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miércoles, 4 de enero de 2012

Felipe Pigna: “Lo de Nelson Castro no tiene el más mínimo respaldo científico”


CRISTINA FERNÁNDEZ, CÁNCER Y PODER

Declaraciones del historiador Felipe Pigna
-¿Considera que los argentinos -en especial los peronistas- ya comparan la actual situación de Cristina K con el cáncer que padeció Evita Perón y que le costó la vida en julio de 1952?
Muy por el contrario. Los argentinos sensatos, en general, aquellos que no deseamos que las cosas vayan mal, somos muy optimistas respecto de la rápida recuperación de la presidenta a partir de lo que vamos conociendo de las opiniones autorizadas de los médicos serios. Lo de Evita fue abismalmente distinto, fue un cáncer terminal y sin cura para la época. Los enemigos de la democracia sí comparan y dicen como dijeron contra Evita: "Viva el cáncer".
-A su juicio, ¿el diagnóstico de la enfermedad significará un alza en el apoyo a la mandataria? ¿Cuál va a ser el impacto político en Argentina?
Creo que no va a haber impacto político, y si lo hay, será de apoyo a la presidenta.
-El analista político y médico Nelson Castro, en una columna en el diario La Nación, postuló la tesis de que "el poder enferma". A la luz de la historia reciente de Argentina, ¿qué respaldo tiene esa tesis?
La tesis no tiene el más mínimo respaldo científico. Pensemos en gente mucho más poderosa que Cristina que gozó en el pasado y goza hoy de muy buena salud. ¿Alguien oyó hablar del cáncer de Bush, de Putin, de Rumsfeld o de Kissinger? Me pareció tremendamente desafortunada la columna que trata de responsabilizar a la paciente por el mal que padece. La hipótesis es altamente aventurera y peligrosa en cuanto puede llegar a inducir a pensar que la política enferma y que, por lo tanto, es algo que debemos evitar; y si no hay políticos, ¿qué hay? Los latinoamericanos sabemos muy bien qué hay cuando no hay políticos.

miércoles, 22 de junio de 2011

CUANDO EL DOCTOR CASTRO ESTABA PREOCUPADO POR LA SALUD DE LA PRESIDENTA


“Las fotos oficiales la muestran a la Presidenta siempre acompañada de una botella de medio litro de agua mineral de una marca específica...”

“…al decir del ex presidente en funciones, la Presidenta estaría durmiendo una sola hora por día. Esto, de ser así, sería algo absolutamente insalubre y destructivo tanto para el organismo de la Dra. Fernández de Kirchner como para cualquier otra persona. Y, definitivamente, ése no es el aspecto que transmite la imagen de la jefa de Estado.

Como es habitual en estos casos, la idea fue la de minimizar la dimensión de la afección presidencial. 

Pero la realidad –la única verdad– tiene el don de lo inexorable. El viernes, ante la prolongación del cuadro, apareció el desasosiego ante la inminencia del viaje a Cuba y a Venezuela. Esto hacía necesario tomar una decisión de impacto político, cual era la de la cancelación de la gira. Fue entonces que el rumor creció con su saga de dudas: ¿es verdad que la Presidenta está tan afectada? ¿O es que se está buscando una excusa para no ir a Cuba ante la no confirmación de la entrevista de la jefa de Estado con Fidel Castro y las chances casi nulas de obtener la autorización para que la Dra. Hilda Molina deje La Habana para reencontrarse con su familia en Buenos Aires?...”

”…Lo primero que llama la atención es que una “deshidratación leve” cause un cuadro de lipotimia, término que refiere a una baja de la presión arterial, tan severo. Se sabe que la Presidenta tiene tendencia a la baja presión y que habría sufrido otros episodios de hipotensión, aun cuando no tan serio como este último.
Lo segundo que llama la atención es que el origen de la lipotimia haya sido una “deshidratación leve causada por el calor”. Hay dos motivos para lo llamativo de esa circunstancia, a saber:
El primero es que el jueves, día en que se originó el cuadro, la Dra. Fernández de Kirchner pasó la mayor parte de la jornada en la quinta de Olivos en ambientes frescos. 

El segundo tiene que ver con los hábitos de la jefa de Estado. Si el lector hace un esfuerzo de memoria, recordará que la imagen que nos devuelven los registros de las fotos oficiales la muestran a la Presidenta siempre acompañada de una botella de medio litro de agua mineral de una marca específica. Es más, es bien conocido el dato que, cuando se desplaza para asistir a algún acto, hay indicación de suplir a la comitiva oficial de abundante agua de esa misma marca. 

