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martes, 12 de julio de 2011

EL Kirchnerisno no militó en estos cuatro años


POLITICAMENTE NO EXISTIÓ EN LA CAPITAL / MACRI NO ES MUY DIFERENTE DE SCIOLI O GIOJA /  SINDICALISTAS DOCENTES QUE SE LLENAN LA BOCA CON LA EDUCACIÓN PÚBLICA, MANDAN A SUS HIJOS A ESCUELAS PRIVADAS
Puedecolaborar publica fragmentos de una nota que nos envió el escritor y periodista Teodoro Boot


 Por Teodoro Boot
La campaña tuvo sus problemas y Filmus, sus características personales, que no lo hacen muy carismático que digamos, pero nadie que esté cuerdo puede pretender que en una campaña electoral se llene el vacío de por lo menos cuatro años de ausencia de política kirchnerista en la capital. El kirchnerismo no existió y mucho menos en el poder legislativo, un lugar importante de disputa, debate y orientación de su abundante y desorientado activismo.

El cuadro “ideológico” o cultural del votante medio de Buenos Aires es común al de todo el país, o al menos a la cada vez más extensa zona “pampeana”, digamos mejor, cerealera. Y la mayor parte de los gobernadores no se diferencian esencialmente de Macri, sino sólo cosméticamente: Macri es apenas más brutal. Y se opone directamente a la casi totalidad de las políticas nacionales, a diferencia de Binner o Schiaretti, que se oponen apenas a las más importantes.

Desde un punto de vista ideológico, no hay mayores diferencias entre Macri y Scioli, Binner, De la Sota, Juez, Capitanich, Urtubey, Das Neves, Verna, Marín o Gioja. Lo que hay es una mayor o menor dependencia del Estado nacional y una construcción política más o menos acabada, que en todos los casos se basa en tres pilares: los sectores muy marginados, la clase media baja y la clase dirigente. Según las provincias, con parte de los sectores marginales y de los sectores medios, más la clase trabajadora, y porciones de la clase dirigente alcanza para que un conservadurismo popular venza a una derecha desembozada. En Buenos Aires no, porque la “base popular” de la ciudad es la clase media baja, profundamente reaccionaria, cipaya y xenófoba y la influencia de la clase trabajadora organizada es ínfima.

Observo lo que está haciendo Nilda Garré y es de lo que estoy hablando: en los hechos la concepción del kirchnerismo respecto a la seguridad, en todos sus aspectos, debe ser superior y más efectiva que la de la derecha. Si no, puro jarabe de pico “progresista”, fenómeno para tranquilizar las conciencias pero cuya inoperancia y duplicidad moral se da en que quienes hablan de la seguridad organizada según la vigencia de los derechos humanos viven en el mejor de los casos en barrios de clase media de Capital, en edificios con seguridad privada, y no en Lugano o Soldati; se atienden en prepagas y no en el hospital público; y en muchas ocasiones se dan casos, vergonzosos casos, en que los hijos de funcionarios, dirigentes ¡y hasta sindicalistas docentes! que se llenan la boca con la educación pública, mandan a sus hijos a escuelas privadas.

jueves, 28 de abril de 2011

“POR EVITA Y POR CRISTINA NOS HICIMOS POLLERUDOS”


Expresión de los periodistas Juan Salinas y Teodoro Boot

viernes, 18 de febrero de 2011

“Los `chamuyantes` oficialistas y los del grupo Clarín no tienen dudas”

Por Teodoro Boot


LOS DEMÁS ESTAMOS INCÓMODOS: NOS CASCOTEAN DE LOS DOS LADOS. /LOS PERONISTAS ESTAMOS ACOSTUMBRADOS./ DISENTIR NO ES TRAICIONAR

