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viernes, 10 de febrero de 2012

¿Qué hiciste papá durante la guerra de Malvinas?

Por Gerardo Yomal


¿Qué hicimos durante la guerra de Malvinas? ¿En qué medida nos dejamos llevar de las narices por una dictadura militar detrás de una causa justa? ¿Cómo no vimos la improvisación y la aventura de una conducción militar que estaba más preparada para castigar y estaquear soldados que para enfrentarse a Inglaterra, EEUU y la Nato? ¿En serio nos creímos que íbamos ganando? ¿Cómo es posible que una parte del pueblo argentino el 30 de marzo del 82 enfrentó en las calles a la dictadura militar y dos días después terminó de alguna manera convalidando a Galtieri? ¿Cómo se creyó en quienes vendieron la soberanía nacional podían convertirse de la noche a la mañana en antiimperialistas?
¿Cómo caímos prácticamente en una unanimidad de pensamiento donde no había ni matices ni grandes diferencias en relación al conflicto?
El discurso de la presidenta sobre Malvinas tiene la cualidad de hacernos disparar ideas, recuerdos, preguntas a propósito de la aventura de la dictadura militar en Malvinas y cómo nos comportamos como pueblo.
El costo de la guerra en vidas humanas fue terrible: y la historia se repite en forma de tragedia. Los pobres, los morochos y los jóvenes, en su gran mayoría, otra vez entregaron su vida.
Ojalá nos sirva de experiencia y nunca más nos dejemos llevar de las narices, mucho menos por una dictadura militar. Ojalá sepamos parar la pelota cuando corresponda. Ojalá no nos comamos cualquier cosa.
Cristina Fernández, con sus palabras, despertó la necesidad de un debate que nos llevará muchos años poder transitar.
Sí es seguro que lo debemos transitar. Es necesario hacerse cargo y conocer a fondo un momento fundamental de la historia de nuestro pueblo del cual fuimos parte y actores.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Carlos Brocato, en soledad, denunció la aventura de Malvinas


LAS PATRAÑAS QUE SE COMIÓ LA SOCIEDAD ARGENTINA
 Por Carlos Abel Suárez (03-04-2007)
Resistencias a la guerra
“…Vicente Palermo considera también irrelevante el rechazo a la guerra, en esos días, por una minoría de la sociedad argentina. Pero esa resistencia existió, silenciosa y silenciada, y produjo trabajos, documentos, testimonios importantes a la hora de un balance histórico.
A fines de abril comenzó a circular un pequeño folleto, ¿La verdad o la mística nacional?, firmado por el Círculo Espacio Independiente. Finaliza así: “analice esta declaración, critíquela, hágala circular, reprodúzcala por cualquier medio. En algún lugar de nuestro país tal vez nos encontremos”.
El trabajo, que había sido escrito por Carlos Alberto Brocato, poeta, intelectual de larga trayectoria en la lucha sindical y política, fue reproducido por el semanario judío Nueva Presencia. En ese número del semanario se expresaban muchas de las ideas del progresismo de la época sobre el conflicto. El editorial, firmado con las iniciales del director, HS, propone “Ganar la guerra y retornar a la democracia”. En sus páginas interiores, Raúl Alfonsín: “antes que nada hay que poner de manifiesto el resultado de una acción que se inscribe en la vieja aspiración de los argentinos. Las Fuerzas Armadas han producido un episodio que contó con el aval del pueblo. Se trata, en esencia, de un hecho que puede significar un arranque para terminar definitivamente con la decadencia” (Nueva Presencia, Nº 258)
Página seguida, el trabajo del Círculo Independiente (Brocato) denuncia que la mistificación de la “causa” Malvinas se montó sobre tres falacias. La falacia de una soberanía nacional, que escondía la evidencia de que el pueblo había sido despojado del ejercicio soberano del poder. Se llamaba soberanía a una cuestión territorial. Aquellos que no se inmutaban ante el remate del verdadero patrimonio nacional, y que habían llegado al poder matando y sometiendo a todo aquel que se les oponía, se constituían en los intérpretes y representantes de la soberanía. Una segunda falacia se montaba en relación al colonialismo. Aquí encontraba un argumento la izquierda malvinera. Se trata de la dictadura de un país oprimido que enfrenta a un imperio colonial, ergo una guerra justa; hay que aliarse a los hasta ayer genocidas torturadores. Aquí no se establece diferencia alguna, indica el documento, entre una usurpación de la soberanía nacional al estilo de la praticada por Francia en Argelia, por Bélgica en el Congo, por Inglaterra en la India, con una dominación como la de Gran Bretaña en el peñón de Gibraltar o la de los Estados Unidos en Guantánamo. Esto último es Malvinas.
Y la tercera falacia es “que se nos acabó la paciencia”. Que ya se habían agotado los tiempos de la negociación. “Hace ciento cuarenta años que los ingleses no quieren entregarnos las islas; hace sólo catorce años que le vienen dando largas a la resolución de las Naciones Unidas. ¿Por qué el 2 de abril de 1982 se ‘agotó la paciencia argentina’? Es una patraña. Una patraña en la que, a conciencia, entra toda la dirigencia política argentina”…”