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martes, 8 de mayo de 2012

El caso Mariano Ferreyra y la lucha por trabajo digno

LAS TERCERIZACIONES A JUICIO

martes, 18 de octubre de 2011

MÁXIMO A NÉSTOR KIRCHNER: “VIEJO, ES COMO SI ME HUBIERAN MATADO A MÍ”*


Ni bien se conoció el asesinato de Mariano Ferreyra.


*Del libro Kirchner íntimo, de Daniel Miguez, Planeta.

lunes, 2 de mayo de 2011

“ALTAMIRA TIENE QUE CARGAR CON EL CADÁVER DE FERREYRA”


EL DIRIGENTE DEL PO ACUSA A FEINMANN DE SER UN “JUDENRAT”
Debate en torno al asesinato de Mariano Ferreyra y las responsabilidades políticas del oficialismo
Opinión
Por Jorge Altamira*
El domingo 24/4 nos enteramos, por una nota en La Nación, de que José Pablo Feinmann repite en un “libro” que “Altamira tiene que cargar con el cadáver de Ferreyra, al cual mandó a cortar vías contra gente armada”. 
Hay muchos militantes o intelectuales que se indignan ante esta insistencia en la calumnia, pero de lo que se trata es de caracterizarla. Es simple: el crimen de la burocracia de Pedraza pesa como un inmenso adoquín sobre las pretensiones progresistas de los K, y desnuda su necesidad de preservar la complicidad de la burocracia y la regimentación que ésta ejerce en el movimiento obrero. Mariano Ferreyra se yergue acusador contra el maridaje repodrido con la tercerización, con la gestión corrupta del ferrocarril, contra la tercerización de la represión a cargo de patotas reclutadas por la burocracia sindical. Mariano Ferreyra es la denuncia de una gigantesca impostura. El Partido Obrero es calumniado porque ha ido a la caza de los asesinos materiales, sociales y políticos de Mariano Ferreyra con todos los instrumentos de un programa revolucionario. No basta escupir a los Feinmann, hay que entender la infección que genera estas supuraciones.
Feinmann está embarcado en un emprendimiento macartista. Escribas como Feinmann adolecen de memoria –¿no fue acaso la propia dictadura militar la que en forma reiterada responsabilizó a Madres y a Familiares de Desaparecidos de haber mandado a la muerte a treinta mil luchadores argentinos por la educación o formación que recibieron en sus hogares? ¿Los secuestros de bebés en cautiverio no fueron justificados, acaso, con el argumento de evitar que tuvieran una educación subversiva y un destino similar al de sus padres? El ataque de Feinmann al Partido Obrero y a Altamira es el de un desecho intelectual. Feinmann escribe todo eso a sabiendas de que las patotas oficialistas de la burocracia asuelan el territorio nacional en Neuquén, en Santa Cruz, en el Hospital Francés, contra los huelguistas del Casino de Puerto Madero. ¿O cuando el kirchnerista Varizat atropelló a los docentes en una 4x4 en Río Gallegos tenía previsto herir sin matar? ¿Quién mandó a Carlos Fuentealba a la muerte? ¿No había advertido Sobisch que no permitiría ninguna perturbación ese fin de semana largo? ¿Quién mandó a los qom a ser asesinados por la policía de un kirchnerista precursor, el gobernador Insfrán? Feinmann sabe muy bien que los políticos del kirchnerismo reclutan punteros entre los barrabravas, como bien lo documenta Diego Rojas en su libro, donde incluye, entre ellos, al violento Carlos Kunkel. Es por eso que el asesino Favale aparece retratado junto al ministro Boudou en un una festichola, y también con la 6, 7, 8 Sandra Russo.
Este 20 de abril se cumplió el sexto mes del asesinato de Mariano, pero también (entre el 19 y el 23) el 68 aniversario del levantamiento del gueto de Varsovia. Un levantamiento contra toda esperanza, que no buscaba la victoria sino la muerte digna; de un lado un puñado de judíos valientes, del otro los nazis. Entre los sublevados no había, por supuesto, ningún Feinmann. Pero sí los había en el gueto: eran las autoridades judías que colaboraban con los nazis y hacían las veces de informantes o carceleros de su propio pueblo

jueves, 16 de diciembre de 2010

“Paraguas” y “bolitas”: el legado del “relator del pueblo”