La Dra. Cristina Fernández de Kirchner es una mujer joven que se recuperará de esto. Sin embargo, debería haber una información clara y precisa acerca de su real estado de salud. Será esa la única manera de despejar las dudas que, de persistir, terminarán afectando su salud política…”

sábado, 9 de abril de 2011

Magdalena y Nelson Castro retiran sus firmas del diario Perfil

CONFLICTO SINDICAL EN LAS EMPRESAS DE FONTEVECCHIA

Por Alberto Ferrari

La semana pasada cuando los redactores de Perfil retiraron las firmas como medida de protesta al fracasar las negociaciones salariales, Jorge Fontevecchia cometió el desatino de ordenar que los editores inventaran firmas de fantasía, para encabezar las notas de esos redactores que en asamblea habían decidido quitar su nombre de las ediciones sabatinas y dominicales.
   Debe haber pocos antecedentes en el periodismo de semejante procedimiento, pero tampoco extraña de quien intentó en 2002 voltear el Estatuto Profesional del Periodista para despedir ahorrándose indemnizaciones. Para eso acudió a la justicia laboral, pero el salvajismo patronal en tiempos revueltos de crisis económica y política que intentó practicar Fontevecchia, fue parado por la entonces ministra de Trabajo, Graciela Camaño.
  Para este fin de semana, a la protesta se han sumado los columnistas habituales del diario, como Magdalena Ruiz Guiñazu y Nelson Castro. Su boicot al retirar las firmas, es esencialmente de repudio al invento de las firmas de fantasía, al margen del reclamo salarial.     
   La empresa de Fontevecchia ofrece 25 por ciento de aumento pero en cinco cuotas de cinco por ciento.
  Los redactores piden 35 por ciento y están dispuestos a negociar el porcentaje, pero expresaron su rechazo tajante a un aumento escalonado en cinco cuotas. Temen que el aumento se lo devore la inflación.
  El conflicto demora la aparición de "Libre", el diario popular de bajo precio (se habla de un peso) que quiere lanzar Fontevecchia con noticias policiales y que ya debía estar en la calle.
   Clarin a su vez tiene listo el lanzamiento de un diario similar, pero sólo aparecerá una semana después de "Libre".
    El diario de la viuda de Noble y Héctor Magnetto carece de apetencia por ese segmento del mercado encarnado por quienes hoy pueden comprar el diario El Popular.
    Pero si Perfil saca un diario de bajo precio,  Clarín considera que hay que salir a competir con Fontevecchia para no dejarle las manos libres y condicionar su eventual crecimiento, pese a que  Magnetto y su gente vaticinan que puede ser una publicación a pérdida. En definitiva se trata de “joder” al competidor.
   A su vez, en el diario La Nación arreglaron un incremento de 24 por ciento, diez por ciento ahora, diez por ciento en agosto y el resto en enero de 2012.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Nelson Castro: periodistas subidos al banquito

RENUNCIE LONGOBARDI / BASTA DE CORRERNOS CON LA CRISPACIÓN

Doctor…¿para cuándo una sonrisa?



Polémica

Por Pablo Caruso

No les pasa a veces que pisan el freno y dicen “¿pero qué es lo que estamos discutiendo?”.
Anteayer Nelson Castro, pero podría nombrar a cualquier otro vocero del establishment, se indignó porque la presidenta calificó de loros y no se que otro animal a algunos opositores, en medio de un acto que no escuchamos completo, pero nos jugamos a que lo menos importante fue eso. Un panelista del programa que seguía toma lo de Nelson y dice que el fascismo mussolineano se caracterizaba por animalizar a los opositores… A Van der Kooy y Blank se les caía la baba.
En la editorial del final, Nelson le pide a la presidenta: “Presidenta, aporte calidad al debate… retome el diálogo… Elévese”.

Mierda.

Yo digo, si hubo en los últimos 20 años un oficialismo que recuperó la intención de debatir, ¿no fue el gobierno de los Kirchner? Si hubo en los últimos 20 años un oficialismo que elevó la calidad del argumento político, ¿no fue este gobierno? Si algún partido político hegemónico en los últimos 20 años mostró cuadros políticos, entendiendo por eso tipos (o tipas) que se bancaran una discusión cara a cara con ideas más que chicanas, ¿no fue el gobierno?

