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viernes, 15 de julio de 2011

¿Kirchner prioriza a Tinelli frente a la militancia de la JP?


DEBATES: Diálogo entre José Pablo Feinmann y Néstor Kirchner

Feinmann - Lo sabés mejor que yo. Son los de siempre. Las corporaciones financieras. Ahora unidas a las corporaciones agrarias. A las industriales. Todos atentos a las órdenes estratégicas que llegan del Imperio. Y el nuevo gran poder. El que resulta de la gran revolución que hizo el capitalismo. El poder de los medios.
Kirchner - No tengo nada ahí. Tengo que moverme rápido o me van a hacer puré. ¿Cómo se construye poder hoy? No me vengás con la militancia barrial tipo Jotapé. Con unos treinta minutos en horario central en cualquier canal de televisión consigo más que con diez mil militantes haciendo laburo territorial. Tomá el caso de Tinelli. Ese tipo es un gran comunicador.
-Y un gran hijo de puta.
-Perdoname, pero ésa es una respuesta típica de un intelectual.
-Es un juicio ético. Si me decís que hoy hacer política es dejar de lado la ética, te entiendo. No sé si te sigo, pero te entiendo.
-Dejá de lado si Tinelli es un hijo de puta o no. Yo te pregunto: ¿comunica?
-Lo hace bien.
-¿De qué lado lo querés? ¿Del nuestro o en la vereda de enfrente?
-No lo quiero en ningún lado.
-Eso es negar la realidad. El tipo está. Está donde está y es por algo.
-Porque es un hijo de puta.
-¿Y? ¿Con eso qué hago? ¿Doy un discurso y se lo digo? “La Argentina no tiene futuro porque Tinelli es un hijo de puta”. ¿Eso le digo?
-Sé adónde vas. Hay que negociar con Tinelli. Habrá que comprarlo.
-Comprar no lo vas a comprar. Tiene más guita que el Estado argentino. Es nuestro pequeño Berlusconi.
-Todo el poder mediático es Berlusconi. Tinelli y todos los demás. Son todos menemistas. Todos fachos. Todos carajeadores, brutos, no tienen decencia ni moral ni nada. Eso lo consiguió el poder. Consiguió que estos tipos, estos canallas que crean el sentido común de la gente, sean la derecha más recalcitrante que existe en el país. Hoy, en la Argentina, el sentido común es fascista.
-¡Está bueno eso, eh! Te salen algunas frases redondas. ¿Cómo hacés?
-No me cargues.
-Te lo digo en serio. ¿No me creés?
-¿Se le puede creer a un tipo que llegó a Presidente de la República?
-Otra vez: ésos son prejuicios de intelectuales. - Se levanta y vuelve a caminar por la sala. Se pone las manos en los bolsillos. Le gusta hablar como si mirara alguna lejanía - Sin embargo, es cierto: no es fácil creerle a un Presidente. Más aquí. Más en este país. Tantas veces nos metieron el dedo en el culo…
-Escribí una nota con ese título: El dedo en el culo.
-Cómo era.
-¿Te acordás cuando De la Rúa, casi al final, ya boqueando, lo llama a Menem a la Quinta de Olivos?
-Sí, hasta me acuerdo de la foto. Daba asco verlos a los dos juntos.




Fuente: "El Flaco, Diálogos irreverentes con Néstor Kirchner". Planeta.

jueves, 28 de octubre de 2010

Miserables

Por Pablo Chami


POLÉMICA


Murió Néstor Kirchner, siento tristeza, dolor. La pena y las lágrimas. Pero en medio de este dolor, no puedo dejar de leer los diarios hegemónicos de la argentina. Se destacan la columna de Rosendo Fraga en La Nación del día de ayer, 27 de octubre, y la editorial de hoy del mismo diario.
Fraga titula:
Sin Kirchner, Cristina puede asumir el poder

Dice: “Hasta el último momento él se encargó de hacer evidente que era quien ejercía realmente el poder y no su esposa” “Ella ocupa ahora el centro de la escena y tiene la oportunidad de ejercer el poder por sí misma,” “Tiene la oportunidad de modificar, rectificar, corregir, cambiar una serie de aspectos, estilos, orientaciones y políticas impuestas por su marido, que llevaron a una situación inédita, que un gobierno con la economía creciendo al 9% tenga la aprobación de sólo uno cada tres.”

