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lunes, 30 de julio de 2012

Kirchneristas: Cómo tragarse el sapo de Gerardo Martínez

“Cristina no tiene que resolvernos las cosas a domicilio”

Por Patricia Fortino 
La encontrás en www.puedecolaborar.com.ar



domingo, 22 de julio de 2012

Luz amarilla al kirchnerismo



Por Daniel Freidemberg

Ni a la realidad del país la define Tecnópolis ni los efectos de la crisis europea alcanzan a explicar todos los problemas, ni pocos ni leves, que, precisamente porque se avanzó mucho, aparecen cada vez más a la vista y cada vez más ineludibles. Cansado de tanto optimismo y tanta autocelebración (ejemplo: http://tiempo.infonews.com/2012/07/22/editorial-81702-la-oposicion-envejece.php), o más bien preocupado al entrever el despeñadero hacia el que el optimismo y la autocelebración pueden llevar lo que se logró en estos años, me alegra encontrar en esta nota de Anguita −http://www.infonews.com/2012/07/22/politica-30667-la-estatura-de-los-desafios.php− esa lucidez con que percibe la dura persistencia de profundas debilidades básicas que no sé si hay posibilidades reales de resolver o, más bien, real intención de poner ahí las manos en la masa. ¿Habrá alguna capacidad de recepción de pensamientos como el de Anguita, ahí, entre los que van de acto en acto, de inauguración en inauguración y de 678 a CN23?

martes, 3 de julio de 2012

Ricardo Forster: “No festejo la ruptura con Moyano”


Sin base social no se puede avanzar

LA PACO URONDO: María Esperanza Casullo plantea que este conflicto es diferente a otros anteriores del kirchnerismo, ya que este involucra a parte de su base social. ¿Cómo lo ves en ese sentido?
RF: Es así. Cristina fue votada por el 55% de la sociedad, en su mayoría trabajadores. Esto implicaría una ruptura entonces entre ese sector, el que participó de la plaza, y el Gobierno. No sé si se puede hacer una transferencia inmediata. De haber elecciones, gran parte de esa plaza seguiría votando por el kirchnerismo. Esto no significa que no haya que tomar con actitud crítica lo que ha sucedido, que haya que festejar con alegría que se rompan los vínculos con un sector sindical no menor y que esa ruptura se haga bastante intempestiva. El gran desafío del kirchnerismo es recrear base social de sustentación, sin la cual no es posible seguir avanzando en la profundización. También esto tiene que ver con una deuda no saldada al interior del campo popular sobre la democratización sindical, que tiene que ver con ciertas lecturas de la propia historia que en cierto momento quisieron bajar la cortina respecto a orígenes, tradiciones, modos de construir organización que hoy se están distanciando de la impronta que le está dando el kirchnerismo a este momento histórico y Moyano en ese sentido se repliega en una interpretación sindical peronista que poco que tiene ver con lo que generó el kirchnerismo.    

domingo, 27 de mayo de 2012

EL KIRCHNERISMO ESTATIZA POR NECESIDAD, NO POR CONVICCIÓN


¿Por qué a Metrovías y Ferrovías?

Ferrocarriles y Estado


Por Claudio Scaletta
“…Mirando solamente aquello que se hizo mal, las empresas públicas fueron operadas con la lógica de la mala política. Se las usó para acomodar militantes, resolver problemas de empleo de las regiones y, durante la última dictadura, hasta para tomar deuda externa. En contextos de desorden macroeconómico, también se abusó de los objetivos legítimos, como el subsidio de tarifas hasta escindirlas completamente de los costos. El resultado fue el déficit estructural galopante no sólo de las empresas, sino de las cuentas públicas. A los Bernardos de ayer, como a los de hoy, no les costó mucho transmitir la idea de que todo lo que hacía el Estado era, inevitablemente y por antonomasia, corrupto.
Por regla general, el kirchnerismo sólo reestatizó cuando ya no le quedaron alternativas. Siempre lo hizo por necesidad, no por convicción. Así ocurrió en materia energética, ámbito en el que ensayó un sistema de intervención mixta hasta que el déficit externo no dejó otra alternativa que retomar el control estatal de YPF. Así lo hace hoy con una empresa de transporte ferroviario, ámbito en el que se resiste a asumir el cambio drástico que probablemente se necesite.
La experiencia permite predecir que otra administración privada sólo dilatará la solución de fondo: que el Estado recree Ferrocarriles Argentinos, que asuma que el trasporte público de trenes significa también, en tanto fuente de ingresos extrasalariales para miles de trabajadores urbanos y de baja de costos de producción en muchas ramas, un factor de redistribución del ingreso y de dinamización de la economía y las regiones. Es además un vehículo ideal para la expansión de la inversión pública, una herramienta contracíclica en un momento de freno de la expansión del producto. Adicionalmente, si se retoman proyectos como el del Tren de Alta Velocidad, puede ser una herramienta para el avance tecnológico de diversas ramas industriales. Por último, el dato clave, las necesidades de inversión para la reconstrucción de una red ferroviaria moderna jamás, por su magnitud y dimensión social, podría ser hecha por el sector privado…”

martes, 22 de mayo de 2012

POR QUÉ EL KIRCHNERISMO NO TIENE UN MEDIO MASIVO

¿Dónde está el Clarín K?


