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miércoles, 19 de octubre de 2011

¿ADIOS A LOS “PADRINOS” EN LA AFA?


Julio Grondona: con la dictadura, el menemismo champán, los buitres del 2001 y con el modelo nacional y popular

Por Pablo Caruso

Todo muy confuso, todo muy turbio y embarullado el proceso electoral, por llamarlo de alguna manera, que le otorga a Julio Grondona uno de sus últimos caprichos: 9 mandatos, 36 años, al frente de la AFA.

La historia de un día, esta de la cámara oculta, refleja perfectamente lo que ha sido el recorrido histórico de un dirigente que negoció siempre de forma eficaz con la dictadura, el menemismo champán, los buitres del 2001 y con el modelo nacional y popular.

En estas horas, todo tomó un olor rancio, por la decisión de un empresario tan ligado al negocio como a Grondona en su momento, de portarse una camarita y salir a entrampar viejos socios. Clarín, que no le perdona la traición a Don Julio, lo mata en cada frase que publica sobre el tema, y los Daniel Vila Boys, con el despistado de Fantino a la cabeza, van buscando no otra cosa que una herencia forzada: no anhelan el socialismo para los clubes chicos del pobre interior… buscan el poder, como lo han hecho en cada oportunidad frente a sus propios negocios.

Hasta Araujo está consternado, editorializando con lealtades y traiciones cada transmisión, de las últimas que le quedan, desnudándose como otro actor que alguna vez fue parte y reparte.

La lógica de los que se han quedado afuera, hoy prende el ventilador. Pero para que todo sea edificante se necesitan saber ciertas verdades que una vez pasado el tiempo de elecciones permanecerán debajo de la alfombra, bien custodiadas por los mismos perdedores de una joda en la que al final todos le terminan levantando la mano al que gana. Por eso no importan las formas, por eso el “qué” va primero y a varios campeonatos por delante del “cómo”. Una vez coronado el rey, una vez colocado el anillo, todo pasa. Y nada santo queda.

Sumarse a la opereta berreta de hoy no nos ubica como paladines de lo justo. Para honrar trabajo y compromiso habría que nombrar a conocidos y anónimos que durante décadas, y de forma constante, han venido denunciando un régimen que excede por completo el pasto, la pelota y los arcos. Estamos hablando de poder, de negocios y de política. Digo, por si alguno cree que todavía se trata de fútbol. Por eso debiera haber importado antes y también durante. Hoy parece cosa juzgada, circo de malandrines que pretenden conmover a la opinión pública para hacer el guiso, del que nunca podrá ni oler el plato.

Julio es Don Julio hace tiempo. Hoy en decadencia personal y física, pero con igual impunidad. Sabe mucho, conoce a muchos, y ha estado en muchas. De todas maneras, no sería justo que se le cumplan los últimos caprichos. En algún momento la decencia debiera decirle “basta mi amigo, hasta acá llegó”. Pero para ello se requiere de hombres o mujeres, y decisiones con cierto arrojo. Quien esté libre de pecado podría arrojar la primera piedra… pero tal cosa no aparece.

9 mandatos, 36 años al frente de un negocio tan poderoso como el fútbol, que todo lo puede y todo lo mezcla. En sus palcos se codean príncipes y mendigos, y se cuecen los más prósperos negocios.

Julio Grondona, uno de los mayores absurdos de nuestra historia reciente.
Su fracaso, de haber sido posible, sería hoy apenas un comentario en las páginas de un país más justo.

martes, 9 de agosto de 2011

No pudieron. Hijos de puta, no pudieron.

¡AGUANTEN LAS ABUELAS!


Por Pablo Caruso


Entre tantos absurdos que uno se propone de vez en vez para darle sentido a las cosas, andábamos buscando un verbo. Una palabra sencilla pero contundente, que pueda regalar a quien la oye o la lee, en un simple decirla, todo lo que significa la recuperación de un hijo apropiado.


Es un vago recurso, berreta y por lo gastado, de quien sólo puede sentarse a imaginar lo que nunca vivió, lo que le pasa a veces más de lejos, otras más cerca. Cada cual a su manera, con las herramientas que supo meter en el bolso antes de salir. En nuestro caso, buscar un verbo.


Marcelo y Susana le pusieron Laura, y desde hace unos días se llama Laura. Laura Reinhold Siver. Para todos nosotros es la nieta recuperada 105, pero para ella y para los nuevos suyos, no hay lenguaje ni contraseña.

Dicho y repetido 105 veces, hay que ver el trabajo que hacen las Abuelas de Plaza de Mayo para que la vida se pueda reencontrar consigo misma. Por un lado trabajando exhaustivamente con la familia, con los relatos de cada uno, construyendo memoria a partir de retazos, fundiendo dolores con fotos viejas, con expedientes y denuncias, armando algún atisbo de esperanza sin darla irresponsablemente. Allí un detenido que los vio, allá una compañera que sabe que nació, un “me parece que es ella”, un dato perdido como hilacha de un ovillo gigante, de la cual, lo mismo, vale la pena tironear.


En una ventana de otro lugar, miles de horas de mirada perdida, algo que no termina de pronunciarse ni tragarse. Un sentir irremediable que se navega en soledad, colores propios que no pertenecen a la foto familiar que cuelga en el pasillo. Tres décadas de una ausencia que no se conoce pero angustia. Un abrazo que no completa, y leguas y leguas de “mientras tantos” que ocurren de manera irrefrenable, sin nada por hacer.


Ser mamá debe ser un latido imposible de apaciguar… no está en el recuerdo la reciprocidad sagrada de esto que acaba de pasar. Una duda, un llamado. Años de convencerse. La prueba de la sangre, el pacto siempre vigente que no demanda ser firmado. Un llamado a cualquier hora, en cualquier parte del día… un llamado impensado, ni soñado. Se corta el aire. Y el abrazo postergado varias vidas que da sentido, al mismo tiempo que destroza, todo lo anterior.


Habrá cosas reparables, otras no. Hay un grito gritado por los que pueden, suspirado por los que siguen en llanto, mascullado por los que broncan sin parar: No pudieron. Hijos de puta, no pudieron.


Habrá en esos gestos un “hola compañeros, cuanto se los extraña”, pero pronto un definitivo adiós, porque ella es Laura. Un descanso merecido para todos, a pesar de todo lo que hay por recomponer.


¿Y el verbo, relator? A esta altura parece innecesario, casi una obstinación caprichosa del elije contar sobre lo que no sabe ni sabrá.


