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miércoles, 9 de mayo de 2012

El pueblo partido: los descamisados y la clase media


Por Ezequiel Adamovsky


“…Perón canalizó un orgullo plebeyo que estaba invisibilizado o aplastado; y también generó un rechazo no sólo de parte de las clases más altas sino incluso de clases medias y medias bajas que estaban acostumbradas a pensar la carrera del ascenso social asociada al esfuerzo individual, el ahorro, la educación y el trabajo paciente. De pronto el peronismo habilitó canales de progreso que tenían que ver con las reivindicaciones colectivas y el apoyo del Estado antes que con una aventura personal. El estilo político de Perón fue generando rechazos en varios sectores de la sociedad. Y en 1945 se armó una coalición social de rechazo a Perón. La Unión Democrática unificó por primera vez el sector social alto y el medio, bajo la hegemonía del alto. La identidad de clase media surgió en verdad no en el 45 sino después del 46, en el momento en que se descubrió que ya no era posible seguir concibiendo al pueblo de manera unificada. Ya no se podía hablar en abstracto del pueblo y se hizo carne la identidad de clase media como una forma de reclamar por una porción del pueblo que no era el pueblo peronista y que tenía intereses legítimos. Esa porción de pueblo reclamaba para sí todo lo ligado al civismo, el orgullo republicano, la decencia, la racionalidad política. Entonces el pueblo se partió en dos: los descamisados y la clase media argentina, que entonces se empieza a llamar así. Desde ese momento se volvió un lugar común que la clase media es antiperonista por definición, a pesar de que muchos de sus miembros apoyaron a Perón…” 

lunes, 12 de marzo de 2012

El peronismo y el gorilismo: persistencias argentinas


El gorila es capaz de enardecerse por el piquete que hacen los habitantes de la Villa 31, en Retiro, reclamando por el cumplimiento de la promesa de transporte escolar y, a la vez, dejar pasar un aumento tarifario del 127% en el subterráneo sin una sola manifestación de protesta

Por Julio Rudman

"Qué lindo es sentarse en la puerta de un bar
              y ver a Buenos Aires pasar y pasar"
                                                             Jorge Schussheim