Teodoro Boot disparando debates
“…Caparrós no tiene por qué pretender que la prensa oficialista critique al oficialismo, porque justamente para eso es prensa oficialista y no prensa a secas. La prensa oficialista no es ni siquiera prensa partidaria: en la prensa partidaria hay posiciones y argumentos de polémica, tanto interna como externa. La prensa oficialista, en cambio, es eso: oficialista, lo que equivale a decir que es acrítica y seguidista. Esto no es ni bueno ni malo, a condición de que no se la confunda ni con la "verdad" ni con una posición partidaria, porque en la prensa de partido (aun o especialmente en la del partido que gobierna) siempre van a existir posiciones críticas respecto al oficialismo, porque de eso se trata: ningún pensamiento ni ninguna gestión es monolítica y unidimensional y siempre habrá algo que mejorar, que criticar, que destruir o que hacer de modo diferente.


Nada de esto es posible el día de hoy, claro, porque estamos metidos en una auténtica guerra que tiene a la información y a los significados como los principales instrumentos de combate. Y es así que los únicos en condiciones de no dudar y saber siempre en que trinchera estar, son los periodistas y chamuyantes oficialistas y los periodistas y chamuyantes del grupo Clarín. Los demás, van (vamos) a estar siempre en posiciones incómodas, por más que política e ideológicamente estemos claramente alineados. Y estar en una posición incómoda en este escenario es que de golpe a uno lo cascoteen de los dos lados. Esta incomodidad y la creencia de que a veces es necesario optar, hacen que muchos tiendan a meter violín en bolsa y bocinar menos. Es lógico: si criticar es darle pasto al grupo Clarín y a todo lo que viene detrás, más vale callarse o criticar en ámbitos menos resonantes que "la gran prensa" o la tevé.


Los peronistas estamos acostumbrados a todo eso, empezando porque estamos acostumbrados a disentir permanentemente entre nosotros mismos sin que eso suponga sospecha de traición, excepto en un par de momentos muy aciagos de nuestra historia política. De hecho, siempre fue costumbre criticar a Perón, pero sólo entre nosotros. Cuando eso se desmadró por izquierda y por derecha y se acabó dándole pasto a las fieras, vinieron los desastres…)

(Nota completa en http://pajarosalinas.blogspot.com/2011/02/caparros-senala-la-luna-pero-se-mira-el.html)

martes, 20 de julio de 2010

Teodoro Boot: “El kirchnerismo es un regalo del cielo”

Esta vez Puedecolaborar entrevistó a Teodoro Boot, editor, periodista, ensayista, autor de entre otras novelas, “Pureza Étnica”, “No me digas que no”, “Para que nunca amanezca”, que seguramente provocará pensamientos en relación al momento político actual. “Voté a Solanas en más de una oportunidad pero frente a las opciones actuales, extrañaré a este gobierno si llegara a perder”. “Cuando el gobierno tiene la soga al cuello, sale por izquierda”, afirmó.


Por Gerardo Yomal

¿Qué significa políticamente el peronismo en tu historia personal?

Es como ser pelirrojo, tartamudo o psicótico. Una naturaleza o, en todo caso, un defecto, una falla de carácter.

Uno se puede teñir, pero tarde o temprano, si se disculpa una analogía tan desafortunada, los pelos terminan creciendo del color que son.

¿Cómo definirías al kirchnerismo?

No lo definiría. Es lo que hay, y gracias.

Pero si es necesario –que conste, que por cumplir con Puede colaborar y por ninguna otra cosa– acaso apelaría a las definiciones de algunos amigos míos, de la vertiente que gusta autodenominarse peronismo‑peronista, para quienes el kirchnerismo no es más que una modalidad del desarrollismo, enunciación que tiene un retintín por lo menos descalificador. Al menos viniendo de quienes viene.

Lo curioso es que esos de quienes viene eran en su momento “luderistas”, si se puede ser algo tan extravagante. Pero lo eran en el sentido de que apoyaban para la presidencia al doctor Ítalo Luder, cuyo ministro de economía muy presumiblemente, al menos según circulaba entre los entendidos, habría sido Roberto Lavagna (Como digresión, cabe dudar de la posibilidad de que Lavagna hubiera podido ser ministro de Luder: es inconcebible la coexistencia de dos borbones en un mismo gobierno).