“…Se podría decir – y ésta es la clave de mi argumento – que Néstor Kirchner tuvo un Clarín de su lado en los primeros años, cuando Alberto Fernández era Jefe de Gabinete (algunos dicen que por eso era Jefe de Gabinete). Digo que esa es la clave, porque un diario masivo puede favorecer a un gobierno, pero en forma sutil, o deja de ser interesante salvo como papel para envolver. Entonces, si estoy en lo cierto, la pregunta del título puede reformularse así: ¿Está dispuesto el gobierno de Cristina Fernández a aceptar que un diario masivo que lo apoye debe criticar alguna de sus políticas, las que irritan a su público? ¿Revelar, de vez en cuando, algunos platos sucios? Si no es capaz de entender eso, y no ha mostrado mucha predisposición a hacerlo, no va a tener un medio masivo de su lado…”

jueves, 17 de mayo de 2012

¿Cuál es la única alternativa disponible para salir del subdesarrollo?

LA ARDUA CONSTRUCCIÓN DE LA AUTONOMÍA ESTATAL



Por Ricardo Aronskind
El kirchnerismo no ha sido igual a si mismo a lo largo del tiempo. Tuvo una primera etapa de gestión signada por una impresionante reactivación económica sin que se verificaran cambios estructurales significativos.
Pero se construyeron reservas de una magnitud tal, que constituyeron un escudo formidable contra una de las formas más comunes de intervención política de “los mercados” en nuestra economía: la creación de crisis cambiarias que derivaban en caos económico y social, para forzar la remoción de los gobiernos. Ese logro no fue menor, en términos de dotar al gobierno de una defensa indispensable para no ser presa del constante chantaje de “los mercados” y de sus sospechosos ataques de “desconfianza”. También se reestructuró la deuda externa, para compatibilizar sus vencimientos con la posibilidad del crecimiento económico.
Hacia fines de 2005, y en consonancia con Brasil, Argentina canceló sus compromisos con el FMI. Pocos advirtieron en ese momento el significado histórico de esa acción: se sacaba de la “mesa de decisiones” nacional al organismo que fue el principal ariete del capital financiero para abrir y desregular las economías periféricas, y conectarlas al casino global. En nuestro país, ese organismo se constituyó en un poderoso aliado político de las fracciones más parasitarias –y delincuenciales- del capital financiero local.
El rechazo, junto con buena parte de Sudamérica, del intento norteamericano de impulsar un tratado de libre comercio en todo el continente (ALCA) mantuvo a salvo las capacidades locales de fijar políticas económicas.
El progresivo malestar de la cúpula empresaria local, disfrazado de críticas a la “falta de diálogo”, y al “hegemonismo” gubernamental, se explica por la autonomía –infrecuente- que se observaba en la definición de las políticas públicas.
Luego del conflicto provocado por las corporaciones agropecuarias en 2008, en las que se intentó derribar al gobierno para instalar a políticos subordinados al poder económico, se tomó una decisión de características estructurales: retomar el control sobre los fondos jubilatorios, hasta ese momento en manos del bloque rentista-financiero que había dominado la política argentina de los ´90. Vale la pena recordar que la disputa con el bloque agrario estalló por la pretensión gubernamental de captar mediante retenciones parte de la gigantesca renta agraria diferencial que ingresaría al país dados los precios internacionales en 2008, cosa que el sector privado logró evitar, articulando un vasto frente político y social reaccionario.
La decisión política de hacer frente a los compromisos de deuda externa (contraída por las gestiones de Martínez de Hoz y Cavallo) con el uso de las reservas (en vez de volver a endeudarse con el exterior, como pretendía buena parte del establishment local) significó para el gobierno una desgastante batalla con el propio presidente del Banco Central.
El cambio del clima político favoreció nuevos pasos en el rumbo de la autonomía estatal: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central –otro baluarte institucional del neoliberalismo- permitió dotar de mayor consistencia a la política económica oficial.
La reciente expropiación de YPF a la petrolera REPSOL marca otro paso en la reconstrucción de las capacidades de intervención del Estado Nacional en la economía. Hoy parece una posibilidad real poder utilizar a esta gran empresa para lograr autoabastecimiento energético, fortalecer al sector externo, regular precios clave, impulsar eslabonamientos productivos y promocionar la investigación y el desarrollo.