Por Pablo Llonto


MARCELO ARAUJO DENIGRABA A LOS BOLIVIANOS EN SUS RELATOS/LOS CANTITOS DE LA CANCHA SE HICIERON REALIDAD/LOS PREJUICIOS TERMINAN EN BARBARIE

Sigan jodiendo: entre fiestas y tragedias.

Mientras Estudiantes de La Plata disfruta los goles de Hernán López (uruguayo) que permitieron la consagración, Vélez se enorgullece de tener medalla de subcampeonato y al goleador del torneo, Santiago Silva (uruguayo), los socios de San Lorenzo eligen presidente a Carlos Abdo (nacido en Paraguay) y los fanáticos del turf se admiran del ganador del Pellegrini, el jockey brasilero Antonio Correia Da Silva, el país observa cómo retumban los latidos de miles de bestias xenófobas que se quejan e insultan y persiguen a los inmigrantes.

No era para tomarse en broma el desgraciado placer de buena parte de nuestra clase media que se atormenta con su imbécil creencia de adjudicar las culpas a bolivianos, paraguayos y peruanos. Muchos de estos aristócratas de mente y cuchillo, refugiados en las populares y plateas de nuestro fútbol, insultaron ayer e insultan hoy a negros brasileros, cobrizos latinoamericanos y morochos de nuestro Norte.

Ya se vio, semanas atrás, en las nada graciosas ocurrencias de miles de hinchas rojas que arrojaban paraguitas y bolitas de fraile en Independiente-Boca.

Como bien reflexionaba el único acierto que los pensantes publicitarios de TyC tuvieron en la vida (un aviso que rezaba “no cantes que los vamos a matar, porque ellos van y los matan”) la acumulación de hostilidades y prejuicios siempre termina en barbarie y en tragedia.

El potencial destructor de centenares de hinchas de fútbol (no es otro que el potencial destructor de miles de argentinos) ha sido uno de los tubos de ensayo para que germine el racismo. La retórica del nacionalismo, del aguante y de la intolerancia al rival dio una cosecha muy eficiente: ejércitos de barrabravas de clubes dispersos en la política, el sindicalismo, los barrios, los trabajos...

Las armas fascistas que portaban los barras de Huracán (en Soldati) y Defensa y Justicia (crimen de Mariano Ferreyra) forman parte de un desenlace que se alimentó desde la dirigencia futbolera y desde los medios de comunicación.

La subestimación del fenómeno de las barras bravas culminó en una decadencia tal que cualquier prédica de humanización hoy parece inútil.

Los recortes, los videos, los ensayos, los youtubes se acumulan. Poco a poco vamos conociendo persona por persona a los barras del país y también los calibres que usa cada uno y, luego de unos días, todo pasa a segundo plano porque pronto, muy pronto, la fiesta del fútbol y sus campeones ayudará a tapar todo.

Por eso no queríamos sumarnos a la merecida algarabía platense sin dejar estas reflexiones acerca de de estos miles de matones que balean militantes y pobres, inmigrantes y villeros.

Vienen de un fútbol enfermo, manejado por dirigentes surgidos de huevos de serpiente, en una sociedad enferma que aún les pone el voto a paranoicos señores de espíritu 1976.

