“…Los homosexuales necesitaban normas de convivencia. Pero era innecesario el exceso: el Senado aprobó, a contrapueblo, un cambio semántico al desnaturalizar la palabra “matrimonio” y sacrificarla como si se tratase de un juego de simple travestismo una concesión al fetichismo.
En realidad, el matrimonio, matriz de la procreación, tiene la fuerza ontogenética, biológica, de su verdad natural. Una modificación del Código Civil no toca la esencia de las cosas…”
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http://www.perfil.com/contenidos/2010/07/24/noticia_0032.html)