Nos quedamos con “nacer”. Una y otra vez, en cada nueva mirada, en cada nuevo abrazo restituido. Nacer y nacer, dicho a voces y con ternura. Nacer todo lo que no se pudo treinta y tantas veces.

martes, 19 de julio de 2011

Si quedás preso de “la patria zocalera”, fuiste…


SOMOS MUCHO MÁS QUE UN TÍTULO Y 140 CARACTERES
Por Pablo Caruso
Del caso Noble Herrera y AMIA “dicen que…”
Tenemos que encontrar, y rápido, la manera de escaparle a la trampa de los zócalos y los títulos agigantados.

Por distintas razones que no tiene sentido rastrear hoy y acá, cada vez que estamos frente a una noticia, una información o un suceso, frente a lo que pasa y nos pasa, nos conformamos con cinco o seis palabras que, bajo la férrea tutoría de algún secretario de redacción o jefe de sección, se ocupan de atar su significado a cierta alguna voluntad política.

Traten de observarlo, nos pasa todo el tiempo. Y de a poco ya se está metiendo también en nuestra comunicación oral y cotidiana: resulta que ahora nos contamos lo que pasó al ritmo de la patria zocalera, y con poca repregunta nos quedamos con esa primera impresión. La interpretación de una elección, los “dicen que dijo de tal candidato”. La sospecha sobre la moral de alguien a quién había que mancillar, y la seguridad de que ahora aquellos tienen que pedir perdón.

El caso de los hijos Noble Herrera es marca registrada en este asunto. También la cobertura de un nuevo aniversario de la impunidad en el caso AMIA.

Desde el viernes pasado se viene ejercitando en el caso Abuelas esta forma de contar las cosas, una estrategia para nada librada al azar… más bien meditada, planificada a escritura fría. El viernes se supo que ciertamente no había resultados positivos, pero también que algunas de las muestras genéticas disponibles en el Banco de Datos no estaban lo suficientemente completas como para siquiera decir que no eran compatibles. Rápidamente se dio luz verde a la victimización de quienes, durante diez años, se encargaron de dilatar el momento de verdad que permitiera a todos dormir un poco más tranquilos. Sin embargo salieron a robar declaraciones rápidas y sin contexto a la mayor cantidad posible de opositores, que con toda la intención de ser tomados por tontos, alimentaron el maltrato a una entidad noble como Abuelas.

Ayer se esperaba uno de los discursos más duros de los familiares y amigos de las víctimas de AMIA. Y así fue. Entre todas las cosas que se denunciaron, toda la bronca, todo el dolor, hubo críticas profundas a las más altas autoridades del gobierno de la Ciudad, a los rabinos que jugaron la individual, a dirigentes sociales que defienden a quienes busca la justicia, a presidentes extranjeros y hasta Cristina Fernández ligó un “gracias por estar, pero necesitamos más que eso”.

En otra de sus grandes ausencias, la televisión pública le regaló la cobertura de semejante acto a sus antagonistas de siempre, que con selectiva sagacidad mencionaban a algunos y cubrían a otros. A D´Elía no le faltó mención; obviamente tampoco a la presidenta. Sobre Macri y Bergman, poco y nada fue escrito. Quien siguió el discurso sin volumen pero con imagen, desayunando en un bar, por ejemplo, o caminando rápido la casa, fijando la atención sólo al pasar, se llevó otro sentido de un acto con definiciones importantes. Ni hablar los portales de Internet, que al rato dijeron que un familiar pro K fue abucheado en el acto de la AMIA.

Tenemos que hacer un esfuerzo individual de lectura más comprometida de la realidad. Tenemos que contar las cosas con más detalle, contextualizando las frases, escapando a la lógica del simplismo que nos ofrece hoy la sobreabundancia de información. No se puede explicar el mundo en 140 caracteres. Eso es tan sólo farandulizar nuestra realidad, regalársela a cualquier Rial que ande por ahí para que se haga un buen plato con nuestras penas y alegrías. Somos mucho más que un título; nos pasa mucho más que un zócalo de canal de noticias.

Yo se que apagar la televisión tiene sabor a pelea perdida, pero si no nos animamos a ese silencio, bueno, por lo menos un esfuercito che, por comprender que en la revalidación de lo complejo está la pelea por un cachito de dignidad en nuestra forma de contarnos la vida.

martes, 17 de mayo de 2011

LA SALUD EN TIEMPOS DE “MAURICIO”


Macri: en poco tiempo vuelve a las empresas de papá / La decadencia de los hospitales / Los médicos salieron a la calle

Por Pablo Caruso
Es muy interesante el argumento que utilizó Mauricio Macri para denostar el paro de los médicos y personal no profesional del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. El reclamo es concreto. Tan concreto y justo como tarde llega la medida de fuerza de acuerdo a los años que lleva el deterioro del sistema de salud porteño. No se trata de salarios, que también es una variable de la que depende la calidad de atención que reciben los pacientes. También se denuncia el abandono edilicio, la falta de personal, la necesidad urgente de mayores insumos, de camas de internación y de medicamentos. Básicamente, se está frente a una anunciada crónica de desaparición y vaciamiento de los hospitales públicos porteños, consecuencia directa de una política de Estado que cumple a la perfección con su cometido: estigmatizar la atención pública, promover una política de cada vez menor inversión, y alentar la cobertura privada, léase, hacerle el negocio a las empresas, sector que Mauricio Macri siente como su verdadera casa.
Pintado el cuadro, vayamos a la concepción del arte que tiene el dueño de la galería.
Dice Macri que su administración batió records de obras para el sector, vaya uno a saber basado sobre qué estadísticas. Pero lo más jugoso es que atribuye el reclamo a una interna política del gremio de Médicos Municipales. Hagamos un poquito de historia y veamos que “Mauricio”, sin darse cuenta, tiene toda la razón y al mismo tiempo se recibe de mamarracho.
Médicos Municipales es la asociación gremial conducida por el Dr. Gilardi, que comparte mucho más que la profesión y el primer nombre con el Ministro de Salud porteño Dr. Jorge Lemus. Tanto es así, que ni bien se implementó el retiro de la Policía Federal de los hospitales porteños por la decisión del Ministerio de Seguridad nacional, los conducidos por Gilardi fueron al paro, una medida de fuerza que ni amagó frente a la decadencia de los hospitales o frente a la precarización de las condiciones laborales de sus representados. Para Gilardi, en términos de clase, el médico se parece más a un tenista profesional que a un trabajador. Pero a la hora de bancar la desastroza política pública de su amigo Lemus, la palabra “paro” se incorporó a su lenguaje académico.
En este contexto, y por primera vez en alianza estratégica, la filial de Médicos Municipales del Gutiérrez, junto a los profesionales en formación y los no profesionales, decidieron poner el cuerpo y ejercitar la conciencia de clase. Desconocieron la cúpula del sindicato y a ocupar la calle señores.
Volvamos a la definición de Macri sobre el conflicto: “Es una interna política del gremio”, soltó para desprestigiar el reclamo. Eureka Mauricio. Claro que es política, es una decisión de dónde pararse frente a la constante agachada de la asociación que los dice representar, pero cuya única funcionalidad hoy es tapar las consecuencias de una política de salud criminal, digna de ser procesada por autoría intelectual de cada paciente desatendido. Para Macri, la política es mala palabra, su intención debe esconderse, ejercitarse con culpa. Y por eso le va como le va. Se tuvo que bajar de la nacional para no hacer papelones. Y su ADN noventista lo va a conducir inexorablemente de regreso a las empresas de papá, de donde nunca lo debimos sacar. Y será en esta elección o en la que viene.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

¿Quién hizo la agachada? ¿El gobierno o el macrismo?

