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jueves, 26 de mayo de 2011

Lo mató la policía y la pobreza

DIEGO DUARTE, VIVIR Y MORIR EN LA BASURA

lunes, 22 de noviembre de 2010

“Yo sueño con comer en McDonald´s, pero adentro”

Ella sabe de sueños. Una vez le propuso a una nenita ciruja que dibujara su máximo deseo. La nena dibujó un objeto no identificable, redondo pero partido por el medio. “¿Qué es?”, le preguntó Lorena. “Una hamburguesa. Yo sueño con comer en McDonald´s, pero adentro”.


Alicia Dujovne Ortiz, foto de Daniel Mordzinski



Puedecolaborar presenta el audio completo del programa El tren donde fue entrevistada Alicia Dujovne Ortiz, autora de ¿Quién mató a Diego Duarte”, crónicas de la basura. La Argentina recuerda perfectamente quién fue Axel Blumberg, sin embargo muy poco se sabe de Diego Duarte que terminó sepultado por la basura con la complicidad de la policía. También te adelantamos algunos textuales de esta escritora que se metió de lleno en situaciones y lugares donde en general la denominada gran prensa prefiere mirar para otro lado.

Producción audios Alejo Lemiña

Parte 1

Parte 2




*Yo vi cartoneros por primera vez en el 2001. Ya los había visto antes en Bogotá


*No me considero una señora gorda

*Vivir en la basura es un infierno

*No escribo más en La Nación

*Yo también viví adentro de un huevo pero me desperté

*Nunca pude leer las columnas de Grondona y Morales Solá

*Dos policías, con su impunidad, son testigos y cómplices de que a Diego Duarte lo hayan tapado de basura

*No hay delito porque no hay cadáver. Hay que desarchivar este juicio y los policías se pisarían enseguida

*En Colombia a los cirujas los llaman los “desechables”

*Quemar autos en Francia es una actitud constante: es una reacción de los jóvenes que están cansados de cargar con el delito de portación de cara

*No pueden tener un trabajo porque vienen de los suburbios. Lo mismo que los pibes de acá que viven en José León Suárez

*Mitterand se lo dijo a los jóvenes: vamos a un mundo sin trabajo, no esperen tener el trabajo estable que tuvieron sus padres. Arrenglensé con los “laburitos”

sábado, 13 de noviembre de 2010

Todos somos Escudé y Dujovne Ortiz: ¿censurados en La Nación?

Por Gerardo Yomal
¿Censurado por su conversión al judaísmo o al kircherismo?



¿Por qué Alicia Dujovne Ortíz, Carlos Escudé o Robert Cox no escriben en La Nación?

¿Están censurados? ¿Son muy “de izquierda” para la línea editorial del matutino? ¿Se han vuelto kirchneristas? ¿No interpretan la ideología del denominado grupo A? ¿Habrá que conformarse sólo con Sarlo, Kovadloff, Majul, Aguinis, Bergman, Grondona, Morales Solá…?
¿No hay libertad de prensa para Escudé y Dujovne Ortiz? Consultado por este sitio periodístico Escudé dijo que en algún momento se corrió la bola de que él “estaba prohibido en el suplemento Enfoques…”

Uno podría suponer que La Nación, incluso por una cuestión de marketing, de aggiornamiento, con el objetivo de acercarse a sectores que no representan los tradicionales lectores, abriría el juego a plumas y pensamientos como el de Dujovne Ortiz, cuyo último libro, por cierto muy interesante, es ¿Quién mató a Diego Duarte?, Crónicas de la Basura o de Carlos Escudé, quien fuera asesor especial del Ministro de Relaciones Exteriores Guido di Tella durante el gobierno de Menem y en este contexto tiene una mirada interesante sobre el kircherismo. Nos preguntamos también si la SIP, Sociedad Interamericana de Prensa se preocupará por ellos y le pedirá explicaciones al diario de los Mitre…

viernes, 22 de octubre de 2010

¿Por qué todos conocemos a Axel Blumberg y casi nadie a Diego Duarte?

Por Franco Spinetta

En la madrugada del 15 de marzo de 2004, dos días antes de que Axel Blumberg fuera secuestrado y asesinado, Diego Duarte, con tan sólo 15 años, fue aplastado por una montaña de basura en el relleno sanitario del CEAMSE ubicado en José León Suárez, adonde van a parar las 5 mil toneladas que los porteños desechan por día. Diego había convencido a su hermano Federico de ir al basural a buscar metales o cualquier cosa que les sirviera para comprar zapatillas: empezaban el colegio y sólo había un par para los dos. En la “quemita” (nombre con el que llaman a una montaña de 60 metros de residuos), Diego trataba de esconderse de la vigilancia policial que todas las noches custodia la exclusiva basura porteña, cuando una de las topadoras manejada por Diego Gómez lanzó unos cuantos kilos de residuos sobre su cuerpo. “Che, tapamos a un ciruja”, se reía el maquinista junto a sus compañeros de trabajo, frente a la desesperación de Federico que no encontraba rastros de su hermano. El cuerpo de Diego Duarte sigue hoy sin aparecer y el crimen continúa impune. La historia dirá por qué el apellido Blumberg nos suena tan familiar, mientras Duarte engrosa la lista de desaparecidos anónimos en nuestro país.