente a ellos a un Gobierno que tiene algún rasgo ligeramente defensor del rol del Estado en la economía, que termina con el robo de las AFJP, que renacionaliza empresas clave y que decide abrazarse con las Madres de Plaza de Mayo más que con algún militar desubicado. Ni siquiera se conforman con el veto por la conservación de los glaciares. Nada los conforma, como a ciertas empresas y ciertos países.

Finalmente hay un tercer grupo, que lo dejamos para el final porque es el más numeroso, el más difuso y tal vez el más complicado para los tercos que se resisten a la armonía familiar, social o de otros grupos. Son los temibles críticos que apuntan con el sentido común, tal vez el peor de los sentidos, por usar un lugar común. La pretensión es que ciertos fragmentos de su experiencia personal y sus charlas con el grupo social y los medios de comunicación se conviertan en leyes universales. Todo se generaliza. Sus fuentes son los programas de TV, algunas columnas de periodistas “prestigiosos”, los inefables taxistas y el vecino del 4º piso que se quedó sin trabajo. Como sus pensamientos son universales, obligan a que del otro lado también los argumentos estén dentro de sus reglas de juego. Todo intento por escapar será vano, cualquier intercambio será imposible.

Son tres categorías arbitrarias entre las cuales hay millones de opciones más o menos grises. En todos los casos, la pretensión de universalidad, el pensamiento totalizante y global convierten al crítico en un ansioso que circula por la vida a la búsqueda de una víctima que ose no insultar al Gobierno o que haya cometido el pecado de aceptar que algunas cosas están bien hechas, aunque Leuco, Castro, Morales Solá, Mirtha Legrand o el taxista ocasional digan lo contrario. El castigo será implacable y la víctima en cuestión tendrá que hacer como Melquiades y huir con elegancia.

lunes, 24 de mayo de 2010

Bicentenario: ¿Qué tendrán en la cabeza un millón de personas?

Por Gerardo Yomal

¿Qué significa un millón de personas en la calle? ¿Qué tendrían en la cabeza, que pensamientos, qué lugar les ocupaba el bicentenario?

¿En qué medida había en una parte de esas personas algún compromiso ideológico para participar de esta conmemoración?

¿O sólo se iba por una cuestión de divertimento, de ver stands, como ir a una exposición, a un museo, a un paseo dominguero?

¿En qué medida estos encuentros disparan el pensamiento de las personas?

¿La interpretación de la historia generará en algunos, a partir del llamado “Festejo del Bicentenario”, el cuestionamiento del presente y la posibilidad de construir otro futuro?

“Buenos Aires, una fiesta” dicen algunos títulos periodísticos, pero ¿qué estamos festejando?

Sarmiento, Mitre, San Martín, Belgrano, Irigoyen, Perón, Evita, Jauretche, el Che Guevara, las madres de Plaza Mayo, Alfonsín son algunos de los íconos que tienen vidriera en este bicentenario. ¿Se piensan intereses, proyectos de país, ganadores y perdedores detrás de todos estos nombres o están congelados como próceres de bronce, puros, para el manual escolar supuestamente “objetivo”?

Seguramente con otro gobierno no estarían en los stands Evita, Jauretche, las Madres…

Claro que lo que falta es debatir y pensar de qué manera se construye un país diferente al de aquel del granero del mundo, del monocultivo de soja, de la producción primaria a otro que incluya a buena parte de la población, con industria, con distribución del ingreso, con más democracia económica y política.

Una discusión que tiene doscientos años: “vender cuero y comprar zapatos equivale a marchar descalzos…”

En el actual contexto político, tanto nacional como latinoamericano, este debate es más posible. Y no es poco.