Mostrando entradas con la etiqueta Marcos Aguinis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marcos Aguinis. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de julio de 2012

Un kirchnerista le contesta a un Aguinis perplejo


Por Pablo A. Chami
En el diario La Nación del día 20 de julio, día del amigo, Aguinis está perplejo ante la frase de la Presidenta de los argentinos: “vamos por todo”. Se pregunta: ¿Qué significa?”. Y se responde: “significa terminar con la democracia que tanto nos costó reconstruir.”
Luego enumera lo que según él, tendría que significar esa frase: terminar con la decadencia educativa; dar estímulo a la inversión productiva; estrategias para bajar la inflación; proveer una justicia igual para todos; luchar contra la inseguridad.
Es evidente que el escritor notorio lee solamente lo que dicen los medios oligopólicos: Clarín, Nación TN.
Pensemos otra mirada: por ejemplo en cuanto a la educación se invierte una parte importante del Presupuesto Nacional y el programa de distribución de computadoras a los que menos tienen logrará equiparar las desigualdades.
Los incentivos a la inversión son evidentes. Sin inversión no se podría crecer a tasas del 8% anual.
El tema de la inflación es diferente, es inherente al modelo: impulsar la economía alentando la demanda. La mayor demanda estimula a las empresas a aumentar sus precios.
En cuanto al tema de la justicia, Aguinis se olvida de la reforma de la Suprema Corte de Justicia, ahora conformada por jueces idóneos. Además, el accionar del gobierno habilitó los juicios a los responsables de los crímenes aberrantes de la última dictadura.
En cuanto a la inseguridad, la tasa de homicidios de Argentina es la más baja de América Latina y bajó de 7,17 cada 100.000 habitantes en el año 2000, a 5,27 en 2011, la de Estados Unidos es de 5,00. Es decir que las propuestas de Aguinis el gobierno las está cumpliendo.
Aguinis toma la cantinela de los medios opositores sin tener idea, (o teniéndola), que el objetivo de esos medios es esmerilar la credibilidad de un gobierno popular y democrático, electo por el 54% de los votantes. Democracia es respetar al ganador y no hacer coro a los que sólo ven pequeños detalles de un discurso y no visualizar todo el panorama de un país que crece a pesar de la enorme crisis internacional que azota al mundo desarrollado.
Me pregunto entonces: ¿Quiénes son los que quieren terminar con la democracia y con este gobierno democrático y popular?

jueves, 1 de marzo de 2012

Marcos Aguinis: El sueño de un golpe


El escritor acusa de “goebbeliano” al gobierno de Cristina Fernández
Debates por Pablo A. Chami
En una columna publicada el 29 de febrero, Marcos Aguinis añora los golpes militares. Pretende hacer un panorama de la situación política mundial en la que habrá elecciones en Estados Unidos y en Venezuela.
Destaca que en Venezuela la oposición a Chávez se unió en la figura de Henrique Capriles, al que considera que puede ganar al “narcisismo-leninismo de Chávez”.
Luego pasa a describir el panorama de la “primavera árabe”, la situación en Irán, la crisis en la Eurozona y el crecimiento de China, pero finalmente llega a lo que le interesa que es la Argentina.
Califica a este gobierno como el que logró “La conversión de nuestro país en algo diferente de una república (porque ya no rige la división de poderes), unitaria (porque las provincias dependen del Ejecutivo nacional), con un programa goebbeliano para manipular la opinión pública, descalificar y amordazar el disenso, la desvergonzada impunidad que se brinda a los delincuentes de la función pública, […], conducen al desastre.”
No me detendré a calificar este párrafo, ni al desastre que augura en su profecía. El párrafo que me interesa es el que sigue:
“La anestesia que pretende imponer el relato oficial ya comienza a resultar insuficiente. No existen fuerzas de contención, porque se atrofiaron las Fuerzas Armadas, la policía no goza de respeto y hasta la Gendarmería cayó en desgracia. ¿Cómo se hará frente a los próximos cacerolazos? ¿Sólo con discursos?”
Es una clara reflexión que añora los golpes que ya vivimos por algo más de 50 años en Argentina y que terminaron con una juventud militante asesinada por el último gobierno de las fuerzas armadas y la complicidad de muchos civiles. Me pregunto: ¿estaría Marcos Aguinis entre ellos?

miércoles, 16 de marzo de 2011

CRISTINA “BIPOLAR”

LA GRAN IRRESPONSABILIDAD DE AGUINIS Y FONTEVECCHIA

Por José Pablo Feinmann

“...Porque la nueva modalidad de este periodismo no es que falsea la verdad, la altera, la modifica de acuerdo con sus intereses. No, este periodismo ha adoptado la mentira como arma legítima de batalla. Los títulos deforman. O mienten. Los copetes son de una inmoralidad insuperable. Las fotos son las peores. Cierta vez -y éste es, para mí, uno de los ejemplos de mayor irresponsabilidad-, en la Feria del Libro, el guerrero, el campeón del todo vale, el "escritor" Marcos Aguinis dijo públicamente que la presidenta tenía depresión bipolar. Estaba junto a Jorge Fontevecchia. Dio el diagnóstico sin haber siquiera visto una sola vez en su vida al supuesto "paciente". Se lo comenté a un gran psiquiatra que conozco desde hace veinte años y que Aguinis también conoce pues, en tiempos en que le merecía respeto por dedicarse seriamente a su profesión, no a dar graves diagnósticos basados en nada, ese eminente psiquiatra le derivaba pacientes. No lo podía creer: "¿Marcos hizo eso?  Es una irresponsabilidad grave. Podría ir preso". Pero anda por ahí, planeando nuevas maldades o graves actos de perversión profesional, porque el que acabo de comentar es realmente aberrante…”

Suplemento de Página 12,  20 de febrero de 2011

Foto de Juan Obregon, Perfil.com 

jueves, 9 de diciembre de 2010

Aguinis: ¿intelectual o chanta?