Trata a la Presidenta como si fuera un títere de Néstor Kirchner, como una mujer dependiente de su marido, resabio del machismo. En un momento de dolor, cuando la pena hace bajar los brazos, cuando se llora al compañero de toda la vida, este escriba miserable, sí, miserable, tiene el atrevimiento de aconsejar a la Presidenta para que se incline hacia las políticas que favorecen a los medios y las empresas monopólicas y a los centros internacionales de poder. Vergüenza.
El rumbo de la ideología de La Nación se repite en la editorial del día de hoy. Titula:
Se inicia una nueva etapa que debería estar signada por dejar atrás luchas ajenas a las verdaderas preocupaciones sociales
Luego de las condolencias de forma comienza a bajar línea:
“Se inicia una nueva etapa política, en la cual será vital que la presidenta de la Nación se rodee no sólo de quienes exhiban la lealtad esperable de todo colaborador, sino también una inteligencia abierta al sentimiento que subyace en una ciudadanía que reclama seguridad y paz social.”
Expresiones de deseos de los grupos monopólicos, deseos de modificar un rumbo que los perjudica. Deseos de influir en los grupos reaccionarios que repiten fanáticamente y sin evaluar, la bajada de línea de esos medios. Sin ver que hay otro país que necesita dignidad, que necesita salir de la miseria, que necesita ser reconocido, integrado al lugar que pertenecen, América Latina, y que esos grupos niegan.

jueves, 12 de agosto de 2010

Bloguero K “arrepentido” denuncia falta de pago de Aníbal Fernández


Utiliza el seudónimo de Gato d, maneja el blog Tres empanadas para dos, es periodista, comerciante, vive en una zona rural de Buenos Aires y conoce la interna de “la guerra gaucha”. En diálogo con Puedecolaborar afirmó que Kirchner es lo mejor que le pudo pasar a la Argentina en el 2003, a Pino Solanas lo calificó como “la izquierda de Callao y Santa Fe” y de Carrió “un caso psiquiátrico que ya no genera ningún interés”. Por ahora no da la cara: tiene miedo de ser crucificado en su pueblo.



Por Franco Spinetta



¿Cómo te definirías?

Estudié en TEA (la primera gran estafa del mundo del periodismo, digno paso para los futuros escribas de Clarín) y cursé 4 años de la Licenciatura en Ciencias Económicas en la UBA. Fui redactor, cronista y productor del noticiero de Canal Rural cuando todavía no era del monopolio, pero ya eran expertos explotadores. Después trabajé 4 años como redactor de la sección política de la agencia Noticias Argentinas e hice un posgrado en explotación. Ahí, trabajé con profesionales de primera, pero a la vez las cabezas de esa empresa me sacaron todo el entusiasmo que pude haber tenido en algún momento por el oficio.
Actualmente el periodismo sólo se ejerce en medios marginales como los blogs o las radios truchas, el resto no es periodismo salvo algunas excepciones.

¿Por qué decidiste sumarte a la órbita de los denominados blogueros peronistas?

Descubrí los blogs (a partir de homoeconomicus y rambletamble) en plena discusión por la 125 y me pasé varias horas linkeando de uno a otro. A partir de ahí me hice asiduo lector de unos 40 o 50 blogs hasta que un amigo hizo uno al que después transformamos en TresEmpanadas. Y lo de peronista se da por sí solo, aunque todavía Aníbal me deba varios meses de liquidaciones.

¿Cómo definirías al proyecto político del kirchnerismo y por qué te considerás kichnerista?

