Silvina Walger se refirió a "los minigoebbels de 6,7,8"
MUSSOLINI EN LA ARGENTINA
El texto lo recomienda Pablo Sirvén de La Nación en Tweeter.
¿Tendría algún sentido votar si sólo existiera el periodismo “militante”? Pues no. Porque nunca, es decir nunca, nos enteraríamos de los “errores” de gestión de nuestros mandatarios. Podríamos vivir tranquilamente con el mismo gobierno por décadas, creyendo que estamos en el mejor de los mundos posibles. Si no se publican datos acerca de la inflación, si no se publican datos acerca de la pobreza, acerca de la indigencia, acerca de la inseguridad, acerca de la corrupción, acerca de los negociados… ¿por qué cambiar de presidente en las próximas elecciones? En un país donde no nos enteráramos de nada o, para peor, sólo se hablara bien de quienes nos gobiernan, el ejercicio de la democracia sería una pérdida de tiempo. El periodismo militante, pues, conduce al fascismo: a la glorificación del líder, a la eternización del poder. Cuba, con su Granma, Venezuela, con el aceitado mecanismo de comunicación de Chávez, son buenos ejemplos acerca del “ideal” que persigue el periodismo militante.