Si se observan estas transformaciones en perspectiva, la orientación de las gestiones gubernamentales desde 2003 parece precisarse. Desde la perspectiva de la construcción de un Estado más autónomo el avance es evidente, no sólo desde el punto de vista de las ideas de la conducción política del mismo, sino también en la creación de mayores capacidades para incidir efectivamente sobre el rumbo económico.
En el caso argentino, esto incluye dos aspectos: fortalecer al Estado financieramente para que no dependa del capital especulativo local y externo (la madre de todas las dependencias), y prepararlo para que pueda modificar las estructuras profundas de la economía argentina.
Buena parte del legado subdesarrollante del modelo rentístico-financiero iniciado en 1976 en materia de estructuras económicas y sociales sigue pesando sobre la posibilidad de progreso de los argentinos. En materia industrial, agraria, de servicios, son numerosos los problemas que traban la creación de una economía más diversificada, compleja y capaz de ofrecer más y mejores puestos de trabajo.
Las dirigencias corporativas no han mostrado capacidad para articular ningún proyecto socialmente inclusivo, o diferente del lugar subordinado que le reserva la “globalización” a la Argentina en la división internacional del trabajo. Cuando el Estado se dedicó a satisfacer exclusivamente los requerimientos empresarios se terminó en la catástrofe económica y social de 2001.
La única alternativa disponible para salir del subdesarrollo parece ser la construcción de un instrumento público eficiente al servicio de las mayorías, e independiente de los intereses particulares y sectoriales. Basta observar las contradicciones de nuestra sociedad para comprender lo complejo de esta tarea. Pero es la condición necesaria para avanzar en cambios aún más decisivos.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Una interpretación del kirchnerismo

Jorge Fernández Díaz: “…Semana tras semana intento escribir de otra cosa y no lo consigo: el kirchnerismo me interpela, me sorprende, me ofende, me repugna y me provoca admiración. Me tiene, como una gran película, al borde de la silla, comiéndome las uñas…”

jueves, 26 de abril de 2012

Por qué Facundo Moyano debe participar del acto del 27 de abril


¿Facundo Moyano en Vélez?


La Juventud Sindical (JS) debe participar del acto del 27 de abril. La organización que lidera el diputado nacional por el Frente para la Victoria, Facundo Moyano fue invitada por La Cámpora y el Movimiento Evita al acto de este viernes en el estadio de Vélez. De aceptar la propuesta, la organización recompondría lazos con el kirchnerismo, único espacio del campo popular con posibilidades reales de transformación social. Por lo tanto, única también que puede llevar a buen puerto los planteos de la Juventud Sindical. Los festejos populares del kirchnerismo son siempre puntos de cristalización de avance popular. 

viernes, 20 de abril de 2012

Soviets para todos

Desde Hugo Moyano hasta Eduardo Fidanza de Poliarquía reflotaron la expresión nacida con la revolución rusa para calificar al kirchnerismo.



¿Qué es un Soviet?
Un sóviet es una asamblea, convocatoria o consejo obrero de trabajadores soviéticos. Los primeros soviets fueron la raíz de la Revolución rusa de 1905 y originariamente el término hacía referencia a las asambleas de obreros, soldados y campesinos que fueron fundamentales para el triunfo de la Revolución de Octubre de 1917, así como la base para la formación de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia primero y de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1922. La Constitución soviética de 1918, con los bolcheviques ya en el poder, organizó la administración política del Estado en un sistema inversamente jerárquico y democrático —es decir, de abajo a arriba— de consejos de obreros, campesinos y soldados. El primero se fundó en la ciudad de Ivánovo.
La estructura jerárquica del Estado, que iba de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo —uno de los principios del centralismo democrático leninista— estaba conformada por sucesivos consejos hasta llegar a la máxima autoridad, el Sóviet Supremo. En un nivel medio entre los gobiernos locales y el poder federal, cadaRepública de la Unión Soviética tenía su propio Sóviet Supremo. Si bien, con la institucionalización del país hacia 1924, y la paulatina burocratización del Estado obrero, los soviets comenzaron a perder una gran parte de su poder real y capacidad de decisión a nivel local o de base, convirtiéndose a su vez, en niveles superiores, en órganos de gobierno al estilo de los parlamentos de otros estados. Así, la Unión Soviética, pronto adquirió un sistema político de tipo «parlamentario» con un único partido, en el que el jefe de Estado o Presidente del Presidium del Sóviet Supremo, era elegido por el poder legislativo (éste último). El poder ejecutivo lo ejercía elConsejo de Ministros, cuyo nombre original en ruso era «Sóviet de Comisarios del Pueblo».

jueves, 5 de abril de 2012

¿El kirchnerismo tiene programa político o sólo salimos del fondo del pozo?



