Por Gerardo Yomal
La mujer conversaba con el colectivero del 29. Yo escuchaba de lejos pero lo central tenía que ver con el tránsito y temas sindicales. Y ahí aparece el Eduardo Feinman en boca de la señorita: “hay que colgarlos a todos, pones un paredón en la Plaza de Mayo y vas a ver cómo esto se arregla…”
Algo parecido o en la misma línea dijo el asesino o sus acompañantes cuando mataron a Mariano Ferreyra: “un zurdito menos”. El fotógrafo de Clarín Gerardo Dell’Oro estaba trabajando en el lugar de los hechos cuando la escuchó con total claridad. Para que no quedaran dudas también se escuchó “piqueteros mugrientos”.
Nuestra historia se repite, zigzaguea, sube, baja y se vuelve a repetir. Es como si estuvieramos en la década del 70 Montoneros, ERP, izquierdas varias denunciando a la burocracia sindical. Y López Rega, Isabel, Lorenzo Miguel, etc. preparando la TRIPLE A para hacer tronar el escarmiento contra “los bolches” infiltrados.
Volvimos atrás más de treinta años en un minuto. Parte de la dirigencia sindical actual tiene los mismos tics de décadas anteriores.
Sin embargo los procesos históricos de América Latina de estos años generaron cambios y diferentes posicionamientos, con varios matices incluidos.
Si hasta hace poco nomás se hablaba de la necesidad de acordar y construir una agenda común entre los dos Hugos, Moyano y Yasky.
Claro que lo que representa Pedraza no va más: por acción u omisión queda de alguna manera pegado al asesinato de Mariano.
Lo que pasó estimo que cada vez se ve más claro. Y habría elementos de sobra para lograr detener al asesino.
Jorge Lanata dijo que “estaba harto de la dictadura”.
Lamentablemente ésta aparece cada tanto dando sus coletazos, en plena democracia y no nos deja respiro: Julio López, Luciano Arruga, entre otros, y ahora con Mariano Ferreyra.
Con un gran dolor en el alma.