Regresando a lo nuestro, fuera de Héctor Valle, a quien tengo en muy alto concepto, me cuesta imaginar un economista más desarrollista que Roberto Lavagna, al menos en la acepción que se le da al término cuando, me parece que muy livianamente, se califica así al kirchnerismo.

Ahora bien, si la pregunta tenía connotaciones no políticas sino metafísicas, podría decirse que el kirchnerismo fue un regalo del cielo: no debería olvidarse que las elecciones presidenciales del 2003 las ganó la derecha más extremista y oligofrénica, aun considerando a los votantes de Carrió y Rodríguez Saa como pertenecientes a la izquierda o centroizquierda. Es más: aun considerando a los votantes de Néstor Kirchner como pertenecientes a la izquierda o centroizquierda.

Menem y López Murphy sacaron, juntos, casi la mitad de los votos. Y ese es el país en el que todavía vivimos. Y sería prudente no olvidarlo.

miércoles, 14 de julio de 2010

Bergoglio, Von Wernich, Grassi y Felices los Niños


Lo que necesitan los chicos


Por Teodoro Boot

En la noche del martes 13 unos cuantos fieles, confiando seguramente en el cobijo divino, desafiaron cábalas y bajas temperaturas para manifestarse a favor del matrimonio entre hombre y mujer. Lo hicieron bajo el lema “Los chicos necesitan papá y mamá”.

Los chicos necesitan papá y mamá. Un bello sentimiento, una bellísima expresión de deseos, porque, en efecto, los niños no necesitan ser abandonados, no deseados, acaso golpeados. Tampoco ningún chico necesita ser hijo de madre sola, aunque esto es mejor que nada. Al menos, es mejor que un orfanato o institución semejante. Mejor que la calle, el hogar de menores o la comisaría.

Hogar de menores. Los hogares propiamente dichos tienen niños, no menores, sospecha que nos lleva a modificar levemente la bella expresión de deseos de los manifestantes: los chicos necesitan un hogar donde sean niños, no menores.

No es lo único que necesitan los chicos, porque lo que más necesitan es vivir aunque sea hasta que dejen de ser chicos. En cambio, doce de cada mil mueren por causas evitables antes de cumplir el año de edad.

Mueren antes del año de edad por causas que podrían ser humanamente evitadas. Imagínense lo que podría hacer Dios.

Esas gentes que se congregaron en Congreso desafiando cábalas y bajas temperaturas parecen tener contacto directo con Él. Si se manifestaron en Su nombre.

Sería bueno que así fuera. Podrían aprovechar el vínculo para pedirle al Buen Dios que se apiade de los niños, que además de proveerle papá y mamá a los que no los tienen, evite que sean abandonados, que sean golpeados, que sean expulsados, encarcelados o abusados, porque los chicos no necesitan eso.

Además de vivir, que es lo primero, los chicos necesitan papá y mamá, y el Buen Dios debería ocuparse del asunto, permitiéndoles lo primero y procurándoles lo segundo.

martes, 15 de junio de 2010

Macri no deja “cagada” por hacer

Por Nahuel Coca

Como relleno de los blancos que quedan entre una nota del Mundial y la siguiente, parece que los diarios se han acordado de publicar noticias que no favorecen a Mauricio Macri ni a su gestión como Jefe porteño. Las noticias sin embargo no forman parte de una agenda común, y si uno quiere enterarse de todas - como dice el periodista Teodoro Boot, Macri no deja cagada por hacer - tiene que sobrevolar los medios digitales como un pájaro de mal augurio.

La semana pasada recibió más atención la anécdota del "motochorro" que la noticia de que Macri perdió dos de sus más firmes defensores en la Legislatura a manos de ese injerto sin cabeza y con 9 manos que es el "proronismo", el peronismo residual de la alianza Unión-PRO que el año pasado sumó algunos porotos más a Francisco De Narváez y algunos menos en la fórmula de Michetti.