CRECIMIENTO A TASAS CHINAS / EL INGRESO DE LOS JÓVENES A LA ACTIVIDAD POLÍTICA / EL ÚLTIMO EPISODIO FERROVIARIO MUESTRA HASTA QUÉ PUNTO EL PASADO FORMA PARTE, TODAVÍA, DEL PRESENTE LAS CLASES DOMINADAS TIENEN QUE SER CAPACES DE IMPONER UN NUEVO PROGRAMA SUDAMERICANO




Por Alejandro Horowicz

“…Es evidente que en el pasado reciente las palabras no decían nada. Las famosas erratas y furcios de Menem eran proverbiales. Todos podían reírse, incluido el propio Menem, porque sabían que no tenía ninguna importancia si el discurso se daba en Santiago del Estero, en Chaco, en Capital o en cualquier lugar de este planeta. En la actualidad, del relato del Tren Bala fuimos a parar al relato en el andén de Once. Estas son las rémoras del pasado de las que hay que hacerse cargo en el presente. En el 2003 no había modo de evitar que esto fuera así. Hoy, en cambio, era imperativo evitar un hecho como el de Once, porque ni siquiera se trata de una falta de asignación de recursos. El sistema ferroviario recibió 1500 millones de dólares, aproximadamente, para reequiparse y esto no fue realizado. En consecuencia, uno se da cuenta que con el personal que actuó políticamente en la etapa previa, sin ninguna clase de reelaboración política pública, en donde en rigor todo se fue haciendo saltando baches y evitando el próximo pozo; lograron salir del fondo del pozo en condiciones facilitadas por un mercado mundial con buenos precios para los commodities. Ni solo es viento de cola, ni sin el viento de cola hubiera sido posible sostener la fuga de capitales que se sostuvo en este período, sumado a la acumulación de divisas que se efectuó en este mismo lapso y a la inversión imprescindible. En última instancia, hay que tener en cuenta la inversión pública y privada que permitió que desde un estado de cosas terrible -de un nivel de desinversión fenomenal- se lograra, en esta última década, con bastante eficacia, un crecimiento a tasas chinas. De todos modos, esto no es un programa político, esto es simplemente salir del fondo del pozo.

El Gobierno Nacional no puede, por si solo, construir un nuevo programa del bloque de clases dominantes. Las clases dominantes tienen algo que decir en esto y, a su vez, las clases dominadas tienen que ser capaces de imponer un nuevo programa sudamericano. Pero ninguna de estas dos cosas sucedieron: ni el bloque de clases dominantes construyó un programa alternativo propio -simplemente viaja a remolque de lo que sucede-, ni el bloque de clases dominadas hizo un balance propio con una dirección de otra característica.
Las tres banderas del justicialismo: independencia económica, soberanía política y justicia social deben ser repensadas en estas condiciones sudamericanas. Esto es lo más elemental que puede hacer una organización política en estas circunstancias. El Partido Justicialista no es otra cosa que un sistema de reparto de canonjías en función de organizaciones de control territorial. La idea de que se puede organizar la política en estos términos es una idea catastrófica, por ese motivo Néstor Kirchner se planteó en un principio una transversalidad cuya dinámica, o no fue capaz de impulsar, o la sociedad no fue capaz de sostener. Pero lo cierto es que no existió y los instrumentos con los que se hace política son los que la sociedad provee. Hasta el momento otros no hay, y no creo que los haya tan fácil y rápidamente.
La novedad del último período es el ingreso de los jóvenes a la actividad política. Esto está estrechamente vinculado a esta capacidad de reestablecer la punición y el imperio de la ley y el derecho, un orden jurídico real que no era ese orden mudo por el cual un hombre que usaba chaquetilla, si estaba violando, estaba haciendo una tarea de salvataje de la patria y un señor miserable que robaba un pasacassettes era un peligroso delincuente que ponía nuestra seguridad en peligro. Esta lógica de la guerra social todavía no concluyó y no concluirá hasta tanto no haya un nuevo horizonte colectivo. El último episodio ferroviario muestra hasta qué punto el pasado forma parte, todavía, del presente y cómo este gobierno no se termina de hacer cargo de esta nueva situación.
“…cuando los clientes del Ferrocarril Roca queman un vagón o arrasan una boletería están haciendo un acto político porque surge de mirar simplemente cómo es el vagón en el que viajan, cómo es la condición y comparar eso con el ramal que circula por Olivos, La Lucila, San Fernando y Tigre. Esto permite comprender cómo, cuando hay voluntad política, el espacio público tiene una calidad y cuando no la hay, tiene otra. Se entiende cómo en un caso se está dando el dinero para, supuestamente, la inversión ferroviaria al bolsillo del transportista y, en el otro caso, se plantea otra situación que se ejecuta de otro modo. Queda claro que con los que tienen automóviles, cuando no viajan en ellos, tienen otro mix posible para su propio viaje. En el otro caso no ocurre lo mismo y eso es política de clase, sin ninguna duda…”

jueves, 1 de marzo de 2012

La sociedad está a la izquierda del gobierno


La “teoría del accidente” para explicar la masacre de Once contiene un grave error de cálculo, la sociedad argentina, las víctimas obreras, no la toleran. Es un insulto a su inteligencia

