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jueves, 15 de marzo de 2012

“Les volamos la embajada y también la mutual, sólo les queda la cancha y se las vamos a volar”

ATLANTA Y EL ANTISEMITISMO


Por Sebastián Wainraich
Los cantos antisemitas contra Atlanta lamentablemente son un clásico y los hinchas de Chacarita son quiénes más los ejecutan. Recuerdo que cuando fue el atentado de la Embajada de Israel nos cantaban que habían sido ellos y tras el de la AMIA gritaban “les volamos la embajada y también la mutual, sólo les queda la cancha y se las vamos a volar”. Algunos aducen que es folclore del fútbol y hasta muchos seguro no tienen idea de lo que están cantando. Pero es un acto de lisa y llana xenofobia que habla mucho de cómo está la sociedad futbolística. Me habían invitado a ir a la cancha el domingo. Pero no acepté. Sabía que la violencia podía estallar. Y no me equivoqué.
Fuente: Olé

miércoles, 11 de mayo de 2011

SER HINCHA DE ATLANTA ME ENSEÑÓ MUCHO EN LA VIDA


Por Sebastián Wainraich
El 22 de mayo de 1999, Atlanta perdió 5 a 0 contra Quilmes y bajó a la B metropolitana. Al otro día, yo cumplía años y entre los 3 deseos pedí volver al Nacional y después volver al lugar que, según la historia, nos corresponde: la A. En otro deseo tendría que haber pedido que los deseos no tarden tanto en cumplirse. Recién ahora llegamos a la primera parada. Y llegamos con los ojos repletos de fútbol por un equipo que tocó y atacó, con la garganta roja de gritar tantos goles y con el corazón feliz porque, además de la alegría, se huele algo importante en Villa Crespo. Hay equipo, hay dirigentes, hay proyecto y hay hinchas: los de siempre, los que volvieron y los nuevos. Hay cuatro generaciones. Los viejos, que vieron como los grandes se iban derrotados de Villa Crespo y como Atlanta era cantera del fútbol argentino. Los adultos, que en el 73 llenaron dos bandejas de la bombonera. Los adultos jóvenes, que apenas recordamos un mísero año en primera, en el 84, y los chicos, con más esperanza que gloria en sus espaldas. Estamos felices, Los Bohemios. No es para menos. Tuvimos sede y cancha cerradas, quebramos, descendimos y ahora, acá estamos: campeones. Ser hincha de Atlanta me enseñó mucho en la vida. Me enseñó que siempre se puede estar peor. Como en una sesión de terapia, me sirvió para conocerme. La cancha de Atlanta es un lugar en el que siempre me gusta estar. Ya me quedó claro. No hay planteo racional que pueda contra mí. Aprendí también que los deseos a veces se cumplen. Es algo que voy a tener presente para mi próximo cumpleaños.