En 1965 María Esther de Miguel publicó un libro de cuentos llamado "Los que comimos a Solís". La escritora de Larroque, Entre Ríos, paisana de Alfredo Yabrán, no sabía que ese título se actualizaba según la época y sus circunstancias, parafraseando a Ortega y Gasset.
Es que Juan Díaz de Solís formaba parte de aquel intento de globalización "avant la lettre" que tuvo a España como principal, pero no único, protagonista. Llegó a estas costas rioplatenses y no le fue muy bien. La Historia dice que el 20 de enero de 1516 se lo comieron los aborígenes. En una primera versión el banquete les fue atribuído a los charrúas, pero éstos no contemplaban la carne de bípedo en su dieta. Parece que los guaraníes sí. Fue en Punta Gorda, Uruguay, y no se sabe si el nombre del paraje es una alusión subliminal a cierta característica anatómica del morfado o ya venía, premonitoriamente, de antes. Antropófagos somos desde entonces, aunque hemos encontrado formas más sutiles de deglutirnos. El neoliberalismo es el método inventado por el tardocapitalismo para que la timba financiera trasnacional se coma pueblos enteros y luego vomite recetas presuntamente paliativas.
Pero dejemos en paz al costillar de Solís y veamos con algún detalle (sin sobredosis porque se me terminó el Reliveran) qué pasa por estas playas del siglo XXI. 
La macrocefalia nacional tiene en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires un ejemplo extraordinario. "Tiene el tango tan sentido de Pichuco y de Piazzolla", canta Eladia Blázquez. Pero también tiene al medio pelo argentino. No quiero irme por las ramas. Si el peronismo es esa "persistencia argentina", como dice Feinmann, su contracara, el gorilismo, también lo es. Marca nacional, como el dulce de leche, el tango, los desaparecidos y la mazamorra, el gorila nació de parto natural cerca de 1955 y se reproduce con una virulencia y empecinamiento dignos de mejor causa. Concentrados mayoritariamente, en correspondencia con el mapa demográfico argentino, en los barrios porteños, el gorila adapta sus reacciones a las necesidades de su bolsillo, su cuenta bancaria o sus mejoras en el country. Es capaz de enardecerse por el piquete que hacen los habitantes de la Villa 31, en Retiro, reclamando por el cumplimiento de la promesa de transporte escolar y, a la vez, dejar pasar un aumento tarifario del 127% en el subterráneo sin una sola manifestación de protesta. Puede soportar que el Gerente de Gobierno construya su triunfo electoral pegándole a las personas en situación de calle o difamando a su adversario con mentiras flagrantes. Considera pícaro al que repite lo que un funcionario subalterno le dice al oído ante las preguntas periodísticas y lo premia con una catarata de votos. ¿Por qué? No creo que haya una sola explicación, pero la dieta del porteño tiene una importancia mayúscula, sospecho. 
Los últimos estudios gastronómicos demostrarían que la reiterada ingesta de estos primates herbívoros, los gorilas, se entiende, produce una reacción químico-ideológica similar al embrutecimiento. No ven, ni oyen a sus semejantes. Creen que son el ombligo de la patria, llenan los restaurantes, cambian de modelo de auto con más frecuencia, cuidan su quintita cual si fuese el Santo Grial. Como efecto colateral, los psicólogos han interpretado (para eso laburan, después de todo) que se desarrolla una conducta muy parecida a la hipocresía, lo que explicaría que los mismos que reeligieron al badulaque, reeligieran también a la Morocha. Es que saben que el rumbo les permite darse esos lujos.
Sé que las generalizaciones son odiosas, caprichosas y peligrosas. Por eso, precisamente, excluyo de esta pequeña diatriba texticular a quienes se levantan cada mañana con la sonrisa de sus hijos puesta, con el canto de los artistas populares acompañándolos al trabajo, con la piel de su ser amado perfumándoles el día, con la verdad, la memoria y la justicia en la solapa. En fin, con la dieta dulce y nutritiva de la búsqueda. Siempre la busqueda, esa inalcanzable.

martes, 18 de octubre de 2011

CÓMO MEJORAR AL PERONISMO


Claudia y Marcos de la gran saga del Banco Galicia crean más sentido común que todos los editoriales del domingo juntos


(Claudia y Marcos en la publicidad del Banco Galicia, duración 50´´)

“…¿Dónde están las preguntas nuevas? ¿Qué hacemos con la invitación a entrar al “futuro”? Ahí hay una ventana abierta. Hubo un cambio de piel: si el impulso transformador de los primeros años tuvo que ver con “saldar las deudas”, el 2011-2015 tendría que tener una adrenalina más fresca, un poco la metáfora de Tecnópolis, el invento argentino. La plataforma de lo creado para  romper todo y arrancar de nuevo. ¿Discutir el sistema parlamentario y la reelección? Las energías de la mitad más uno no pueden acabarse ahí. Prefiero que Cristina sea Lula y no Felipe González. Que sea la “garantía” desde afuera y no la esclava de su propio imperio. Eso, además, sería inventar. Sería mejorar al peronismo. Ahora: la política no puede quedarse en discutir a la política, tiene que volver a interpelar a lo que pase afuera de ella. ¿Qué pasa afuera? ¿Qué no entró en la agenda? ¿Cómo se hace para que tengan voz los que siguen viendo la fiesta del consumo del otro lado del vidrio? ¿Y a los que están adentro? Claudia y Marcos, de la gran saga del Banco Galicia, son los jóvenes que no entran a la política, pero que son, sin dudas, el símbolo del triunfo de estos años. ¿Qué les vamos a decir a Claudia y Marcos? Hay que quemar esas cabezas, en el buen sentido. Hay que pensar el “proyecto” con ellos, contra ellos, por ellos, a pesar de ellos. Meter política en esa ingesta de mercado desenfrenado. Claudia y Marcos crean más sentido común que todos los editoriales del domingo juntos. Ahí hay una “batalla cultural”, mucho más difícil de ganar que la otra. Muuucho…”