Daniel Amoroso - secretario general del sindicato de Casinos y Juegos de Azar - y Mónica Lubertino dejaron el bloque PRO en la Legislatura, que ahora quedó con 24 legisladores, todavía menos de los 31 necesarios para imponer leyes.

¿Qué hacía Macri con el motochorro? Tenía que llegar a tiempo a Comodoro Py para increpar al juez que lo investiga como jefe de una asociación ilícita creada para hacer espionaje paraestatal con fines políticos.

Con respecto a esta causa, el diario dominical Miradas al Sur publicó información obrante en la causa con la pericia de la posición del Nextel del espía porteño Ciro James, en los momentos que seguían al retiro de los cassetes con pinchaduras de las oficinas de la SIDE, donde se hacían por orden de 3 jueces misioneros que fueron destituídos y también están procesados por asociación ilícita. Ciro James salía de la SIDE, pasaba por un McDonalds a comerse un Big Mac, y después visitaba al pequeño Mac(ri) para alcanzarle pinchaduras de los teléfonos de su cuñado manosanta y, según dicen en Miradas, también de su ex esposa, que lo habría amenazado con una solicitada anónima en La Nación hace un par de meses.

Si el alerta meteorológico esperado para los próximos días se cumple, Mauricio quizás tenga que llegar a los tribunales de Retiro con un motonauta, si se considera que las obras que llevarán alivio a los vecinos anegados han tenido avances mínimos.

Hablando de lluvia, La Nación se tomó el trabajo de ver cuántos vecinos cobraron el subsidio que dio el Gobierno de la Ciudad por las inundaciones de febrero y marzo pasados. Sólo 10 vecinos entre 810 damnificados tuvieron su cheque, que en la mayoría de los casos no cubre el total de las pérdidas materiales por las inundaciones.

Otras pérdidas no tan materiales y sí más humanas también son atribuíbles a la impericia de las instituciones creadas por esta gestión. Además de hacerse ver a la salida de los teatros de la Calle Corrientes, la Policía Metropolitana tiene que hacer otras cosas más importantes, como escoltar ambulancias del SAME a la villa 21-24 en menos de 10 minutos. Página/12 revela que se está investigando por qué las patrullas-auto-fantástico de la Metro no escoltaron ambulancias que, al menos en los casos investigados, no evitaron que tres vidas se perdieran.

Será porque la Metropolitana está más preocupada en tomar clases de contraterrorismo al estilo Escuela de Las Américas que en pensar un rol más útil para el ciudadano de a pie (no para el Ciudadano Macri).

A pesar de las nulas repercusiones de casi todo esto, sí se armó un pequeño pataleo entre el líder de Pro y el colombiano hijo de un austríaco y una checoslovaca, naturalizado argentino, Francisco De Narváez.

El colorado dijo que el PRO tiene dos posturas, bipolares: "una que dice que podemos tener buena relación con el peronismo y otra que es como que le molestan los pobres". Como si el peronismo fuera una-buena-relación-con-las-corporaciones-bancada-por-los-votos-de-los-pobres, y no un movimiento pluriclasista, nacional, popular, conformado por trabajadores, estudiantes e intelectuales en más de 70 años de historia.

Cuando Christian Ritondo les respondió via-Twitter con su Blackberry que Macri no tenía nada que ver con la derecha, De Narváez aclaró: “Sinceramente, lo voy a poner tal vez en forma brutal para que se entienda, es como que le molestan los pobres en la Argentina, es como que tiene una visión de que todo pasa por el mercado, por el tipo de cambio, por la libre competencia y cómo nos insertamos en el mundo. Y yo creo que ésa es una visión equivocada. Entonces esa visión derechosa de la política es la que resiste el peronismo, y con razón”.

