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jueves, 23 de septiembre de 2010

¿Alguien está buscando un muerto?

SAGA LEUCO/CARRASCO/MORALES SOLÁ/COX

Por Claudio Gastaldi
 
Al relato del grupo Clarín, Morales Solá, Leuco…solo le falta un muerto… y clima ¿...? “Rara felicidad de los tiempos en que es licito sentir lo que quieres y lo que sientes decirlo” (frase de Tácito que encabeza la Gaceta de Mariano Moreno).

Ayer el diario Clarín publicó en su tapa que “Un bloguero K amenazó de muerte a un periodista”, el título fue posterior al programa televisivo nocturno en el que Alfredo Leuco denunció que el también periodista Lucas Carrasco lo había amenazado de muerte. Basta con leer el blog del entrerriano Carrasco para determinar que estos periodistas de los “miedos y las muertes” han perdido el juicio. Es imposible obviar que hace unos meses, Joaquín Morales Solá espetó “no nos van a callar aunque esta saga tenga que terminar con un muerto si el gobierno así lo desea”. Esos relatos tremendistas no cierran, la realidad no los sostiene, de allí que da la impresión que a todos ellos y a quienes los siguen en la amplificación, solo les falta un muerto para que la “saga” se cumpla, por lo pronto, parecen interesados en crear el clima,
Aunque ese clima este tan lejos que hasta sus propios amigos lo desmientan, hay que estar alertas. El periodista Robert Cox acaba de manifestarse azorado por la impudicia con que los periodistas en este país tratan a la figura presidencial y a su consorte y ex presidente. Agregó que nunca antes vio tanta libertad de prensa en la Argentina. El periodista de origen sajón y con varios años de experiencia profesional en este país, sabe de qué habla. Nunca antes en la Argentina fue tan gratis hablar como lo es ahora e igualmente, nunca como ahora, el que lo hace, estuvo tan seguro que no corría peligro. 

INSENSATEZ
 
El chiste bloguero de “ametralladoras amorosas” protagonizado por Lucas Carrasco y dirigido a Alfredo Leuco, amplificado por éste, el diario Clarín, Magdalena y Cia, como una amenaza de muerte, fue tan patético que, realmente hace pensar lo peor.
Forzar la instalación de esta idea de “dar muerte” a un periodista, en un país, en el que quedó demostrada (luego de la desaparición de Julio López y del asesinato de la testigo santafesina), la existencia de alguna patrulla perdida de los tiempos del terror, no es una buena señal. 

(Notacompleta en http://www.diariojunio.com.ar/noticias.php?ed=1&di=0&no=41323)

lunes, 30 de agosto de 2010

David Cox: “Escribano no quiso publicar la lista de los desaparecidos”

Magdalena junto Claudio Escribano de La Nación

David es periodista, hijo de Robert Cox, quien fuera director del Buenos Aires Herald durante la dictadura militar hasta que se tuvo que exilar por presión de los militares. María Seoane lo pinta bien: “formaba parte de la elite dirigente, rica y culta de la Argentina. Cox era de derecha, se consideraba a sí mismo liberal en el sentido más estricto del término en cuanto a que detestaba los populismos, defendía definitivamente al capitalismo, era sinceramente anticomunista pero un ferviente defensor de las libertades individuales y los derechos humanos”. Puedecolaborar publica estas líneas cuando se está debatiendo en el país la responsabilidad de las empresas periodísticas durante la dictadura militar.




¿Qué hubiese pasado si todos los medios hubieran decidido hacer lo mismo que su padre?

No hubiese habido desapariciones. Por dos motivos. Cuando el Herald publicaba el nombre de una persona, usualmente aparecía. Y, además, por la sencilla razón de que desaparecer es lo contrario a publicar. Para hacer desaparecer personas, los militares tuvieron la complicidad -para ocultar- de los medios. Aplicaron la censura. Los diarios tienen la responsabilidad de no haber querido hacer visible lo que la dictadura hizo que fuera invisible. Ayudaron a la dictadura a llevar adelante un plan de exterminio físico e ideológico.

¿Su padre era crítico con el periodismo de la época?
Sí. Con La Nación, por ejemplo. Era el diario con el que más contacto tenía. Se encontró con que desaparecía gente y que sus colegas de La Nación, como Claudio Escribano, no querían publicar la lista de los desaparecidos. Él dijo que la respuesta que le daba era que los lectores no estaban interesados en conocer esas historias. El periodismo de esa época trabajaba de una manera extraña. Por ejemplo, cuando un militar informaba las "bajas", todos anotaban y nadie repreguntaba.

¿Qué opina de la política de Derechos Humanos del Gobierno?
La política de Derechos Humanos de este Gobierno es excelente. Lo que me preocupa es que utilicen la política de Derechos Humanos para obtener beneficios políticos. Hay un uso del tema. La política de Derechos Humanos tiene que ser un camino propio, más allá de cuál sea el gobierno.