Polémica
Por Pablo Caruso
El gobierno de Macri, que no es sólo Macri, tiene ese no se qué. De repente se carga encima todas las razones para que incluso el más escéptico vecino observador, que por supuesto ha pagado religiosamente sus impuestos, termine diciendo “¡Nah! si estos tipos son una manga de tarambanas”.
Justamente para paliar este despecho de su propio votante empedernido, es que recurren, y me refiero al macrismo que no es sólo Macri, a viejas recetas efectistas que juntan al rebaño por el espanto.
Sin temblores más que los de los derrumbes de techos o construcciones, Esteban Bullrich, que es macrista pero no se reduce sólo a Macri, apeló a la figura del piquetero para intentar poner a la opinión vecinal del lado de su gestión.
Dijo Bullrich respecto del reclamo estudiantil: “Cuando la presidenta fomenta esto, está generando un futuro de piqueteros, y yo no quiero piqueteros que salgan de las escuelas. Quiero arquitectos, ingenieros, pintores y poetas. No quiero piqueteros que salgan de las escuelas. A la Argentina del piquete no le fue bien”.