Es lo más parecido a un proyecto nacional y popular al que dadas las condiciones materiales del país se puede aspirar. Me considero kirchnerista desde la 125. Por mi trabajo como periodista me tocó seguir la campaña presidencial del 2003 de Néstor Kirchner. En ese momento, el kirchnerismo no me generó ningún encanto, sino más bien lo contrario (era la época del enamoramiento con Clarín y la falta de definiciones en muchos aspectos). Me hice kirchnerista por la 125 por dos razones: la primera es que era llevar a la práctica lo que había estudiado de Marcelo Diamand, Hugo Notcheff y Daniel Azpiazu sobre la estructura económica del país y la segunda es que conozco bien a los chacareros como ex cronista de agropecuarias y por ser comerciante en un pueblo de la pampa húmeda en la que la “guerra gaucha” se vivió en carne propia. A tal punto que sino no cerrabas tu negocio en apoyo a ellos quedabas marcado, entre otros ejemplos. A partir de ahí el kirchnerismo fue otra cosa.


¿Qué opinión te merece la reunión de Magnetto con los líderes del Pj federal y Macri?

Un tipo como Magnetto debe tener al menos 10 reuniones semanales como esa. Pero por algo a él le interesó que esta en particular se hiciera pública. Es un mensaje que se debería leer en varios sentidos: hacia el Gobierno es como decirle que se está pintando la cara, hacia la oposición es que su respaldo va a pasar por el menemismo residual. También me parece una muestra de debilidad del tipo, quien años atrás ni siquiera recibía en persona a la dirigencia política sino que los hacía atender por algún segundón.

¿Qué podría pasar si no gana Kirchner en 2011?

Sería una nueva restauración conservadora. Cualquiera de las fuerzas que pugnan por sucederlo (desde el PJ menemista hasta el socialismo) no tendrían problema (o hasta necesitarían) en arreglar con las corporaciones. Medidas como la ley de medios las sabotearían con jueces amigos y otras como la asignación universal las licuarían con inflación. Se puede esperar un Estado desfinanciado que vuelva a necesitar préstamos para pagar los vencimientos de deuda y hasta su gasto corriente. En ese escenario sería fundamental trabajar desde el espacio que hoy conducen los Kirchner para articular una especie de “resistencia” que pueda defender los logros de este Gobierno y ser considerado un actor político con capacidad de influir en las políticas públicas con miras a un eventual retorno en el 2015.

¿Qué pensás de estos personajes?

Elisa Carrió: Un caso psiquiátrico que ya no genera ningún interés. Nunca nadie destruyó tanto en tan poco tiempo. Algún día habrá que analizar a sus seguidores, qué piensan, cómo viven, en qué creen, qué comen, cómo hablan, ¿copulan? Eso sí debe ser interesante.

Pino Solanas: La izquierda de Callao y Corrientes. Para mi hay una línea divisoria que es la 125. O estás de un lado o del otro. Yo pensaba que actuaba así por la imagen edulcorada que tiene cierta izquierda del hombre de campo. O no leyeron nunca a Hernández Arregui o como dijo Verbitsky su campaña la pagó la FAA y creo que la respuesta es obvia.

Vilma Ripoll: A esta altura es sólo buen material para que laburen los blogueros. Geral de Notevayasestúpida te agarra una frase de ella y hace divertir a un muerto.

Néstor Kirchner: Lo mejor que le pudo haber pasado a la argentina en 2003, aún así considero mucho mejor el Gobierno de Cristina. Tal vez sea mejor como estadista que como político (me fui al carajo con esta me parece)

Aníbal Fernández: Es un gran polemista y defensor de las políticas públicas, lástima que convence sólo a los convencidos. A los opositores los irrita y a los indecisos los aleja y creo que lo que hace falta es sumar adeptos para el proyecto. Así y todo en la disputa por la 125 hubieran hecho falta 5 como él para aguantar las banderas. En lugar de eso nuestra voz fue la de Luis D´Elía (a quien banco a muerte) que alejó a la clase media “bienpensante” que aunque sea una mierda en este país sigue siendo muy influyente (o influida, ¿cómo era?).