CERTEZAS SOBRE LA RESPONSABILIDAD DE LA FEDERAL EN LOS ASESINATOS DE SALGUEIRO Y CHURA PUÑA
Foto de Perfil.com

Por Pablo Caruso

Hace unas horas terminó una parte del conflicto de los sin nada de Soldati y Lugano. Hubo un acuerdo, que según qué diario se lea es una agachada del gobierno por negociar con Macri o del macrismo por negociar con el gobierno. A nuestro entender, tiene más pinta de lo segundo, porque la política de la ciudad de Buenos Aires era palo y a cobrar, y la del gobierno consenso vía diálogo. Sin dudas primó lo segundo, pero es cierto que el tono y las medidas criminalizan una vez más a las víctimas de un modelo que evidentemente no termina de morir.

A propósito de esas figuras de nacimiento y muerte, a esta altura nos va quedando claro que modelo que muere y modelo que nace no tienen espacio de convivencia. Lo que se logra en esos intersticios es la impronta del sálvese quien pueda del modelo que en teoría se despide, porque con la imagen benévola de lo que estaría viniendo se pierde fuerza para putear a voz en cuello lo que todavía subsiste.

Para ser claros, la etapa que se cierra del conflicto por las viviendas es la de visibilización del problema. Todos de vuelta a la no casa, bajo promesa de un peso de Ciudad y un peso de Nación para todas las viviendas que se harán. Pero la verdad es que la etapa de prometer viviendas parece ranciamente cumplida. ¿Cuántas promesas de vivienda llevan en la mochila los funcionarios porteños? ¿Y qué garantía de que si en tres años de gestión subejecutaron hasta la vergüenza los fondos previstos para esos planes, ahora sí, sin peros, se va a cumplir, no ya con lo prometido, sino con lo que correspondía por ley? Porque a no olvidar, el presupuesto es ley.

Acaso dirán que el garante en este caso es el gobierno nacional, que tiene mucha más legitimidad para prometer políticas sociales, pero no parece verosímil que ante el incumplimiento del macrismo, Nación haga honor a compromisos ajenos. Convengamos además que la foto y el tono de ayer, probablemente necesario para frenar el sospechoso efecto copia del Indoamericano, resulta por lo menos hostil para los expropiados de siempre. Sólo la pragmática de la política lo puede explicar.

Hace unos minutos nos tocó escuchar al ministro de justicia Julio Alak en un televisor de un bar público, explicando nada sobre las pericias balísticas por los asesinatos de Bernardo Salgueiro, Rosmarie Chura Puña y Juan Quispe. Detrás nuestro, comiendo unos sándwiches, había tres federales, policías ellos, que frenaron las carcajadas cuando nos acercamos a escuchar el informe. El videograph los puso en autos y se hizo silencio. Comunicadores nosotros, no se nos escapaba lo rico de la escena.

A pesar del por ahora respetuoso y prudente silencio oficial, cada vez hay más certezas sobre la responsabilidad de la Federal en los asesinatos de Salgueiro y Chura Puña. Y también sobre las bandas organizadas con punteros y barras que en vínculo político buscaban muertos en el conflicto para socavar apoyo a la gestión de Cristina. Seguramente lo encontraron a Juan Quispe en esa misión.

No podemos dejar invisibles ni el conflicto social de los sin casa, ni la búsqueda de justicia para los asesinados en las operaciones apadrinadas. No pueden perder escena detrás de esporádicas noticias de estación, como el estallido del calor, los piquetes según el caos de tránsito, el florecer de los culos en Mar del Plata, o las diatribas eclesiásticas sobre la existencia de Papá Noel.

Nuestra calidad humana nos exige sostener las dos tragedias a flor de piel, esquivando vecinos xenófobos y soluciones de pragmática política.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Bernardo Salgueiro, Rosemary Churapuña y Juan Quispe Castañares

¿Quién se acuerda de ellos en 15 días?

Por Pablo Caruso

LA EXPROPIACIÓN DE LA DIGNIDAD /JEFES DE GOBIERNO FASCISTAS DEMOCRÁTICAMENTE ELECTOS/ CAUDILLOS PROVINCIALES DISFRAZADOS DE PROGRES/MÉDICOS Y MAESTROS QUE HONRAN SU PROFESIÓN/MADRES Y PADRES

10 de diciembre, Día Internacional por los Derechos Humanos. Fecha trascendente si las hay en la historia reciente de las luchas latinoamericanas, con dispersos pero firmes juicios a los genocidas que resultan en nuevas y demoradas condenas. Pero es una fecha que en función de las tragedias actuales pide un nuevo sentido. Estamos pensando, para no ir tan lejos, en los familiares de Bernardo Salgueiro, Rosemary Churapuña y Juan Quispe Castañares, los tres asesinados en el marco de las tomas de tierras en Soldati. Lo mismo podríamos decir de los indígenas asesinados en Formosa o los campesinos apaleados en tantas provincias del país por el avance del negocio del modelo sojero. Y también de Mariano Ferreyra, y de los nietos que todavía siguen secuestrados.

Hace un rato nada más hubo un gesto verdaderamente honroso en esto de honrar la historia en el presente: el gobierno nacional decidió apelar un oficio judicial que llamaba pacificación a una nueva represión en el Parque Indoamericano, y fue determinante en recomendar la política como herramienta de solución pacífica ante la crisis.

Frente a la legitimación oficial de la violencia xenófoba por parte de la mayor autoridad política de la ciudad, violencia que empieza como verbal pero termina justificando los balazos de pobres contra pobres, aparece el mayor legado de la época: la política como transformadora y facilitadora de soluciones y vías de crecimiento.

A propósito, no hay recuerdo desde la última dictadura de una voz oficial que se obstine en criminalizar a un sector de la población, que lo construya como enemigo y que le apunte al abdomen con la fuerza represiva estatal.

Hay vastos sectores de nuestra sociedad que no están a la altura de una solución política y democrática de los problemas actuales más acuciantes.