Aguinis junto a Hilda Molina y el diputado Iglesias
Por Pablo A. Chami

POLÉMICA ¿QUÉ DEFIENDE? ¿ES “CAUTIVO”?

En un artículo publicado en el diario La Nación del miércoles 8 de diciembre el escritor intenta hacer un paralelo entre la presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, y, sin nombrarla, con la presidenta argentina Cristina Fernández. Pero no compara las políticas económicas, sociales o educativas de ambos países. Tampoco compara las políticas de derechos humanos aplicadas en ambas Naciones. Recordemos que Liberia también salió hace pocos años de una guerra civil genocida.

Lo que compara Aguinis es el aspecto físico de ambas. Dice de la presidenta de Liberia:
“Es una mujer distinta a la que nos acostumbramos a ver los argentinos. De baja estatura y regordeta, no se esmera en cambiar sus modelos de ropa ni en usar gruesos cinturones que le adelgacen la cintura. Cubre su cabeza con un turbante y, por lo tanto, no exhibe una larga cabellera con amplia onda frontal que le cubre la mitad del ojo derecho y obliga a coquetos movimientos de cabeza. No tiene ni tuvo un marido que la apuntalase en política ni haya servido en bandeja el más alto cargo de la nación.”
Agrega que estudió en Harvard y que trabajó en Washington para el Banco Mundial, pero no aclara que además trabajó para el Citibank.
Liberia es uno de los países más pobres del mundo. Tal es así que el FMI y el Club de París le condonaron sus deudas.
Luego, Aguinis agrega largos párrafos para informarnos acerca de la historia de Liberia y termina su artículo siguiendo con el paralelo de las dos presidentas diciendo:
“Ellen Jonson Sirleaf busca colaboradores entre la gente de mayores méritos, no entre quienes le prometen fidelidad. En esto también se diferencia de los hábitos argentinos. Pero la acerca a otra presidenta notable, como fue Bachelet.”
Yo me preguntaba: ¿a qué viene el hecho de que Aguinis redacte y La Nación publique un artículo que alaba las virtudes de la presidenta de Liberia?
Después de meditar y meditar… Creo que se relaciona con lo siguiente: Estados Unidos organizó un comando, denominado AFRICOM, para coordinar sus operaciones en África, que opera desde Stuttgart, Alemania, pero tiene gran interés en instalarlo en África. Pero los países africanos, liderados por Sudáfrica, se oponen a la instalación de un comando militar de América del Norte en su continente. La única presidenta que se ofreció para albergar en su territorio al comando militar fue, ¿saben quién? Ellen Jonson Sirleaf.
¿Por qué Aguinis, en su minucioso artículo sobre Liberia, omite este detalle?

martes, 9 de noviembre de 2010

Los lugares comunes de Aguinis, seudointelectual del stablishment

SE LAMENTA PORQUE CRISTINA PODRÍA GANAR EN PRIMERA VUELTA

Por Pablo A. Chami

Ayer, 8 de noviembre, el escritor Marcos Aguinis publicó una nota en La Nación en la que reitera los lugares comunes de los intelectuales de la oposición. Ya el título denota su posición política: “Con Kirchner era más fácil”. Entiende que era más fácil atacar al ex presidente. Dice que era más fácil porque, por su forma de ser dejaba flancos por donde atacarlo. Pasa enumerar esos flancos: alcanzar una gran riqueza mientras ejercía la función pública, haber unificado las manifestaciones de la oposición, su política era de odio, exhibía flancos vulnerables, “exaltaba la confrontación perpetua”, tenía un discurso setentista, era autoritario y provocaba crispación. Ante todos estos problemas, Aguinis creía entrever la posible formación de un Frente de Salvación Nacional, frustrado por la prematura muerte de Kirchner.

Pero, como todo intelectual bien nacido, aclara que: “La conmoción de su muerte ha generado un lógico freno a seguir martillándolos ahora.” Se lamenta que “su fallecimiento le ha insuflado más fuerza a la Presidenta. Ahora podría ganar las elecciones en primera vuelta”.

Intenta elaborar un programa para la oposición; “consensuar y seducir con un programa que enamore y exalte al castigado pueblo argentino”. Pero lo único que se le ocurre decir es la necesidad de atraer a la inversión externa, y que ese programa debería ser como los implementados en Brasil, Chile, México, Colombia y Perú. Los efectos de ese programa pueden “estallar en un florecimiento económico del que no se tiene memoria.”

Me pregunto: ¿Quién no tiene memoria?

Pobre mensaje de éste, si me permiten, seudointelectual del establishment argentino. Qué fantástico programa propone. Quiere con él entusiasmar al pueblo argentino, a la juventud argentina, pero se olvida de los hechos de este gobierno que sí la entusiasman: de la asignación universal por hijo, de la incorporación de jubilados al sistema que habían sido expulsados por las políticas neoliberales de los noventa, se olvida del matrimonio igualitario, de los juicios a los represores, de la Ley de Servicios audiovisuales, del crecimiento a tasas chinas, de los superávit en las cuentas del Estado, y mucho más. No menciona la masiva concurrencia que acompañó al cortejo de Néstor Kirchner. La masiva presencia de la juventud.

Realmente, con programas como el esbozado por Aguinis, la oposición mediática, política e intelectual desempeñan un pobre papel.