miércoles, 19 de octubre de 2011
¿ADIOS A LOS “PADRINOS” EN LA AFA?
martes, 9 de agosto de 2011
No pudieron. Hijos de puta, no pudieron.

¡AGUANTEN LAS ABUELAS!
Por Pablo Caruso
Entre tantos absurdos que uno se propone de vez en vez para darle sentido a las cosas, andábamos buscando un verbo. Una palabra sencilla pero contundente, que pueda regalar a quien la oye o la lee, en un simple decirla, todo lo que significa la recuperación de un hijo apropiado.
Es un vago recurso, berreta y por lo gastado, de quien sólo puede sentarse a imaginar lo que nunca vivió, lo que le pasa a veces más de lejos, otras más cerca. Cada cual a su manera, con las herramientas que supo meter en el bolso antes de salir. En nuestro caso, buscar un verbo.
Marcelo y Susana le pusieron Laura, y desde hace unos días se llama Laura. Laura Reinhold Siver. Para todos nosotros es la nieta recuperada 105, pero para ella y para los nuevos suyos, no hay lenguaje ni contraseña.
Dicho y repetido 105 veces, hay que ver el trabajo que hacen las Abuelas de Plaza de Mayo para que la vida se pueda reencontrar consigo misma. Por un lado trabajando exhaustivamente con la familia, con los relatos de cada uno, construyendo memoria a partir de retazos, fundiendo dolores con fotos viejas, con expedientes y denuncias, armando algún atisbo de esperanza sin darla irresponsablemente. Allí un detenido que los vio, allá una compañera que sabe que nació, un “me parece que es ella”, un dato perdido como hilacha de un ovillo gigante, de la cual, lo mismo, vale la pena tironear.
En una ventana de otro lugar, miles de horas de mirada perdida, algo que no termina de pronunciarse ni tragarse. Un sentir irremediable que se navega en soledad, colores propios que no pertenecen a la foto familiar que cuelga en el pasillo. Tres décadas de una ausencia que no se conoce pero angustia. Un abrazo que no completa, y leguas y leguas de “mientras tantos” que ocurren de manera irrefrenable, sin nada por hacer.
Ser mamá debe ser un latido imposible de apaciguar… no está en el recuerdo la reciprocidad sagrada de esto que acaba de pasar. Una duda, un llamado. Años de convencerse. La prueba de la sangre, el pacto siempre vigente que no demanda ser firmado. Un llamado a cualquier hora, en cualquier parte del día… un llamado impensado, ni soñado. Se corta el aire. Y el abrazo postergado varias vidas que da sentido, al mismo tiempo que destroza, todo lo anterior.
Habrá cosas reparables, otras no. Hay un grito gritado por los que pueden, suspirado por los que siguen en llanto, mascullado por los que broncan sin parar: No pudieron. Hijos de puta, no pudieron.
Habrá en esos gestos un “hola compañeros, cuanto se los extraña”, pero pronto un definitivo adiós, porque ella es Laura. Un descanso merecido para todos, a pesar de todo lo que hay por recomponer.
¿Y el verbo, relator? A esta altura parece innecesario, casi una obstinación caprichosa del elije contar sobre lo que no sabe ni sabrá.
Nos quedamos con “nacer”. Una y otra vez, en cada nueva mirada, en cada nuevo abrazo restituido. Nacer y nacer, dicho a voces y con ternura. Nacer todo lo que no se pudo treinta y tantas veces.
martes, 19 de julio de 2011
Si quedás preso de “la patria zocalera”, fuiste…
martes, 17 de mayo de 2011
LA SALUD EN TIEMPOS DE “MAURICIO”
miércoles, 15 de diciembre de 2010
¿Quién hizo la agachada? ¿El gobierno o el macrismo?