Sigan jodiendo, estimados periodistas...y verán cómo termina todo esto.

martes, 7 de diciembre de 2010

Cristina: tarde pero bien

Por Gerardo Yomal

LA PRESIDENTA CON LA FAMILIA DE MARIANO FERREYRA

Era un encuentro necesario: madre, padre y hermanos de Mariano Ferreyra, el militante del PO asesinado por una patota de la Unión ferroviaria fueron recibidos por la presidenta Cristina. Habíamos criticado al Poder Ejecutivo representado por la presidenta en que no había recibido a la familia de Mariano ni bien sucedieron los hechos.( http://puedecolaborar.blogspot.com/2010/10/me-hubiera-gustado-un-abrazo-de.html)
Sabíamos que en esa reunión que no se hizo podía haber reproches, desbordes contra el gobierno. Ese costo y esa situación incómoda tendrían que haber sido bancados por la presidenta.
Son los gajes del oficio: ser presidente no es solo inaugurar fábricas o estar en contextos de hinchadas a favor.
El gobierno que tuvo un merito en el sentido de no reprimir la protesta social en este caso tendría que haber asumido un abrazo, una palabra, un consuelo de madre a madre. Esto es lo que se produjo en el día de ayer cuando Cristina recibió a toda la familia de Mariano Ferreyra.
Yo también creo que este asesinato le pegó duro al expresidente: todos vimos en algún sentido que estaban asesinando a nuestros hijos. Néstor Kirchner habrá sentido también que podrían haber matado a Máximo.
Cualquiera de nuestros hijos que militan en la universidad, en el sindicato, en las movilizaciones callejeras, etc.,  puede ser víctima de la violencia policial, sindical, social en general.
Cuando decimos que todos somos Mariano Ferreyra no estamos simplemente frente a una consigna publicitaria o periodística.
Tenemos miedo que a cualquiera de nuestros hijos le pase lo que le pasó a Mariano Ferreyra.
En este contexto ahora sí la presidenta recibió a la familia del militante asesinado.
Trascendió que fue un encuentro “de madre a madre”,  de Beatriz con Cristina.
Estamos frente a un caso donde el gobierno colaboró para su esclarecimiento y la justicia trabajó muy bien.
Hasta ahora, la jueza López procesó y dictó prisión preventiva contra siete integrantes de la patota ferroviaria como coautores del homicidio de Mariano y la tentativa de homicidio de tres personas más, que sufrieron heridas de balas.
Falta saber exactamente y juzgar las acciones y/o omisiones de las Policías Federal y Provincial, más las responsabilidades del máximo dirigente sindical ferroviario Pedraza.
¿Terminará preso Pedraza o cierto poder político lo cubrirá? ¿Habrá pruebas concretas para incriminarlo? ¿Se penetrará en lo más alto del poder sindical?
Ahí ya estamos hablando de temas netamente políticos. Por lo que se pudo reconstruir antes de la muerte de Kirchner, la respuesta sería positiva y en el mismo camino estaría la presidenta.
Ayer se produjo un buen gesto: me las imagino a Beatriz Rial de Ferreira abrazada y llorando junto a Cristina Fernández de Kirchner.
El abrazo de estas dos madres, reitero, es un muy buen gesto. No devuelve la vida de Mariano Ferreyra pero es seguro que minimamente sirve de consuelo.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Moyano el más feo, sucio y malo

Fabricando un nuevo demonio


Por Pablo A. Chami


Luego de la muerte de Néstor Kirchner, demonizado por los medios oligopólicos y por la oposición, éstos necesitaban un nuevo demonio. En realidad lo habían señalado antes del fallecimiento del ex presidente con el intento de cargarle el lamentable asesinato de Mariano Ferreyra al líder de la CGT, Hugo Moyano. En efecto, a las pocas horas del fallecimiento, Rosendo Fraga, en su columna del mismo 27 de octubre, con el título: “Sin Kirchner, Cristina puede asumir el poder”, aconsejaba a la Presidenta, “tomar distancia de Hugo Moyano”.

