SAGA LEUCO/CARRASCO/MORALES SOLÁ/COX
Al relato del grupo Clarín, Morales Solá, Leuco…solo le falta un muerto… y clima ¿...? “Rara felicidad de los tiempos en que es licito sentir lo que quieres y lo que sientes decirlo” (frase de Tácito que encabeza la Gaceta de Mariano Moreno).
Ayer el diario Clarín publicó en su tapa que “Un bloguero K amenazó de muerte a un periodista”, el título fue posterior al programa televisivo nocturno en el que Alfredo Leuco denunció que el también periodista Lucas Carrasco lo había amenazado de muerte. Basta con leer el blog del entrerriano Carrasco para determinar que estos periodistas de los “miedos y las muertes” han perdido el juicio. Es imposible obviar que hace unos meses, Joaquín Morales Solá espetó “no nos van a callar aunque esta saga tenga que terminar con un muerto si el gobierno así lo desea”. Esos relatos tremendistas no cierran, la realidad no los sostiene, de allí que da la impresión que a todos ellos y a quienes los siguen en la amplificación, solo les falta un muerto para que la “saga” se cumpla, por lo pronto, parecen interesados en crear el clima,
Aunque ese clima este tan lejos que hasta sus propios amigos lo desmientan, hay que estar alertas. El periodista Robert Cox acaba de manifestarse azorado por la impudicia con que los periodistas en este país tratan a la figura presidencial y a su consorte y ex presidente. Agregó que nunca antes vio tanta libertad de prensa en la Argentina. El periodista de origen sajón y con varios años de experiencia profesional en este país, sabe de qué habla. Nunca antes en la Argentina fue tan gratis hablar como lo es ahora e igualmente, nunca como ahora, el que lo hace, estuvo tan seguro que no corría peligro.
INSENSATEZ
El chiste bloguero de “ametralladoras amorosas” protagonizado por Lucas Carrasco y dirigido a Alfredo Leuco, amplificado por éste, el diario Clarín, Magdalena y Cia, como una amenaza de muerte, fue tan patético que, realmente hace pensar lo peor.
Forzar la instalación de esta idea de “dar muerte” a un periodista, en un país, en el que quedó demostrada (luego de la desaparición de Julio López y del asesinato de la testigo santafesina), la existencia de alguna patrulla perdida de los tiempos del terror, no es una buena señal.