La contracara de la crispación, de la “violencia verbal”, de la intolerancia es la pasividad de los 90 y la mediocridad política de la Alianza. ¿Eso es lo que piden Nelson Castro, y toda la plana mayor de nuestro encumbrado pensamiento periodístico? Ni los cuadros políticos conservadores (y aquí entran peronistas, pro, coalicionistas, y mal que me pese varias izquierdas), ni sus voceros mediáticos están a la mínima altura intelectual para sentarse a discutir de política. ¡De hecho no lo hacen! Farandulean todo el tiempo, no saben preguntar, se quedan estupefactos ante un cruce de opiniones. Repiten las mismas preguntas de diez sílabas a todos los entrevistados. Se los reconoce por su zezeo, no por su impronta crítica para el ejercicio de una profesión funcional al ejercicio político.

Para todos ellos, la violencia verbal es una granada de mano frente a la comodidad de los livings de lujo donde piensan nuestra realidad. Se sienten cómodos en la banalización, y si el destino es justo, deberían terminar en un panel de Rial, Tinelli o en el bar de Sofovich. Pero no conduciendo los debates de nuestra política recuperada.

“Elévese” le dijo Castro a la presidenta. “Aporte calidad al debate”. Yo me quiero morir. Pero revivo cuando pienso que así como se pedía desde esas tribunas una renovación política, hoy la recuperación de la política como herramienta cotidiana de transformación les pide a ellos que se renueven. Se los pide la gente en la calle, esa gente que ellos tanto gustan nombrar. Que se pongan a la altura de los debates actuales. Que los profundicen, que obliguen a la política a profundizarse, no a retroceder. Que marquen las contradicciones que tiene el gobierno, que lo apriete argumentativamente, pero que no le pida ir para atrás.

Y si no pueden, renuncien. Tengan un movimiento digno, el mismo que le piden a tantos, y declárense de otra época, dejen el lugar para los que vendrán. Pero no busquen la neutralidad muerta, no tiren el conflicto debajo de la alfombra, que es lo más valioso que nos deja este proceso.

Nos corren con la violencia, la crispación y nos quieren hacer creer que los que se la llevan toda van a largar el pedazo de buenos tipos que son nomás. Si la creemos, estamos jodidos. La primera violencia es la de los que buscan conservar sus privilegios. Decirle al pobre que con su reclamo amenaza las instituciones y adscribe al fascismo es también una postura política de la que no se hacen cargo los tribuneros del periodismo rancio.

Cuando se descubran ustedes también políticos, sólo allí serán dignos de la pantalla que tienen. Mientras tanto, háganse el favor de tomarse algunos años de reflexión. Sin goce de sueldo, claro.

lunes, 5 de julio de 2010

Nelson Castro utilizó la derrota para pegarle al gobierno



Por Rubén Levenberg


El primer paso fue de La Nación, que en su edición online tituló que Alemania había desnudado las falencias de la Argentina, en un juego de palabras con doble sentido: Parece que la goleada en el fútbol tenía algo que ver con algo que se hace mal en la Argentina y con algo que se hace bien en Alemania. ¿Ajustar y presionar a Grecia y España para que echen empleados, bajen sueldos y aumenten la edad jubilatoria? Tal vez, viniendo del diario de los Mitre, que sigue homenajeando a Martínez de Hoz con el mismo afecto que la Sociedad Rural.

El lunes fue la apoteosis del partido periodístico opositor (PPO). Un neoliberal políticamente correcto, como Nelson Castro, no pudo evitar en Perfil la tentación de usar la derrota del seleccionado para pegarle al Gobierno nacional. En el mismo diario, Edy Zunino, parece no ponerse colorado al escribir con poco disimulo que con la derrota de la selección de fútbol se anuncia la caída del kirchnerismo en el Gobierno, en una metáfora que se parece más a una expresión de deseos que a un análisis político. Con el mismo criterio podríamos pensar que el triunfo de Alemania implica el triunfo del ajuste mundial, de los recortes salariales, del aumento de la edad de las jubilaciones, de los despidos y el retiro del Estado de la protección social. ¿Había en juego semejantes decisiones? De haberlo sabido, hubiésemos ido todos a alentar a la selección argentina.

Mientras Clarín volvía a su realidad con titulares que hablan de moto chorros y de embajadas paralelas en Venezuela, La Nación contribuyó hoy lunes a agriar el desayuno de los lectores con una nota de Jorge Rosales en la cual explica que el mundial venía disfrazando la corrupción y que ahora todo saldría a la luz. El apocalipsis se viene y los valientes dirigentes de la oposición serán quienes salven a los buenos y creyentes.