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| Foto de Perfil.com |
viernes, 10 de diciembre de 2010
Bernardo Salgueiro, Rosemary Churapuña y Juan Quispe Castañares
10 de diciembre, Día Internacional por los Derechos Humanos. Fecha trascendente si las hay en la historia reciente de las luchas latinoamericanas, con dispersos pero firmes juicios a los genocidas que resultan en nuevas y demoradas condenas. Pero es una fecha que en función de las tragedias actuales pide un nuevo sentido. Estamos pensando, para no ir tan lejos, en los familiares de Bernardo Salgueiro, Rosemary Churapuña y Juan Quispe Castañares, los tres asesinados en el marco de las tomas de tierras en Soldati. Lo mismo podríamos decir de los indígenas asesinados en Formosa o los campesinos apaleados en tantas provincias del país por el avance del negocio del modelo sojero. Y también de Mariano Ferreyra, y de los nietos que todavía siguen secuestrados.viernes, 26 de noviembre de 2010
FMI: ¿Nos bajamos los lompas?
LE DEJAN PICANDO LA PELOTA A LOS CANIBALES/DECISIONES QUE NECESITAN EXPLICACIONES POLÍTICAS/FALTA CALIDAD DE COMUNICACIÓNPolémica
Por Pablo Caruso
A la decisión del gobierno de trabajar en conjunto con el Fondo Monetario Internacional para elaborar un índice de precios nacionales le falta calidad de comunicación.
Esta nota podría haber esperado unos días más para escuchar las aclaraciones y desarrollos extendidos de sus razones, pero el peso simbólico y por ende político del sujeto en cuestión, el FMI, requería algo más vasto, contundente y compacto, sin espacio para malas interpretaciones.
El ministro de economía en cambio dio una conferencia de prensa escueta, un tanto vaga, que deja picando al fútbol de los caníbales una pelota al borde del área. Centro, y el arquero queda parado cuando debió haber salido con energía y rodilla en alto. La pelota todavía no bajó, no se sabe si habrá peligro de gol, pero la hinchada abre grandes los ojos y pausa el aliento.
No se discute por ahora la decisión, tal vez estratégicamente funcional a nuestras relaciones exteriores, pero hay una contradicción entre técnica y política que para un gobierno muy buen entendedor y respetuoso del valor de lo discursivo, es grave.
Dice Boudou en entrevista a Página12, después de repetir compulsivamente que no nos hemos bajado los pantalones ante el Fondo: “El FMI tiene dos facetas, una técnica y otra de políticas. Desde el punto de vista técnico consideramos que son los más adecuados para avanzar en esto. Es sólo una asistencia técnica”.
Y agrega: “Nuestra posición respecto de las políticas del FMI no cambiaron ni un centímetro; son las que llevaron al país por los peores caminos”.
Haría falta una charla, al menos breve, entre el ministro de economía y el jefe de la bancada oficialista en diputados, el brillante cuadro político Agustín Rossi.
Dijo el diputado también ayer, mientras avanzaba la oposición A, desesperada y torpe como siempre, con la intervención al INDEC: “La oposición buscó durante todo el año parlamentario cercenar las atribuciones del Gobierno para condicionarlo, y ahora le quitan una herramienta de la construcción económica como son las estadísticas estatales”.
Como sabemos, porque nos lo recordó magistralmente el proyecto oficialista, la economía es, ante todo, política. Y por los políticos elegidos por el pueblo debe ser conducida. Es una herramienta de la política, necesita ser operada en función de un proyecto de país. No existe tal diferencia entre técnica y política. La técnica es siempre política, y como tal debe ser explicada. Cavallo es un técnico, y que alguien se anime a decir que fue el político más determinante del menemismo.