Debates. Por Alejandro Horowicz

“…En 2003, el gobierno se situó a la izquierda de la sociedad. Una Corte de Justicia en serio, junto con el restablecimiento de la punición legal para los crímenes de lesa humanidad, reconstruyeron el Estado de Derecho. La política empezó a recuperar su aptitud transformadora. Los muy jóvenes, de a poco, se fueron sumando. Desde que la megaminería fue ubicada en una agenda pública, que no es la gubernamental, desde que la observación popular focalizó los métodos de las mineras, desde la aplicación de la Ley Antiterrorista para militantes ambientales, desde que se desoyó la ley que protegía los derechos de una violada de once años –ante la indignación unánime de las fuerzas progresistas– las cosas cambiaron: la sociedad está a la izquierda del gobierno. 
Las exigencias son otras y las respuestas deberán acompañarlas, o el caudal político del gobierno pagará las consecuencias. Una cosa es la imagen positiva del Ejecutivo y otra su aptitud para conservar la iniciativa política. La “teoría del accidente” para explicar la masacre de Once contiene un grave error de cálculo, la sociedad argentina, las víctimas obreras, no la toleran. Es un insulto a su inteligencia. No importa cómo es este hecho puntual, no interesa si el motorman de 28 años hizo o no hizo todo lo que humanamente se podía hacer para evitar la catástrofe. Las condiciones que la posibilitaron tienen otro rango, y sobre todo, la percepción colectiva pone en foco la política de transporte público. Sin cambiar drásticamente esa política, que ya atrasa demasiado, el gobierno no remontará la crisis. 
El tiempo no juega a su favor. Si algo caracterizó la respuesta oficial frente a la muerte de Ferreyra fue la celeridad que evidenció la voluntad política de que los culpables paguen. En este caso operan las mismas reglas. O la bandera de un transporte público que no asesine trabajadores se enarbola en la Casa Rosada, y se actúa en consecuencia haciendo tronar el escarmiento, o un nuevo actor colectivo que hasta ayer votaba K se verá obligado a buscar otro camino…”

miércoles, 22 de febrero de 2012

LOS KIRCHNERISTAS “RESENTIDOS”, LOS “CÍNICOS” Y LOS “MELANCÓLICOS”

¿"Sociología" del Movimiento Nacional y Popular? Del blog de Martín Caparrós

Por Alejandro Katz.

"…Creo que hay tres tipos de kirchneristas:

–Los Melancólicos: son aquellos que vivieron, en los sesenta y setenta, con la sensación épica de un “sentido de la vida”. Que padecían una mezcla de romanticismo revolucionario y solidaridad adolescente. Que siempre pensaron que aquel fue el mejor momento de sus vidas, y creen que lo fue por los “ideales”, sin darse cuenta de que lo fue porque eran jóvenes, porque en todo fluía un erotismo más bien incumplido, porque luego no pudieron entender que la vida no es una sucesión de escenas revolucionarias sino la administración cuidadosa de la contradictoria complejidad de los afectos, las ideas, las emociones y la sobrevivencia. Estos, en general, no ocupan puestos públicos ni se benefician espuriamente de las decisiones del gobierno, lo cual los condena, por supuesto, a decepcionarse una vez más dentro de un tiempo y así confirmarse en su posición melancólica ante el mundo.

–Los Cínicos: aquellos que hacen suyo un discurso que no solo les fue siempre ajeno sino que les es verdaderamente indiferente. Son quienes, al hablar de las cosas, ignoran que entre los conceptos y el mundo hay una relación, y que cuanto más estrecha sea esa relación las cosas serán –éticamente– mejores. Son aquellos para quienes lo dicho por Feinmann es incomprensible: “Es difícil adherir a un gobierno popular de dos millonarios que hablan de los pobres”. (En realidad, pobre Feinmann: quiso acortar la distancia entre los conceptos y el mundo y así le fue.) Es justamente eso lo que no preocupa a los cínicos: ¿por qué va a ser difícil hablar de los pobres mientras uno se hace millonario? O, incluso, si hablar de los pobres es una forma de hacerse millonario, ¿no es lo mejor hablar –y mucho– de los pobres?

–Los Resentidos: esos son los personajes que en los sesenta y en los setenta no tenían ideales sino ambiciones. Los que querían ganar la guerra revolucionaria para convertirse en la nueva clase dominante. Y que la perdieron. Y quedaron, entonces, frustrados y llenos de rencor. Alguien les birló el negocio, digamos, y se quedó con el aparato del estado para hacerse rico, en lugar de permitir que lo hicieran ellos. Esos, como Kunkel o Conti o como tantos cientos, que solo querían ser “los dueños de la tierra”. Lo intentaron por la vía de la revolución, les fue mal, y ahora están en pleno afán compensatorio. Justicia distributiva, que le llaman a esa forma de hacerse rico con los recursos públicos, mientras se vengan de los que no les permitieron hacerlo antes. Estos, creo, son los peores: los melancólicos provocan una cierta piedad; los cínicos son los oportunistas de siempre; los resentidos están llenos de odio y no sólo quieren acumular poder y riqueza sino también dañar: a quienes los dañaron, a quienes piensan distinto, a quienes actúan guiados por motivaciones menos perversas que las suyas…."

