POLEMICA
¿LOS “PROGRES” TIENEN DISCURSO Y PROGRAMA EN ESTE TEMA?
Por Franco Spinetta
La inseguridad es un problema. Quizá la palabra moleste porque "inseguridad" es un latiguillo siempre a flor de labios de la derecha vernácula. Pero realmente es un problema y negándolo sólo se logra profundizarlo. Hay que debatir y no dejar el espacio para que los De Narváez y los Macri llenen ese hueco con simplismos y represión.
La inseguridad es un problema profundo y difícil de resolver. Lo que está claro -y siempre hay que remarcar- es que se trata del producto de las políticas neoliberales, es decir, las políticas que representan aquellos que dicen tener la solución. Estas semanas tuvieron un tufillo a Blumberg y es el momento propicio para que los cavernícolas que quieren combatir al canibalismo con más canibalismo se muestren sin tapujos.
Ahora, podemos debatir los orígenes de ese canibalismo y seguramente los lectores de PuedeColaborar estaremos más o menos de acuerdo en que la violencia simbólica ejercida hacia las capas más postergadas de la sociedad es el cimiento de esa propensión a disputar la propiedad -que unos tienen y otros muchos desean-.
Un amigo repite siempre un razonamiento crudo. Dice: "Acá tenés dos soluciones. O le damos a la derecha un cheque en blanco para que aniquile a los que considera lacras sociales o nos ponemos a laburar en serio para que en 30 años no te maten en la esquina de tu casa para sacarte la camioneta o, peor aún, un par de zapatillas".
Creo que es evidente de qué lado debe estar un gobierno Nacional y Popular, la izquierda, la progresía o como queramos nombrar a todos aquellos que nos sentimos en la misma vereda y que no compartimos el discurso de Hilda Chiche Duhalde.
"Se necesita mística, necesitamos ver al Gobierno yendo a los barrios y tratando de cambiar la realidad", me dijo un querido colega hace poco. Y es verdad. El Gobierno no se puede hacer el pelotudo. Bajo cualquier bandera que defendamos resulta inadmisible que haya pibes tan zafados, tan hundidos en la mierda como para balear a alguien a cambio de unos pocos pesos.
Vale la pena escuchar al padre Pepe. Vale la pena leer a Camilo Blajaquis (http://www.diarioz.com.ar/nota-camilo-blajaquis-si-no-fuera-por-la-literatura-ya-estaria-muerto.html).
Vale la pena escuchar al Indio Solari, que con maestría describe el pensamiento de la clase media.