Volvamos al punto FMI. Es atribución del gobierno establecer las relaciones del Estado con los organismos financieros internacionales, y es dable creer que alguna buena razón debe haber para que se retroceda, al menos en términos discursivos y políticos, en la relación con una institución que se ha despreciado con toda razón. Por suerte, otro logro de tantos del proceso político, nadie es ajeno a la incidencia del Fondo en las tragedias de nuestro país y la región. Por eso, esta decisión necesita más explicación, incluso y tal vez exagerando, cadena nacional. Necesitamos discurso, palabra política reluciente que nos ayude a apoyar una decisión técnica que tiene que ser mensurada políticamente.
El arquero se quedó en el centro, viene llovida y parece larga. Pero todavía no entra en cámara si algún wing llega por el fondo para el frentazo. La gente, fervorosa y puro aliento, duda en pausa de interrogación. “Que sea una jugada preparada, por Dios”.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Todos unidos triunfaremos, con Hadad incluído
sábado, 6 de noviembre de 2010
Nelson Castro: periodistas subidos al banquito
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| Doctor…¿para cuándo una sonrisa? |
Mierda.
Yo digo, si hubo en los últimos 20 años un oficialismo que recuperó la intención de debatir, ¿no fue el gobierno de los Kirchner? Si hubo en los últimos 20 años un oficialismo que elevó la calidad del argumento político, ¿no fue este gobierno? Si algún partido político hegemónico en los últimos 20 años mostró cuadros políticos, entendiendo por eso tipos (o tipas) que se bancaran una discusión cara a cara con ideas más que chicanas, ¿no fue el gobierno?
La contracara de la crispación, de la “violencia verbal”, de la intolerancia es la pasividad de los 90 y la mediocridad política de la Alianza. ¿Eso es lo que piden Nelson Castro, y toda la plana mayor de nuestro encumbrado pensamiento periodístico? Ni los cuadros políticos conservadores (y aquí entran peronistas, pro, coalicionistas, y mal que me pese varias izquierdas), ni sus voceros mediáticos están a la mínima altura intelectual para sentarse a discutir de política. ¡De hecho no lo hacen! Farandulean todo el tiempo, no saben preguntar, se quedan estupefactos ante un cruce de opiniones. Repiten las mismas preguntas de diez sílabas a todos los entrevistados. Se los reconoce por su zezeo, no por su impronta crítica para el ejercicio de una profesión funcional al ejercicio político.
Para todos ellos, la violencia verbal es una granada de mano frente a la comodidad de los livings de lujo donde piensan nuestra realidad. Se sienten cómodos en la banalización, y si el destino es justo, deberían terminar en un panel de Rial, Tinelli o en el bar de Sofovich. Pero no conduciendo los debates de nuestra política recuperada.
“Elévese” le dijo Castro a la presidenta. “Aporte calidad al debate”. Yo me quiero morir. Pero revivo cuando pienso que así como se pedía desde esas tribunas una renovación política, hoy la recuperación de la política como herramienta cotidiana de transformación les pide a ellos que se renueven. Se los pide la gente en la calle, esa gente que ellos tanto gustan nombrar. Que se pongan a la altura de los debates actuales. Que los profundicen, que obliguen a la política a profundizarse, no a retroceder. Que marquen las contradicciones que tiene el gobierno, que lo apriete argumentativamente, pero que no le pida ir para atrás.
Y si no pueden, renuncien. Tengan un movimiento digno, el mismo que le piden a tantos, y declárense de otra época, dejen el lugar para los que vendrán. Pero no busquen la neutralidad muerta, no tiren el conflicto debajo de la alfombra, que es lo más valioso que nos deja este proceso.
Nos corren con la violencia, la crispación y nos quieren hacer creer que los que se la llevan toda van a largar el pedazo de buenos tipos que son nomás. Si la creemos, estamos jodidos. La primera violencia es la de los que buscan conservar sus privilegios. Decirle al pobre que con su reclamo amenaza las instituciones y adscribe al fascismo es también una postura política de la que no se hacen cargo los tribuneros del periodismo rancio.
