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lunes, 2 de abril de 2012

Brocato, una voz muy distinta frente a la aventura de Malvinas

Retirar  nuestras tropas y reanudar las negociaciones / Ni un solo peso arrebatado a los hospitales que vaya a solventar esta aventura guerrerista / Ni una sola gota de sangre 
Por Carlos Alberto Brocato*
(*Fragmento de su artículo publicado en Nueva Presencia en abril de 1982, en Nueva Presencia, publicación dirigida por Herman Schiller)
“…La posesión de las islas Malvinas por Inglaterra constituye un acto de usurpación colonial. Esto no admite para nosotros debate. Ahora bien, fundada en esto, la recuperación armada de tales islas está justificada. Así reza la propaganda castrense y el coro civil que le hace eco. El espectáculo tiene, no vaya a creerse, su gracia: figurones consuetudinariamente proimperialistas, empleados de todo pelaje de los intereses multinacionales que nos expolian, uniformados sumisos a las órdenes pentagonales y con intensiones actuales de rematar todo nuestro subsuelo (proyecto Alemann) recitan, aquí y allá, su tirada “anticolonialista”. Se les adivina el rictus de fastidio: la palabreja les repugna en el fondo de sus corazones. Pero qué vamos a hacerle: ¡el momento lo exige, están en juego los intereses sagrados de la Patria…!
Tres ejemplos, claros, entre otros, pueden suministrarse de esta distinta forma de dominación colonial: la base inglesa de Gibraltar en España, la base norteamericana de Guantánamo en Cuba, la base inglesa que el imperio británico proyectó instalar en las Malvinas y que por diversas razones, entre ellas la propia decadencia del imperio, no se llegó a concretar. Las diferencias entre esta forma de coloniaje y aquélla son trasparentes: esta dominación territorial no afectó la soberanía de estos tres pueblos ni los despojó de su destino. Aun con la usurpación territorial de Gibraltar, España sostuvo monarquías, se dio la república, se enfrentó en guerra civil, soportó el franquismo, recuperó la democracia. Aun con la usurpación territorial de Guantánamo, el pueblo cubano derrocó a Batista e instauró una sociedad de nuevo tipo. Aun con la usurpación territorial de las Malvinas, el pueblo argentino dirigió como quiso y como pudo su destino. Lo mismo puede decirse en el plan económico y cultural. Ninguno de los tres pueblos puede achacar sus vicios y sus virtudes a la influencia de estas usurpaciones territoriales. ¿Cómo entonces aceptar la vocinglería “anticolonialista” que pretende identificar nuestra situación con la del sometimiento colonial de, por ejemplo, la India por Inglaterra, o la del Congo por Bélgica, o la de Argelia por Francia?
La usurpación territorial de las islas Malvinas por Inglaterra configura una forma de dominación colonial. Por ello no debemos renunciar jamás a nuestro derecho sobre ellas y debemos continuar reclamándolas. Pero por el carácter de esa dominación, por la forma  de que ella está revestida, que hemos mostrado con bastante claridad, ninguna aventura belicista está justificada para nuestro pueblo. Es el costo humano-social de la recuperación armada lo que hace a ésta absurda, criminal, contra toda razón valedera de nuestro pueblo. Ni el pueblo cubano ni el español son menos “patriotas” ni “anticolonialistas” que nosotros porque no se lanzan a reconquistar por la fuerza las usurpaciones territoriales que padecen. De los tres casos, el nuestro era el menos grave, hasta innocuo –salvo para el Honor Nacional– comparado con los otros dos –y con los tremendos problemas irresueltos que acosan a nuestra sociedad–. Y aquí, precisamente aquí, estalló esta comedia trágica que sacrifica vidas humanas y saquea nuestra quebrada economía. Para hacerla más estúpida todavía.
Nosotros decimos simplemente: paz. Ni una sola gota de sangre argentina por la recuperación bélica de esas islas legítimamente nuestras. Ni un solo peso arrebatado a los hospitales y escuelas argentinos que vaya a solventar esta aventura guerrerista. Ni una sola moneda más para la guerra, las fuerzas de represión o la expansión castrense sobre la sociedad civil. Retiro de nuestras tropas y reanudación de las negociaciones…”

"Lo peor que le pudo pasar a Argentina fue la guerra"



El presidente del Centro de ex Combatientes de las Islas Malvinas, Ernesto Alonso, aseguró a Radio América que “Argentina es un pueblo en paz y los únicos que plantean otra cosa son los británicos” en relación a la creciente militarización del Reino Unido en las Islas Malvinas.
Además, a 30 años del enfrentamiento bélico entre ambos países, recordó: “La decisión que tomó la dictadura nos alejó de Malvinas y lo peor que pudo pasar fue la guerra. Reivindicamos la soberanía y ellos lo único que intentan es seguir explotando nuestros recursos naturales”.

En este sentido, dijo que durante la guerra la Argentina “tuvo que vivir entre dos frentes”. “Hubo abusos contra los soldados y es una de las asignaturas pendientes que todavía tiene la democracia”, agregó.

Por último, al referirse a la situación de las personas que viven en el territorio de Malvinas, sostuvo: “Los habitantes de las Islas no están ni reconocidos por las Naciones Unidas”.

viernes, 10 de febrero de 2012

¿Qué hiciste papá durante la guerra de Malvinas?

Por Gerardo Yomal


¿Qué hicimos durante la guerra de Malvinas? ¿En qué medida nos dejamos llevar de las narices por una dictadura militar detrás de una causa justa? ¿Cómo no vimos la improvisación y la aventura de una conducción militar que estaba más preparada para castigar y estaquear soldados que para enfrentarse a Inglaterra, EEUU y la Nato? ¿En serio nos creímos que íbamos ganando? ¿Cómo es posible que una parte del pueblo argentino el 30 de marzo del 82 enfrentó en las calles a la dictadura militar y dos días después terminó de alguna manera convalidando a Galtieri? ¿Cómo se creyó en quienes vendieron la soberanía nacional podían convertirse de la noche a la mañana en antiimperialistas?
¿Cómo caímos prácticamente en una unanimidad de pensamiento donde no había ni matices ni grandes diferencias en relación al conflicto?
El discurso de la presidenta sobre Malvinas tiene la cualidad de hacernos disparar ideas, recuerdos, preguntas a propósito de la aventura de la dictadura militar en Malvinas y cómo nos comportamos como pueblo.
El costo de la guerra en vidas humanas fue terrible: y la historia se repite en forma de tragedia. Los pobres, los morochos y los jóvenes, en su gran mayoría, otra vez entregaron su vida.
Ojalá nos sirva de experiencia y nunca más nos dejemos llevar de las narices, mucho menos por una dictadura militar. Ojalá sepamos parar la pelota cuando corresponda. Ojalá no nos comamos cualquier cosa.
Cristina Fernández, con sus palabras, despertó la necesidad de un debate que nos llevará muchos años poder transitar.
Sí es seguro que lo debemos transitar. Es necesario hacerse cargo y conocer a fondo un momento fundamental de la historia de nuestro pueblo del cual fuimos parte y actores.