A Alberto Fernández lo bajó de un hondazo por boca de Sandra Russo
CRECES
Por Julio Fernández*
El alto porcentaje logrado por Cristina Kirchner en las elecciones del 14 de agosto (50.07%) coincide con un momento controversial de su amalgama con el pejotismo: Nombró a Mariotto como vice de Scioli y permitió que Sabbatella fuera candidato a gobernador en Buenos Aires; decidió contra De la Sota y Verna frente a su propia lista de diputados nacionales; promovió a candidatos de La Cámpora en desmedro de los del sindicalismo cegetista; reemplazó a Redrado por Mercedes Marcó del Pont en el Banco Central; conformó el ministerio de seguridad con Nilda Garré y distanció a Aníbal Fernández a la lista de senador; a Alberto Fernández lo bajó de un hondazo por boca de Sandra Russo; Zanola, Cappaciolli y Pedraza siguen presos; alentó la ley de audiovisuales, la de matrimonio igualitario, la de estatización de los recursos de la Anses; decretó la asignación por hijo, etc., todas ellas, medidas y decisiones que lo contrarían y que, obviamente, la ayudaron a remontar con creces la derrota del 2009.
Muy importante también -incluso para el oficialismo-, la potencialidad del 11% de Hermes Binner que, convertiría al FAP, en la principal fuerza de oposición: Respaldar lo mejor de un gobierno -sin confundirse con él- y criticar responsablemente y sin oportunismo lo que es necesario, sería una actitud de madurez jamás vista en todos estos años de democracia.
Aceptar y ejercer esa posibilidad, sería el desafío del oficialismo y de la oposición en la nueva etapa que se espera a partir de octubre.
Si así ocurriera, el PUEBLO, más que agradecido con ambos por cuatro años.
*Dirigente del Movimiento Libres del Sur