Cuando se descubran ustedes también políticos, sólo allí serán dignos de la pantalla que tienen. Mientras tanto, háganse el favor de tomarse algunos años de reflexión. Sin goce de sueldo, claro.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Hoy discutimos política hasta en el precalentamiento del fútbol 5
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| Pintura de Antonio Berni |
La mitad vacía y la mitad llena son, reflexionemos un instante, parte de un todo. Ese todo tiene determinadas características, algunas más reprochables, otras más celebradas, y también hay indefiniciones o elementos que todavía no cierran su proceso como para ponerlas en alguno de los grupos con que, muy caprichosamente, dividimos el todo.
En el homenaje parlamentario que se le realizó ayer a Néstor Kirchner hubo un poco de todo esto.
Dentro de la mitad vacía, algunos matices. Sorprendió Solá, por ejemplo, que cola entre patas largó la posibilidad de haberse equivocado de tren. Otros fueron fieles a su cinismo, para sí mismos y para con todos nosotros, porque siguieron con la engaña pichanga de los consensos y las formas, como si alguna vez y de buen modo el establishment cediera parte de sus ganancias para la redistribución.
Otros ni fueron, sabiendo que de aparecer nomás hubieran quedado totalmente desubicados. Estoy pensando todavía si eso tiene algún mérito… yo personalmente no lo encuentro. Tal vez sí la orden de que no se desfilara por la televisión, y un amague de no sumarse como hasta ahora, salvajemente pero a pura consciencia, a las demandas de las corporaciones. Veremos si cumple, pero lo ya hecho es muy grave y será recordado.
En la mitad llena, la cosa fue más previsible. Emocionó Rossi, motando a pelo y recordando la regenerada capacidad de soñar. Se repasaron todos los logros, por suerte ya recitados de memoria, y la gran virtud de haber recuperado la acción y la cultura política como herramienta de transformación, esa sí “madre de todas las batallas”.
Estupendo lo del senador Guastavino, puede que un poco para la tribuna, pero era una belleza necesaria. “No puedo rendir homenaje con usted aquí presidiendo la sesión”. Ay la carita de Cobos, por Dios. A propósito, ¿por qué no renunció Cobos todavía? Si él no puede, o no le da, ¿no tiene algún asesor caro, algún pariente que lo quiera, algún amigo del secundario que le señale que lo que está haciendo es patológico? Acabo de darme cuenta de que cuando todo es vacío, es más fácil ver el vaso.
martes, 2 de noviembre de 2010
Discurso de Cristina: ¿periodistas en el horno?
jueves, 28 de octubre de 2010
Los huevos de Néstor y cómo no volver para atrás
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| El día que murió Perón, foto de José Broide. http://shiftit.com.ar/galeria/ |
Por Pablo Caruso
Con la muerte del político, el pueblo adelantó una reflexión. En el dolor se atraviesa a sí mismo, se para frente al espejo. Se mide, se observa. Se pregunta por su lugar. Se anima a pesarse el cuerpo propio. En definitiva, se juega.
Cuidado muchachos con lo que tanto desean, porque la concreción se les puede volver su peor pesadilla. A veces, no siempre, la muerte impulsa la vida.
Desde la muerte del político se está imprimiendo a fuego en la Plaza de Mayo un determinante “Aquí estamos” de la militancia recuperada, vigorizado el trazo con la fuerza parturienta de la juventud, y el espíritu salvaje de los sueltos, que escriben en las banderas que otros trajeron su convicción de que llegó el momento de poner el cuerpo de lo posible frente a la inmaterialidad de lo ideal. Hay una iluminación pagana, ajena a cercenamientos sectarios, que va intuyendo que todo lo que viene depende de nosotros.
Previsible y torpemente, no se respetó el duelo por la muerte del político. Ya le acercaron a ella un recomendado manual de traiciones, que como él a su tiempo, la mujer echará de regreso junto al mugroso mensajero, sin deshonrarse las manos siquiera para tirarlo a la basura. No vale la pena ensuciar palabras con nombres, porque además son simplemente cobardes autores materiales.
