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martes, 7 de septiembre de 2010

Alejandro Borensztein cayó bajo

Por Pablo Chami

Alejandro Borensztein, hijo del recordado Tato Bores, escribió para el diario Clarín una columna de pretendido “humor”, que  circuló en correos de texto por Internet y me llegó varias veces. Acá se puede apreciar lo bajo a que pueden llegar los discursos de los columnistas de los medios oligopólicos. En lugar de defender a la víctima despojada de su patrimonio con amenazas y torturas, atacan a su hermano.
 Alejandro Borensztein el día 29 de octubre de 2010 publicó en Clarín un artículo titulado: “No tan a la derecha, Jefe”. No aclara quién es el “Jefe”. Parece que el que escribe es un partidario de ese Jefe, pero Inmediatamente intenta plantarlo. Escribe: “otra semana así, y yo lo abandono.” La pretendida sátira alude al ex presidente Néstor Kirchner. Pero se nota que el que escribe es opositor al gobierno, en un diario opositor y jaqueado, no un partidario como pretende.
Inmediatamente comienza a enumerar los temas que preocupan al multimedios Clarín: la caducidad de la licencia de Fibertel, donde Borensztein supone que el gobierno perdió un millón de votos. Luego lo que más le duele a Clarín, el informe sobre Papel Prensa. Continúa con una aseveración acerca de Osvaldo Papaleo, diciendo que era “uno de los alfiles de López Rega”.
La columna continúa con despropósitos de esta naturaleza que me parecen lamentables en el arquitecto, hijo de Tato Bores.
Pero… ¿Cuál es el objetivo de esta diatriba? Evidentemente, los dueños de Clarín y sus escribas están preocupados por los temas que abordó Borensztein: Fibertel y Papel Prensa. Pero el ataque es artero. En lugar de poner el acento en la probable adquisición de la fábrica de papel mediante la extorsión primero y la tortura después, se dedica a acusar a Osvaldo Papaleo, hermano de Lidia Papaleo.  Lidia Papaleo fue la verdadera víctima de la extorsión y la tortura, ejercida por un régimen que mató a una parte importante de la juventud argentina en la década del 70 del siglo pasado.
Alejandro Borensztein se olvida.

jueves, 26 de agosto de 2010

"Gracias a Dios el gobierno se peleó con el grupo Clarín"

Papel Prensa y Fibertel: entre realidades y “cagadas”


Por Franco Spinetta

Néstor Kirchner estaba cebado: quería la intervención temporaria de Papel Prensa. Una ofensiva polémica, aún teniendo motivos o justificaciones que lo avalen. Alguien lo frenó y encontró una salida elegante aunque no menos dura.

La conferencia de Cristina fue exagerada, antipopular: ¿quién puede escuchar durante 70 minutos un discurso por momentos técnico, plagado de números, fechas y términos empresariales fuera del común del lenguaje?

A pesar de ello, su contenido, como casi siempre, fue impecable. Y su comienzo, no menos elocuente. Es que Clarín y La Nación se la dejaron en bandeja al decir que quien controla Papel Prensa, controla la prensa: ellos mismos (justo ambos socios que conforman una mayoría abrumadora) controlan esa empresa.

Ahora, con el proyecto de democratización del papel (qué lindo suena), ¿el Gobierno ganará adeptos? Quizá un Lanata o un Fontevecchia apoyen esa iniciativa por sufrir (o haber sufrido) las prácticas abusivas de Clarín y La Nación al mando de Papel Prensa.

Lo demás, no deja de ser interesante. En la Argentina se da una situación inédita: los dos principales diarios producen el papel que no sólo consumen ellos sino los demás diarios. Y que ese proceso de adquisición de esa empresa haya sido durante la dictadura y que las partes intervinientes (que vendieron) sufrieran secuestros, torturas y persecuciones, no deja de ser llamativo. Es clara la necesidad de investigar ese proceso de compra.

Y para quienes se preguntan por qué ahora, la respuesta de Lidia Papaleo es contundente: nunca antes un gobierno ofreció la garantía de ir a fondo en estas cuestiones por el miedo supremo a Clarín. Probablemente esta iniciativa encarada por el gobierno tenga poco de sustento ideológico y mucho de pragmatismo. Es cierto. Pero como bien dice Víctor Hugo Morales: "Gracias a Dios el gobierno se peleó con el grupo Clarín".

Quienes reniegan sobre la necesidad de discutir estos temas, lo hacen desde la ficticia comodidad que otorga la mentira. El famoso status quo.

También hay que hacer una lectura política. ¿De qué le sirve al gobierno la parafernalia de la presentación del informe? ¿Qué rédito le va dejar la embestida contra Fibertel?

Hasta ahora, sólo parece tratarse de un error. El kirchnerismo parecía haber aprendido la lección luego de la 125. Es más: nadie, ni el más acérrimo antikirchnerista, se atrevería a decir que la imagen del gobierno no ha mejorado.

Y vuelve a cumplirse un axioma que se repite por lo bajo: "Néstor, cuando siente que tiene el poder, sólo se manda cagadas".