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jueves, 16 de febrero de 2012

TN ATACA DISFRAZADO DE VERDE


Ayer  "el campo", hoy la ecología
Por Mario Toer
“…Pero ¿qué clase de debate podemos esperar o aún alentar? ¿Qué vamos a exigir? ¿Qué se vayan todas las mineras o más control del Estado? Por otra parte, si de “modelos de desarrollo” se trata, más allá de la retórica, no se puede dilucidar la índole de un camino a futuro en apenas una coyuntura con algunas frases efectistas sino que supone toda una etapa de evaluaciones y aprendizajes, sin histerias ni indulgencias.
 Sabido es que la acción directa ocasiona dictámenes judiciales y desalojos, con su saldo de violencia que muchas veces no se sabe evitar ni tampoco en qué termina. Ocurrió en todos los escenarios que hemos nombrado de nuestra patria grande. Los desestabilizadores de parabienes. Ni la represión de la protesta ni la búsqueda de martirologios servirán para ahondar en el problema. Y no hay que tener temor en decirlo. No se trata de descartar nada, sino de responsabilidad política y verdaderas intenciones. Y aquí tiene que estar la diferencia. ¿Cuántos son los que se suman a reclamos sin contar con las debidas certezas o al menos han hecho el esfuerzo por evaluar los potenciales riesgos que se aducen? Pocos temas como este requieren de experticia y precisión. Y si cabe, garantizada la información responsable, que se convoque a un plebiscito en la región involucrada. Quienes quieren contar con recursos para intensificar la distribución y sacar de la miseria a vastos sectores que constituyen la herencia vergonzosa de nuestro continente, no pueden confundirse. La provocación, aunque se vista de caléndula,  sirve a la derecha. Sus “medios de incomunicación” después que han sido desahuciados en la mayoría de sus campañas, están explorando el camino de la sensibilidad ambientalista. Y siguen sabiendo mucho en esto de imponer la agenda. Como dice García Linera, atención con la “trampa imperial”, no podemos “cuidar el bosque para el mundo entero” mientras en “el norte siguen depredando todos los bosques”. Y nos seguirá diciendo que “hay que cuidar a la madre tierra”, sí, pero sin olvidarnos de sus hijos, que hoy sufren tremendas carencias. Y esas carencias no pueden esperar más. Los que parecen olvidarse de los más necesitados, y se apresuran a desfilar como cruzados, sin miramientos, con bizarría fundamentalista en defensa del “medio ambiente”, aquí, en La Paz, Quito, Lima, o Río ¿a quién le estarán haciendo el juego? De últimas, bien merece la pena que todos nos asumamos verdes, es mucho por lo que hay que velar, pero en el próximo desfile, si sentimos al lado nuestro un tufillo demasiado a nuevo en una capa verdolaga, digamos sin empacho “te conozco mascarita”, y seguro veremos que a más de uno se le cae la careta y el rostro se va tornando hacia un violáceo, más bien tenebroso…”

miércoles, 27 de julio de 2011

TROTSKISTAS CONTRA KIRCHNER, CHAVEZ Y CORREA


Por Mario Toer
En general, el trotskismo, más allá de sus matices o algunas lúcidas rectificaciones, ha quedado pegado al marco conceptual de la Segunda Internacional, que se atenía a la fase del capitalismo que madurara en el siglo XIX, esperando que el crecimiento imparable de la clase obrera permitiera, con el peso de su número, ajustar las cuentas con la burguesía de su propio país. Comparten esa premisa con los reformistas, aunque pretendan otro final. No comprendieron las transformaciones del siglo XX, todas las implicancias del imperialismo y mucho menos la índole de los conflictos en las periferias. Su propuesta estratégica, sea en Noruega, Francia, Mozambique o Bolivia, será la misma: “frente obrero” o “frente de trabajadores”. Nunca pretendieron encontrar un enemigo principal o procurar la unidad del pueblo. Eso era para los “populistas”, deviniendo en tarea central “desnudarlos” para que no confundan a los trabajadores. Lo que aquí padece el kirchnerismo, lo sufren por igual Morales, Correa, Lula o Chávez.