El aparato conjunto de los principales diarios argentinos, las radios y los canales de TV se han puesto en marcha para identificar a una selección de fútbol con un Gobierno y augurar una derrota por goleada frente a la oposición, a pocos días del aniversario de la derrota electoral del oficialismo, que, según los mismos sesudos analistas, llevaría en pocos meses a la renuncia de la Presidenta.

viernes, 28 de mayo de 2010

Fraga indigestó a los dueños de los diarios


Por Alberto Ferrari

“Leí que nos quedábamos sin plasmas a fin de año”

Cuando ADEPA, la asociación de diarios liderada por Clarín y La Nación, invitó al economista y empresario Javier González Fraga como orador de su cena mensual, sin duda apostaba a un discurso anti-K, cargado de imputaciones sobre el manejo de la economía y el INDEC y pronósticos apocalípticos. Jamás se hubiesen imaginado que el invitado por la crema de los editores argentinos cuestionaría el tratamiento mediático de la Ley de Medios y los criticaría por las tapas de los diarios.

González Fraga golpeó al gobierno por algunos temas sensibles como el INDEC ante el beneplácito de un auditorio que en otros tiempos supo aplaudir a López Murphy. Pero al mismo tiempo defendió el pago de la deuda con reservas y, en un audaz posicionamiento, les arrojó en la cara sus críticas por las tapas opositoras de los diarios argentinos. En ese momento se deformaron los rostros de los presentes en la cena de la Asociación de Criadores Pur Sang de La Recoleta, incluida la senadora cordobesa Norma Morandini, el jueves por la noche.

“Estamos obnubilados por la niebla. Estamos bien pero se habla de lo mal que estamos. No estamos como en los años 80 cuando teníamos un déficit fiscal de 12 puntos del PBI y con tasas de interés del 60 % en términos reales financiando la emisión del Banco Central, con 5 mil millones de reservas en lugar de 50 mil millones que hay ahora. La niebla política no nos deja ver como está el país”, comentó González Fraga, ex presidente del Banco Central en la década del 90.

A continuación y en un comentario que los editores jamás hubiesen esperado escuchar de su boca cuando lo invitaron, agregó que “la disputa por la Ley de Medios agrega enormemente a la confusión”.

“Para saber lo que pasa en el país hay que quitarle la primer página a los diarios porque la portada es, a veces, una selección de noticias para ver como se le pega al Gobierno”, reforzó ante el espeso silencio de los comensales que hundían sus miradas en el mantel.

Si para entonces a los editores argentinos se les había atragantado la cena, quedaba por escuchar una elegante filípica: “yo he leído noticias como: ‘Nos quedaremos sin plasmas a fin de año’, a cinco columnas en primera página. Eso es una exageración y pienso que eso les puede hacer perder credibilidad”.

González Fraga, recordó que “en una charla con extranjeros me decían que el país que describía la primera página de los diarios no tenía nada que ver con lo que se escribía en la página financiera porque cuando la bolsa había subido el 50% y las noticias eran todas pésimas”.

“Los entiendo porque están en una disputa por intereses, pero agrego que todo esto es parte de la niebla”, completó, mientras el auditorio digería el comentario e intercambiaba miradas nerviosas.

Un rato antes, había afirmado que “la Argentina enfrenta una buena oportunidad pero estamos obnubilados por la neblina” y aclaró que se refería a que “no lo queremos ver y creemos que estamos mal”.

“Yo creo que la Argentina está mucho mejor de lo que parece. Creo que es una niebla pasajera”, subrayó el disertante.

Los editores presentes celebraron en cambio que el orador les anunciara que “este gobierno no pasa del 2011” y que “Néstor Kirchner no convence a nadie para que invierta porque los empresarios están frenando la producción, aunque aumenta la demanda, para no incrementar el número de personas que trabajan y de esa manera evitan las presiones por aumentos salariales”. De paso, recomendó “controlar” a Hugo Moyano para evitar esas presiones salariales.

También sintonizó con sus oyentes cuando se refirió a los enfrentamientos políticos y aseguró que el “Gobierno agrede permanentemente e inventa enemigos donde no los hay” aunque a continuación remarcó que “la oposición hace lo mismo”.

El economista criticó “la oposición absurda que hicieron frente a la decisión de pagar la deuda con reservas”, porque consideró que eso es “lo más normal en todo el mundo” y recordó que cuando fue presidente del Banco Central, en 1989, “compramos 400 millones de dólares y usé 170 millones para pagar deudas con el FMI, pero de eso no salió ni una línea en los diarios”.