Tenemos jefes de gobierno fascistas democráticamente electos; caudillos provinciales disfrazados de progres, pero sin vergüenza para mancharse las manos de muerte en sus pactos de negocios; policías con bala fácil para los sectores más vulnerables; jueces abroquelados en corporaciones que legalizan represiones para proteger negocios a costa de los derechos esenciales de la población; intelectuales baratos y mediocres inventando relatos que justifiquen la muerte y el saqueo; y medios que se excitan con la sangre de los que nunca llamarán hermanos.

Y esto es sólo lo que aporta el espasmo, la náusea de lo primero que se cruza por la cabeza.

Pero también hay militancia y compromiso en formas varias. Hay profesionales con vocación social caminando los barrios y honrando hospitales y escuelas; hay artistas e intelectuales cerca del barro y lejos de las luces de estrellato; hay estudiantes que abrazan colegios y caminan las plazas; hay Madres y hay Padres; hay obreros que se cooperativizan en vez de pelearse por el empleo; hay políticos que politizan hasta el banderín del córner; hay vecinos de la calle queriendo recuperar ciudadanía. Hay banderas.

10 de diciembre, Día Internacional por los Derechos Humanos. No se nos ocurre mejor día para anuncios y posiciones determinantes respecto de políticas que garanticen la justicia, la salud, la educación, y la vivienda, con privilegio de los que más han sufrido la expropiación de la dignidad.

viernes, 26 de noviembre de 2010

FMI: ¿Nos bajamos los lompas?

LE DEJAN PICANDO LA PELOTA A LOS CANIBALES/DECISIONES QUE NECESITAN EXPLICACIONES POLÍTICAS/FALTA CALIDAD DE COMUNICACIÓN

Polémica

Por Pablo Caruso


A la decisión del gobierno de trabajar en conjunto con el Fondo Monetario Internacional para elaborar un índice de precios nacionales le falta calidad de comunicación.


Esta nota podría haber esperado unos días más para escuchar las aclaraciones y desarrollos extendidos de sus razones, pero el peso simbólico y por ende político del sujeto en cuestión, el FMI, requería algo más vasto, contundente y compacto, sin espacio para malas interpretaciones.


El ministro de economía en cambio dio una conferencia de prensa escueta, un tanto vaga, que deja picando al fútbol de los caníbales una pelota al borde del área. Centro, y el arquero queda parado cuando debió haber salido con energía y rodilla en alto. La pelota todavía no bajó, no se sabe si habrá peligro de gol, pero la hinchada abre grandes los ojos y pausa el aliento.


No se discute por ahora la decisión, tal vez estratégicamente funcional a nuestras relaciones exteriores, pero hay una contradicción entre técnica y política que para un gobierno muy buen entendedor y respetuoso del valor de lo discursivo, es grave.


Dice Boudou en entrevista a Página12, después de repetir compulsivamente que no nos hemos bajado los pantalones ante el Fondo: “El FMI tiene dos facetas, una técnica y otra de políticas. Desde el punto de vista técnico consideramos que son los más adecuados para avanzar en esto. Es sólo una asistencia técnica”.


Y agrega: “Nuestra posición respecto de las políticas del FMI no cambiaron ni un centímetro; son las que llevaron al país por los peores caminos”.

Haría falta una charla, al menos breve, entre el ministro de economía y el jefe de la bancada oficialista en diputados, el brillante cuadro político Agustín Rossi.


Dijo el diputado también ayer, mientras avanzaba la oposición A, desesperada y torpe como siempre, con la intervención al INDEC: “La oposición buscó durante todo el año parlamentario cercenar las atribuciones del Gobierno para condicionarlo, y ahora le quitan una herramienta de la construcción económica como son las estadísticas estatales”.


Como sabemos, porque nos lo recordó magistralmente el proyecto oficialista, la economía es, ante todo, política. Y por los políticos elegidos por el pueblo debe ser conducida. Es una herramienta de la política, necesita ser operada en función de un proyecto de país. No existe tal diferencia entre técnica y política. La técnica es siempre política, y como tal debe ser explicada. Cavallo es un técnico, y que alguien se anime a decir que fue el político más determinante del menemismo.


Volvamos al punto FMI. Es atribución del gobierno establecer las relaciones del Estado con los organismos financieros internacionales, y es dable creer que alguna buena razón debe haber para que se retroceda, al menos en términos discursivos y políticos, en la relación con una institución que se ha despreciado con toda razón. Por suerte, otro logro de tantos del proceso político, nadie es ajeno a la incidencia del Fondo en las tragedias de nuestro país y la región. Por eso, esta decisión necesita más explicación, incluso y tal vez exagerando, cadena nacional. Necesitamos discurso, palabra política reluciente que nos ayude a apoyar una decisión técnica que tiene que ser mensurada políticamente.


El arquero se quedó en el centro, viene llovida y parece larga. Pero todavía no entra en cámara si algún wing llega por el fondo para el frentazo. La gente, fervorosa y puro aliento, duda en pausa de interrogación. “Que sea una jugada preparada, por Dios”.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Todos unidos triunfaremos, con Hadad incluído

C5N: OFICIALISMO MÁS FASCISMO /  EL PULITZER POR UNA CÁMARA MUNICIPAL / LOS QUE LUCRAN CON EL DOLOR DE LAS VÍCTIMAS

Polémica
 
Por Pablo Caruso

Llegará un día en que la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual estimule definitivamente la construcción de nuevos medios, y con ellos la incorporación de comunicadores y periodistas dignos de la responsabilidad que su profesión les exige para tratar los hechos de violencia e inseguridad.

Dicho en criollo, que los tiempos que vengan no les deje ni pisar la puerta de radios y televisoras a esa manga de hijos de puta que gozan y lucran con el dolor de las víctimas.

Hoy, el mapa de medios todavía muestra, lógicamente, coberturas acordes a tantos años de la 22.285, la ley cívico-militar que prohibía explícitamente a los medios sin fines de lucro. El mercado, violento y caníbal como sabe ser, impone una mirada sobre el delito y el miedo que refuerzan su propio funcionamiento, y busca asegurar su  ganancia a sangre y terror, como siempre lo hizo.

Llegará un día también en que el gobierno replantee su contrato con C5N, que no pierde ni un segundo de los actos oficiales, aún con mayor tiempo de pantalla que el propio canal público, pero milita una oposición fascista desde la inseguridad como el peor engendro antidemocrático.