Nota completa acá

martes, 11 de octubre de 2011

“Es una canallada comprometer a Perón con el delincuente de López Rega”


RUCCI NO TUVO NADA QUE VER CON LA MATANZA DE EZEIZA
Por Juan Matteo
“…Rucci fue un hombre del peronismo, era la expresión de los trabajadores organizados que respaldaron el regreso del líder, poniendo la estructura para la consolidación y acompañamiento del Modelo Nacional de Perón. Y es una canallada comprometer la figura de Perón y Rucci con el accionar delictivo de un personaje detestable como López Rega.   
Además, es mentira que Rucci tenga que ver con la matanza de Ezeiza, es inaceptable una acusación sin fundamentos y sin pruebas.
Decir que fue Rucci y comprometer a todos los compañeros del movimiento obrero, es hablar sin fundamentos y con un desconocimiento total de la historia….”

lunes, 10 de octubre de 2011

Firmenich, jefe que manda a los suyos a la muerte


DOBLE AGENTE, TRAIDOR…
Por José Pablo Feinmann
"Hay grandeza y profundas miserias en el peronismo, hay demasiados muertos. Hay un plus de historicidad. Hay una historia desbocada. Hay líderes (sobre todo uno ), hay mártires (sobre todo una), hay obsecuentes, alcahuetes, hay resistentes sindicales, escritores combativos, está Walsh, Ortega Peña, está Marechal, están Urondo y Gelman, están asesinos como Osinde y Brito Lima, fierreros sin retorno como el Pepe Firmenich, doble agente, traidor, jefe lejano del riesgo, del lugar de la batalla, jefe que manda a los suyos a la muerte y él se queda afuera entre uniformes patéticos y rangos militares copiados de los milicos del genocidio con los que por fin se identificó, hay pibes llenos de ideales, hay más de cien desaparecidos en el Nacional Buenos Aires, está Haroldo Conti, muerto ...."

Fuente:  (Peronismo. Filosofía política de una obstinación argentina, fascículos dominicales de Página 12)

viernes, 13 de mayo de 2011

¿QUÉ ES LO IMPORTANTE? ¿SI LA RAZÓN DE MI VIDA ERA OBLIGATORIA O LAS TRANSFORMACIONES SOCIALES DEL GOBIERNO DE PERÓN?


La política de Cristina Fernández se verá en el largo plazo / El cortoplacismo es la tierra del sentido común / Esta Argentina no será la de las utopías pero a mediano plazo será mejor
Por Rubén Levenberg
En su editorial de El Tren del día de ayer miércoles, Gerardo Yomal introdujo un concepto que, aunque no mencionó directamente, estuvo implícito en toda su exposición: Las políticas de corto, mediano y largo plazo.
El corto plazo es la tierra del sentido común, allí se expresan los instintos más bajos y es la región de las ideas que mejor han explotado los grupos dominantes a lo largo de la historia. El sentido común no establece relaciones complejas, fija vínculos causa-efecto y saca conclusiones sin analizar el marco histórico. Así, una medida que tiene el propósito de reformular la seguridad en el país o en un distrito puede ser considerada un fracaso rotundo, si es que los afectados por la nueva forma de pensar la seguridad logran ejecutar un par de operaciones con cierto grado de eficiencia. Es una historia de la cual el ex ministro León Arslanián, una de las víctimas de tales operaciones, puede dar fe. 