Para cerrar esta nota, qué mejor que volver al principio. El ex legislador macrista Daniel Amoroso aclaró la discusión entre el Colorado y el Bigotudo. "Lo que genera más rechazo es que el macrismo dice que el Peronismo Federal no existe, y esperan que vayamos a golpearles la puerta. Y eso no va a pasar".

El macrismo está partido. Su jefe, procesado. La alianza con el peronismo acéfalo no será, o será impuesta y no negociada. Hasta el bigote de Macri peligra, y se lo iría sacando de a poco, pelo por pelo.

jueves, 10 de junio de 2010

El corte es irracional: cuatro personas y un acoplado

Una comedia ligera

Por Teodoro Boot

En el día de ayer y sin que nadie se lo pidiera, el juez federal Gustavo Pimentel recordó al gobierno la existencia de un fallo de tres años atrás que, muy al estilo tiro el cascote y escondo la mano, le ordena “arbitrar los medios necesarios para garantizar la libre circulación” por el puente internacional San Martín.

Un absurdo del ministro Randazzo fue la primera respuesta oficial: “Haremos cumplir la orden judicial sin represión”. Pero luego dejó entrever cuál sería la estrategia: ante una eventual negativa de los asambleístas piqueteros a despejar la ruta, la Gendarmería identificaría a los presentes a fin de denunciarlos por incumplimiento de una orden judicial, con lo que siguió deslizándose en la más oscura de las ambigüedades.

No obstante, en Gualeguaychú cundió la histeria (la histeria es así, loca) y pronto comenzó la movilización de vecinos hacia Arroyo Verde, sitio donde un acoplado, cuatro viejos y varios gendarmes impiden el tránsito hacia el Uruguay. Lo reducido de la fuerza básica de corte no habla necesariamente del cada día más menguante apoyo al corte, sino de su irracionalidad, pues no es posible sostenerlo de otro modo. Y de la irracionalidad de una asamblea cada vez más reducida e intolerante que si bien no sostiene una medida al día de hoy popular (la mayoría de los vecinos opina que el corte es tan estúpido como contraproducente) lleva a cabo una lucha que sí lo es.

Aclaremos que es popular hasta casi volverse unánime el rechazo a la instalación de la planta (aunque la planta esté ahí, vivita y humeando), pero no el “ambientalismo”: a nadie le importa un pito la contaminación. Así como le enfurece la contaminación que tiene enfrente, la asamblea finge demencia ante la contaminación que tiene encima, la de los agroquímicos, habitual y generosamente esparcidos por varios de sus miembros más prominentes. Ante lo cual y por su parte, los vecinos, como es habitual, se alzan de hombros, entre indiferentes y resignados.

En el día de hoy, el ministro Fernández precisó el sentido de las generalidades de su colega: el gobierno se presentará como querellante y denunciará penalmente –y demandará por daños y perjuicios– a los individuos que impidan la libre circulación hacia el puente general San Martín, una medida muy poco práctica, de aplicación presumiblemente turbulenta y cuyo público se encuentra del otro lado del río. El resultado inmediato será revitalizar al sector más psicótico de la asamblea, que en los últimos tiempos viene dominándola (y aislándola) así como los locos hacen las cosas: a fuerza de gritos, accesos frenéticos, discursos autistas y no poca prepotencia.

En Página 12 el periodista Martín Granovsky escribe: “(El gobierno) tenía tres posibilidades a mano. La primera, reprimir a los que cortan el paso a Uruguay (…) La segunda, romper con Uruguay y tejer una alianza a muerte con la vanguardia de Gualeguaychú. La tercera, apostar a las relaciones con Uruguay y dejar al grupo de cortadores en el pasado. Escogió la tercera.”

Sin embargo, una cuarta alternativa –o primera, cronológicamente hablando– era factible y consistía en algo tan simple como retirar de Arroyo Verde los efectivos de gendarmería que ofician de custodia de los cuatro viejos y el acoplado, evitando así que cualquiera llegue con un bidón de gas oil, les prenda fuego y siga viaje rumbo al Uruguay.

