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domingo, 1 de agosto de 2010

El peronismo conservador


Por Norberto Colominas


Si la figura de Carlos Menem es suficiente para retratar al peronismo conservador, que es al mismo tiempo liberal y ortodoxo, Eduardo Duhalde intenta vender en 2010 los espejos de colores de la década del 90, que terminaron trágicamente en 2001 con una treintena de muertos, un país devastado en lo económico, con 3,5 millones de empleos menos y u$s 50 mil millones de deuda externa más. Un modelo socialmente injusto y democráticamte rengo, cuya figura dominante no fue Menem ni Duhalde sino Domingo Cavallo, quien de 1982 a 2001, y sponsorizado por la Fundación Mediterránea (Arcor, de los Pagani) llevó la voz cantante del ideario conservador. El economista cordobés ya no vive en San Francisco sino en una mansión de u$s 5 millones en Estados Unidos, porque el crimen no paga pero la banca sí. La paradoja es que Cavallo, que nunca fue peronista, se convirtió en el pater familia del peronismo conservador, algunos de cuyos hijos dilectos fueron Menem, Duhalde, De Narváez y Solá.

El Partido Conservador no existe más porque su lugar fue ocupado, desde 1930, por los golpes de estado, y desde 1983 por el peronismo conservador, aunque arranca en los 70 en una parábola que va de Lacabanne a López Rega, de Lastiri a Celestino Rodríguez, de Ottalagano a Ivanisevich, de Miguel a los gordos, de Juárez a Bergoglio y de Ménem a Duhalde, pasando por los puntanos Rodríguez Saá, el misionero Puerta, el cordobés Schiaretti (ex secretario de Comercio durante la convertibilidad) y siguen las firmas.

¿Para qué querrían los conservadores un partido propio sin votos si pueden tener a su servicio un partido popular con votos? Conservadores avispados como los Alsogaray vieron a Menem como un apuesto riojano de ojos azules y ahora ven a Duhalde como un espigado líder del conurbano. El conservador popular Solano Lima, compañero de fórmula de Cámpora en 1973, fue su adelantado.

En la Argentina de todos los tiempos y en la actual sólo hubo dos caminos a seguir: o impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas mediante un firme proceso de industrialización, tomando parte de la renta agraria --vía retenciones-- para promover el avance de la producción, la obra pública, el conocimiento y la tecnología nacionales, apostando a una expansión simultánea del empleo, del consumo y del mercado interno (del que viven y dan empleo 4 de cada 5 empresas argentinas), o apostar al enclave agrofinanciero con abultada deuda externa, importaciones masivas, desempleo generalizado y fuga de capitales, que fue el modelo que asoló al país durante un cuarto de siglo, entre 1976 y 1983. No hay tercera posición.

En la Argentina, si no hay industrialización, habrá ajuste; si no hay crecimiento del mercado interno habrá déficit comercial; si hay déficit fiscal y pocas reservas aumentarán la deuda externa y la fuga de capitales; si no hay paritarias, los salarios caerán. Si no hay recesión habrá inflación. Es así, una y otra vez, como se sabe desde hace mucho tiempo.

Pero alguna razón existe para que ningún sector de la oposición haya hecho pública todavía su propuesta económica. Si tan malo es el programa de los Kirchner, ¿por qué no sale ningún sector de la oposición a proponer un modelo alternativo? Una de dos: o no proponen nada a cambio porque no lo tienen (difícil de creer) o no lo dan a conocer porque sería piantavotos. Y si es piantavotos es porque se trata, una vez más, del ajuste, ese proceso que, manejado por las manos de siempre, traslada renta a los bolsillos de siempre, en detrimento de la mayoría.

viernes, 16 de julio de 2010

Bonadeo a Tognetti: “vos sos un panqueque”


Puedecolaborar presenta algunas frases sueltas escuchadas y leídas en reuniones, mesas periodísticas y artículos varios. De buena fuente.


Diego Bonadeo y Daniel Tognetti se cruzaron en el programa de cable Café Las Palabras. Cuando el conductor de Duro de Domar le quiso dar la mano, el periodista deportivo le salió con ese exabrupto dando a entender que se vendió al kirchnerismo.

“Qué pena, qué patético resultaron los viejos compañeros que se adueñaron del sindicato de todos. Qué feo ver el cartel de cabecera “La Utpba no se entrega”, evidenciando lo que sienten, que es de ellos, que es propiedad privada de ellos y su familia. Pasó de sindicato a ONG y ahora a pyme, de la que viven los que se quedaron allí hace 26 años.”. Denuncia de Néstor Restivo, periodista.

