
¿Debería incorporarse el pago de la deuda externa con fondos de reservas a la nueva lista de pecados modernos difundida recientemente por la Iglesia Católica, la cual incorpora el daño al medio ambiente, el uso de drogas, la manipulación genética y la excesiva acumulación de dinero como nuevos Pecados Capitales?
Raúl Degrossi ironiza al Cardenal Bergoglio y nos acerca una posible solución: “Nos hemos reunido para expresar nuestra preocupación por el conflicto institucional y ofrecemos nuestros buenos oficios para encontrar una salida, gestionando del Vaticano un préstamo del Banco Ambrosiano para la Argentina, a tasas que consideramos no llegan a cometer el pecado de la usura.”
¿A ver si la Iglesia toma nota y contribuye a saldar la deuda sin necesidad de ofender a Dios? (¡y no me refiero a Diego Armando eh!).
Por Manuel Yomal.