En relación a Evita: “…Su infancia pobre, sus turbulentos primeros años, los fracasos y humillaciones que debió sufrir, hacen de ella una figura ideal para representar a la resentida social: hija natural en un país y en una época en que los apellidos eran sagrados, provinciana en una gran capital, pobre en un país de ricos, y finalmente mujer en una sociedad hecha por hombres y para hombres. Pero el resentimiento de una mujer humillada no inventó por cierto los hechos objetivos, la situación económica que determina el surgimiento del peronismo: la industrialización del país y el surgimiento de una clase obrera de procedencia provinciana: el “cabecita negra”, que constituirá la base social del peronismo. Más bien parecería que la ironía de la historia hubiera utilizado a esa oscura actriz para humillar a una de las oligarquías más orgullosas y exclusivas del mundo…”
“…Tampoco es admisible, por otra parte, una variante de interpretación antiperonista que muestra a Eva Perón como un mero producto mecánico de la máquina de Estado, el aparato político y la propaganda masiva. Tal la ingenua, superficial y grosera ideología pequeño burguesa del profesor Américo Ghioldi, con fuentes en los anacrónicos Le Bon y Ortega: `Todo lo que Eva Perón es resulta del poder dictatorial. No hay ningún aporte personal. Un robot electrónico habría cumplido parecidas funciones. La llegada a la Casa Rosada es su solo camino de Damasco que la convierte de una Doña Nadie en 1943, en una Reina en 1946. El poder le asignó un estado mayor de estrategia, una cierta cantidad de materia gris alquilada, un equipo de administradores, periodistas, fotógrafos, peinadores y modistas…´”
*Del libro Eva Perón, ¿aventurera o militante? Ediciones La pléyade, año 1971
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lunes, 2 de agosto de 2010
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