Hoy la ministra Nilda Garré también es maltratada por la prensa, que además de sus intereses económicos y políticos, necesita un blanco para sus críticas y un poco de inseguridad que garantice la venta de un diario o un minuto de radio o TV. Siempre el corto plazo.
Las medidas que apuntan a un mediano y largo plazo no son las del sentido común, sino las que recomienda una visión política inteligente de la realidad. Que cientos de miles de niños sean recuperados por la escuela pública no los saca a ellos ni a sus familias de la pobreza y hasta de la indigencia. Eso es corto plazo. Pero esos niños saldrán de la escuela con otras condiciones y tendrán alguna pequeña herramienta mejor para, dentro de seis años, aspirar a continuar sus estudios. Eso es mediano plazo.
Durante los dos primeros gobiernos de Perón hubo mucho para criticar, pero se tomaron medidas para el mediano y largo plazo que disfrutó el país muchos años después, aunque pocos quisieron reconocer el origen de tales beneficios. La incorporación masiva de los hijos de los trabajadores y de sectores medios bajos a la educación primaria, secundaria y universitaria fue la base del florecimiento intelectual de los años 60. Los cortoplacistas recordarán hasta el hartazgo si La Razón de mi Vida era obligatoria en los colegios. Los que piensan en el mediano y largo plazo recordarán cómo esas generaciones fueron las que enriquecieron la vida política y cultural de las décadas que vinieron después. La profundidad de los debates, la lucha política y la creatividad no hubieran sido posibles de no haber una población que había pasado por un sistema educativo como el de los años de postguerra.   
Hoy hay mucho para criticar al Gobierno de Cristina Fernández, pero hay medidas sustanciales cuyos efectos seguramente disfrutaremos en cinco, diez, quince años. La asignación universal no es universal ni suficiente, pero en el futuro veremos cuáles fueron los beneficios de la escolarización de cientos de miles de niños y tal vez entenderemos cómo se piensan las políticas de Estado.
La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual –tal vez la más consensuada por la población y por los distintos sectores políticos, salvo los medios y algunos jueces- también en el corto plazo puede tener efectos poco visibles. No se trata de que en un par de semanas se democratice la comunicación y de que en unos meses habrá múltiples voces que expresarán a todos los sectores de la comunidad en condiciones de igualdad. Pero cuando en unos años se haya construido un sistema de medios auténticamente independientes y no haya que pedir permiso a tal o cual multinacional para que las ideas y los reclamos salgan  por los medios, sabremos que hubo una ley que habilitó los surcos para las primeras semillas. Nuevamente, el mediano y largo plazo.
La política de derechos humanos también es criticada y de hecho hay organismos que cuestionan muchas de las posiciones del Gobierno en la materia. El cortoplacismo dirá que todo fue un maquillaje, que, como diría Serrat, “un día un amigo me dijo que un amigo de un amigo de un pariente de…” alguien dijo que la vieron a Cristina Fernández aprobando tal o cual ley en Santa Cruz. Pero en estos ocho años nos acostumbramos a que todas las semanas sean juzgados los criminales que hasta hace poco caminaban tranquilamente por las calles. ¿Cómo llegamos a esto? Nuevamente, las medidas para el mediano plazo no son perfectas, pero sus efectos se sienten y beneficiosamente. O que les pregunten a los que por primera vez pueden sentarse en un juzgado y ver cómo condenan a sus torturadores.
Podríamos seguir con la política económica; con la nueva inserción de la Argentina en el mundo, con la política de alianzas hacia el MERCOSUR y América latina; con la inversión en educación; con la apertura de paritarias y otras orientaciones que en el mediano y largo plazo harán una Argentina mejor. No será la Argentina de las utopías que todos queremos, pero será mejor. Y tanto mejor si criticamos, si exigimos, si proponemos. Cuanto más dura sea la crítica, mejor será el gobierno que logremos. Pero con la mira puesta en la política y no en el sentido común, en el cortísimo plazo.

jueves, 5 de mayo de 2011


¿NORBERTO GALASSO VICEPRESIDENTE?  
“Me siento joven pero lo que pasa es que hace mucho que soy joven”
 ¿Hay posibilidad de que usted sea candidato a vicepresidente?
No, yo ninguna. Yo, candidato a nada. Lo único que puedo hacer es colaborar escribiendo, publicando, cuando me llama la ministra de Defensa voy, cuando me llaman otros funcionarios, voy y ni siquiera digo que colaboro, como colaboré en los festejos del Bicentenario, pero yo colaboro en lo que puedo. Como decía Jauretche: “Me siento joven pero lo que pasa es que hace mucho que soy joven”. Uno siente el esfuerzo de que hay días que está cansado, hay días que tiene presión, hay días que se olvidó de tomar el remedio y le duelen las piernas. Tengo que volcar mi experiencia en charlas. Estoy saliendo todos los días. Mañana voy a Lomas, el jueves voy al ciclo de UTE en la Capital, el viernes voy a Ituzaingó. Llevo libros para que el Centro Cultural Discépolo tenga algunos ingresos, y doy charlas, converso con la gente y transmito mi experiencia. Me llaman más de lo que deberían llamarme.
(Del libro De Perón a Kirchner, apuntes sobre la historia del peronismo, editorial Punto de Encuentro)

