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sábado, 28 de mayo de 2011

“CUANDO EL GOBIERNO SE QUEDE SIN PLATA”: EL FANTASMA DEL 2001


¿Atentos a “una rebelión congelada”?
León Trotsky en una remera
Por Sebastián Cominiello
Hay que profundizar el modelo. Frase que no se cansa de repetir Cristina en cualquier presentación. No obstante, es cierta si por "modelo" entendemos el bonapartismo. (...) El Gobierno mantiene un aparato estatal asistencial gigantesco que con el tiempo va in crescendo: una cantidad formidable de planes, asignaciones, etc., cuyo monto es una vergüenza, pero que se otorgan a una población considerable como para evitar una rebelión (...) El Gobierno montó un aparato cultural como ninguno de sus antecesores en democracia había intentado. El objetivo es entrar en la conciencia de la población, convenciéndola de que el kirchnerismo es la mejor opción o, a lo sumo, la única que existe. Se miente, se oculta y se embellece la miseria. Se trata de grupos que se van dando una tarea en el campo moral e intelectual. El kirchnerismo entendió muy rápido que la cultura es la lucha. Todo esto nos muestra algo que subyace al fenómeno, que no es perceptible a primera vista, pero que es central: si tiene que pegar, pagar y aturdir en tamañas proporciones es porque las cosas no parecen situarse naturalmente allí donde el Gobierno quiere que estén. La conciencia de clase está aún viva y latente. Por lo tanto, el kirchnerismo tiene que combatirla pegando, pagando y aturdiendo.
(...) Cuando el Gobierno se quede sin plata y ponga en cuestión los planes, veremos movilizarse a toda esa fracción y volveremos a un escenario previo al 2001. Hay una rebelión "congelada", que no está disuelta y que está allí, al acecho.
(...) Hay que evitar la tentación de ceder al nacionalismo y al populismo.
(Extracto del editorial de "El Aromo, periódico cultural piquetero" Nº 60).