| El día que murió Peron, 1 de julio de 1974 |
Por Esteban Garelli*
Un día como hoy pero hace 65 años y 11 días cambió la Argentina cuando miles de personas fueron a la Plaza a declararle lealtad a ese hombre que los había hecho visibles. Un día como hoy pero ayer, otros miles fuimos a esa misma Plaza a decirle a ella que detrás de él estamos nosotros. Un día como hoy terminé de trabajar y fui de nuevo a la Plaza de Mayo sin saber que iba a terminar entrando a la Casa Rosada.
En la espera los nervios y los cánticos. En las calles de la city retumbaba el “che gorila che gorila, no te lo decimos más, si la tocan a Cristina, qué quilombo se va a armar”. Una pareja de jubilados esperaban de la mano y en silencio. Una nenita de 5 años abrazaba la panza de su mamá embarazada y le contaba emocionada a su futura hermanita “estamos por entrar a la Casa Rosada a saludar a Cristina!”.
Después de una hora y media de espera llegó el momento. Los cuadros de los patriotas latinoamericanos me dieron la bienvenida. Me temblaban las piernas, el corazón latía como nunca y se me mojaban los ojos. El silencio era conmovedor. Fueron unos segundos pero pareció eterno. Por ahí estaba Lula a un costado, Hugo al frente conteniendo el llanto y después ella, ella que no daba más. De repente un grito, enseguida otro y ahí, mezclado con los demás me animé y lancé mi tímido: ¡vamos Cristina!
Después salir, mirar la casa Rosada así, tan llena de gente, con tanta tristeza y tanto amor. Volví a la plaza y todavía me temblaba todo el cuerpo, sentía la incertidumbre pero también la alegría de estar acompañado, la tranquilidad de que si somos tantos no podemos estar equivocados.
*27 años, guionista de cine y televisión


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