Eduardo Duhalde: Pensé que tenía más, creo que él lo pensó también. Le gusta considerarse un ajedrecista pero más bien parece un jugador de damas o Ta-te-ti.

Cristina Kirchner: Conduce el mejor Gobierno que vi en mis 34 años de vida y dadas las condiciones de este país creo que va a ser el mejor hasta el día que cumpla 70 años por lo menos.

Mauricio Macri: Pensé que era más inteligente, que tenía mejores equipos aunque fueran de derecha. Sus cuadros dan lástima. Si hasta un ex jefe mío que apenas sabía leer y escribir es uno de sus asesores en comunicación. Si no tuviera la protección de los grandes medios y la oposición fuera algo digna ya hubiese caído sin dudas.

jueves, 22 de julio de 2010

Juan Salinas: “Apoyo a Cristina pero no me pidan que me lobotomice”

Puedecolaborar presenta este diálogo con el periodista Juan Salinas, autor de entre otros libros, de Amia, El Atentado, Narcos, Banqueros y Criminales. Algunas de sus definiciones: “Le tengo muchos respeto a Luis Delía” “en nuestro gremio hay muchos ortibas y chupamedias” y “el kirchnerismo es un inmerecido bonus-track.”


Por Gerardo Yomal

¿Por qué te hiciste periodista?

La revolución fracasó. Tenía que hacerme de un oficio y siempre había sido un lector obsesivo de cuanto papel escrito caía en mis manos. Leía Clarín en la casa de mi vecino Napoleón Bonaparte, papá de mi vecinita Inés y crítico musical del citado matutino. Y leía las “Primera Plana” y “Marcha” que compraba mi viejo socialista. Las Marcha, prohibidas por Onganía, mi viejo las compraba en Montevideo, a dónde viajaba muy a menudo como electricista del "vapor de la carrera". Ambos medios tenían periodistas que jugaban con las palabras, utilizando las más raras y exóticas, haciendo retruécanos. Destilaban grandes dosis de mordacidad e ironía condimentadas con unas gotas de vitrolo. Y yo, junto a mi hermano Luis, mi primo político Guillermo Pagés Larraya y mis amigos del alma Carlos Ocampo y Enrique Berroeta -todos militantes del Movimiento de Acción Secundario, predecesor de la segunda edición de la UES- hacíamos para divertirnos una especie de "Barcelona" casera que se llamaba "La Voz del Chanta", una hojita en la que parodiábamos a los diarios y revistas de la época (1969) y de paso le tomamos el pelo a nuestros mayores, que tenían más de 20 y a los que considerábamos irremisiblemente viejos desde nuestros 14. Guillermo y Carlos, "El Inglés", estaban en el Nacional Buenos Aires y siempre querían ganar la discusiones con citas a Lenin, Mao, Fanon, Puiggrós, etc. Luis ya era un escritor, casi tan bueno como lo sería diez años después, en la cárcel. Yo soy el único que sigue vivo, lo que me impone ciertas obligaciones. Pero en la Argentina nunca trabajé como periodista. Sólo fui un gacetillero de "la guerra popular y prolongada", un redactor de volantes y acaso algún documento político. Por ejemplo, el que hicimos con Teodoro Boot en casa de Berroeta para explicarle a las FAP "oscuras" por qué nos íbamos a Descamisados, que se tituló "Entre el humo de los puros y el champagne de Armenonville" y firmamos como "Robledo Puch e Ibáñez". En Buenos Aires el único que se dignó darme alguna lección práctica de periodismo fue Alejandro Horowitz, al que conocí de la militancia, digamos, más reflexiva, del Grupo Mayo, idos del PSIN de Abelardo Ramos, grupo en el que estaba él, Jorge Makartz…