martes, 26 de abril de 2011

Dolina se molestó con 678


LOS “ZÓCALOS” TRAEN PROBLEMAS
Por Gerardo Yomal


Alejandro Dolina se quejaba esta madrugada en su programa en radio Nacional contra 678 porque presentó un supuesto “debate” en el  zócalo donde ese debate no existió. “Simplemente ellos tomaron declaraciones de Angel Cappa y mías y trataron de armar un contrapunto. No me gustó como lo presentaron…Incluso Barragán dijo algo despectivo…”
Después de plantear su molestia recalcó que está de acuerdo ideológicamente con los que hacen el programa.
Acá van algunas de las declaraciones de Cappa y Dolina más el video correspondiente:
Cappa: “…Yo era peronista de base: cuestioné a Perón que no era revolucionario. Evita sí. Perón quería un capitalismo bueno: 50% para los obreros, 50% para los capitalistas. Es un absurdo porque no hay un capitalismo bueno” “… Había un verticalismo nefasto para la clase obrera…”
Dolina: “…Cappa es más claro hablando de fútbol que de política. No se puede reducir al peronismo a esos términos… No siempre se puede esperar una revolución definitiva…Conseguir que personas que jamás han tenido vacaciones, las tengan; que jamás hayan tenido zapatillas, las tengan, que jamás tuvieron dignidad y la tengan…es una revolución…No se puede negar que Perón desató una revolución inédita en el país. Eso de Perón malo y Evita buena, me suena a cuento infantil…”

lunes, 21 de marzo de 2011

“ES POSIBLE CURTO MÁS SABATELLA”

“La historia no la hace Caperucita Roja”

Definiciones de Alberto José Robles, profesor de Derecho del Trabajo, UBA

–¿Desde el peronismo hay también esa intención de integrarse? Porque los barones del conurbano y los gobernadores con prácticas feudales son una realidad...
–Sí, pero así es la historia. Pensar que la historia va a ser hecha por Caperucitas Rojas es ridículo. Cuando uno entra a Brasil y ve lo que fue el proceso de Lula se da cuenta de que no fue un cuento de hadas. Hay que ver con quién hizo las alianzas y cómo las hizo, con corrupción por todos lados. La historia es muy complicada y muy cuestionable. No da tanto margen para que todo lo hagas muy prolijito. Pero funciona igual. No se puede decir que la Revolución Francesa no funcionó porque hubo guillotina a diestra y siniestra.



–¿Pero pueden convivir bajo un mismo movimiento Sabattella y Curto o en algún momento uno se va a terminar imponiendo sobre otro?
–Las dos cosas son posibles. Los conflictos internos nunca desaparecen. Por lo tanto, pensar que va a haber un bando que no va a tener conflictos internos es absurdo. A veces los conflictos internos rompen al bando y a veces no. A veces lo rompen parcialmente y lo reconfiguran. No se puede saber hasta que sucede. Creo que en el caso de la provincia de Buenos Aires van a putear cada uno, pero creo que las colectoras van a correr por autopista. Pero una cosa es que Sabbatella se sume y otra que sea el líder de los negros. Un líder de los negros tiene que ser negro y usar campera de cuero, si no, no es genuino. Las integrantes de las clases medias creen que ellos son más prolijos para dirigir a los negros que los negros. Para un verdadero movimiento de democracia profunda, los negros tienen que ser dirigidos por un negro.