La campaña de demonizar a Moyano, y por carácter transitivo a todo el peronismo y al gobierno, continuó toda la semana, pero fue opacada por las demostraciones de dolor del pueblo ante la pérdida de su líder, y por la sorpresiva presencia de una juventud que se asoma por primera vez a la política y a la militancia.

Pero hoy, 6 de noviembre, cuando ya la conmoción que produjo a la sociedad y la política la muerte de Kirchner comienza a atemperar, continúa con creciente virulencia la campaña de prensa para demonizar a Moyano. Con grandes titulares y en primera plana, La Nación pretende implicar a Moyano en una causa por presunta falsificación de medicamentos.

El socio de La Nación en Papel Prensa, Clarín, también hoy, apunta sus cañones contra Moyano. El editor general adjunto, Ricardo Roa, dice en su editorial:

“Nadie puede decir que Hugo Moyano tiene algo que ver con el crimen del militante de izquierda Mariano Ferreyra. Pero aun así, hay pruebas de que quien manejaba al barra Cristian Favale, acusado por el asesinato, es un dirigente cercano al jefe de la CGT.”

El periódico continúa su prédica y titula otro artículo: “Preocupación empresaria por la ruptura de la tregua con Moyano.
En el tercer artículo del día de hoy, Clarín lo titula: “El número dos de ferroviarios buscó que Favale entrara al Roca.” Y, por supuesto, aclara que es hombre de Moyano.

Estamos en presencia de una campaña de prensa para crear un nuevo demonio que, por supuesto, es poderoso, apoya al gobierno y produce pánico entre los políticos de la oposición, los medios oligopólicos y los empresarios.

martes, 26 de octubre de 2010

Me hubiera gustado un abrazo de Cristina con los compañeros de Mariano

Por Gerardo Yomal

Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero, se ha convertido en una presa mediática y política.
Muchos quieren sacar partido de su asesinato.
El gobierno que ensayó en un principio tirarle la pelota a Duhalde.

El grupo A de la mano del radical Aguad dijo que ellos no se juntan con patoteros en relación a la foto de Boudu y Silleoni con el barra Favale. Algunos radicales se juntaron con dictadores, genocidas…

Para la izquierda la culpa del asesinato de Ferreyra la tiene el gobierno.

Cada uno construye con sus anteojos ideológicos. Es lógico pero cuando a esos anteojos le pones tanto aumento de tu punto de vista quizá termina por deformarte la realidad. No te ayudan a comprender bien lo que pasa.

También me pongo a pensar en el dolor que debe estar embargando a millones de padres y madres, a propósito de que Mariano fue asesinado. Debe ser inconmensurable.

Estimo que mucha gente tiene ganas de llorar por Mariano y todavía no pudo, todavía no termina de digerir la violencia contra un joven militante de 23 años.

Me suena la existencia de una inquietud generalizada de padres que hoy están más nerviosos esperando que a la noche lleguen sus hijos a casa.

Se despertarán, tendrán insomnio, se levantarán para ver si llegaron…¿está en su habitación? ¿viste la gorrita de él? ¿fijate a ver si nos mandó un mensajito? ¿son la cinco de la mañana y no llegó? ¿Qué pasará con nuestro hijo se deben preguntar cientos de miles de padres en estos días? ¿Se habrá ido a dormir a lo de un amigo y se olvido de avisar? ¿Le habrá pasado algo?

Todos somos Mariano puede quedar como una imagen de título periodístico; sin embargo muchos argentinos quedaron tocados en serio por este asesinato.

Los fantasmas de la historia se nos cayeron de golpe. Es verdad que hay muchísimos casos de jóvenes que fueron víctimas de la represión estatal o de diferentes violencias durante la democracia pero este crimen nuevamente nos hace sonar el despertador de que hay muchas cosas por cambiar.

Me hubiera gustado que la presidenta en persona hubiera recibido a los familiares de Mariano o a los dirigentes del PO.

