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martes, 25 de mayo de 2010

Gobierno de criollos

Por Pablo Chami

Buenos Ayres, Viernes 25 de mayo de 1810.

A la reunión de anoche en casa de Rodríguez Peña concurrieron todos los que estaban por el partido de la independencia: Moreno, Saavedra, Belgrano, Castelli, Larrea, French, Beruti y muchos más. Se sentía la indignación en el ambiente por la traición del Cabildo. Había designado a Cisneros como presidente de la Junta. El desconcierto era grande y muchos no sabían qué hacer. Entrada la noche, Antonio Luis Beruti pidió al dueño de casa papel, tintero y una pluma. Rápidamente escribió unos nombres para que se formara una junta integrada por criollos.

Los nombres eran: Presidente, Cornelio de Saavedra, para vocales a los señores doctor Juan José Castelli, licenciado don Manuel Belgrano, don Miguel de Azcuénaga, doctor don Manuel Alberti, don Domingo Matheu, y don Juan de Larrea, y para secretarios, a los doctores don Juan José Paso, y don Mariano Moreno. La lista circuló entre los presentes y quedó aprobada. Inmediatamente se realizaron copias y circuló toda la noche entre las familias patriotas y los cuarteles, donde se encontraban los patricios a la expectativa de los acontecimientos. Una comisión se dirigió a casa del síndico doctor Leiva a las doce de la noche para pedir “otro llamamiento al pueblo para destruir lo que pocas horas antes se había sancionado.” Ante la vehemencia del pedido accedió a llamar al pueblo nuevamente.

Hoy por la mañana se reunió nuevamente el pueblo en la plaza. Había gran expectativa. Los patriotas deliberaban en el interior del Cabildo con los jefes realistas que pretendía continuar con la junta elegida el día anterior, con Cisneros como presidente. Los patriotas insistían con la lista que había escrito Beruti la noche anterior. La muchedumbre golpeaba las puertas y gritaba:

—“El pueblo quiere saber de qué se trata”.

El comandante Martín Rodríguez tuvo que salir a aquietarlos. Aseguró que demandarían la renuncia del virrey.

El pueblo pedía a voces en la plaza la renuncia del virrey Cisneros y la aprobación de la nueva junta. Una delegación del Cabildo se dirigió al fuerte donde se encontraba Cisneros a pedirle su renuncia, a la cual accedió.

Salió al balcón el escribano del Cabildo, Justo José Núñez, quien leyó el petitorio de Beruti presentado con las firmas del pueblo y “si era aquella su voluntad.” Una aclamación partió de la gente manifestando que esa era su voluntad.

Inmediatamente el Cabildo llamó a los nuevos integrantes de la junta para prestar juramento. Comparecieron los vocales Cornelio Saavedra, Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matéu, Juan Larrea, y los secretarios Juan José Paso y Mariano Moreno. Estaban presentes los miembros de la junta del 24 de mayo, los miembros del Cabildo y nutrida asistencia de público: “prelados, jefes comandantes, y personas de distinción”. La Junta prestó juramento y, finalizada la ceremonia, Cornelio Saavedra pronunció unas palabras ante el público congregado en la plaza desde el balcón del Cabildo. El presidente y los demás miembros de la Primera Junta se dirigieron al fuerte, que era la sede del gobierno, ante numeroso público que llenaba la plaza mientras sonaban las campanas de las iglesias y se oían salvas de artillería. Un gobierno formado por criollos se había constituido en Buenos Aires. En ese momento sobrevino la lluvia.

viernes, 21 de mayo de 2010

Mientras quede un solo español…

Por Pablo Chami

Buenos Ayres, martes 22 de mayo de 1810

Ayer, luego de la gran manifestación de pueblo en la Plaza Mayor reclamando Cabildo Abierto, el virrey Cisneros accedió a la convocatoria. Cornelio Saavedra, desde el balcón del Cabildo se dirigió a la muchedumbre diciendo que se estaba tratando los asuntos que convenían a la felicidad del país y que el día siguiente se celebraría un Cabildo Abierto. Esto tranquilizó al pueblo que se retiró de la plaza.

Por la tarde se confeccionaron las invitaciones para concurrir al Cabildo Abierto que se celebrará en el día de hoy. Se convocó a “la principal y más sana parte del vecindario”.

Hoy amaneció lloviendo. No hay pueblo en la plaza porque se apostaron centinelas en todas las entradas y sólo pueden pasar los portadores de las invitaciones.