“Como no soy fundamentalista puedo, al mismo tiempo, considerarme de izquierda, votar por los Kirchner, participar los jueves de la cena antisoja y saludar a Felipe Solá -a quien por razones profesionales conozco bastante- cuando por casualidad concidimos en el mismo bodegón.” Norberto Colominas, de un debate público vía correo electrónico con Eva Row por un video en relación al nazismo y el partido Argentina-Alemania.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Contra la marihuana

Por Norberto Colominas

The Marihuana Power

A propósito del debate en torno de la legislación que prohíbe el consumo de ciertas drogas, las posibilidades son tres: aumentar el rigor de la ley, dejarla tal como está o avanzar en la despenalización.

Hasta ahora el debate muestra una limitación central: sigue siendo básicamente ideológico, cuando, gracias al avance del conocimiento y las nuevas tecnologías se puede pedir auxilio a la medicina y ganar en certidumbre. ¿Por qué quedar atrapado en las arenas movedizas de la ideología cuando podemos apelar a la confiabilidad neutral de la ciencia? Y cuando decimos ideología nos referimos a todo el arco que va desde el liberalismo extremo de los “despenalizadores”, rayano con la irresponsabilidad, hasta el autoritarismo de quienes siempre quieren leyes más duras, no importa de qué tema se trate.

Veamos un ejemplo concreto. Recientemente, un fallo de la Cámara de Apelaciones de la Capital Federal modificó una decisión en primera instancia de la doctora Servini de Cubría. El caso era el de una mujer que cultivaba marihuana en el balcón de su casa. La defensa adujo que la acusada empleaba la marihuana para aliviar los dolores provocados por una enfermedad. Sostuvo también que esa persona no tenía más alternativa que apelar a ese consumo ya que era alérgica a los calmantes tradicionales. En su fallo exculpatorio la Cámara hizo lugar a la “opinión subjetiva” de la acusada, ya que obtenía un “efecto benéfico” sin provocar “daño a terceros”.

En principio, el cannabis tiene unos 400 principios activos. Sólo uno de ellos, el tetrahidrocannabinol (THC), posee propiedades anestésicas. Los otros 399 principios también tienen efectos tóxicos aunque no anestésicos, lo que aparentemente no ha sido considerado en el fallo de los doctores Luraschi, Cattani e Irurzun.

La Cámara podía haber ordenado una prueba científica para determinar los efectos del consumo de marihuana en el organismo de la acusada, lo que en caso de comprobarse hubiera dado por tierra con los presuntos “efectos benéficos” de ese consumo y con la respetabilidad de su “opinión subjetiva”. Se trata de un estudio denominado SPEC (Spectrum Positrum), que ya se puede realizar en la Argentina y que revela las lesiones que provoca en el cerebro el consumo cualquier sustancia psicoactiva y de algunas enfermedades degenerativas, entre ellas el Alzheimer. La Cámara no ordenó dicho estudio.

Si la Cámara hubiera solicitado la opinión de una junta médica, y si ésta, tras examinar a la acusada, hubiera recomendado la necesidad de suministrarle dosis regulares de THC, los jueces deberían saber que ese principio activo se puede suministrar en pastillas, aislado, sin la compañía de las otras 399 sustancias tóxicas que tiene el cannabis. La Cámara tampoco hizo esto.

Visto desde otro ángulo, se podría imaginar un fallo similar respecto de un adolescente obeso que justifique su consumo de “paco” porque esa droga adelgaza, y que declare no tolerar tratamientos alternativos para bajar de peso. Según su “opinión subjetiva”, el joven tiene posibilidades de adelgazar fumando “paco”, lo que constituiría un “efecto benéfico” y sin daño hacia terceros. Si la Justicia se lo permite, es posible que ese adolescente adelgace, pero es seguro que morirá joven.

En resumen, ¿por que dejarle lugar a los prejuicios, por qué enredarse en discusiones ideológicas interminables cuando socialmente podemos elaborar --en democracia y tras el necesario debate-- un juicio racional basado en la ciencia?

No se trata de ser progresistas o conservadores, que son meras posturas, sino de ser inteligentes, serios y responsables. En ese camino, una actitud lúcida y adulta por parte de la Justicia sería de gran ayuda, tanto como un sobrio acompañamiento de los medios.