Era un gesto necesario, era un símbolo importante que desde la presidencia se mostrara un abrazo solidario con la gente con la que militaba Mariano.
La presidenta se cansó de repetir que su gobierno no reprimirá la protesta social. Y en buena hora.
Es verdad que en este caso fueron patotas sindicales pero te reitero: a mí me hubiera gustado ver un beso, un abrazo, un apretón de manos de Cristina con los compañeros políticos de Mariano.
Después de este deseo, hay muchas cosas viejas que vuelven a salir a la luz que merecen discutirse.
El sindicalismo en la Argentina, los tercerizados, las patotas sindicales, los sindicalistas empresarios, un Armando Cavalieri fumando un puro en clase primera rumbo a Miami, el camión versus el tren, la ruta versus las vías ferreas, la necesidad de un tren para todos…

Podremos seguir analizando la realidad política. Hoy Mariano Ferreyra no está, fue masacrado. Y nuestro dolor está ahí muy fuerte. Difícilmente lo olvidemos.

sábado, 23 de octubre de 2010

El asesinato de Mariano Ferreyra: Cristina culpable

Jorge Fernández Díaz, autor de Mamá y de La Hermandad del Honor, entre otros textos recomendables, fija su postura política sobre el reciente asesinato del militante del PO y de la misma manera que determinados medios y periodistas le carga la romana del crimen al gobierno nacional.



Perspectiva

Instrucciones para armar un polvorín

Jorge Fernández Díaz

LA NACION

1) Pronuncie discursos violentos contra distintos actores sociales. Muestre que la retórica del enfrentamiento constante es necesaria y patriótica. Convierta, todo el tiempo, a los simples adversarios en imperdonables enemigos.

2) Aliente la toma de colegios y puentes, salude las presiones sindicales, celebre las ocurrencias piqueteras. Haga la vista gorda o directamente festeje irregularidades callejeras, como el copamiento de una comisaría, boicots y bloqueos contra empresas o cortes permanentes de rutas.
3) Ocúpese de exaltar a los jóvenes revolucionarios de los 70. Borre los salvajismos humanos, políticos y militares que perpetraron y conviértalos en héroes. Proteja a terroristas extranjeros acusados de asesinar, en democracia, a políticos de su país. Asóciese con un sector de las Madres de Plaza de Mayo que reivindica expresamente la lucha armada, el atentado del 11 de Septiembre y a ETA.
4) Monte un dispositivo mediático que burle, desacredite e injurie a las personas que se atrevan a criticar a su gobierno. Caliente la pava. Y use la AFIP y la SIDE para perseguir disidentes.
5) Convierta al ortodoxo líder de la CGT en un Frankenstein todopoderoso que cultive la cultura de la prepotencia y el apriete. Deje que amenace, en nombre de la patria sindical, con hacerle la vida imposible a cualquier eventual alternancia política de la democracia.
6) Promueva, como lo sugieren los teóricos populistas, una política transversal de la división y fogonee el odio de unos contra otros.
7) Practique la alta inflación, que trae miseria, produce nervios y aviva la puja gremial hasta niveles supremos.
Si usted cumple con estos siete puntos despreocúpese: su país será un polvorín. Lo único que debe hacer ahora es echarles la culpa a otros y gobernar sobre las cenizas.

viernes, 22 de octubre de 2010

Feinman, Doman y Ramal: como chanchos

EL PODER OFICIAL LEGITIMA A LOS MATONES / LA CGT NI SIQUIERA CON UNA ADHESIÓN / MIRTHA CON EL PO Y EL MST


Por Pablo Caruso

¿Qué tendría que ocurrir para que la tan mencionada intención de que la muerte de Mariano Ferreyra sirva de algo, cobre coherencia antes que un grado de absurdo irreparable? Tal vez entrando por las respuestas y declaraciones de las horas posteriores podamos llegar a comprender el vacío. Son las acciones de los actores y sectores involucrados, políticos todos ellos, agrupados los sub grupos, sindicatos, dirigentes, funcionarios, prensa.