Fue recién en Barcelona que comencé a hacer notas para un diario gracias a Alberto Szpumberg, que trabajaba en él. A los tres años exactos de habernos casado, mi mujer de casi toda la vida y yo nos separamos, y en estado de emoción violenta recalé en el diván de Diana, una psicoanalista tucumana, viuda de un erpio caído en Monte Chingolo. Fue ahí donde comenté que me sentía capaz de escribir mejor que el 90 por ciento de los periodistas (y eso que yo leía El País, que por entonces era una gozada) y que debería trabajar en un diario. Y tuve la suerte, gracias a Susi, una amiga con la que compartíamos departamento en el cuarto piso de Can Pepita, un edificio que hasta 1937, cuando las tropas franquistas tomaron Barcelona, había sido un famoso prostíbulo en el Barrio Chino, al que ahora le baten Raval. Tuve suerte, digo, que la Susi se había echado un noviete navarro como mi viejo, Jabier, quien me hizo pata para que comenzara a publicar en el Diario de Barcelona, fundado en 1789, el más viejo del Continente. Así fue como comencé a publicar columnas y me hizo amigote de Eduardo Pons Prades, un prócer del anarquismo que había recorrido toda España a pie y que estaba impresionado por mis pobres conocimientos de la guerra civil española y, sobre todo, de sus canciones, las canciones que cantaba mi padre en la sobremesa pero que de ninguna maneta podían cantarse en España, en las sobremesas hasta que murió Franco, y que cuando murió Franco solo algún anciano recordaba. Y resulta que Pons Prades debía tomarse unos días de licencia para asistir a su esposa, que iba a ser operada, y me propuso que me quedara interinamente a cargo de su sección, "Estado", es decir, en Cataluña, toda la política española allende el principado. Política española, bah. Y fue así como empecé bien por arriba, hasta haciendo editoriales, que en "el Brusi" (nombre en lunfa talanca que tenía el diario) eran suscintos, de 28 líneas, y como iban en la parte de abajo de la tapa o portada llamaban "delantales". En fin: soy un periodista gallego y de izquierdas en el exilio. Con la ventaja de que, como el "Gallego" (Manuel Enrique) Mena, me había hecho peronista. Eso ocurrió el mismo aciago día de octubre de 1967 en que me enteré de la muerte del Che.

Pero algo más de por qué me hice periodista:una vez, en la redacción de El Porteño, una colega que tengo perdida, Adriana Schettini, que entonces no era todavía la buena periodista que fue después sino administrativa, me preguntó si hubiera sido periodista en caso de no haber sufrido un quiebre mi militancia política. No supe qué responderle y tampoco lo sé hoy. Sé que desde que tengo uso de razón me ha gustado leer bulímicamente y escribir torrencialmente, cosa que en mi vida profesional por lo general reprimo drásticamente porque no quiero contribuir a desvalorizar la palabra escrita.

¿Cuál fue tu mayor satisfacción y frustración profesional?

Mi mayor satisfacción fue ver aparecer mi nombre impreso en una nota del diario Tele/exprés de Barcelona allá por 1978. El placer de estar inscripto, de existir. Fue en las Ramblas, donde me quedé bebiendo hasta que llegaron los diarios a los kioscos. Y algunas cosas que se hacen en silencio: haber contribuido a que algunos de los policías que dirigieron alguna masacre hayan ido presos, conseguir que el general Martín Balza echara del Segundo Cuerpo del Ejército al general Rodolfo Cabanillas, quien había participado en el Campo de Concentración conocido como Automotores Orletti donde llevaron secuestrados a mis amigos Claudia García Iruretagoyena y Marcelo Gelman. Conocer a gente como Rogelio García Lupo y tantos buenos amigos. Cosas así.

Mis frustraciones... puf. A veces, cuando veo que el diario que leo todos los días sin falta, le dedica ¡dos páginas! a la defensa a ultranza, obviamente paga, de una familia de “procesistas” de paladar negro cuyos miembros se conjuraron o bien para asesinar a una integrante o bien para apañar y proteger el asesino, me digo que son infinitamente más decentes las mujeres que practican la prostitución callejera sin hacer discriminaciones. Hay pocos trabajos con tantos ortibas y alcahuetes. Con tantos chupamedias que le niegan la "obediencia debida" a los militares pero la reclaman para si mismos, justificándose por entregarles el cuerpo y el alma a las patronales.