martes, 13 de diciembre de 2011

LA DISPUTA CLARÍN-678: DE UN LADO TODO ESTÁ MAL, DEL OTRO TODO BIEN


Hace falta construir espacios críticos dentro del kircherismo, que superen esta lógica futbolística de hinchadas desinformadas que hacen de aliento pero que no corren ni un ápice los límites de lo posible.
Por Diego Faur
“… Para llevar adelante esas y muchas otras cuestiones ligadas a la profundización del modelo está claro que hará falta una masa crítica que apoye al gobierno cuando las impulse. Pero también hace falta una masa crítica que reclame al gobierno que las lleve adelante. En estos años han aparecido cientos de espacios militantes que, al revés de la histórica militancia aquí, allá y acullá, esperan que las medidas bajen y las apoyan acríticamente sean cuales fueren. Una especie de reflejo espejado de la militancia visceralmente antikircherista que se opone a priori a todo lo que haga el gobierno. Mediáticamente esa concepción se muestra en la disputa Clarín-678: de un lado todo está mal, del otro todo bien. No hay grises ni matices y no importa demasiado lo que sea que el gobierno haga ya que por un lado dirán (con palabras más o menos sofisticadas) que "es un horror lo que hace el gobierno" y, por el otro, "es la mejor medida del universo, y los infinitos universos paralelos". Hace falta construir espacios críticos dentro del kircherismo, que superen esta lógica futbolística de hinchadas desinformadas que hacen de aliento pero que no corren ni un ápice los límites de lo posible. En 2008, contra las cuerdas, es entendible y hasta justificable si se quiere. Hoy, en 2011 con el 55% adentro no.

En definitiva, es el momento histórico de ir por mucho más; por todo aquello que entre dictaduras y gobiernos democráticamente electos nos han robado. Tenemos una oportunidad histórica de lograr que este rumbo eche raices y no quede sujeto a los vaivenes políticos de nuestro querido país. Pero para eso es necesario aceptar los grises y matices, buscar alternativas superadoras a los errores, y dejar de lado la concepción futbolística de la política. Para dogmas están las religiones y hay muchas para elegir. Pero en los años que se vienen, que sin dudas serán difíciles en un mundo cuyo paradigma socioeconómico entró en crisis (¿terminal?) harán falta, además de soldados, ciudadanos comprometidos con un proyecto de país que aporten desde sus lugares para construir esa Argentina que queremos vivir. Y para ello harán falta espacios en donde las críticas constructivas sean interpretadas como aportes y no como militancia opositora. …”

sábado, 3 de diciembre de 2011

¿Qué les pasó a Faur, Row y Aronskind?


Del FREPASO,  Proyecto Sur y la izquierda en general a reivindicar al kirchnerismo

Escucha el debate en El Tren, radio Cooperativa, AM 770, de lunes a jueves a las 20 horas.

domingo, 13 de noviembre de 2011

El peligro en convertirse en Moreau o Storani


EL RIESGO DE LOS JOVENES KIRCHNERISTAS

Por José Natanson
“…No faltan antecedentes. A comienzos de los ’80, la Coordinadora, integrada por una generación brillante de militantes, acompañó a Raúl Alfonsín en sus muy transformadores primeros años en la presidencia; el líder radical los premió designándolos en puestos importantes, ministerios, secretarías, jefaturas de bloque. Con el tiempo se fueron oxidando, enredados en sus mil y una internas, al punto que ninguno de ellos logró superar el liderazgo del ex presidente, que por otra parte siempre se las arregló para situarse a su izquierda. Hace tiempo que dejaron de ser jóvenes y hoy son una colección de canosas promesas incumplidas. En este sentido, el riesgo de los jóvenes kirchneristas no es la expulsión de la Plaza, sino el ensimismamiento institucional, el achatamiento de sus pulsiones transformadoras y el encasillamiento burocrático; en suma, la imposibilidad de trascender al líder. Ninguno de ellos será Mario Firmenich, pero todavía tienen que demostrar que no se convertirán en Leopoldo Moreau o Federico Storani…”

lunes, 7 de noviembre de 2011

Kirchnerismo, Caparrós y “el secuestro de la memoria”