Es necesario que las autoridades (y los asambleístas) tomen conciencia de que el corte de la ruta internacional pudo sostenerse en forma ininterrumpida durante tres años sólo gracias al soterrado apoyo oficial y a la evidente protección de Gendarmería.

Cada uno de los actores de esta comedia ligera debería hacerse cargo de su cuota parte en el enredo si se que quiere que no derive en tragedia. Algunos lo van haciendo: el presidente Mujica desanda trabajosamente el camino hacia la nada y el aislamiento emprendido por su predecesor, uno de los principales responsables de que un diferendo menor llegara a un amargo distanciamiento. El otro gran responsable, el gobierno argentino, que después de prestarle al tratado del río Uruguay la misma atención que le dispensaría a un tema de Ricky Maravilla cantado por un borracho en un descampado, sobreactuó una inconsecuente postura ambientalista, desmentida en los hechos todos y cada uno de los días, en todos los órdenes, en las más diversas partes del país, empieza a comportarse con alguna cordura, entendiendo que es tan necesario proteger el río en todo su cauce en forma conjunta con el Uruguay como recomponer las relaciones políticas, económicas y afectivas con el país hermano.

Queda por ver si la asamblea ambiental o al menos el pueblo de Gualeguaychú empieza a reflexionar y actuar como se supone reflexionan y actúan las personas adultas que la conforman o si persiste en los berrinches, llantos y gritos propios de los niños menores a los seis años.

La fábrica está ahí, sólida, concreta, humeante y tangible. Un fallo de la corte a la que la propia asamblea reclamaba acudir dictaminó que su presencia era ilegal, violatoria del tratado entre los dos países, pero que hasta el momento no había contaminado, con lo que no había razones para que no siguiera estando tan sólida, concreta y humeante como hasta entonces. Aferrarse a consignas tan ingeniosas como estúpidas del estilo de acusar al Uruguay de “violador serial” no es más que un ejercicio masturbatorio, y persistir en un contraproducente corte de ruta, propio de internos de un frenopático: la planta seguirá ahí hasta tanto el pueblo uruguayo no decida lo contrario. Nadie más puede decidir al respecto. Resulta entonces muy difícil de entender la persistencia en una medida cuyo único resultado práctico es agredir, perjudicar e indignar a quién al final de cuentas tiene la decisión.

Le toca entonces a la asamblea ambiental y –o en su defecto– al pueblo de Gualeguaychú aportar su cuota de madurez y sentido común para evitar lo único que se puede evitar, y que no es poco: la contaminación por parte de Botnia‑UPM y la instalación de nuevos emprendimientos contaminantes. Y esto sólo puede hacerse en conjunto con el gobierno y el pueblo uruguayos.

jueves, 27 de mayo de 2010

Bicentenario: llegaron las "soldadas de la yegua"

Por Teodoro Boot

Como Serra, lo vi por televisión porque llegué a Buenos Aires hace nomás un rato. Hablé sí con algunos amigos que estuvieron en la 9 de julio cada uno en distintos momentos que los otros, y todos coincidieron en el asombro y la emoción. Ninguno, ni el que ya el sábado especuló con que este festejo era un punto de inflexión entre el gobierno y al menos la gente de la ciudad de Buenos Aires, le adjudicó al hecho connotaciones estrictamente políticas. Pero las tiene y en mi opinión es un triunfo rotundísimo del gobierno... pero ¿contra quién?