Tal vez la mejor muestra de respeto al político en el saludo final de quienes no nos reconocemos adscriptos, sea la coherencia. Por eso compartimos para tomar o dejar la idea de que no fue él quien recuperó la dignidad nacional, sino esa dignidad la que lo parió a él. Luego su extraordinaria virtud en la interpretación, y su coraje sin parangón presidencial en los últimos 50 años (huevos que le dicen), supo (decidió, quiso) materializar su lectura de lo que el momento histórico reclamaba, y ejecutó la más maravillosa música: nos devolvió el conflicto, y con él dibujó la silueta del enemigo. Allí nace el PERO con el que los no partidarios adelantan su reflexión, el PERO materialista y pragmático que hoy alguien publica con buen oído de observador. La construcción posible; la línea divisoria de la especie popular. La de los que sí y la de los que no.
Y fíjense que notable paradoja viene ocurriendo, y con la muerte del político se pone más celeste sobre blanco: si hoy tuviéramos que hablar de un espacio articulador de diferencias, que trascienda heterogeneidades para sumar a un proyecto por lo esencial; si hoy hubiera que señalar dónde está la posibilidad de superación por consensos, de madurez institucional, de reunión de sectores con respeto democrático por sus diferencias ¿Acaso no sería alrededor de lo construido por el político que despedimos? Ojo muchachos con lo que desean.
“Aquí estamos, custodiando lo que supimos construir”, se firma desde ayer y definitivamente en la Plaza del pueblo. No hay vuelta atrás. La garantía no es el líder, sino el cuerpo político y popular que posibilita el vínculo, una y otra vez. Tamaño aprendizaje para todos.
La recuperación de la política, con P mayúscula, es el mejor legado del político que se nos fue. Por debajo de esa posibilidad recuperada están todos sus logros de gobierno, que son los nuestros, y que quienes han llegado hasta aquí en la lectura atenta ya conocen. A la misma acción pertenecen también los errores, las oscuridades, las contradicciones, que hoy como ayer, no tenemos porqué negar ni esconder. Todo eso también nos pertenece.
Dos insistencias a la hora del recogimiento. Nosotros pueblo somos los principales artífices de nuestra realidad y destino. La mayor virtud del político es la lectura de lo que nosotros mismos exigimos como sujetos de la historia.
lunes, 25 de octubre de 2010
¿Quiénes son los violentos?: Gelblung, Mirtha, Feinman y Susana
viernes, 22 de octubre de 2010
Feinman, Doman y Ramal: como chanchos
Por Pablo Caruso
¿Qué tendría que ocurrir para que la tan mencionada intención de que la muerte de Mariano Ferreyra sirva de algo, cobre coherencia antes que un grado de absurdo irreparable? Tal vez entrando por las respuestas y declaraciones de las horas posteriores podamos llegar a comprender el vacío. Son las acciones de los actores y sectores involucrados, políticos todos ellos, agrupados los sub grupos, sindicatos, dirigentes, funcionarios, prensa.
Es significativa la mesa de Mirtha con dirigentes del PO y el MST. Y por vía doble: la que invita puede acusar senilidad, y una consiguiente pérdida de contacto con la realidad y las buenas costumbres. Los que aceptan no tienen otra excusa que la falta de orgullo personal y militante. Se prestan al juego perverso de la clase social que los detesta para ganar minutos de cámara que no logran construir desde la estrategia política. En el medio un muerto, ¿no? Ni hablar de los mugrosos de Feinman y Doman, que a la noche parecían amigos de toda la vida de Ramal, a cuyo hijo basurearon hasta el cansancio cuando la toma de colegios de la ciudad. A los miserables no se les puede pedir otra cosa que cinismo. A los representantes de la lucha militante, al menos dignidad. En el barrio les dirían: “Si querés, andá, pero hacelo valer, dejalo pidiendo la tanda como boxeador grogui las cuerdas. Pero nunca un ´gracias a ustedes por la invitación´”.
