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lunes, 12 de abril de 2010

La primera vez que me llamaron "kirchnerista"


"Profe, se lo prometo. Nunca más defenderé la
Ley de Medios..."

Por defender la Ley de Medios y el Fútbol Para Todos…

Por Manuel Yomal.

Cursando una materia de Ciencias de la Comunicación Social tuve algunos encontronazos con el profesor. Discusiones, opiniones encontradas, etc.

El no se cansaba de aclarar clase tras clase que no trabajaba ni formaba parte del Grupo Clarín y luego comenzaba a defenderlo. Al no tener relación directa con el multimedio, creía que generaba cierta legitimidad (no lo defendía por intereses personales, sino por una causa mayor).

Que técnicamente no es un monopolio sino que forma parte de un oligopolio. Que el gobierno antes, cuando le convenía, era amigo de Clarín y de repente, cuando vio una posible jugada política, se dio vuelta y lo consideró el peor de los enemigos (“algo personal” solía decir). Que esta ley es un avasallamiento a la libertad de expresión (tema central de la materia como parte del Derecho a la Información). Que por qué esa urgencia en sacar la ley…

Yo, desde un lugar de muchísimo menos saber y poder debido a la relación alumno-profesor, defendía varias medidas del gobierno.

Muchas veces el profesor me respondía con concepciones muy técnicas (abogado él) con las cuales sacaba la chapa de experto y de autoridad y así cerraba la discusión.

Luego de un par de clases me puso el mote de kirchnerista.

La primera vez que me lo dijo, enseguida le respondí que por defender ciertas políticas de este gobierno no soy kirchnerista ni oficialista (nunca me terminé de identificar con estas clasificaciones). A la segunda, me apropié de lo que para él era un insulto y me aferré a esas dos medidas que habían desatado las primeras discusiones (la Ley de Medios y el Fútbol Para Todos) para defender mi posición.

Él seguía hablando pestes del gobierno, de cómo repartía las pautas de publicidad oficial entre sus “amigos” (lo cual resulta bastante cierto), de cuanta plata se está gastando en el fútbol, comparaba a Kirchner con Chávez, y nos recomendaba constantemente notas de La Nación.

Ya el resto de mis compañeros me jodían y me llamaban “El kirchnerista”. Pero por suerte, ellos comprendían mucho más mi postura que la del profesor.

Me quedé con las ganas de responderle al profesor: “Yo seré kirchnerista y todo lo que usted quiera, pero usted es clarinista, defiende al mayor grupo mediático-económico del país, grupo que apoyó a la dictadura…” Pero me pareció un insulto muy fuerte y jodido, y me lo guardé.

Esta fue la primera vez que me llamaron kirchnerista.