PARA MÍ, QUE NO VIVÍ LA DICTADURA, Y PARA MUCHOS OTROS QUE CRECIERON CON TINELLI, GRONDONA Y CRIS MORENA COPANDO LA TELEVISIÓN, HABLAR DE “MEMORIA” TENÍA, COMO SENTIDO MÁS CERCANO, EL PROGRAMA TELEVISIVO DE SAMUEL GELBLUNG
 La “Memoria” entre las memorias
Gelblung y el sentido de la memoria para los más jovenes
Opinión: Por Alejo Lemiña
Martín Caparrós escribió en el capítulo 5 de su libro “Argentinismos” que la palabra Memoria, en Argentina, “parece ser una obligación que todos deberían ejercer”. También afirmó que esa abstracción antecede al hombre que recuerda “y nos tiene de rehenes”. Creo que en este aspecto se comete un error al caer en el facilismo de definirla como “obligación”. La Memoria, con mayúscula, yo la entiendo más bien como un derecho; el de recordar y ser recordado, el de tener una identidad y una historia reconocida.
En ese capítulo, el autor también dice que “secuestraron” la palabra y que “se cerró en un único sentido”. Yo preguntaría quién la raptó y quizás alguien se inclinaría a suponer que fueron los Kirchner porque, poniéndose mal pensado, puede creer que lo hicieron por un plan maquiavélico en el que se apropiaron de la memoria para legitimar su poder y congraciarse con cierta izquierda como un gobierno “progre”.
Yo rechazo esa idea de decir que la “secuestraron”; me parece poco feliz. Sostengo que en realidad lo que “hicieron” fue enriquecer el concepto. ¿Quiénes lo hicieron? Yo diría que los Kirchner, las agrupaciones de derechos humanos que durante años la reclamaron y todos los que fueron responsables de permitir que ahora se estén llevando a cabo los juicios de crímenes de “lesa humanidad” - algo que no se secuestró sino que se construyó para que esa memoria se dotara de sentido –. También valoro que se homenajee una y otra vez el símbolo de la lucha y la perseverancia pacífica que bregaba por la justicia cuando no se la ejercía.
Por otra parte, creo que es una equivocación sostener que “la palabra Memoria, tan plural, se cerró en un único sentido”. Quizás coincidiría si se hablara de un sentido predominante en esta época. No tiene un sentido único y, muy por el contrario, no se “cerró” sino que le abrió las puertas a uno relativamente nuevo, teniendo en cuenta el juicio a las juntas como antecedente.
Como decía antes, se enriqueció y adjuntó otro rostro a los que ya tenía, justamente ese que el destacable periodista Caparrós categorizó como único: “sustantivo, femenino, argentinismo: el recuerdo de los crímenes de la dictadura establecida en 1976”. Esa definición había sido borrada del diccionario por la impunidad, el olvido y la espantosa idea de la “reconciliación” con los represores – que no creo que el autor reivindique en lo más mínimo -.
Admito y comparto que falta agregar otra parte de la historia, Caparrós se jactaba de ello en 1999 y argumentaba que estaba oculta “la identidad y la razón política de las víctimas”. Pero eso no implica que, como se lo suele callar, hay que “guardarlos en el lugar que se merecen” y “reclamar por los vivos” porque “ya pasó mucho tiempo, ya hay otra gente”. Me parece que vale la pena luchar, aún hoy, por las madres y abuelas de los desaparecidos, los bebés robados y los familiares de quienes ya no están, porque ellos sí siguen “vivos”. Y también creo que debemos abrirnos a esa otra parte de la Memoria, no callarla.
Al mismo tiempo, me resulta rebuscado, aunque interesante, asegurar que la tautología “Museo para la Memoria” es “la consagración de ese sentido único” porque “por definición, un museo es un lugar de la memoria”. Ante ello cabe destacar que en realidad es “Espacio para la Memoria y la Promoción y defensa de los Derechos Humanos”, y que, aún cuando se hable de “museo”, es justamente la admisión de esa tautología la que dota de un sentido nuevo a la palabra y no permite la simplificación matemática de borrarla para que no repita sentido.
Para mí, que no viví la dictadura, y para muchos otros que crecieron con Tinelli, Grondona y Cris Morena copando la televisión, hablar de “Memoria” tenía, como sentido más cercano, el programa televisivo de Samuel Gelblung que efectivamente nada tenía que ver con la dictadura y los, por entonces, ignorados desaparecidos. Admiro que esta nueva generación de chicos que está en la primaria tenga como principal sentido de la palabra “Memoria” al rostro de Estela, de Tati o de Hebe en vez de alguien que usó ese concepto sencillamente para titular un programa que hablaba de fenómenos extraños, misteriosos o paranormales (después no se acordaba qué se conmemoraba el 24 de marzo, pero son detalles).
No creo que la Memoria se haya “impuesto”. Me inclinaría más a pensar que se la ha ofrecido a aquellos que no la tenían, se las ha brindado, y se ha reivindicado el sentido que en los ‘90 se había, digamos, extraviado. Pasó a ser uno de los tantos sentidos plurales que tiene ese concepto.
Es sumamente interesante considerarlo un “argentinismo” y creo que es un orgullo que lo sea. Comparto totalmente cuando Caparrós admite que “el diccionario no lo dice todavía, pero ya va a llegar”. Ojalá escuchen su reclamo desde la Real Academia Española y lo agreguen entre todas las definiciones como algo bien argentino. Quizás sería la punta de lanza que necesita el mundo para seguir nuestro ejemplo en ese terreno.

miércoles, 26 de octubre de 2011

“Se movilizan por el pancho y la Coca”


¿POR QUÉ EL PUEBLO SALE A LA CALLE?  ¿“OBEDECE” A ALGÚN PATRÓN?
El historiador Gabriel Di Meglio. Doctor en Historia, Docente de la UBA e Investigador del CONICET cuestiona “el sentido común”.
Foto de Mario Quinteros