Entrevistamos al obispo Lué antes de entrar al Cabildo. Nos dijo que propondrá la permanencia de Cisneros al frente del virreinato y que, mientras quede un solo español en América, ese español será el que gobierne.

Juan José Castelli nos informó que votaría por la deposición del virrey y por la creación de una junta de gobierno integrada por criollos. Que muchos patriotas pensaban igual, pero que la votación sería pareja.

Vemos al pueblo dividido en dos partidos: los españoles europeos son realistas, quieren que el virrey Cisneros siga al mando y que el Virreinato del Río de la Plata dependa del gobierno de la península. Por otro lado, los criollos quieren un gobierno independiente y liberarse del yugo de España.

Hay mucha expectativa en el pueblo por el resultado de la votación. Dado que la lista de oradores es muy extensa, creemos que el resultado se conocerá a la media noche.

jueves, 20 de mayo de 2010

Los patricios más destacados

Por Pablo Chami

Buenos Ayres, domingo 20 de mayo de 1810

La reunión de anoche en casa de Rodríguez Peña fue secreta. Sin embargo, este cronista pudo saber que concurrieron los más destacados patricios. La reunión fue multitudinaria y tumultuosa. Estaba Cornelio Saavedra, que fue llamado de urgencia porque se encontraba en las afueras de la ciudad, Manuel Belgrano, Juan José paso, Hipólito Vieytes, Juan José Viamonte, Juan Ramón Balcarce, Miguel de Azcuénaga, Juan José Castelli, Bernardino Rivadavia, Mariano Moreno, Vicente López, Juan Francisco Seguí, Antonio Luis Beruti, Domingo French, y muchos otros.

Le preguntaron a Saavedra si pensaba que todavía no era tiempo, porque un año antes había opinado que “Las brevas no están maduras”, que todavía no era tiempo de hacer la revolución.

A esto contestó Saavedra que: “Señores, ahora digo que no sólo es tiempo, sino que no se debe perder una sola hora”. Muchos presentes opinaban que con esta afirmación del jefe del Regimiento de Patricios, se pondría en marcha el camino hacia la Independencia.

Se decidió que al día siguiente, una delegación concurriría al fuerte, que era la sede del gobierno, para pedir la renuncia del Virrey Cisneros.

martes, 18 de mayo de 2010

La soberanía está vacante

Por Pablo Chami

Buenos Ayres, sábado 19 de mayo de 1810

Se confirmó la noticia adelantada por nuestro matutino. Ayer por la tarde se conoció un bando firmado por el Virrey Baltazar Hidalgo de Cisneros donde anuncia la caída de Andalucía en manos de las fuerzas de Napoleón. Que la Junta Central de Gobierno se ha disuelto y se ha creado un Consejo de Regencia de cinco miembros en nombre del rey Fernando VII. La sede del gobierno se ha trasladado a la Isla de León, cerca de Cádiz, donde todavía resiste.

Cisneros llama a la unidad del pueblo americano y considera que ante la caída de España, en América Española “subsistirá siempre el trono glorioso de los esclarecidos Reyes Católicos”. Agrega más adelante: “huid de aquellos genios inquietos y malignos que os procuran inspirar celos y desconfianzas contra los que os gobiernan.”

Se comenta que, a pesar de esta exhortación de Cisneros, esta noche se reunirán en casa de Nicolás Rodríguez Peña los patricios para determinar las actitudes a seguir. Algunos creen que, al ser disuelta la Junta Central, que es la que nombró como virrey a Cisneros, su autoridad carece de sustento y por ello debe renunciar. La soberanía está vacante y debe retornar al pueblo. Hay gran expectativa por el resultado de esta reunión que será secreta.

Buenos Ayres, viernes 18 de mayo de 1810

Por Pablo Chami

Cayó España

Rumores circulan por la ciudad. Tomamos los informes de marinos ingleses que desembarcaron en nuestro puerto trayendo la noticia de la caída de España en manos de Napoleón. La ciudad de Sevilla, sede de la Junta Central, que gobierna en nombre del rey prisionero, Fernando VII, huyó de la ciudad y se dirige a Cádiz escapando de los franceses. El ejército del Rey fue totalmente derrotado. Toda la península está en manos de Francia.

En Buenos Aires, el pueblo se reúne en el Café de Marco y en las pulperías, para comentar las nuevas. Los rumores se esparcen por la ciudad. Se convocó a Manuel Belgrano, que se encontraba en su chacra, para que concurra a ciertas reuniones, al parecer, secretas.

Pediremos al Virrey Cisneros que confirme o desmienta esta noticia, porque los rumores no cesan y la agitación del pueblo, aumenta.