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sábado, 27 de noviembre de 2010

¿Sarlo calumnia y denigra sin pruebas?

Beatriz Sarlo y los intelectuales kirchneristas

Polémica

Pablo A. Chami

En la edición del día 24 de noviembre, La Nación publicó un artículo firmado por Beatriz Sarlo acerca de los intelectuales que apoyan el kirchnerismo. Antes de analizar el artículo veamos qué es para mí un intelectual kirchnerista.

En mi opinión, es un intelectual que apoya el modelo político y económico impulsado por Néstor Kirchner y continuado por Cristina Fernández. Pero, ¿en qué consiste este modelo? Creo que esencialmente tiene por objetivo favorecer a las clases más carenciadas de nuestra sociedad. Comenzar con la redistribución de la riqueza. Es un modelo de inclusión social. Unos pocos ejemplos de las medidas tomadas por estas administraciones nos dan la pauta: los intelectuales valoran la Asignación Universal por Hijo, la incorporación de millones de jubilados que habían quedado fuera del sistema previsional, la creación de nuevos puestos de trabajo, la baja de la desocupación, la construcción de viviendas, la obra pública para generar empleos y tantos otros. También apoyan la política de derechos humanos, la caducidad de las leyes que protegían a represores, los juicios por delitos de lesa humanidad, la Ley de Medios Audiovisuales, y, en cuanto a las medidas económicas, valoran el desendeudamiento con el FMI, el tipo de cambio que favorece las exportaciones, la eliminación de las AFJP, el crecimiento sostenido a tasas altas. Esta es una pequeña lista de los hechos que hacen que este gobierno esté apoyado por intelectuales, artistas, empresarios, juventud y pueblo.
Sarlo enumera lo que para ella valoran los intelectuales kirchneristas:

Una síntesis de estas razones puede leerse en los documentos de Carta Abierta y sus principales cabezas, que son textos sencillos en los que se desarrollan tres temas: el regreso de la política después de la crisis; el carácter popular de la gestión social de la pobreza; el restablecimiento de una noción de soberanía nacional.”


A continuación, Sarlo menciona los temas a los que los intelectuales kirchneristas no tienen en cuenta con la siguiente frase:


Esos tres puntos obviamente no incluyen ni la corrupción institucional, ni las presiones sobre la Justicia, ni los delitos económicos, ni el gerenciamiento clientelístico de la miseria, ni el acuerdo con los representantes más típicos del caudillismo provincial o municipal y el sindicalismo mafioso (los apellidos pueden variar).”


La victoria cultural se apoya precisamente en esos olvidos.”


La conclusión a la que llega Sarlo es que: “Al pasar por alto los rasgos mencionados se establece una jerarquía de valores: lo que importa y lo que no importa. Precisamente, restituir un lugar significativo a la política es discutir esa jerarquía que el kirchnerismo intelectual acepta como límite. Es un gran momento para hacer esa discusión.”


Comencemos la discusión.
El error en el razonamiento de Sarlo consiste en que los hechos que hacen que muchos intelectuales apoyen al gobierno consiste en eso mismo, que son hechos, que son hechos reales, tangibles. La Asignación Universal existe y se cobra, los jubilados incorporados cobran su jubilación, los represores son condenados y están presos El desendeudamiento es verdadero, el país crece. Son hechos reales.

Lo que Sarlo pone como contrapartida son rumores sin prueba, vaguedades. Dice: “corrupción institucional”, “presiones sobre la Justicia”, “delitos económicos”, “gerenciamiento clientelístico de la miseria”, “acuerdo con los representantes más típicos del caudillismo provincial o municipal y el sindicalismo mafioso.” Son todos títulos de la oposición, habladurías sin pruebas, son esos rumores que Sarlo da como ciertos pero solamente son ciertos en su mente y en la de los periódicos y políticos de la oposición. Es decir que tenemos, por un lado, hechos reales y concretos del gobierno y por el otro, construcciones político mediáticos que nada tienen que ver con la realidad. Si alguno de estos argumentos fuera real, los políticos de la oposición los denunciarían. O la escritora, si tiene pruebas, ¿por qué no los denuncia? y si no puede hacer la denuncia, por qué no los enumera en lugar de escribir generalidades. La que hace profesión de la denuncia es Elisa Carrió pero son denuncias mediáticas, nunca se concreta nada de lo que ella denuncia ante la Justicia. Es decir, los “valores” que Sarlo prioriza se basan en la mentira, en la calumnia y la denigración sin pruebas. ¿De qué valores está hablando?

Sarlo se basa en una construcción muy endeble, tan endeble que no hace falta ser un “intelectual” para darse cuenta.