PERÓN Y EL JUEGO DE LA SILLA…
Por Alberto Ferrari
El ministro de Trabajo y candidato a vicejefe de Gobierno, Carlos Tomada, defendió el derecho a manifestarse frente al Ministerio de Trabajo, cortando incluso la Avenida Alem, por más que genere inconvenientes en el tránsito y moleste a los automovilistas.
Tomada tomó partido a favor de los manifestantes durante la presentación del documental "Historia del Trabajo" del colega Omar Quiroga, el sábado por la noche en la Casa del Bicentenario.
El ministro acudió al ejemplo de las sillas como metáfora sobre la dignidad de los trabajadores. Recordó que antes que asumiera Juan Domingo Perón, cuando estallaba un conflicto los trabajadores debían acudir a la Secretaría de Trabajo "donde había una mesa y una silla. La silla era para los patrones y los obreros permanecían de pie".
Con Perón como secretario de Trabajo, "hubo sillas para los trabajadores y para los patrones", ejemplificó.
Tomada destacó que durante la gestión kirchnerista "hemos aumentado la cantidad de sillas en los pisos de arriba para aumentar la representación de los trabajadores y también hay representación de los trabajadores cuando se juntan en la calle, frente al Ministerio, aunque ahí no hemos puesto silla para que no les resulte tan cómodo…" a los manifestantes.
Pero las protestas son un signo de vitalidad, explicó el ministro, y pidió que "los automovilistas comprendan" cuando quedan atascados frente al Ministerio.
También admitió, con una sonrisa, que "la mayoría de las veces vienen para pegarnos un sopapo, pero está bien porque la gente se moviliza y se puede expresar libremente".
Tomada y el secretario de Cultura, Jorge Coscia, recordaron también que inauguraron doscientas casas del Bicentenario en el interior del país con la prioridad de contratar a trabajadores desocupados.
En las casas del Bicentenario se coloca una plaqueta con el nombre de todos los trabajadores que participaron de la obra.
Y también como ejemplo de dignidad del trabajo, recordó que en la localidad de Milagro, la Rioja, los trabajadores fueron con sus familias a sacarse fotos frente a las plaquetas que contenían sus nombres y se la mostraban con orgullo a sus hijos.


