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miércoles, 13 de julio de 2011

Carta abierta de Galasso a Fito Paez


Si hay que tener asco, tengámoslos a los responsables del aparato mediático y cultural, los que tergiversaron la Historia y la economía, los que robaron la capacidad de razonar a muchos compatriotas, no a éstos. A estos hay que convencerlos. Con la modestia que usaba Jauretche: Usted tiene que avivarse (vea 6,7,8, escuche a Víctor Hugo). Se lo aconsejo yo -decía-, que no me creo un vivo, sino apenas “un gil avivado”.

Estimado Fito:
Comprendo tu reacción, tu bronca, tu explosión en caliente, propia de un artista. Pero así como la comprendo no la comparto. No me da ese asco ese 47% de votos macristas. Me da pena.
En todas las grandes ciudades de América Latina y de cualquier otro país dependiente, las minorías privilegiadas utilizan todo su poder para dominar a los sectores medios, para ponerlos de su lado, para infundirle falsedades. Jauretche lo llamaba la “colonización pedagógica”. Igual que a vos le provocaba grandes broncas, pero distinguió entre los promotores de la mentira y los engañados. Quizás los primeros le dieron asco igual que a vos, los otros le daban pena y trataba de desazonzarlos.
El fenómeno es semejante en Buenos Aires, como en Lima o Guayaquil y otras grandes ciudades. Hay que disputar la influencia sobre los sectores medios y destruir los mitos con los que quieren dominarlos.
Desde los letreros de las calles y los nombres de los negocios (bastar darse una vuelta por la Av. Santa Fe), desde los cartelitos de las plazas y las estatuas de los supuestos próceres, desde las grandes editoriales y los “libros de moda”, convertidos en best sellers por los comentarios pagos, desde la prédica liberal en economía y la prédica mitrista en Historia, desde las geografías exóticas y los literatos que cultivan la evasión y lo fantástico, desde la TV farandulizada y superficial, con mesas redondas de bajísimo nivel político alentada por los dueños del privilegio, desde gran parte de los periodistas vendidos al mejor postor, y académicos y catedráticos tramposos, todo ese mundo domina el cerebro de amplios sectores medios que se suponen cultos, se suponen radicalmente superiores a los “oscuramente pigmentados”, se suponen ejemplo de moral (aunque evaden impuestos, se roban ceniceros de los bares y toallas de los hoteles). Sobre ellos recae también la literatura que Franz Fannon llamaba de “los maestros desorientadores”. Vos los conocés, los Marcos Aguinis, los Asís, los Kovaddloff, y las peroratas con latines de aquel viejo comando civil que se llama Mariano Grondona y tantos otros.
Pobre gente, Fito. Con todo eso que le tiran encima a la clase media, una buena parte de ella termina votando a Macri. Están presos de un engaño enorme: creen que Macri gestiona (cosa que hace mal o simplemente no hace) y que Macri no tiene ideología (la tiene y bien de derecha). Por otra parte fue el responsable del contrabando de autos cuando dirigía empresas de su padre, además de las escuchas telefónicas, eliminación de becas y subsidios escolares, negociados con empresas constructoras (única explicación de las bicisendas), lo mismo que su molestia porque los hospitales de la ciudad atiendan a gente “morocha” del conurbano.
Se trata además, que cierta parte de la clase media vive su pequeña vida: asegurarse las vacaciones para el verano, lavar el auto los domingos con más ternura que la que le dedica a la esposa, han mejorado su nivel de vida con los Kirchner y no quieren olas, que nada cambie y creen que algo habrá hecho Macri para esa mejoría que tuvieron. No les importa que el hospital público no funcione porque tienen medicina prepaga y han sido formados en el individualismo No les importa que en el Borda se mueran de frío porque tienen estufas de tiro balanceado, no les importa que en las escuelas públicas falten materiales porque sus hijos van a escuelas privadas donde, como “el cliente siempre tiene razón”, aprueban. Además, creen en el dios Mercado – no obstante que el mercado libre del menemismo a muchos los dejó deteriorados o fundidos- pero no comprenden a los sindicalistas y les eriza la piel cuando lo ven a Moyano. Y bueno, son así, Fito. ¿Qué le vas a hacer? Lo que no justifica su asco sino en un momento de bronca.
En la vida es necesario a veces tener asco y tener odio también. Eso me lo enseñó el confesor de Eva Perón, el sacerdote Hernán Benítez. Me decía: Mire m’hijo. Hay que odiar. Hay que odiar a todos los que frustraron el país, lo entregaron, provocaron miseria y represión. Yo, todas las mañanas, me doy un baño, me tomo una taza de café caliente y después me siento en mi sillón y odio... Yo me asombraba y le decía: Pero, Padre, usted es un cristiano... Y el seguía: Sí, odio, (no asco, Fito). Odio a la oligarquía (ya lo dijo también ese talento que es Leonardo Favio en una canción), odio a Bernardo Neustadt, odio al almirante Rojas... Sabe después que bien me siento para el resto del día. Así hablaba un cristiano de la Teología de la Liberación.
Por eso no hay que confundir al enemigo, Fito. Si hay que tener asco, tengámoslos a los responsables del aparato mediático y cultural, los que tergiversaron la Historia y la economía, los que robaron la capacidad de razonar a muchos compatriotas, no a éstos. A estos hay que convencerlos. Con la modestia que usaba Jauretche: Usted tiene que avivarse (vea 6,7,8, escuche a Víctor Hugo). Se lo aconsejo yo -decía-, que no me creo un vivo, sino apenas “un gil avivado”.
Hay que ganarlos, Fito. No ratificarles que pertenecen al bando del privilegio donde está la Sociedad Rural (¿cuando vieron una vaca esos que votaron a Macri?, ¿qué saben de la renta agraria diferencial?), y decirles como operan las grandes multinacionales y ciertas embajadas y las corporaciones mediáticas.
Los necesitamos, Fito. Comprendo tu bronca, la de un artista, Comprendéme a mí, desde la historia y la política.
Te mando un fuerte abrazo. Y te digo: en octubre, ganamos lejos.
Norberto Galasso