Para ese trabajo meditado y planificado cuenta con pseudo-periodistas cínicos y violentos hasta más no poder, necesariamente mediocres, que se llenan de espanto y enferma excitación cuando los negros de mierda asaltan y matan con balas del propio infierno que habitan, pero que sólo atinan a comparar con Hollywood una cacería profesional y de pericia militar como la de ayer en el norte bonaerense. Repasan una y otra vez la película con escondida admiración, y piden el pulitzer por la primicia de las imágenes de una cámara municipal.

Horas del llanto de una hermana desconsolada, que no tiene para ofrecer más que su dolor inconmensurable y absurdo. Ella no debería estar en cámara ante todo porque el asesinato que la mata no tendría que haber ocurrido. Pero la cámara y el micrófono no son humanitarios; llevan impresa la marca de la bestia, se prenden y apagan con la lógica comercial y política que no aprieta el gatillo pero incita, burla y violenta. Y al final del círculo vuelve a facturar. Expropia sin cansancio las lágrimas de la muerte.

Como agentes del espanto, allí pueblan las pantallas los periodistas de la inseguridad, ofreciendo una y otra vez la mejilla de los excluidos como trofeo de una guerra que alimentan desde la intencional desinformación.

También ayer, lo que son las coincidencias, un grupo de organizaciones sociales y espacios políticos diversos hicieron visible la conformación de un Observatorio Nacional del Delito, para sacarles de la mano a los Hadad y compañía el monopolio de la información y estadísticas referidas a la inseguridad. El observatorio será descentralizado y autárquico, dependerá del Ministerio de Justicia, y trabajará en un compendio de datos que servirán para elaborar propuestas en pos de solucionar la violencia, en todas sus formas y ejecuciones. Incluidas las institucionales.

Es en el marco del Acuerdo por una Seguridad Democrática, que empieza a mostrar los frutos de un intercambio abierto y con participación amplia de una comunidad que debe hacerse cargo de su propia violencia y desigualdad, para frenar las respuestas represivas ante la inseguridad. Inseguridad que no es un invento, pero que en manos de comunicadores sádicos, enfermos por el éxito y el consumo, obligadamente irresponsables y mediocres, faltos del compromiso social que deben por la profesión que eligieron, es un arma que dispara a discreción y mata sin preguntar.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Nelson Castro: periodistas subidos al banquito

RENUNCIE LONGOBARDI / BASTA DE CORRERNOS CON LA CRISPACIÓN

Doctor…¿para cuándo una sonrisa?



Polémica

Por Pablo Caruso

No les pasa a veces que pisan el freno y dicen “¿pero qué es lo que estamos discutiendo?”.
Anteayer Nelson Castro, pero podría nombrar a cualquier otro vocero del establishment, se indignó porque la presidenta calificó de loros y no se que otro animal a algunos opositores, en medio de un acto que no escuchamos completo, pero nos jugamos a que lo menos importante fue eso. Un panelista del programa que seguía toma lo de Nelson y dice que el fascismo mussolineano se caracterizaba por animalizar a los opositores… A Van der Kooy y Blank se les caía la baba.
En la editorial del final, Nelson le pide a la presidenta: “Presidenta, aporte calidad al debate… retome el diálogo… Elévese”.

Mierda.

Yo digo, si hubo en los últimos 20 años un oficialismo que recuperó la intención de debatir, ¿no fue el gobierno de los Kirchner? Si hubo en los últimos 20 años un oficialismo que elevó la calidad del argumento político, ¿no fue este gobierno? Si algún partido político hegemónico en los últimos 20 años mostró cuadros políticos, entendiendo por eso tipos (o tipas) que se bancaran una discusión cara a cara con ideas más que chicanas, ¿no fue el gobierno?

La contracara de la crispación, de la “violencia verbal”, de la intolerancia es la pasividad de los 90 y la mediocridad política de la Alianza. ¿Eso es lo que piden Nelson Castro, y toda la plana mayor de nuestro encumbrado pensamiento periodístico? Ni los cuadros políticos conservadores (y aquí entran peronistas, pro, coalicionistas, y mal que me pese varias izquierdas), ni sus voceros mediáticos están a la mínima altura intelectual para sentarse a discutir de política. ¡De hecho no lo hacen! Farandulean todo el tiempo, no saben preguntar, se quedan estupefactos ante un cruce de opiniones. Repiten las mismas preguntas de diez sílabas a todos los entrevistados. Se los reconoce por su zezeo, no por su impronta crítica para el ejercicio de una profesión funcional al ejercicio político.

Para todos ellos, la violencia verbal es una granada de mano frente a la comodidad de los livings de lujo donde piensan nuestra realidad. Se sienten cómodos en la banalización, y si el destino es justo, deberían terminar en un panel de Rial, Tinelli o en el bar de Sofovich. Pero no conduciendo los debates de nuestra política recuperada.

“Elévese” le dijo Castro a la presidenta. “Aporte calidad al debate”. Yo me quiero morir. Pero revivo cuando pienso que así como se pedía desde esas tribunas una renovación política, hoy la recuperación de la política como herramienta cotidiana de transformación les pide a ellos que se renueven. Se los pide la gente en la calle, esa gente que ellos tanto gustan nombrar. Que se pongan a la altura de los debates actuales. Que los profundicen, que obliguen a la política a profundizarse, no a retroceder. Que marquen las contradicciones que tiene el gobierno, que lo apriete argumentativamente, pero que no le pida ir para atrás.

Y si no pueden, renuncien. Tengan un movimiento digno, el mismo que le piden a tantos, y declárense de otra época, dejen el lugar para los que vendrán. Pero no busquen la neutralidad muerta, no tiren el conflicto debajo de la alfombra, que es lo más valioso que nos deja este proceso.

Nos corren con la violencia, la crispación y nos quieren hacer creer que los que se la llevan toda van a largar el pedazo de buenos tipos que son nomás. Si la creemos, estamos jodidos. La primera violencia es la de los que buscan conservar sus privilegios. Decirle al pobre que con su reclamo amenaza las instituciones y adscribe al fascismo es también una postura política de la que no se hacen cargo los tribuneros del periodismo rancio.

Cuando se descubran ustedes también políticos, sólo allí serán dignos de la pantalla que tienen. Mientras tanto, háganse el favor de tomarse algunos años de reflexión. Sin goce de sueldo, claro.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Hoy discutimos política hasta en el precalentamiento del fútbol 5

SOLÁ CON LA COLA ENTRE LAS PATAS/ROSSI EMOCIONÓ / NO SE PUEDE CON COBOS PRESENTE


Pintura de Antonio Berni

El vaso

Por Pablo Caruso

¿Porqué nunca nadie mira el vaso? Siempre terminamos hablando de alguna de las mitades, sobre la angustia de lo vacío o la dignidad de lo lleno. Pero nos obstinamos en negar el vaso, el propio sujeto de la cuestión. “Hay que pensar en la mitad del vaso lleno che… vos siempre tirando para atrás, siempre mirando la mitad vacía…” Nadie le da bola al vaso.

