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jueves, 9 de junio de 2011

“AL RABINO BERGMAN NO LE INTERESAN LOS MUERTOS EN LA AMIA”


El candidato macrista ofende a Marshall Meyer

MEMORIA ACTIVA no calla y condena
Carta Abierta a la  Sociedad Argentina.

Ante la postulación del Rabino Sergio Bergman a la candidatura a primer Legislador por la Ciudad de Buenos Aires, Memoria Activa expresa su condena pública dado que:

1. el Rabino Bergman aceptó participar de la misma lista que el Ing. Mauricio Macri, quien defendió y aún defiende al ex Comisario Palacios, que está imputado en la Causa encubrimiento por la Masacre AMIA.

2. el Rabino Bergman aceptó participar de la misma lista que el Ing. Mauricio Macri, quien está imputado por escuchas ilegales a un familiar de las victimas de la Masacre AMIA.

3. el Rabino Bergman de esta manera confirma su expresa intención de enterrar la causa AMIA como cuando se retiró de MEMORIA ACTIVA en Marzo de 1996.

4. el Rabino Bergman se alía con quienes trabajan para ocultar la verdad en la causa AMIA.

5. el Rabino Bergman, a nuestro criterio, ofende las enseñanzas del Rabino Marshall Meyer quien se jugó la vida por defender los derechos humanos, la verdad y la justicia.

Está claro que al Rabino Bergman hace años no le interesan ni la VERDAD ni la JUSTICIA por los muertos de la AMIA. 

lunes, 27 de septiembre de 2010

Meyer a Etchecolatz: “No me voy hasta que me devuelvas a mi oveja”

El rabino norteaméricano Marshall Meyer puso el cuerpo, se jugó el pellejo durante la dictadura militar. Y salvó vidas, logró sacar presos de las cárceles. No sólo tuvo que batallar contra los militares sino que también la dirigencia de su comunidad le puso palos en la rueda. Este texto pinta bien a quién algunos despectivamente llamaban “el rabino rojo”.

Por Diego Rosemberg*

Cuando sonó el teléfono, el rabino salió disparado. No le importó que faltaran pocas horas para el inicio del Shabat ni para el servicio religioso que, como todos los viernes por la noche, debía oficiar en la sinagoga de su comunidad, Bet El,  en el barrio de Belgrano. Marshall Meyer había escuchado del otro lado de la línea a la voz angustiada de Héctor Timerman, que le decía que no sabía dónde habían trasladado a su padre, Jacobo, secuestrado por segunda vez por un grupo de tareas de la dictadura militar, en julio de 1977.
Héctor había recorrido Tribunales, la Casa de Gobierno y el Primer Cuerpo del Ejército y en ningún sitio recibía información sobre el paradero de su papá, el director del diario La Opinión, que había desaparecido de su celda del Departamento Central de la Policía Federal. Desesperado, decidió ir a pedirle información en persona al comisario Miguel Etchecolatz, Director de Investigaciones de la temible Policía Bonaerense y mano derecha del general Ramón Camps, número 1 en el aparato represivo de la provincia de Buenos Aires en aquellos años oscuros.