Debates: A tiempoPor Julio Fernández
A pesar de la negación de Néstor Kirchner, la Transversalidad sigue vigente en la sociedad política argentina.
No hay solo el Grupo A y el Grupo B, como pretenden los viejos partidarios del pensamiento único, responsables del vaciamiento nacional y popular de las últimas décadas.
Una tercera opción es posible.
Así quedó demostrado, una vez más, en diputados, durante la sesión de la ley de matrimonio diverso, en la madrugada del miércoles.
Es una falacia, una trampa de las clases dominantes, suponer que solo ellos pueden conducir.
Y es una simplificación absurda, creer en "una derecha opositora" y en "un oficialismo progresista".
Nada más errado.
Por el contrario, cada día que pasa se hace más evidente la necesidad de volver a aglutinar a todo el campo nacional y popular en una nueva e independiente alternativa política, equidistante de las viejas composiciones del PJ y la UCR, que exprese y vaya por todas las transformaciones emancipatorias que han dejado pendientes esos sectores, llevados de las narices por los Cavallo, los Alsogaray y los Sourruille.
El año del bicentenario, es un buen momento para ello. La caída del Muro de Wall Street, una inmejorable oportunidad. La derecha está con sus paradigmas por el suelo. Quebrada en mil pedazos.
Si hasta Piñera, pareciera tenerse que mimetizar con la nueva realidad ejemplarizadora de la UNASUR, contradiciendo su propio fundamentalismo.
Es que la región, a pesar de los traspiés y las "timideces" de algunos, sigue estando a tiempo para los grandes cambios.
Y, nuestro país, con toda la lucha heroica de su pueblo, no está llamado a ser la excepción: solo hay que animársele a las nuevas herramientas y enarbolar las propuestas de las nuevas épocas.
En eso estamos con Pino y el Movimiento Proyecto Sur.