La mitad vacía y la mitad llena son, reflexionemos un instante, parte de un todo. Ese todo tiene determinadas características, algunas más reprochables, otras más celebradas, y también hay indefiniciones o elementos que todavía no cierran su proceso como para ponerlas en alguno de los grupos con que, muy caprichosamente, dividimos el todo.

En el homenaje parlamentario que se le realizó ayer a Néstor Kirchner hubo un poco de todo esto.

Dentro de la mitad vacía, algunos matices. Sorprendió Solá, por ejemplo, que cola entre patas largó la posibilidad de haberse equivocado de tren. Otros fueron fieles a su cinismo, para sí mismos y para con todos nosotros, porque siguieron con la engaña pichanga de los consensos y las formas, como si alguna vez y de buen modo el establishment cediera parte de sus ganancias para la redistribución.

Otros ni fueron, sabiendo que de aparecer nomás hubieran quedado totalmente desubicados. Estoy pensando todavía si eso tiene algún mérito… yo personalmente no lo encuentro. Tal vez sí la orden de que no se desfilara por la televisión, y un amague de no sumarse como hasta ahora, salvajemente pero a pura consciencia, a las demandas de las corporaciones. Veremos si cumple, pero lo ya hecho es muy grave y será recordado.

En la mitad llena, la cosa fue más previsible. Emocionó Rossi, motando a pelo y recordando la regenerada capacidad de soñar. Se repasaron todos los logros, por suerte ya recitados de memoria, y la gran virtud de haber recuperado la acción y la cultura política como herramienta de transformación, esa sí “madre de todas las batallas”.

Estupendo lo del senador Guastavino, puede que un poco para la tribuna, pero era una belleza necesaria. “No puedo rendir homenaje con usted aquí presidiendo la sesión”. Ay la carita de Cobos, por Dios. A propósito, ¿por qué no renunció Cobos todavía? Si él no puede, o no le da, ¿no tiene algún asesor caro, algún pariente que lo quiera, algún amigo del secundario que le señale que lo que está haciendo es patológico? Acabo de darme cuenta de que cuando todo es vacío, es más fácil ver el vaso.

Volvamos a lo nuestro. Dos mitades, una llena y otra vacía, de algo que nunca es nombrado. Hay un proceso político de 7 años que nos cambió la vida. Pensamos en otras cosas, discutimos política hasta en el precalentamiento de un fútbol 5, tenemos otras expectativas, y también muchas cuestiones pendientes. Demasiadas desde lo absoluto, pero en la relatividad del cambio de época, en la línea que este proceso sugiere hacia lo que vendrá, hay soluciones posibles, y por lo tanto motivos para esperanzarse y esbozar una sonrisa. El hambre sigue siendo un crimen, pero hoy tenemos más herramientas para empezar a desarmarlo, y lo que es también importante, ligarlo con sus autores intelectuales.

El pueblo en la calle marca agendas, señala caminos, será difícil sacarle la idea de que todo es posible.

Tenemos entre las manos un vaso como herramienta, vacío y lleno en las proporciones que cada uno entienda o se predisponga a entender. Pero es el vaso el sujeto, y una vez que aprendamos a verlo por nosotros mismos, gambeteando la sugestión de lo mediático, habrá motivos para creer.

martes, 2 de noviembre de 2010

Discurso de Cristina: ¿periodistas en el horno?

Por Pablo Caruso

Éramos parte del regreso, esa categoría tan propia de la radio ciudadana con la que se piensa y se arma la programación para ajustarla a la escucha en tránsito. Busca hacer más llevadero el embotellamiento del cuerpo, a esa altura siempre entumecido; busca distraer la cabeza, a ese tiempo siempre pasada de rosca.

La escuchamos. 5 minutos que vomitan mil imágenes e impresiones. Es notable como la mayoría estamos formateados para un eterno y permanente segundo sentido. La ciencia del lenguaje le llama connotación. Todo merece, tiene y requiere un análisis profundo, como la decisión de grabar en vez de ir viva y directamente. Nos confunde el manifiesto tono quebrado, especulamos con la discusión en la que se decidió hacer público. Cuestionamos la oportunidad y el fin. “Una parte mía se fue con él”… ¿Qué significa eso? ¿Qué nueva impronta se está anunciando? El final es abrupto y desprolijo, parece que hubiera algo más después del “gracias a todos y por todo…”, la voz no cierra naturalmente abajo como cuando se dice todo lo que se tenía que decir; en la jerga de la edición se dice que está cortado con los dientes. Tratamos de adivinar qué faltó, qué se sacó. Qué se prefirió guardar.

Se cuenta en orden, pero todo se pensó en un solo movimiento desprolijo, embarullado. Un falso y espasmódico movimiento anárquico de las ideas. Así funcionamos la mayoría, nos acostumbramos a rumear cada gesto, cada palabra, cada acción. La doble intención lo cubre todo. Y TODO es político. Un hilo de intenciones ocultas recorre cada una de las puntadas.

Después de un puñado de segundos, que eso fue lo que duró mi silencio híper-reflexivo, pregunto a mi compañera: “¿Qué pensás?”. Se traga una angustia y me dice “No pienso, siento”.

Dolor y dificultad. Sentir y pensar.
Caramba, qué lección.


jueves, 28 de octubre de 2010

Los huevos de Néstor y cómo no volver para atrás

TODO LO QUE VIENE DEPENDE DE NOSOTROS / LA RECUPERACION DE LA POLITICA / CUSTODIAR LO QUE SUPIMOS CONSTRUIR / MANUAL DE TRAICIONES


El día que murió Perón, foto de José Broide.  http://shiftit.com.ar/galeria/



Por Pablo Caruso

Con la muerte del político, el pueblo adelantó una reflexión. En el dolor se atraviesa a sí mismo, se para frente al espejo. Se mide, se observa. Se pregunta por su lugar. Se anima a pesarse el cuerpo propio. En definitiva, se juega.

Cuidado muchachos con lo que tanto desean, porque la concreción se les puede volver su peor pesadilla. A veces, no siempre, la muerte impulsa la vida.

Desde la muerte del político se está imprimiendo a fuego en la Plaza de Mayo un determinante “Aquí estamos” de la militancia recuperada, vigorizado el trazo con la fuerza parturienta de la juventud, y el espíritu salvaje de los sueltos, que escriben en las banderas que otros trajeron su convicción de que llegó el momento de poner el cuerpo de lo posible frente a la inmaterialidad de lo ideal. Hay una iluminación pagana, ajena a cercenamientos sectarios, que va intuyendo que todo lo que viene depende de nosotros.

