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sábado, 30 de abril de 2011

Gaby con novio en sintonía ideológica


COCA COLA Y VENTA LIBRE DE MEDICAMENTOS
Por Franco Spinetta
Los caminos de la vida...
Diputada Michetti, ¿por qué no le atiende el teléfono a Franco Spinetta?
Gabriela Michetti desembar­có en la política en el partido De­mocracia Cristiana, de la mano de Carlos Auyero. Militó en la agru­pación Humanismo y Liberación. Licenciada en Relaciones Inter­nacionales de la Universidad del Salvador, Michetti trabajó en el gobierno de la Provincia de Bue­nos Aires hasta 1991, mientras go­bernaba Antonio Cafiero. Desde ese año hasta 2001 se desempe­ñó en el área técnica del Ministe­rio de Economía, que condujo, en­tre otros, Domingo Cavallo, como experta en comercio internacional y, especialmente, en reglamenta­ciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Su derrote­ro político incluyó un breve paso por el Frente Grande. Estuvo pre­sente en la fundación del Frepaso, aunque ella relativice su participa­ción en aquel experimento fallido. Luego de asesorar a Graciela Fer­nández Meijide, Gabriela Michetti llegó en 2003 a las filas del nue­vo partido de Macri (Compromiso para el Cambio, que transmutó en PRO) de la mano de Félix Peña, el padre de Marcos, actual secretario general de Gobierno.
Ese año fue elegida legisla­dora de la ciudad de Buenos Ai­res, con mandato hasta 2007. Fue jefa de su bloque y durante su ges­tión promovió, entre otras cosas, la creación de la Ley 2.095, que re­gula las Compras y Contrataciones del Gobierno de la Ciudad. Tam­bién modificó la ley de regulación de las tintorerías para que las má­quinas permitidas fuesen sólo las que posee la empresa 5 á Sec. Su hermana, Silvina, es la dueña de la franquicia francesa. En 2007, for­mó parte de la fórmula ganadora con Macri, que en segunda vuelta derrotó a Daniel Filmus obtenien­do el 61% de los votos. 
La actual diputada nacional si­guió los pasos de los líderes del macrismo y creó su propia funda­ción: Suma, encargada de la ela­boración de proyectos de ley y la formación de equipos técnicos. Hace tres meses consiguió la per­sonería y, según explicaron a Dia­rio Z miembros de la mesa chica de Michetti, será el epicentro de la campaña, al tiempo que se bus­carán respuestas a los problemas surgidos durante el mandato de Macri. "Todos los gobiernos son factibles de perfeccionamiento", señalaron.
Fanática de los autos, Michet­ti protagonizó un grave acciden­te en un camino rural de su ciu­dad natal, Laprida, ubicada en la provincia de Buenos Aires. Se le­sionó dos vértebras y varios ner­vios que posibilitan la movilidad de las piernas. Desde los 29 años utiliza la silla de ruedas, una si­tuación que le costó asumir. Está separada del periodista Eduar­do Cura, con quien tiene un hijo (Lautaro, 18 años) y actualmen­te está de novia con Juan Tone­lli, empresario farmacéutico, di­rector ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores de Es­pecialidades Medicinales de Ven­ta Libre y lobbysta de Coca Cola. Michetti es hoy presidenta del PRO Capital y una de las princi­pales espadas de un partido con­servador de centroderecha.
Los intentos de Diario Z de conseguir una entrevista con la diputada y candidata fueron in­fructuosos. Pidió que se enviaran las preguntas -algo inusual- y le fueron enviadas. No recibimos las respuestas

jueves, 2 de diciembre de 2010

Estados Unidos en pelotas

EL AGENTE 86 ES REAL, NO ES FICCIÓN

Por Franco Spinetta

La filtración de los documentos secretos norteamericanos a través del portal WikiLeaks deja dos posibles conclusiones. Una, que el Agente 86 no distaba mucho de la realidad. Y la otra es que Internet, fomentado por aportar a la globalización capitalista, finalmente está jugando en contra de los propios intereses que representa.
 En cuanto a lo primero, no caben mayores apreciaciones. A las dudas sobre la salud mental de la presidenta -que partieron de especulaciones periodísticas de la misma revista que disfrazó a Kirchner de Hitler-, se le sumó un supuesto vínculo con el narcotráfico del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. No sólo que el cable aclara que no existen pruebas fehacientes sobre tan grave acusación, sino que el encargado de Negocios de la embajada, Thomas Kelly, autor del documento, se despecha con informaciones como esta: “En más de una ocasión, (Fernández) se fijó de manera muy obvia en una atractiva traductora durante un encuentro con oficiales de Estados Unidos”. Say No More.
 Ni qué hablar sobre los dichos del Intendente de Tigre, Sergio Massa, y del ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Al respecto, el periodista Reynaldo Sietecase reproduce una anécdota ilustrativa en un artículo publicado hoy en Diario Z: “Se confirma también el nivel de las fuentes de información utilizadas por la delegación yanqui: parte de la clase política argentina y un nutrido grupo de periodistas que exhiben, con orgullo, su asistencia perfecta a las reuniones públicas y confidenciales organizadas por el embajador con más poder en Buenos Aires. “¿Cómo a vos no te invitan ni para el 4 de Julio?”, me preguntó una colega con cierto desdén días antes de la principal celebración norteamericana. Casi todos, los que hacen la política y los que la cuentan, quieren ser interlocutores de La Embajada”.
 En cuanto a Internet, es posible advertir que está conspirando contra fuertes intereses globales. Primero, destrozó los habituales flujos de información. Internet rompe con las intermediaciones: blogs, twitter, facebook. Información al instante, in situ. Y es incontrolable.
 WikiLeaks se hizo famoso antes de este escandalete por haber filtrado documentos impresentables sobre la guerra de Afganistán, en los que se informa sobre tremendos abusos cometidos por Estados Unidos. Y en este caso, cabe el ejemplo de lo que sucedió con la industria de la música, que fue demolida por la libre circulación de canciones a través de la red: por más que se esfuercen por contener y prohibir, una vez liberado un archivo a los cables cibernéticos, no hay vuelta atrás.
 Ahora, podrán poner preso al perejil de 22 años que copió los cables diplomáticos en un disco trucho de Lady GaGa, pero ya no podrán volver de la vergüenza de quedar en pelotas frente al mundo entero.