“Los grandes errores cometidos en la historia de nuestra economía fueron la convertibilidad, el corralito y la intervención del INDEC”, agregó González Fraga, respondiendo a uno de los temas que habían movilizado a los editores para invitarlo a la cena que comparten el último jueves de cada mes.

“El mundo está complicado pero Argentina está bien ubicada porque sus principales clientes, Brasil y China, están bien. Tenemos el enorme desafío de ser como Canadá porque Brasil será Estados Unidos en poco tiempo, ya que están dadas las condiciones y tiene vocación imperial”, pronosticó González Fraga .

El economista explicó que “Canadá le vende autos y productos con valor agregado a Estados Unidos y nosotros tendremos que hacer lo mismo con Brasil. Ustedes no verían nunca a Estados Unidos exportando soja en bruto, solo una vez lo hizo Cargill y le declararon un boicot durante seis meses”.

Como ejemplo recordó una conversación con el Gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, a quien le dijo: “Usted no tiene que estar orgulloso de los camiones de soja que salen hacia el puerto. Usted tiene que procurar que salgan pollos, lácteos y carnes”.


En cuanto a Norma Morandini, habitual invitada a las cenas de ADEPA y a los almuerzos de Mirtha Legrand, resultó sorprendente que asintiera con la cabeza y en silencio, cuando la octogenaria conductora sostuvo recientemente que para ella “que había vivido con los militares” este era el peor momento, que percibía en la gente “temor y miedo”. Luis Majul y Nelson Castro también acompañaron en silencio el diagnóstico de la octogenaria. Pero no tienen hermanos desaparecidos como Morandini, quien evidentemente comparte el “miedo” de la Legrand.

martes, 4 de mayo de 2010

Halperín, Cox y Escudé bajo la censura.



Por Gerardo Yomal

Cuando le levantaron el programa en radio Mitre a Jorge Halperín y Carlos Barragán, la “gran prensa” no dijo nada. Y el periodista en cuestión había sído muy claro: lo sacaron “por razones ideológicas”.

Cuando Nelson Castro tuvo un cortocircuito con los nuevos dueños de Radio del Plata fue un escándalo nacional e internacional. ADEPA y la SIP pusieron el grito en el cielo. La cancelación del contrato del periodista le venía como anillo al dedo al stablishment político-mediático para fustigar al gobierno nacional.

Era un tiempo donde por ejemplo algunas editoriales tenían bien claro que lo que vendía en ese momento eran ensayos periodísticos que denunciaran al gobierno. “Si tenés algo contra el kirchnerismo hacémelo saber…” decían claramente varios editores cuando había periodistas que ofrecían libros.

El negocio era pegarle al oficialismo. Y además tenía que ver con que muchos ya le habían decretado la muerte política definitiva.

En ese contexto la salida de Nelson Castro fue un acto de censura de “empresarios ligados al gobierno” mientras que la de Jorge Halperín era un avatar más entre un empleado y una empresa “independiente”.

Y a proposito de diferentes varas con que se miden a los periodistas hace unos meses dialogué con el periodista británico Robert Cox, que dirigió el diario en inglés Buenos Aires Herald durante la dictadura militar. Hombre de prosapia liberal, tenía diálogo con los militares en el ‘76 y apoyaba a Martínez de Hoz. Sin embargo, en lo que respecta a los derechos humanos, les abrió el juego en forma valiente a las Madres de Plaza de Mayo y demás familiares de desaparecidos cuando la mayoría de los medios les cerraba las puertas. Paradójicamente o no tanto, Cox me confesó que en la actualidad el diario La Nación que acusa al kirchnerismo de ser una dictadura “hoy me tiene censurado”. Seguramente tendrá que ver con este tipo de declaraciones: “yo necesito leer Página/12, porque La Nación describe un país y una ciudad que yo no puedo ver ni reconocer. Y en eso, La Nación actúa como bajo la dictadura. En aquel momento, ignoraba lo que pasaba y ahora también.”

También el pintoresco Carlos Escudé que en su momento adhirió a “las relaciones carnales” de Menem y Di Tella hoy se ha vuelto mala palabra en el Diario de los Mitre. La cuestión es que para la línea del diario, Escudé giró “a la izquierda” y tiene posturas de apoyo al actual gobierno. Por eso sus columnas en dicho diario no aparecen o cada vez son más espaciadas.

Si la mayoría de las empresas periodísticas no dijo nada sobre la “censura” a Halperín, quién se va a fijar en Cox o en Escudé. Nadie.