Previsible y torpemente, no se respetó el duelo por la muerte del político. Ya le acercaron a ella un recomendado manual de traiciones, que como él a su tiempo, la mujer echará de regreso junto al mugroso mensajero, sin deshonrarse las manos siquiera para tirarlo a la basura. No vale la pena ensuciar palabras con nombres, porque además son simplemente cobardes autores materiales.

Tal vez la mejor muestra de respeto al político en el saludo final de quienes no nos reconocemos adscriptos, sea la coherencia. Por eso compartimos para tomar o dejar la idea de que no fue él quien recuperó la dignidad nacional, sino esa dignidad la que lo parió a él. Luego su extraordinaria virtud en la interpretación, y su coraje sin parangón presidencial en los últimos 50 años (huevos que le dicen), supo (decidió, quiso) materializar su lectura de lo que el momento histórico reclamaba, y ejecutó la más maravillosa música: nos devolvió el conflicto, y con él dibujó la silueta del enemigo. Allí nace el PERO con el que los no partidarios adelantan su reflexión, el PERO materialista y pragmático que hoy alguien publica con buen oído de observador. La construcción posible; la línea divisoria de la especie popular. La de los que sí y la de los que no.

Y fíjense que notable paradoja viene ocurriendo, y con la muerte del político se pone más celeste sobre blanco: si hoy tuviéramos que hablar de un espacio articulador de diferencias, que trascienda heterogeneidades para sumar a un proyecto por lo esencial; si hoy hubiera que señalar dónde está la posibilidad de superación por consensos, de madurez institucional, de reunión de sectores con respeto democrático por sus diferencias ¿Acaso no sería alrededor de lo construido por el político que despedimos? Ojo muchachos con lo que desean.

“Aquí estamos, custodiando lo que supimos construir”, se firma desde ayer y definitivamente en la Plaza del pueblo. No hay vuelta atrás. La garantía no es el líder, sino el cuerpo político y popular que posibilita el vínculo, una y otra vez. Tamaño aprendizaje para todos.

La recuperación de la política, con P mayúscula, es el mejor legado del político que se nos fue. Por debajo de esa posibilidad recuperada están todos sus logros de gobierno, que son los nuestros, y que quienes han llegado hasta aquí en la lectura atenta ya conocen. A la misma acción pertenecen también los errores, las oscuridades, las contradicciones, que hoy como ayer, no tenemos porqué negar ni esconder. Todo eso también nos pertenece.

Dos insistencias a la hora del recogimiento. Nosotros pueblo somos los principales artífices de nuestra realidad y destino. La mayor virtud del político es la lectura de lo que nosotros mismos exigimos como sujetos de la historia.

Y la segunda repetición, la que a nuestro juicio debe prevalecer ante cada esquina de la reflexión adelantada: depende de nosotros. De nadie más.

lunes, 25 de octubre de 2010

¿Quiénes son los violentos?: Gelblung, Mirtha, Feinman y Susana

DOMINGO INOLVIDABLE / SOLICITADA FERROVIARIA A TODO CINISMO / LOS TERCERIZADOS Y LA SEGURIDAD JURIDICA / LA ALIANZA CON MOYANO ES CERTEZA DEL RUMBO / DEGRADACIÓN PERIODISTICA

Polémica

Por Pablo Caruso

Como era de esperar ante un hecho político como el asesinato de Barracas, el abanico de voces y opiniones se cerró ayer domingo, día de editoriales, de declaración de principios de actores y sectores.  No hubo grandes sorpresas, ni esta nota tiene intenciones de generarlas. Más bien, resulta interesante lo lineal y previsible, porque si todos continúan respetando su propia coherencia, en el final del camino (que sería también un principio) está la real posibilidad de la profundización del cambio que estamos sabiendo conseguir, y que el gobierno nacional aceptó materializar y hacer posible desde su función.

Hablábamos entonces sobre la coherencia del domingo.

Los asesinos ratificaron su cinismo a pura solicitada. Me preguntaba mientras la leía asqueado si no debiera de haber una ética de la solicitada, algo que no impida la voz, claro, pero que al menos permita reparos a la hora de mezclar crimen, mercado y derecho a la comunicación.
En el corazón del comunicado todavía anida la sensación de impunidad que tienen los tipos; la misma que les permitió no reprimir las ganas de matar. La morbosidad esgrimida en el proceso de defensa debiera ser tenida en cuenta a la hora de las condenas, una vez demostrada la culpabilidad en el justo proceso.

La oposición también publicó lo que nos acostumbra mostrar, sin reparos, tirada al sol del oportunismo como lagartos despechados. Los partícipes necesarios de la entrega del derecho laboral se suben una vez más a la muerte para avanzar casillas en su juego infame político, sin importar contradicciones flagrantes respecto de su propio hacer. Contradicción vuelta coherencia, lindo laberinto para ciencia política. Otro ingrediente del sadismo con que intentan frenar nuestro alejamiento de la semántica del sálvese quien pueda, jódase el que no. Los pobres tercerizados de hoy son los que horas antes del asesinato ponían en riesgo la seguridad jurídica que les piden preservar, y como si fuera poca la vergüenza, arremeten campaña sin ocultamientos. “Si yo fuera presidente, la extorsión de Moyano no dura ni tres minutos”, lanzó Mauricio Macri al viento de la vergüenza ajena. Complete usted la línea punteada.

El gobierno parece haber recuperado la ubicación después de una primera respuesta que Mario Wainfeld, con gran estilo, llamó “en espejo”: Frente a la linealidad de la oposición, que quiere instalar que Pedraza es Moyano y Moyano es Kirchner, el oficialismo se aferró a la ya caduca fórmula de que todo lo que critica la oposición es bueno. Más que respuestas a lo Aníbal, lo que se espera es cumplir con la responsabilidad asumida: encontrar responsables materiales e intelectuales del asesinato político de, hasta ahora, Mariano Ferreyra. Elsa Rodríguez sigue dando pelea.
El gobierno no debe subestimar a su electorado, que es capaz de comprender que la alianza con Moyano es garantía del rumbo. Pero no por eso se debe apañar a sus amigos criminales, que cobijados bajo el modelo de unicato legitiman a gremialistas luchadores con traidores de la clase trabajadora. Aquí también hay una coherencia en juego. Al gobierno y a nosotros nos da la cabeza para entender las responsabilidades.