En una entrevista reciente en Página/12 Ud. señaló que los sectores populares “cuando participan (…) tienen alguna intención. No van como ovejas porque alguien los lleva”. A partir de sus estudios sobre los sectores populares, ¿Cómo podrían esbozarse algunos lineamientos para el estudio de las transformaciones acontecidas en los sectores populares durante el kirchnerismo?
Esa frase, que dije en una entrevista en la que conversaba sobre la Revolución de Mayo, sirve para cualquier época, porque me parece que existe una idea muy extendida en los medios y en cierto discurso popular y de clase media (y en menor medida también entre los intelectuales) acerca del pancho y la coca. Básicamente, la idea es que para ir a las movilizaciones, la gente va por estas famosas “redes clientelares”. Allí pareciera que se confunde la idea de “red clientelar” o de “negociación” con la idea de una “obediencia pasiva” -casi animal-, como si las personas fueran como ovejas, que es algo que se repite todo el tiempo en política. Vuelve a aparecer como tópico esa representación de: “van porque les dan un par de sandwiches o guita a cambio” que no tiene ningún asidero por más que en algunos casos se haya pagado a gente, pero no es lo más habitual y eso no implica necesariamente que esa gente no esté de acuerdo con lo que va a reclamar.
De este modo, esta idea anula cualquier intención de aquel que participa. La misma mecánica se aplica al voto: la idea de que gente vota a un candidato “porque tiene un plasma”, etc. Esto no implica que la gente no pueda comportarse, de alguna manera, debido una situación económica que la beneficia, pero, en todo caso, no es reducible a una conducta pulsional. Es algo que todo el tiempo está volviendo y se aplica a cualquier momento de la historia. Javier Auyero tiene buenos trabajos sobre el tema del “clientelismo” pero para los que trabajamos [desde el campo de la historia] sobre períodos muy anteriores, cuando uno investiga las razones por las cuales se movilizan políticamente las clases populares, se encuentra que es por política y no por simplemente “obedecer” a algún patrón. Cuando uno quiere estudiar las razones por las cuales las clases populares se movilizan actualmente, tampoco hay una respuesta única, porque no hay un único factor. En relación a la crisis del año 2001, se dice que las personas salieron a saquear porque tenían hambre y porque las policías les liberaban las zonas, y la clase media salió a protestar por el corralito. Sin embargo, conozco muchísima gente de clase media que salió sin tener nada en el corralito. No se puede analizar todo en base a un factor, que uno cómodamente sentado en un escritorio señala: “lo hicieron por tal cosa”. En el kirchnerismo, lo que existe son muchas razones diversas y no una sola. En todo lo que me parece importante desde 2003 hasta esta parte es que recién ahora en el último tramo se empieza a percibir una “movilización popular”; considero que lo que puede llamarse una “movilización popular” previa al kirchnerismo se relaciona con los movimientos sociales piqueteros y desempleados y otros grupos no partidarios que se ligaron con el kirchnerismo. En este sentido, esta dinámica venía desde antes y de algún modo engarza con el kirchnerismo. Después, también se registran movilizaciones que tienen más que ver con el mundo estudiantil-universitario de clase media y la movilización sindical. Lo que no pude ver hasta la muerte de Néstor, fue una movilización popular autónoma, en el sentido de grupos no encuadrados que participaran de las movilizaciones. Eso recién se empieza a percibir, por ejemplo, en la Plaza de Mayo con la muerte de Kirchner o, previamente, con los festejos del Bicentenario. Esto último, no lo vinculo tanto con el gobierno sino con una celebración colectiva de la “argentinidad”. En ese sentido, hay que hacer un análisis muy fino de las clases populares.

martes, 27 de septiembre de 2011

Cuando Hadad y Moneta se apretujaban para tocar a Kirchner


A PROPÓSITO DEL TRIUNFO DE SORIA EN RÍO NEGRO
Soria, Fernández y Pichetto
Por Nicolás Tereschuk
“…Ahora leo las notas de Verbitsky sobre Soria. Todos sabemos quién es Soria.
Y esto me hace pensar sobre algunos actos reflejo del progresismo. ¿Por qué tendemos a la “prontuarización”? Y, sobre todo en el actual contexto. ¿Por qué tendemos a pensar que algunos dirigentes son el “límite del kirchnerismo” y no llegamos a valorar que esos dirigentes, para ganar, se tienen que hacer “kirchneristas” en algún grado? ¿Por qué no valoramos que quieran ser “kirchneristas por un día”?
Me acuerdo de Hadad y Moneta apretujándose en la Basílica de Luján. Humillándose para tratar de tocar a Néstor Kirchner. Me acuerdo de Aldo Rico bajando un poco sus banderas (después volvió a subirlas). ¿La política es como la mancha? ¿Quién se mancha? ¿Se mancha él o me mancho yo? ¿Nos manchamos los dos? ¿Aún si yo sigo imponiendo el rumbo de la dinámica política?...”