Por Gerardo Yomal
Decir “estoy orgulloso de mi país” o “viva la patria” después que se votó el matrimonio igualitario, no son expresiones que uno escuche habitualmente.
Marta Dillon, pareja de Albertina Carri escribía: “Mi compañera –ya no tengo que decirle “esposa”, porque ahora el tipo de vínculo estará en el papel y yo puedo elegir la palabra que mejor la represente– mandó ayer un mensaje de texto en respuesta a tantos de amigos y amigas que llenaron nuestras casillas: “Viva la patria”, decía.”
Es un dato positivo que un sector de la población adhiera con entusiasmo a este momento nacional y a decisiones políticas que cambian la vida cotidiana de muchas personas.
Una ley, la del matrimonio igualitario, con la posibilidad de adopción, no estaba en los programas de la mayoría de los partidos políticos de la Argentina.
Sin embargo la temática se hizo carne en mucha gente y se terminó de reforzar cuando aparecieron en la cancha los trogloditas de la jerarquía eclesiástica católica. La campaña del tandem Bergoglio-Aguer logró un efecto boomerang que ayudó a que la iniciativa progresista prosperara. Les salió el tiro por la culata.
En este terreno el kirchnerismo tiene un mérito: palpar el “timing” social y político, apoyar y subirse a la ola.
Es importante recordar que la iniciativa del matrimonio igualitario partió del Socialismo y de Nuevo Encuentro y que Kirchner fue a votarla a Diputados. La única vez que puso el cuerpo y su voto en el Parlamento.
Circulaban encuestas que daban cuenta de que una mayoría de la población estaba a favor de la iniciativa aunque también esa mayoría tenía sus dudas sobre la temática de la adopción.
Finalmente la ley salió completa y ahora algunos pretenden ir por más. Circulan versiones sobre la posibilidad de tratar una ley sobre el aborto. Sin embargo, el presidente del bloque oficialista en Diputados, Agustín Rossi, desmintió los rumores que surgieron al respecto tras la sanción del matrimonio igualitario. La despenalización del aborto “no está en la agenda” del kirchnerismo afirmó.
En este terreno en reiteradas oportunidades la presidenta se pronunció en contra del aborto. Igualmente no daría por cerrada la discusión. El pragmatismo es una característica de este gobierno. Y si siente que existen aires sociales y políticos que permitan dar batalla en relación al aborto, lo hará.
Otras fuentes kirchneristas aseguraron a este periodista que por ahora “no conviene dar otra batalla contra la Iglesia. Pero muy probablemente en el tercer período kirchnerista propondremos el aborto…”
Se tienen fe los muchachos. En buena hora.