¿Cómo ves la relación del gobierno con los medios y periodistas?

Escribí sobre eso una nota que está en la red. Se llama "Para los enemigos todo, para los amigos ni justicia". ¿Hace falta aclarar más? Si les interesa, búsquenla y léanla.

"Lo único que faltaba es que Barone le de clases de peronismo a Eduardo Blaustein…” ¿Qué significa esa frase dicha en la “cena antisoja” donde se reúnen semanalmente diferentes periodistas?

6 7 8 es el único programa de TV que trato de ver siempre que puedo. Y no tengo nada contra Barone, un señor que hizo su carrera en los medios y que hoy está muy crítico con lo que hizo. Al contrario, me siento identificado con su pasión pedagógica, claramente reparadora. Pero que le explique a Blaustein qué es el kirchnerismo, es decir, la forma actual del peronismo, me parece demasiado. ¡Blaustein fue militante de la UES desde la niñez!

¿Cuál es tu interpretación de la frase de Luis Delía publicada por Puedecolaborar en el sentido de que “Kirchner es un hijo de puta pero es un hijo de puta nuestro”?

Algo de razón tiene. A él no lo invitan a 6 7 8, acaso porque no comulga con el indigerible pacto tejido en torno al atentado a la AMIA y la fábula de que hubo un coche bomba conducido por un suicida musulmán y toda la culpa la tiene Irán. Yo, al igual que Capussotto, le tengo mucho respeto a Luis. Al fin y al cabo, cuando fue lo de la 125 y TN puso en marcha una especie de golpe de estado mediático y todos los ministros se borraron y los gorilas se agrandaron como sorete en el agua y con el apoyo de la tele se mandaron a la Plaza de Mayo con la intención de coparla (no hay ningún gobierno que pueda soportar que la Plaza se llene con gente que le pide que se vaya) D' Elía fue el primero que entendió que, al igual que en la noche del 19 de diciembre de 2001, el que controlaba la parada en la plaza ganaba la partida. El abc del peronismo. D'Elia hizo lo que tenía qué hacer. ¿Cuantos más pueden decir lo mismo?

Suscribo con puntos y comas lo que dijo Boot acerca de que "El kirchnerismo es un regalo del cielo". Mi frase es que es un inmerecido bonus-track. Pero como no soy ortodoxo como Barone no consigo que me inviten a 6 7 8. Y, sin embargo, han invitado a periodistas que ayer nomás, el año pasado, estaban recontrarosqueados con Clarín. No tengo problemas en presidir una Cofradía de Mosqueteros de Cristina, pero no me pidan que me lobotomice. No me gustó nada el recule en la reglamentación de la legalidad del aborto para las violadas. Quiero que el aborto sea el último recurso al que pueden apelar las mujeres en los hospitales públicos. Me parece muy bien que el Estado intente disuadir de todas las maneras posibles (apoyando a las embarazadas solteras, facilitando las adopciones) a las mujeres que quieren abortar, pero también me parece que es su derecho. Quiero que salga la reforma financiera e impositiva. Quiero que se reestablezcan los aportes patronales y se les pague el 82% móvil a los jubilados. Todo esto me parece razonable. También aspiro al amor de las chicas jóvenes, lindas e inteligentes que puedan existir. Pero si no lo consigo, no le echaré la culpa al Gobierno.

martes, 20 de julio de 2010

Teodoro Boot: “El kirchnerismo es un regalo del cielo”

Esta vez Puedecolaborar entrevistó a Teodoro Boot, editor, periodista, ensayista, autor de entre otras novelas, “Pureza Étnica”, “No me digas que no”, “Para que nunca amanezca”, que seguramente provocará pensamientos en relación al momento político actual. “Voté a Solanas en más de una oportunidad pero frente a las opciones actuales, extrañaré a este gobierno si llegara a perder”. “Cuando el gobierno tiene la soga al cuello, sale por izquierda”, afirmó.


Por Gerardo Yomal

¿Qué significa políticamente el peronismo en tu historia personal?