Los movimientos sociales dieron la mejor respuesta. Más de 60 mil obreros y estudiantes pusieron el cuerpo organizado en la calle, con la conmoción colectiva de que uno de ellos fue asesinado; con la conmoción individual de que pudo haber tocado a cualquiera. Muchos pudieron aliviar la angustia sólo después de encontrarse en la movilización, con los otros, con ellos mismos. Alzando las banderas, una vez más.
El sindicalismo tradicional evade responsabilidad. Dice Moyano que hay que cambiar el modelo sindical, generalidad que cae de obviedad con el peso muerto de un cuerpo todavía hirviendo. Y que hay que combatir el modelo de las tercerizadas. Elude el matonaje, y los señalamientos de que los popes gremiales son dueños de las empresas en cuestión. No hubo presencia de la CGT en la marcha de ayer. Ni una adhesión al menos, lo que hubiera sido todo un gesto.
Pero al mismo tiempo es difícil el equilibrio de crítica cuando todo un sector político entreguista, permisivo no hace mucho tiempo atrás con la flexibilización laboral, madre de la tercerización entre otros ardides, aprovecha la sangre para pegarle sin miramientos al movimiento obrero organizado, que va ganando protagonismos en la lucha por la distribución de la riqueza, y notables ventajas políticas frente a un empresariado sin argumentos en su angurrienta defensa de privilegios y riquezas. Es una alquimia urgente y necesaria la virtud de visibilizar las mafias organizadas del sindicalismo amarillo, sin hacerle el juego a la derecha gorda, que oficia de operadora política de un establishment nervioso y sin herramientas para la disputa que viene.
La presidenta Cristina Fernández, en representación del Estado, tuvo respuestas complejas. Dos sobresalen: “Pedían un muerto que no les dio la política, y aparecen las bandas”. Y la otra: “Prefiero el costo político de no reprimir antes que lamentar un muerto argentino”.
Respecto de la primera, la de las bandas y los muertos, hay un dato concreto en el reclutamiento de profesionales del matonaje por parte de un sector sindical que, por lo menos, es legitimado desde el poder oficial. No decimos que lo incita ni lo desea, como muchos que le adjudican al estilo discursivo hostil la violencia y la crispación del momento. Pero sí sabe que existen, sabe cómo trabajan, y saben quiénes son. Y al permitir la existencia, legitiman y avalan. Imposible desconocerlo, tan imposible como no aceptar responsabilidad.
La otra sentencia, la de la reivindicación de la no represión, no se termina de comprender. Si algo pudo haber evitado la muerte de Ferreira es la presencia preventiva de la fuerza de seguridad. Nadie con capacidad de trabajos de inteligencia podía ignorar la posibilidad de un enfrentamiento como el que ocurrió, y de hecho la policía trabajó en el lugar minutos y varios metros antes. Y de golpe desapareció, dejó de contener, posibilitó. Aquí no entra en discusión la acción represiva, que nadie quiere y todos saludamos por su inexistencia. Pero por omisión en su tarea de prevención, en este caso las fuerzas policiales mataron. Falta investigar, y la justicia otorgará responsabilidades.
El asesinato de Mariano Ferreyra es cuestión de estado, y como tal, necesita gestos y respuestas contundentes. Todos reconocen la necesidad de una autoría intelectual. O bien la sensación de impunidad permitió el “exceso” criminal, o alguien dijo “andá y tirá a matar”. Directa o indirectamente hay responsabilidad política.
De una solución de responsabilidades concretas y fuertes, nombres y apellidos de peso, pende como un hilo el costo político que deberá pagar el gobierno. También se juega la posibilidad de perseguir la fisura, operar la contradicción, militar la coherencia y profundizar un modelo de justicia social y redistribución de la dignidad.








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