El capítulo final es para los medios. Qué obvio nos resulta a nosotros por tratarse de nuestra profesión, pero qué necesario es todavía ser bien explícitos sobre el tema. Decía hoy Víctor Hugo que se ha tocado fondo en la degradación del trabajo periodístico. Creo que lo hemos sentido en cada botón de muestra del servilismo empresarial que muestran tantos muñecos de torta puestos como voceros del negocio de los patrones. Una cara construida para fingir cierto estado de ánimo; un zócalo para anclar ideológicamente un hecho; una mesa de análisis como puesta en escena para la performance del poder. Pedían palos a los piqueteros, basureaban a la juventud militante, colaboraban para la legitimidad de la violencia que le de su merecido a tanto cortacalle que interrumpe el libre mercado del tránsito. Y cosechan lo que siembran con veneno de glifosato. Y como no daba para festejar, porque la clase acomodada es fachista pero no boluda y sabe que en público no puede lo que en el baño en suite, se acomodaron en el ataque general a la clase trabajadora organizada, que reclama participación en las ganancias que genera y le es expropiada.

La pregunta por dónde comienza la violencia, nunca tuvo tanta vigencia. Feinman, Mirtha, Susana, Morales Solá, Grondona, Gelblung, y siguen las firmas, son tipos violentos, generan violencia, la piden a gritos, y después salen a recaudar de pacifistas institucionales en el circo de la obscenidad.

Saludamos desde aquí la coherencia de cada uno de ellos. También la nuestra y la de ustedes. Si todo sigue como va, la discusión de fondo por la profundización del cambio debería ser cuestión de tiempo. Veamos qué se dice el próximo domingo; que nadie saque el plato de sus pies.

viernes, 22 de octubre de 2010

Feinman, Doman y Ramal: como chanchos

EL PODER OFICIAL LEGITIMA A LOS MATONES / LA CGT NI SIQUIERA CON UNA ADHESIÓN / MIRTHA CON EL PO Y EL MST


Por Pablo Caruso

¿Qué tendría que ocurrir para que la tan mencionada intención de que la muerte de Mariano Ferreyra sirva de algo, cobre coherencia antes que un grado de absurdo irreparable? Tal vez entrando por las respuestas y declaraciones de las horas posteriores podamos llegar a comprender el vacío. Son las acciones de los actores y sectores involucrados, políticos todos ellos, agrupados los sub grupos, sindicatos, dirigentes, funcionarios, prensa.

Es significativa la mesa de Mirtha con dirigentes del PO y el MST. Y por vía doble: la que invita puede acusar senilidad, y una consiguiente pérdida de contacto con la realidad y las buenas costumbres. Los que aceptan no tienen otra excusa que la falta de orgullo personal y militante. Se prestan al juego perverso de la clase social que los detesta para ganar minutos de cámara que no logran construir desde la estrategia política. En el medio un muerto, ¿no? Ni hablar de los mugrosos de Feinman y Doman, que a la noche parecían amigos de toda la vida de Ramal, a cuyo hijo basurearon hasta el cansancio cuando la toma de colegios de la ciudad. A los miserables no se les puede pedir otra cosa que cinismo. A los representantes de la lucha militante, al menos dignidad. En el barrio les dirían: “Si querés, andá, pero hacelo valer, dejalo pidiendo la tanda como boxeador grogui las cuerdas. Pero nunca un ´gracias a ustedes por la invitación´”.

Los movimientos sociales dieron la mejor respuesta. Más de 60 mil obreros y estudiantes pusieron el cuerpo organizado en la calle, con la conmoción colectiva de que uno de ellos fue asesinado; con la conmoción individual de que pudo haber tocado a cualquiera. Muchos pudieron aliviar la angustia sólo después de encontrarse en la movilización, con los otros, con ellos mismos. Alzando las banderas, una vez más.

El sindicalismo tradicional evade responsabilidad. Dice Moyano que hay que cambiar el modelo sindical, generalidad que cae de obviedad con el peso muerto de un cuerpo todavía hirviendo. Y que hay que combatir el modelo de las tercerizadas. Elude el matonaje, y los señalamientos de que los popes gremiales son dueños de las empresas en cuestión. No hubo presencia de la CGT en la marcha de ayer. Ni una adhesión al menos, lo que hubiera sido todo un gesto.

Pero al mismo tiempo es difícil el equilibrio de crítica cuando todo un sector político entreguista, permisivo no hace mucho tiempo atrás con la flexibilización laboral, madre de la tercerización entre otros ardides, aprovecha la sangre para pegarle sin miramientos al movimiento obrero organizado, que va ganando protagonismos en la lucha por la distribución de la riqueza, y notables ventajas políticas frente a un empresariado sin argumentos en su angurrienta defensa de privilegios y riquezas. Es una alquimia urgente y necesaria la virtud de visibilizar las mafias organizadas del sindicalismo amarillo, sin hacerle el juego a la derecha gorda, que oficia de operadora política de un establishment nervioso y sin herramientas para la disputa que viene.

La presidenta Cristina Fernández, en representación del Estado, tuvo respuestas complejas. Dos sobresalen: “Pedían un muerto que no les dio la política, y aparecen las bandas”. Y la otra: “Prefiero el costo político de no reprimir antes que lamentar un muerto argentino”.

Respecto de la primera, la de las bandas y los muertos, hay un dato concreto en el reclutamiento de profesionales del matonaje por parte de un sector sindical que, por lo menos, es legitimado desde el poder oficial. No decimos que lo incita ni lo desea, como muchos que le adjudican al estilo discursivo hostil la violencia y la crispación del momento. Pero sí sabe que existen, sabe cómo trabajan, y saben quiénes son. Y al permitir la existencia, legitiman y avalan. Imposible desconocerlo, tan imposible como no aceptar responsabilidad.

La otra sentencia, la de la reivindicación de la no represión, no se termina de comprender. Si algo pudo haber evitado la muerte de Ferreira es la presencia preventiva de la fuerza de seguridad. Nadie con capacidad de trabajos de inteligencia podía ignorar la posibilidad de un enfrentamiento como el que ocurrió, y de hecho la policía trabajó en el lugar minutos y varios metros antes. Y de golpe desapareció, dejó de contener, posibilitó. Aquí no entra en discusión la acción represiva, que nadie quiere y todos saludamos por su inexistencia. Pero por omisión en su tarea de prevención, en este caso las fuerzas policiales mataron. Falta investigar, y la justicia otorgará responsabilidades.

El asesinato de Mariano Ferreyra es cuestión de estado, y como tal, necesita gestos y respuestas contundentes. Todos reconocen la necesidad de una autoría intelectual. O bien la sensación de impunidad permitió el “exceso” criminal, o alguien dijo “andá y tirá a matar”. Directa o indirectamente hay responsabilidad política.

De una solución de responsabilidades concretas y fuertes, nombres y apellidos de peso, pende como un hilo el costo político que deberá pagar el gobierno. También se juega la posibilidad de perseguir la fisura, operar la contradicción, militar la coherencia y profundizar un modelo de justicia social y redistribución de la dignidad.