Es como ser pelirrojo, tartamudo o psicótico. Una naturaleza o, en todo caso, un defecto, una falla de carácter.

Uno se puede teñir, pero tarde o temprano, si se disculpa una analogía tan desafortunada, los pelos terminan creciendo del color que son.

¿Cómo definirías al kirchnerismo?

No lo definiría. Es lo que hay, y gracias.

Pero si es necesario –que conste, que por cumplir con Puede colaborar y por ninguna otra cosa– acaso apelaría a las definiciones de algunos amigos míos, de la vertiente que gusta autodenominarse peronismo‑peronista, para quienes el kirchnerismo no es más que una modalidad del desarrollismo, enunciación que tiene un retintín por lo menos descalificador. Al menos viniendo de quienes viene.

Lo curioso es que esos de quienes viene eran en su momento “luderistas”, si se puede ser algo tan extravagante. Pero lo eran en el sentido de que apoyaban para la presidencia al doctor Ítalo Luder, cuyo ministro de economía muy presumiblemente, al menos según circulaba entre los entendidos, habría sido Roberto Lavagna (Como digresión, cabe dudar de la posibilidad de que Lavagna hubiera podido ser ministro de Luder: es inconcebible la coexistencia de dos borbones en un mismo gobierno).

Regresando a lo nuestro, fuera de Héctor Valle, a quien tengo en muy alto concepto, me cuesta imaginar un economista más desarrollista que Roberto Lavagna, al menos en la acepción que se le da al término cuando, me parece que muy livianamente, se califica así al kirchnerismo.

Ahora bien, si la pregunta tenía connotaciones no políticas sino metafísicas, podría decirse que el kirchnerismo fue un regalo del cielo: no debería olvidarse que las elecciones presidenciales del 2003 las ganó la derecha más extremista y oligofrénica, aun considerando a los votantes de Carrió y Rodríguez Saa como pertenecientes a la izquierda o centroizquierda. Es más: aun considerando a los votantes de Néstor Kirchner como pertenecientes a la izquierda o centroizquierda.

Menem y López Murphy sacaron, juntos, casi la mitad de los votos. Y ese es el país en el que todavía vivimos. Y sería prudente no olvidarlo.

viernes, 28 de mayo de 2010

Fraga indigestó a los dueños de los diarios


Por Alberto Ferrari

“Leí que nos quedábamos sin plasmas a fin de año”

Cuando ADEPA, la asociación de diarios liderada por Clarín y La Nación, invitó al economista y empresario Javier González Fraga como orador de su cena mensual, sin duda apostaba a un discurso anti-K, cargado de imputaciones sobre el manejo de la economía y el INDEC y pronósticos apocalípticos. Jamás se hubiesen imaginado que el invitado por la crema de los editores argentinos cuestionaría el tratamiento mediático de la Ley de Medios y los criticaría por las tapas de los diarios.

González Fraga golpeó al gobierno por algunos temas sensibles como el INDEC ante el beneplácito de un auditorio que en otros tiempos supo aplaudir a López Murphy. Pero al mismo tiempo defendió el pago de la deuda con reservas y, en un audaz posicionamiento, les arrojó en la cara sus críticas por las tapas opositoras de los diarios argentinos. En ese momento se deformaron los rostros de los presentes en la cena de la Asociación de Criadores Pur Sang de La Recoleta, incluida la senadora cordobesa Norma Morandini, el jueves por la noche.

“Estamos obnubilados por la niebla. Estamos bien pero se habla de lo mal que estamos. No estamos como en los años 80 cuando teníamos un déficit fiscal de 12 puntos del PBI y con tasas de interés del 60 % en términos reales financiando la emisión del Banco Central, con 5 mil millones de reservas en lugar de 50 mil millones que hay ahora. La niebla política no nos deja ver como está el país”, comentó González Fraga, ex presidente del Banco Central en la década del 90.

A continuación y en un comentario que los editores jamás hubiesen esperado escuchar de su boca cuando lo invitaron, agregó que “la disputa por la Ley de Medios agrega enormemente a la confusión”.