Es significativa la mesa de Mirtha con dirigentes del PO y el MST. Y por vía doble: la que invita puede acusar senilidad, y una consiguiente pérdida de contacto con la realidad y las buenas costumbres. Los que aceptan no tienen otra excusa que la falta de orgullo personal y militante. Se prestan al juego perverso de la clase social que los detesta para ganar minutos de cámara que no logran construir desde la estrategia política. En el medio un muerto, ¿no? Ni hablar de los mugrosos de Feinman y Doman, que a la noche parecían amigos de toda la vida de Ramal, a cuyo hijo basurearon hasta el cansancio cuando la toma de colegios de la ciudad. A los miserables no se les puede pedir otra cosa que cinismo. A los representantes de la lucha militante, al menos dignidad. En el barrio les dirían: “Si querés, andá, pero hacelo valer, dejalo pidiendo la tanda como boxeador grogui las cuerdas. Pero nunca un ´gracias a ustedes por la invitación´”.

Los movimientos sociales dieron la mejor respuesta. Más de 60 mil obreros y estudiantes pusieron el cuerpo organizado en la calle, con la conmoción colectiva de que uno de ellos fue asesinado; con la conmoción individual de que pudo haber tocado a cualquiera. Muchos pudieron aliviar la angustia sólo después de encontrarse en la movilización, con los otros, con ellos mismos. Alzando las banderas, una vez más.

El sindicalismo tradicional evade responsabilidad. Dice Moyano que hay que cambiar el modelo sindical, generalidad que cae de obviedad con el peso muerto de un cuerpo todavía hirviendo. Y que hay que combatir el modelo de las tercerizadas. Elude el matonaje, y los señalamientos de que los popes gremiales son dueños de las empresas en cuestión. No hubo presencia de la CGT en la marcha de ayer. Ni una adhesión al menos, lo que hubiera sido todo un gesto.

Pero al mismo tiempo es difícil el equilibrio de crítica cuando todo un sector político entreguista, permisivo no hace mucho tiempo atrás con la flexibilización laboral, madre de la tercerización entre otros ardides, aprovecha la sangre para pegarle sin miramientos al movimiento obrero organizado, que va ganando protagonismos en la lucha por la distribución de la riqueza, y notables ventajas políticas frente a un empresariado sin argumentos en su angurrienta defensa de privilegios y riquezas. Es una alquimia urgente y necesaria la virtud de visibilizar las mafias organizadas del sindicalismo amarillo, sin hacerle el juego a la derecha gorda, que oficia de operadora política de un establishment nervioso y sin herramientas para la disputa que viene.

La presidenta Cristina Fernández, en representación del Estado, tuvo respuestas complejas. Dos sobresalen: “Pedían un muerto que no les dio la política, y aparecen las bandas”. Y la otra: “Prefiero el costo político de no reprimir antes que lamentar un muerto argentino”.

Respecto de la primera, la de las bandas y los muertos, hay un dato concreto en el reclutamiento de profesionales del matonaje por parte de un sector sindical que, por lo menos, es legitimado desde el poder oficial. No decimos que lo incita ni lo desea, como muchos que le adjudican al estilo discursivo hostil la violencia y la crispación del momento. Pero sí sabe que existen, sabe cómo trabajan, y saben quiénes son. Y al permitir la existencia, legitiman y avalan. Imposible desconocerlo, tan imposible como no aceptar responsabilidad.

La otra sentencia, la de la reivindicación de la no represión, no se termina de comprender. Si algo pudo haber evitado la muerte de Ferreira es la presencia preventiva de la fuerza de seguridad. Nadie con capacidad de trabajos de inteligencia podía ignorar la posibilidad de un enfrentamiento como el que ocurrió, y de hecho la policía trabajó en el lugar minutos y varios metros antes. Y de golpe desapareció, dejó de contener, posibilitó. Aquí no entra en discusión la acción represiva, que nadie quiere y todos saludamos por su inexistencia. Pero por omisión en su tarea de prevención, en este caso las fuerzas policiales mataron. Falta investigar, y la justicia otorgará responsabilidades.