martes, 31 de mayo de 2011

Galasso: “Patricia Bullrich me convocó a escribir en la revista JP”


DE LA LUCHA GUERRILLERA MÁS FURIBUNDA A BAJAR JUBILACIONES

"…Pero de cualquier modo, De la Rúa y Chacho Álvarez llegaban a ese gobierno
con la imagen de que se iba a terminar con todo tipo de corrupción,
que iba a ser un gobierno honesto y serio. Pero no se atrevieron
a mover la convertibilidad. Calcagno había dicho en su momento una
cosa lógica, si no salimos de la convertibilidad gradualmente, vamos a
tener que salir de la convertibilidad de golpe. Y eso va a significar un
gran destrozo, una catástrofe general.
Lo que hicieron fue tratar de equilibrar de algún modo el presupuesto
del Estado, con lo cual empezaron a bajar sueldos a empleados públicos,
e incluso llegaron después a bajar haberes jubilatorios a los que
cobraran una jubilación de 300 pesos. Eso a través de una ministra que
venía de la lucha guerrillera más furibunda, y que nos había convocado
en su momento a muchos a colaborar en la revista JP, donde se lo
elogiaba a Cooke, a Hernández Arregui y demás. Ahora, muy pacífica,
dice que solamente con el consenso es posible construir. Eso dicen generalmente
los que ya han comido lo suficiente como para estar de
acuerdo con el consenso. Los que no han comido y están en alpargatas,
no están muy de acuerdo. La historia es un conflicto permanente…"
Del libro de Perón a Kirchner, Editorial Punto de Encuentro.

jueves, 5 de mayo de 2011


¿NORBERTO GALASSO VICEPRESIDENTE?  
“Me siento joven pero lo que pasa es que hace mucho que soy joven”
 ¿Hay posibilidad de que usted sea candidato a vicepresidente?
No, yo ninguna. Yo, candidato a nada. Lo único que puedo hacer es colaborar escribiendo, publicando, cuando me llama la ministra de Defensa voy, cuando me llaman otros funcionarios, voy y ni siquiera digo que colaboro, como colaboré en los festejos del Bicentenario, pero yo colaboro en lo que puedo. Como decía Jauretche: “Me siento joven pero lo que pasa es que hace mucho que soy joven”. Uno siente el esfuerzo de que hay días que está cansado, hay días que tiene presión, hay días que se olvidó de tomar el remedio y le duelen las piernas. Tengo que volcar mi experiencia en charlas. Estoy saliendo todos los días. Mañana voy a Lomas, el jueves voy al ciclo de UTE en la Capital, el viernes voy a Ituzaingó. Llevo libros para que el Centro Cultural Discépolo tenga algunos ingresos, y doy charlas, converso con la gente y transmito mi experiencia. Me llaman más de lo que deberían llamarme.
(Del libro De Perón a Kirchner, apuntes sobre la historia del peronismo, editorial Punto de Encuentro)

martes, 3 de mayo de 2011

KIRCHNER: “LOUSTEAU ES UN LIBERAL; HABLEN CON GALASSO”


Revelaciones de un dirigente de La Cámpora


José Ottavis

La anécota la contó José Ottavis secretario general de la Juventud Peronista de la Provincia de Buenos Aires, integrante de la Cámpora, presidente del Fondo de Capital Social (Foncap).
Corrían tiempos del conflicto con las patronales agrarias por la 125 y los jóvenes peronistas entre “los que estábamos el “cuervo”, Wado, Mariana, Juan…fuimos a hablar con Néstor a su oficina de Puerto Madero. Queríamos empaparnos del tema y le dijimos si podíamos verlo al ministro Lousteau. Kirchner fue categórico: nos dijo Lousteau es un liberal; lean y vayan a verlo a Norberto Galasso…”
Estas palabras fueron expresadas en la presentación del libro de Perón a Kirchner, apuntes sobre la historia del peronismo, de Norberto Galasso en la Feria del Libro. 
G.Y.