“Para saber lo que pasa en el país hay que quitarle la primer página a los diarios porque la portada es, a veces, una selección de noticias para ver como se le pega al Gobierno”, reforzó ante el espeso silencio de los comensales que hundían sus miradas en el mantel.

Si para entonces a los editores argentinos se les había atragantado la cena, quedaba por escuchar una elegante filípica: “yo he leído noticias como: ‘Nos quedaremos sin plasmas a fin de año’, a cinco columnas en primera página. Eso es una exageración y pienso que eso les puede hacer perder credibilidad”.

González Fraga, recordó que “en una charla con extranjeros me decían que el país que describía la primera página de los diarios no tenía nada que ver con lo que se escribía en la página financiera porque cuando la bolsa había subido el 50% y las noticias eran todas pésimas”.

“Los entiendo porque están en una disputa por intereses, pero agrego que todo esto es parte de la niebla”, completó, mientras el auditorio digería el comentario e intercambiaba miradas nerviosas.

Un rato antes, había afirmado que “la Argentina enfrenta una buena oportunidad pero estamos obnubilados por la neblina” y aclaró que se refería a que “no lo queremos ver y creemos que estamos mal”.

“Yo creo que la Argentina está mucho mejor de lo que parece. Creo que es una niebla pasajera”, subrayó el disertante.

Los editores presentes celebraron en cambio que el orador les anunciara que “este gobierno no pasa del 2011” y que “Néstor Kirchner no convence a nadie para que invierta porque los empresarios están frenando la producción, aunque aumenta la demanda, para no incrementar el número de personas que trabajan y de esa manera evitan las presiones por aumentos salariales”. De paso, recomendó “controlar” a Hugo Moyano para evitar esas presiones salariales.

También sintonizó con sus oyentes cuando se refirió a los enfrentamientos políticos y aseguró que el “Gobierno agrede permanentemente e inventa enemigos donde no los hay” aunque a continuación remarcó que “la oposición hace lo mismo”.

El economista criticó “la oposición absurda que hicieron frente a la decisión de pagar la deuda con reservas”, porque consideró que eso es “lo más normal en todo el mundo” y recordó que cuando fue presidente del Banco Central, en 1989, “compramos 400 millones de dólares y usé 170 millones para pagar deudas con el FMI, pero de eso no salió ni una línea en los diarios”.

“Los grandes errores cometidos en la historia de nuestra economía fueron la convertibilidad, el corralito y la intervención del INDEC”, agregó González Fraga, respondiendo a uno de los temas que habían movilizado a los editores para invitarlo a la cena que comparten el último jueves de cada mes.

“El mundo está complicado pero Argentina está bien ubicada porque sus principales clientes, Brasil y China, están bien. Tenemos el enorme desafío de ser como Canadá porque Brasil será Estados Unidos en poco tiempo, ya que están dadas las condiciones y tiene vocación imperial”, pronosticó González Fraga .

El economista explicó que “Canadá le vende autos y productos con valor agregado a Estados Unidos y nosotros tendremos que hacer lo mismo con Brasil. Ustedes no verían nunca a Estados Unidos exportando soja en bruto, solo una vez lo hizo Cargill y le declararon un boicot durante seis meses”.

Como ejemplo recordó una conversación con el Gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, a quien le dijo: “Usted no tiene que estar orgulloso de los camiones de soja que salen hacia el puerto. Usted tiene que procurar que salgan pollos, lácteos y carnes”.


En cuanto a Norma Morandini, habitual invitada a las cenas de ADEPA y a los almuerzos de Mirtha Legrand, resultó sorprendente que asintiera con la cabeza y en silencio, cuando la octogenaria conductora sostuvo recientemente que para ella “que había vivido con los militares” este era el peor momento, que percibía en la gente “temor y miedo”. Luis Majul y Nelson Castro también acompañaron en silencio el diagnóstico de la octogenaria. Pero no tienen hermanos desaparecidos como Morandini, quien evidentemente comparte el “miedo” de la Legrand.