El asesinato de Mariano Ferreyra es cuestión de estado, y como tal, necesita gestos y respuestas contundentes. Todos reconocen la necesidad de una autoría intelectual. O bien la sensación de impunidad permitió el “exceso” criminal, o alguien dijo “andá y tirá a matar”. Directa o indirectamente hay responsabilidad política.

De una solución de responsabilidades concretas y fuertes, nombres y apellidos de peso, pende como un hilo el costo político que deberá pagar el gobierno. También se juega la posibilidad de perseguir la fisura, operar la contradicción, militar la coherencia y profundizar un modelo de justicia social y redistribución de la dignidad.

jueves, 21 de octubre de 2010

“Un zurdito menos”

Por Gerardo Yomal


La mujer conversaba con el colectivero del 29. Yo escuchaba de lejos pero lo central tenía que ver con el tránsito y temas sindicales. Y ahí aparece el Eduardo Feinman en boca de la señorita: “hay que colgarlos a todos, pones un paredón en la Plaza de Mayo y vas a ver cómo esto se arregla…”

Algo parecido o en la misma línea dijo el asesino o sus acompañantes cuando mataron a Mariano Ferreyra: “un zurdito menos”. El fotógrafo de Clarín Gerardo Dell’Oro estaba trabajando en el lugar de los hechos cuando la escuchó con total claridad. Para que no quedaran dudas también se escuchó “piqueteros mugrientos”.

Nuestra historia se repite, zigzaguea, sube, baja y se vuelve a repetir. Es como si estuvieramos en la década del 70 Montoneros, ERP, izquierdas varias denunciando a la burocracia sindical. Y López Rega, Isabel, Lorenzo Miguel, etc. preparando la TRIPLE A para hacer tronar el escarmiento contra “los bolches” infiltrados.

Volvimos atrás más de treinta años en un minuto. Parte de la dirigencia sindical actual tiene los mismos tics de décadas anteriores.

Sin embargo los procesos históricos de América Latina de estos años generaron cambios y diferentes posicionamientos, con varios matices incluidos.

Si hasta hace poco nomás se hablaba de la necesidad de acordar y construir una agenda común entre los dos Hugos, Moyano y Yasky.

Claro que lo que representa Pedraza no va más: por acción u omisión queda de alguna manera pegado al asesinato de Mariano.

Lo que pasó estimo que cada vez se ve más claro. Y habría elementos de sobra para lograr detener al asesino.

Jorge Lanata dijo que “estaba harto de la dictadura”.

Lamentablemente ésta aparece cada tanto dando sus coletazos, en plena democracia y no nos deja respiro: Julio López, Luciano Arruga, entre otros, y ahora con Mariano Ferreyra.

Con un gran dolor en el alma.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Luis D´Elía : “Repudiamos a las bandas armadas de la burocracia sindical”

La Federacion de Tierra y Vivienda expresa su más profundo pesar por el asesinato del militante de la FUBA y del Partido Obrero, Mariano Ferreyra, y se suma a la exigencia de juicio y castigo a los culpables de tal luctuoso crimen.

Repudiamos el accionar de estas bandas armadas de la burocracia sindical asociada a las peores prácticas de la política en la Argentina y una vez más abogamos para que los trabajadores argentinos puedan gozar de libertad y democracia sindical.

Con el deseo de un pronto reestablecimiento de los heridos, nuestras condolencias a los dirigentes de la FUBA y del Partido Obrero y nuestro compromiso solidario con este sector de la clase obrera argentina agredida salvajemente.

Fraternalmente Luis Delia presidente de la Federacion de Tierra y Vivienda.