La relación entre peronismo y progresismo
“La Argentina tiene dos movimientos populares y no un partido de derecha. Algo poco habitual en el mundo. El partido de derecha en la Argentina fueron los militares. La dificultad de vincular progresismo con peronismo tiene que ver con que la clase media se siente amenazada por ‘los negros’. Creo que hay un sector de la clase media que entiende mejor el problema de fondo, que sabe dejar de lado los privilegios étnicos y pasar a construir sociedades de masas. Un país donde en lugar de tener una población de diez millones de habitantes integrados, haya cuarenta millones de habitantes integrados a su vez en un mercado latinoamericano de trescientos millones. Eso es poder económico. Sudamérica va en camino de una década espectacular. Hay un sector de la clase media y del empresariado argentino que ve y comprende que se debe construir una sociedad homogénea que a la vez sea mercado. Porque no debemos olvidar que la homogeneidad también es poder adquisitivo. Creo que estamos en camino de ese gran cambio histórico. La dirección es la correcta, pero todavía no está del todo claro si será posible hacerlo no. Porque para ello se necesita de un sector de la clase media que tome esas banderas. En este momento, la irrupción de la juventud en el escenario político puede estar reflejando el comienzo esperado.”


 

lunes, 5 de abril de 2010

SER PERONISTA: ¿EMPANADAS DE SOJA Y COCA ZERO?



Por Gerardo Yomal

¿Qué te pasa cuando escuchas la marcha peronista? ¿En algún programa de radio?

¿En un acto?

¿Se te eriza la piel? ¿Te emociona?

¿Te pone nervioso? ¿Te da bronca?

¿Pensas que estás entrando en un túnel del tiempo muy lejano?

¿Te suena pulenta cuando la escuchás en la voz de Hugo del Carril?

¿Cómo reaccionaste cuando estás en un bar, no sé si te pasó, y suena un celular con el rington de la marchita peronista?

Cuántos jóvenes de repente se preguntarán ¿qué es el peronismo? ¿Quién fue Juan Domingo Perón?

¿Por qué Reuteman, De Narváez, Menem se dicen peronistas?

¿Por qué durante muchos años el propio Néstor Kirchner no utilizaba ni se asociaba con la figura de Perón?

Se sugería que el expresidente Kirchner por su paso por la Juventud Peronista prefería a Eva y no a Perón que los había calificado de estupidos imberbes.

Cuando uno recorre las casitas más humildes del conurbano bonaerense o de las provincias más pobres del norte, ¿habrá mucha gente que tenga colgada en la pared la foto de Perón?

¿Algún peronista querrá, amará, sentirá pasión como la que se sentía con Perón si por ejemplo le hablan de Duhalde, Reuteman o Cristina?

Es obvio que no.

¿Por qué no hay dirigentes peronistas que generen mucho fervor y adhesión popular?

¿Se acuerdan que en una oportunidad Graciela Fernández Meijide que no es justamente una persona con carisma ni con llegada al conurbano bonaerense en determinada coyuntura política se impuso en bastiones históricamente peronistas en la provincia de Buenos Aires?

Acordate también que Francisco de Narváez que ganó las últimas elecciones en la provincia más importante del país le hizo caso a sus asesores e hizo una campaña política desperonizada. Y ganó. Y ganó con el voto de los más pobres.

¿Se diluyó la identidad peronista coma afirmó Eduardo Jozami?

¿Existen las masas peronistas? ¿El pueblo peronista?

Si le haces caso a determinados encuestadores, están los que afirman que solo el 20% de la población se identifica como peronista y sigue mayoritariamente a la estructura.

Y, ¿el otro 80%?

¿Habrá llegado la hora de decirle adiós al peronismo?

La realidad que es la única verdad nos dice que como identidad en sí mismo, el peronismo cada vez nos dice menos.

Si Reuteman, De Narváez e incluso en algún momento si lo necesitara, hasta el propio Mauricio Macri dirá que es peronista.

Si se le pregunta al Lole ¿qué es ser peronista? Quizá el tipo te dice: “plantar soja” y “comer empanadas de verdura”.

O si le preguntas al “colorado” te dice: “alika alikate” y “tomar coca zero”.

Entonces, ¿qué es ser peronista hoy?