miércoles, 19 de octubre de 2011

¿ADIOS A LOS “PADRINOS” EN LA AFA?


Julio Grondona: con la dictadura, el menemismo champán, los buitres del 2001 y con el modelo nacional y popular

Por Pablo Caruso

Todo muy confuso, todo muy turbio y embarullado el proceso electoral, por llamarlo de alguna manera, que le otorga a Julio Grondona uno de sus últimos caprichos: 9 mandatos, 36 años, al frente de la AFA.

La historia de un día, esta de la cámara oculta, refleja perfectamente lo que ha sido el recorrido histórico de un dirigente que negoció siempre de forma eficaz con la dictadura, el menemismo champán, los buitres del 2001 y con el modelo nacional y popular.

En estas horas, todo tomó un olor rancio, por la decisión de un empresario tan ligado al negocio como a Grondona en su momento, de portarse una camarita y salir a entrampar viejos socios. Clarín, que no le perdona la traición a Don Julio, lo mata en cada frase que publica sobre el tema, y los Daniel Vila Boys, con el despistado de Fantino a la cabeza, van buscando no otra cosa que una herencia forzada: no anhelan el socialismo para los clubes chicos del pobre interior… buscan el poder, como lo han hecho en cada oportunidad frente a sus propios negocios.

Hasta Araujo está consternado, editorializando con lealtades y traiciones cada transmisión, de las últimas que le quedan, desnudándose como otro actor que alguna vez fue parte y reparte.

La lógica de los que se han quedado afuera, hoy prende el ventilador. Pero para que todo sea edificante se necesitan saber ciertas verdades que una vez pasado el tiempo de elecciones permanecerán debajo de la alfombra, bien custodiadas por los mismos perdedores de una joda en la que al final todos le terminan levantando la mano al que gana. Por eso no importan las formas, por eso el “qué” va primero y a varios campeonatos por delante del “cómo”. Una vez coronado el rey, una vez colocado el anillo, todo pasa. Y nada santo queda.

Sumarse a la opereta berreta de hoy no nos ubica como paladines de lo justo. Para honrar trabajo y compromiso habría que nombrar a conocidos y anónimos que durante décadas, y de forma constante, han venido denunciando un régimen que excede por completo el pasto, la pelota y los arcos. Estamos hablando de poder, de negocios y de política. Digo, por si alguno cree que todavía se trata de fútbol. Por eso debiera haber importado antes y también durante. Hoy parece cosa juzgada, circo de malandrines que pretenden conmover a la opinión pública para hacer el guiso, del que nunca podrá ni oler el plato.

Julio es Don Julio hace tiempo. Hoy en decadencia personal y física, pero con igual impunidad. Sabe mucho, conoce a muchos, y ha estado en muchas. De todas maneras, no sería justo que se le cumplan los últimos caprichos. En algún momento la decencia debiera decirle “basta mi amigo, hasta acá llegó”. Pero para ello se requiere de hombres o mujeres, y decisiones con cierto arrojo. Quien esté libre de pecado podría arrojar la primera piedra… pero tal cosa no aparece.

9 mandatos, 36 años al frente de un negocio tan poderoso como el fútbol, que todo lo puede y todo lo mezcla. En sus palcos se codean príncipes y mendigos, y se cuecen los más prósperos negocios.

Julio Grondona, uno de los mayores absurdos de nuestra historia reciente.
Su fracaso, de haber sido posible, sería hoy apenas un comentario en las páginas de un país más justo.

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