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viernes, 23 de diciembre de 2011

Por qué celebro la navidad siendo judía


“¡Convertíos!” dice Jesús, cambiad las cabezas.
                                                                                            Por Liliana Mizrahi      

¿Porqué los judíos no podemos celebrar el nacimiento de un judío tan importante para la humanidad como es Jesús? Yo la celebro.

La Navidad occidental celebra el nacimiento de un niño judío Jesús, hijo de madre judía María, criado por José, su padre judío, carpintero.
Fue circunciso a los 7 días, como manda la ley judía, el 1 de enero.
La circuncisión simboliza en el propio cuerpo, el pacto de Abraham con Dios para salvar a Isaac del sacrificio.
Hizo su Bar-Mitzváh a los 13 años.
Discutió con los grandes rabinos.
Jesús fue un judío de mucha inteligencia, de gran sensibilidad, profundo estudio y conocimiento de la Torah, lectura del Talmud. Hombre joven de enorme lucidez y coraje. Se enfrenta con poderosos rabinos y mercaderes.

Comienza a ver y mirar la realidad con otros ojos, esto es lo revolucionario.
Cambió su mentalidad en el contacto con la realidad material y espiritual del pueblo, los pobres, los enfermos, los castigados, las mujeres, los inválidos y los niños.

Comienza a enunciar paradigmas diferentes, por ejemplo: “que el sábado sea para el hombre y no el hombre para el sábado”

Era humano. Inauguró otros rumbos, otras ideas, otro amor.
En eso consiste su famoso ¡Convertíos!.  Lo que quiere decir es: ¡Cambien las cabezas!. Empiecen a mirar desde otro lugar. Pensamiento siempre revolucionario.

A veces me cuesta entender a mis propios judíos.
Algunos parecen ofendidos, traicionados, no quieren ni oir hablar de la Navidad.
Se van a la cama temprano, con sus gorros de dormir hasta la nariz y las manos en las orejas.

Quizás ayude diferenciar a Jesús, de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, que es otra cosa. La Iglesia, ésta que tenemos no es obra de Jesús, el no la creó ni lo formó como maestro, esa iglesia lo crucifica cuantas veces puede.

Jesús no dijo:”Dejad que los niños vengan a mí”, para abusarlos sexualmente.
                                                          
                                                                  *****
Este año como otros, he armado mi pesebrito ecuménico.
Adorné mi arbolito lleno de estrellas, cerezas rojas y golosinas rojas rellenas de algodón.
Puse la Janukia, el candelabro de las 9 velas, que los judíos estamos encendiendo esta semana porque es la fiesta de las luces. Hermosa fiesta Janukáque antecede a Navidad que también es una fiesta de luces.
El pesebre está al lado de la Janukía, es un pesebre peruano que lo apoyé sobre piedras que traje de Jujuy, de Colombia, de Guatemala, de Grecia.

Me parece que las divisiones no sirven, salvo para controlar.
Me parece que se trata de unir. El amor une. El amor es unitivo.

Mis deseos para estas fiestas son:

Afianzar la paz interior.
Contribuir al bienestar general.

Felices fiestas para todos. Juntos.

domingo, 12 de junio de 2011

Bergman: “El amigo judío de Biolcatti y Macri”


DE DETERMINADOS LUGARES NO SE VUELVE

Por Manuela Fingueret

Sergio Bergman, habilita al amigo judío que necesitan personajes como Grondona, Biolcatti, Blumberg, Macri y otros. Como en el libro de Feuchtwanger es revelador respecto a los judíos que se deslumbran con el poder, el dinero y la popularidad.


Una pena que no haya continuado su excelente tarea como rabino reformista que ayudó a desenmascarar al establishment judío y su defensa, que creí sincera, de los derechos humanos. No es el único que se ha mimetizado. También militan en esa banda elástica de judíos-Süs, intelectuales y periodistas que se pegan a los medios de comunicación que los emplean y a quienes pagan muy bien sus conferencias. Como me dijo uno de ellos hace tiempo: De ese lugar no se vuelve.
Me apena que la ciudadanía, en su desconocimiento de la diversidad de los judíos y de la falta de verticalidad del rol de los rabinos, nos identifique con quien sigue al frente de la Sinagoga en la calle Libertad, como un pastor de almas. El abuso que hace de aforismos en sus discursos como un exégeta de la palabra bíblica, similar a los evangelistas televisivos, lo define.
Parafreaseando a la película homónima, de lo que trata en definitiva es que Bergman no asume una premisa esencial del judaísmo: “ser digno de ser”.

domingo, 25 de abril de 2010

Pedro Brieger: "¿Yo antijudío? ¿autoodio? Es ridículo."

"Soy judío por todos lados"

¿Qué es esa ridiculez del auto-odio? A ver si alguien me lo explica... Yo soy judío, me siento judío, tengo padres que vivieron el holocausto, alemanes, mi vieja conoció “La noche de los cristales rotos” el 9 de noviembre de 1938. Lo mamé desde que soy pequeño, es parte de mi identidad. La identidad judía me atraviesa permanentemente. Viví en Israel durante once años. Para mi el hebreo es como el castellano, es mi segunda lengua. Sigo pensando en hebreo muchas cosas. Escucho la radio israelí, no de masoquista sino porque me encanta. Me encanta la música israelí, más allá de cualquier posición política. Todo eso me atraviesa, es parte de mi identidad personal. Es más, soy tan judío que incluso los judíos alemanes…, porque yo vengo de una familia judía alemana, que eran muy despectivos respecto del idish y de los judíos de Europa Oriental… soy tan judío que incluso incorporé mucho del idish y de la historia de los judíos de la Europa Oriental al haber leído a muchos judíos polacos, rusos; al haber mamado lo que era la resistencia del Gheto de Varsovia, que no eran los judíos alemanes sino que eran los judíos polacos. Toda la música en idish de resistencia al nazismo la hice carne a pesar de que los judíos alemanes no querían especialmente a los judíos polacos y rusos, más bien los despreciaban. Y yo aprendí a internalizar lo que era la clase obrera judía, lo que era el Bund (movimiento político socialista), lo que eran los debates que hubo en ese mundo judío, que en mi casa judía alemana se despreciaba profundamente por ese sentido de superioridad que tenían o tienen los judíos alemanes. Estoy atravesado por todo eso. Después estuve atravesado también por los judíos sefardíes y orientales como se les llama, la música mezclada con lo árabe. O sea, soy judío por todos lados. Esa ridiculez del “antijudío” o “autoodio” es tan ridículo que no se sostiene y se dice siempre en contra de cualquiera que tiene una postura crítica. Demonizaron a Hannah Arendt , demonizan a Chomski... Es porque no se puede debatir. Y yo siempre digo que soy el mejor defensor de los judíos. Y además, la historia, tarde, me suele dar la razón a mí. A mi me echaron de un Centro de Estudios Judaicos a mediados de la década del ´80 (que ni siquiera era para estudiantes de secundario, era para gente graduada) porque yo les dije: “Ustedes quieren saber lo que piensan los palestinos, tomen, lean una entrevista a Arafat. No traten de entender qué dicen de Arafat. Tomen, lean una entrevista a Arafat…” y por eso me echaron. Y en ese momento yo decía que había que hablar con la OLP. Los únicos que representan a los palestinos son los de la OLP, por lo tanto hay que hablar con ellos. La historia me dio la razón. (Este texto es una parte del reportaje que le hizo el programa El Tren. Si queres escucharlo todo, andá a http://eltrenblog.blogspot.com/)