Y acá me parece que está el punto, en el patetismo de los dirigentes políticos no oficialistas (porque eso de "oposición" es una creación mediática), incapaces de pensar y actuar por sí mismos: todos se dejaron llevar (una vez más y van...) por Clarín y quedaron culo al norte: desde el primer momento todos apostaron al fracaso de los festejos, y es tanta la influencia de los medios que varios de los que estuvieron en la cocina, en la auténtica organización de los festejos, en los días previos acudieron a los dirigentes gremiales pidiendo que movilizaran, lo que desconcertó a más de un gremialista: serán "burócratas" pero están bastante a tono con el sentir de los trabajadores de sus gremios y varios de ellos estaban seguros que al menos los trabajadores de sus gremios irían a los festejos de motu propio, capaz que por esa convicción tan propia de la clase obrera argentina de que las fechas patrias son de todos y no de nadie en particular. Y que, como el 1º de mayo, el 25 se festeja con un asado en familia o si andamos con ganas de complicarnos, con un buen locro. Pero siempre se festeja y con los que uno quiere.

¿Quién dejó alguna vez de festejar (no digo conmemorar, ni celebrar ni honrar: digo festejar) un 25 de mayo? ¿O un primero de mayo?

Los partidos políticos no oficialistas fueron una vez más detrás de Clarín y se jugaron al absoluto fracaso de esto que dejó turulato hasta a los más optimistas de los organizadores. Al segundo día de que más de un palo de tipos boludeara por el centro de Buenos Aires visitando puestos, escuchando recitales y todo eso, los del grupo Clarín se apiolaron de que no podían seguir haciéndose los boludos, dieron un triple salto mortal y particularmente en sus versiones televisivas se sumaron al festejo como si hubieran sido de la primera hora. Y los dirigentes políticos quedaron todos bien en orsai y sin saber en dónde mierda meterse, excepto los que detentan funciones ejecutivas y son gobernantes de algo. Macri, por ejemplo, que se metió en el Colón y en la catedral con Bergoglio. O Rodríguez Saá que organizó su propia fiesta en San Luis y lo bien que hizo...

En ese sentido, una vez más el gobierno triunfó contra nadie, porque en realidad no hay nadie ahí, y eso es algo de lo que cada vez más tipos empiezan a darse cuenta. Y también triunfó contra sí mismo, contra las dos tentaciones propias de cualquier gobierno y muy típicas del kirchnerismo.

Primero: no sobreactuó. Las apariciones de Cristina fueron las indispensables, mínimas y estratégicas. Segundo: no entregaron nada, y eso se vio en los contenidos de todo lo que hicieron, desde la galería de patriotas latinoamericanos (donde lamento nomás la ausencia de Velasco Alvarado) hasta los contenidos del desfile de Fuerza bruta y de la asombrosa proyección en 3D sobre el Cabildo. Y la presencia de Zelaya en el palco y en los lugares de honor es otro ejemplo de lo que quiero decir. Por no mencionar lo que, capaz medio paranoicamente se puede interpretar como distribución de roles: miraba por televisión, en panorámica, y veía a Kirchner junto a Lula, a Cristina junto a Chávez y Correa y a Aníbal con Binner y ahí estaba en acto la estrategia gubernamental.

Me contaba hace minutos un amigo que ayer se cruzó con un grupo de pibitas de 16, 17 años. Iban con una suerte de escudo que decía: "Somos las soldadas de la yegua". Le gustó, se los dijo y les preguntó a las chicas si tenían algún escudo para darle. No, dijeron las pibas, lo pintamos hace un rato en la casa de ella, y señalaron a una de las pibitas.

Hay un proceso nuevo, raro, que atraviesa distintas identidades políticas ideológicas, aunque, sí, tiende a identificarse con el peronismo, así como algunos se identifican como estas chicas, otros como La mierda oficialista u otros como Los negros de mierda, unos cosos que se juntan cada mes a verse y bailantear, algo que se me hace muy parecido a un club de solos y solas kirchneristas. Y todo huele a que no hay posibilidades de marcha atrás, ni por avance opositor ni por eventual agachada kirchnerista, la que no creo para nada posible. Lo que quiero decir es que si como ayer arregló con el duhaldismo, hoy no le sería posible al kirchnerismo arreglar con Clarín: le pasan por encima los kirchneristas.

Es extraordinario lo que empieza a pasar. Y lo que pasó estos días.