Por Gerardo YomalHay situaciones muy difíciles de prever. Por más calle o universidad que tengas encima, no las anticipas. Recién cuando la historia te roza el hombro, ahí te avivas.
Nunca me hubiera imaginado que el bicentenario lograra convocar a millones de personas a la calle. Recuerdo también el 2001 cuando cientos de miles de personas decidieron golpear la cacerola y empezaron a caminar por las calles. Se produce una energía, una sinergia, una decisión de muchas cabezas y cuerpos que en pocos minutos, todos juntos se ponen en movimiento. Es más fácil decir que hay un titiritero arriba que decide lo que hace “la gente”. La cuestión es que los pueblos dan sorpresas y después no se sabe en cómo termina la película.
Gerardo Fernández (en http://tirandoalmedio.blogspot.com/2010/05/sobran-los-perdedores.html) escribe “nunca vi tanta gente en la calle”. Y uno se pone a pensar en lo que fue el 17 de octubre, el funeral de Evita, en la movilización a Ezeiza para recibir a Perón, en el mundial 78, en el cierre de campaña de Alfonsín y nuevamente queda sorprendido ante lo que está pasando estos días.
Relacionado con esto te cuento que por la historia de dictaduras militares que nos tocó vivir, “la Nación”, “la patria”, “el himno” fueron conceptos que me resultaban ajenos. Nos los habían robado: eran sinónimo de uniforme verde oliva, represión, desaparecidos…
Ayer, frente al Cabildo, junto a miles de personas canté el himno, incluso con esa estrofa que no me copa (“o juremos con gloria morir”).
Algo pasaba, se percibía alguna historia común, tipos que ponían los dedos en v, muy pocos con el puño cerrado, otros agitando banderitas que en su momento repartieron promotoras de McDonalds…Seguramente convivían la Biblia con el calefón.
En ese sentido “Almita”, comentarista de este blog escribía: “Voy a ser muy jodida. Una tarjeta de crédito decía Pertenecer tiene sus privilegios. Creo que mucha gente fue tipo Disneylandia, para decir estuve, quizás sea eso. Pero lo importante es que igual sirve, igual es útil. Tener un sentido de pertenencia, aunque no sea el que uno pretendería que hubiera, es peor que nada. Son pasitos, pasitos pequeñitos, pero pasitos al fin y al cabo”.
Es temprano para sacar conclusiones pero si tanta gente decidió salir a la calle estamos frente a una señal. Nuestra antena tiene que estar bien dirigida para saber de qué se trata.